¿Recordamos lo que queremos recordar? 6 Distorsiones de la memoria

distorsiones de la memoria

El aprendizaje es experiencia; todo lo demás es información.

Albert Einstein

La memoria es la capacidad que tenemos de adquirir, almacenar y recuperar la información de lo que somos, de nuestras experiencias y de nuestras vivencias. Son fuente esencial de lo que somos y de cómo entendemos y nos desenvolvemos en el mundo, y aunque funciona como un ordenador, la neuropsicología nos dice que la memoria no es unitaria, sino que se compone de sistemas interconectados y con diferentes propósitos. Es por esto por lo que a veces nos juega malas pasadas y guarda la información que no necesitamos y olvida aquello que queremos recordar.

 

Para recuperar la información extraemos los recuerdos, que es la información de algo que hemos aprendido y vivido. Y es en este punto donde está implícita la emoción. El estado de ánimo y el recuerdo influyen enormemente, porque recordamos mejor aquello que se relaciona con sucesos emocionalmente significativos (recuerdos vividos) y esto también hace que nuestra memoria cometa errores o distorsiones. En este sentido, olvidamos cosas cuando hay una saturación de información, pero también el olvido es un mecanismo de defensa ante experiencias emocionalmente dolorosas o desagradables. Un elevado nivel de estrés dificulta la concentración y la capacidad de atención ante distintos estímulos, esto es causa de las nombradas distorsiones que dificultan el aprendizaje. Vamos a ver cuáles son estas distorsiones.

 

1. Las omisiones por bloqueo

Son los olvidos puntuales de algo concreto, cuando la persona dice ¡Lo tengo en la punta de la lengua! Cuando buscamos la información y no la encontramos, nos ponemos nerviosos y entonces analizamos peor. Para este tipo de olvidos lo mejor es buscar estrategias de reconstrucción de los sucesos. La frustración y el estrés no son los mejores aliados.

 

2. Atribución errónea

Atribuimos un recuerdo a una fuente equivocada, recordando cosas que no han sucedido por lo que lo asociamos con otras ideas situándolo en un contexto equivocado. Por ejemplo: No sé cuando, pero he estado allí. Una forma de ello es la criptomnesia, atribuirse a uno mismo experiencias que en realidad proceden de otras personas y que reproducimos e interiorizamos como nuestras porque lo hemos visto muchas veces.

 

3. Sugestibilidad

Es la tendencia a incorporar información engañosa procedente de otras personas, imágenes o medios de comunicación. Nuestra mente se puede sugestionar por agentes externos haciéndonos creer que son hechos que han ocurrido realmente cuando no lo son. Se produce por estrés emocional, por presión social o desconfianza en la memoria. Para evitarlo lo mejor es confiar en la propia memoria y evitar incorporar información de otras fuentes.

 

4. Propensión

A veces reelaboramos nuestros recuerdos para que encajen con las necesidades y opiniones del momento. Nuestra mente es capaz de colorear nuestros recuerdos con nuestra propia personalidad haciendo que un hecho del pasado sea distinto.

Cuando recordamos filtramos usando nuestra propia biografía desde el momento en que se produjo la situación que se trate. El sesgo, que es una herramienta muy potente, puede falsear nuestros recuerdos y se produce por estereotipos o teorías que tenemos acerca de nosotros mismos, confundiendo lo que somos con lo que hacemos. Para luchar contra ello es importante ser realistas e identificar las posibles fuentes de nuestras creencias sobre el pasado y el presente.

 

5. Persistencia

Consiste en perpetuar los recuerdos dolorosos porque están ligados a nuestra vida emocional, impidiendo tener una visión positiva. Se trata de ua constante revisión de algo que hemos vivido y que querríamos modificar en el presente: la muerte de un ser querido, rechazo de una persona importante para nosotros o un fracaso en los estudios. La mejor manera de tratar la persistencia es afrontar estos recuerdos.

 

6. Distrabilidad

Se produce cuando estamos preocupados por otros asuntos y no estamos atentos a lo que sucede. Se produce una atención dividida y esto hace que no podamos recordar lo que nos interesa. Para ello, hay que desocupar la memoria y recurrir a ayuda externa en el momento que se necesite y confiar en uno mismo.

El psicólogo estadounidense Daniel Schacter considera que los fallos de la memoria son un instrumento de supervivencia. De esta manera tan importante es olvidar como recordar. Nuestra memoria sufre cuando estamos estresados. Generarnos retos y crear entornos que nos estimulen, pueden volver nuestra mente más joven.

 

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Bibliografía

 

Schacter, D: Los siete pecados de la memoria, Ariel, 2007.

Kandel, E.: En busca de la memoria. El nacimiento de una nueva ciencia de la mente, 2007.

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