Relaciones personales: El arte de conectar y crecer juntos

Relaciones personales: cómo mejorarlas, comunicación efectiva, resolución de conflictos

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Las relaciones personales son un área de nuestra vida a la que le damos una gran importancia. De hecho, dado que la tiene, las podemos dividir en varias áreas, pues están las relaciones de pareja, la relación con nuestra familia, la relación con nuestras amistades o las relaciones con la gente con la que trabajas. Al ser tantas áreas para las personas es importante que nuestros vínculos funcionen y sean sanos. Por desgracias, esto no es tan fácil que sea así por inercia, sino que tenemos que poner de nuestra parte y cuidar esos vínculos.

Cuando vemos que tenemos problemas en iniciar, mantener, cuidar, comunicarnos o resolver conflictos con nuestras relaciones personales es hora de que revisemos qué está pasando, si hay algo que estemos haciendo mal, qué cambios podemos hacer o si, simplemente, ese vínculo no merece la pena mantenerlo.

En este artículo hablaremos de las relaciones personales y de cómo aprender a cuidarlas, en concreto, cómo tener una comunicación efectiva con ellas y cuáles pueden ser las mejores formas de resolver los conflictos que, en toda relación, aparecen.

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¿Cómo tener una comunicación efectiva en las relaciones personales?

Cuando en consulta la gente viene con problemas con alguna o algunas de sus relaciones la pregunta que más hago cuando me cuentan anécdotas o conflictos es: “¿Esto lo habéis hablado?”. La mayoría de las veces la respuesta es no. La comunicación es una de las claves fundamentales para tener buenas relaciones personales. Si no hablamos, ¿cómo nos vamos a entender?

Por alguna extraña razón, damos por hecho que la otra persona debe adivinar cómo nos sentimos y que, además, debe responder como esperamos que responda. Nada más lejos de la realidad. Si te cuesta comunicar lo que piensas y, en especial, cómo te sientes, lo mejor es que empieces por ahí.

La recomendación por excelencia que hacen los psicólogos para mejorar la comunicación es la asertividad. Esta consiste en comunicar tus ideas y sentimientos de forma respetuosa. Para ello, deberemos poner en práctica lo siguiente:

  • Escucha activa. Esto consiste en escuchar para captar lo que la otra persona nos está tratando de transmitir y hacer el esfuerzo de comprenderlo. En muchas ocasiones, ocurre que escuchamos para responder con más argumentos. Hay veces, que incluso estamos deseando lanzar nuestra siguiente respuesta y ahí dejas de escuchar.
  • Hablar cara a cara. Evita conversar sobre temas que son importantes para ti o para tus relaciones personales a través de chats o redes sociales. Al no contar con la comunicación no verbal hay muchos detalles que puedes perderte y, además, se puede malinterpretar lo que quieres transmitir o lo que te están intentando transmitir. Igualmente, es importante mirar a los ojos cuando hablamos.
  • Fíjate en el contexto. Ten filtros a la hora de bromear o el tono que utilices. A lo mejor para ti es fácil utilizar el humor, por ejemplo, a la hora de comunicar algo o de resolver un conflicto, pero puede que para el resto y según su estado de ánimo esto no sea conveniente, poniéndole a la defensiva o dejando de escuchar.
  • Evita las etiquetas. Tendemos a calificar a la persona según su conducta. Por ejemplo, si alguien grita porque es presa del enfado y le dices “eres un gritón” o “eres una enfadica”, si lo piensas, esto no solo no resuelve el conflicto, sino que lo enreda mucho más. Si en lugar de eso dices algo como “No sé qué te está pasando para que reacciones así, si hay algo en lo que te pueda ayudar, lo haré”, vemos que la situación puede dar un giro de 180 grados.

¿Cómo resolver conflictos en las relaciones personales?

Para cuando, en las relaciones personales, te topas con conflictos que no sabéis como resolver, también existen algunas claves que te señalaremos a continuación. Pero antes, permíteme señalar que, por lo que veo en consulta, muchos de los conflictos nacen de una comunicación ineficaz. Para cuando el desacuerdo ya ha estallado, sigue los siguientes pasos:

  • Los conflictos de uno en uno. Uno de los errores más comunes que solemos cometer cuando discutimos con nuestras relaciones personales es sacer otros problemas que se tuvieron en el pasado y reprochar a la otra persona su ineficacia o su torpeza en su resolución. Hay que debatir solo un problema a la vez. Si se está discutiendo por algo que acaba de ocurrir enfocaros en eso, en el presente, y no os vayáis al pasado.
  • Definir el problema específicamente. Resulta muy eficaz evitar las generalizaciones y los valores absolutos como “siempre” o “todo”. Definir el problema lo más específicamente posible. Por ejemplo, en lugar de “es que nunca pones la lavadora” (reproche) es mejor “hablemos de cómo nos vamos a repartir la tarea de poner la lavadora”. Con esto último, enfocas más en el presente y, además, tienes el problema ya orientado a poner soluciones. A partir de aquí, céntrate en las soluciones.
  • Expresar los sentimientos propios. En lugar de acusar y culpar a la otra persona de cómo te sientes, trata solo de comunicar tus emociones. Cuando hay dolor y acusamos añadimos gasolina al fuego y el conflicto se hace más grande. En cambio, cuando dejamos de reprochar estamos aceptando.
  • Discutir los pros y contras de las soluciones propuestas. En equipo, valorar cada una de las opciones y aceptar que ninguna será la solución perfecta. Sin embargo, debatiendo y valorando pros y contras podréis llegar a la que sea más conveniente.

6 claves mejorar tus relaciones personales

En definitiva, en todas las relaciones personales, vengan de donde vengan (pareja, familia, amistades, trabajo, aficiones, etc.), van a surgir conflictos. Y si no surgen es porque hay un grado de evitación en hablar de los problemas muy alto. Por otro lado, saber vincularnos de forma sana con los demás ha de pasar por un proceso de trabajo personal. Es cierto que en un vínculo intervienen varias partes y las historia de vida de cada una de esas partes. Pero pretender cambiar a los que están a tu alrededor puede llegar a ser muy frustrante. Generar cambios sanos en ti, por el contrario, puede ser muy gratificante y beneficioso.

En este apartado te explicaremos algunas claves que puedes tener en cuenta para disfrutar de tus relaciones personales, pero a partir de ti.

1. Reconoce las relaciones personales que te aportan

Si hicieras un listado de todas las personas que están en tu vida de forma frecuente o con la que compartes alguna parcela, es una apuesta segura pensar que alguna o algunas de ellas no te aportan nada o nada positivo. Puedes elegir con quien estar y/o con quien vincularte. Si es alguien con la que no te queda más remedio que compartir espacio con que os tratéis con respeto es suficiente. No te tiene que caer bien todo el mundo, al igual que tú no le vas a caer bien a toda la gente.

2. Detecta qué no te gusta de ti

Este es un ejercicio de honestidad. Es fácil no caer en la cuenta de que nos estamos comportando de una cierta manera que nos convierte en una persona que no queremos ser. Por ejemplo, te puedes estar comportando de forma borde cuando, en realidad, te gustaría tratar a la gente con más cercanía y cariño. Trabaja en ti para cambiar eso.

3. Empatiza

El individualismo está de moda. Preocuparte por ti y dártelas de persona independiente no va a hacer que disfrutes de tus relaciones personales. Todo lo contrario, te alejará de ellas. Ponerse en el lugar de los demás y escucharles es un acto que te acerca a tus vínculos. No significa que renuncies a ti y a tu tiempo, es solo escuchar y brindar el apoyo que puedas.

4. Ten en consideración las necesidades

Con necesidades nos referimos tanto a las tuyas como a las de tus relaciones personales. Por tanto, es esencial que sepas cuáles son tus necesidades y tratar de percatarte de cuáles son las del resto (y si no las sabes, pregunta, por supuesto). Ten en cuenta que tus necesidades son lícitas y válidas, pero no tienen por qué coincidir con las de tus vínculos más cercanos. La cuestión es valorar si esas necesidades pueden ser cubiertas o no (en ambas direcciones).

5. Perdona y pide perdón

Perdonar y pedir perdón puede hacérsenos una cerrera de obstáculos tras un conflicto muy grande. Sin embargo, hablar sobre lo que ha pasado para aceptarlo e integrarlo desde el perdón puede unirnos, y mucho, a nuestras relaciones personales, y sobre todo, mejorar la formas en la que nos relacionamos en general.

6. Agradece

Dar las gracias cuando sientes gratitud es un gesto muy sencillo pero que solemos pasar por alto. En algunos contextos, damos por hecho que dar las gracias no hace falta pero, cuando decimos un gracias (sobre todo si es genuino) la persona que lo recibe siente que valoras el vínculo y el gesto que sea que haya hecho por ti. Y eso, también une.

Conclusiones

A menudo, mejorar las relaciones personales es un cambio que está en ti. Con esto no queremos decir que si no lo consigues es culpa tuya. Existen personas a las que les ha tocado o se topan con personas que no saben o han sabido quererlas y tratarlas bien. Lo cierto es que nadie está vacunado contra esto, por desgracia.

Sin embargo, si no sabes de dónde puede venir el hecho de que las relaciones personales es un área de tu vida que flaquea o no está plenamente desarrollada, es muy beneficioso preguntarte por qué y pedir ayuda psicológica para que una profesional te acompañe en ese proceso.

¿Buscas ayuda psicológica?

Si quieres mejorar tus relaciones personales y no sabes cómo en Avance Psicólogos te podemos ayudar. La terapia psicológica te puede acompañar en descubrir cómo te vinculas con los demás y qué puedes hacer respecto a ello. Pide cita y te podremos atender tanto de forma presencial como online.

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Referencias bibliográficas:

Castanyer, O. (2014). Aplicaciones de la asertividad. Editorial Desclée de Brouwer.

SÁNCHEZ, J. B. M. J. M. TERAPIA INTEGRAL DE PAREJA PASO-Jorge Barraca Mairal.

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autora del artículo

Brenda Ruano Bodemer

PSICÓLOGA SEXÓLOGA COLEGIADA M-34490

Brenda Ruano Bodemer (Madrid, 1993) se graduó en Psicología por la UCM. Trabaja en la consulta privada desde 2016. Desde entonces, lleva formándose en distintos ámbitos de la psicología: Máster en Sexología, educación sexual, asesoramiento y terapia sexual (UCJC, IUNIVES), Máster en Psicología General Sanitaria (Universidad de Nebrija). Título en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género (COP). Además de la consulta privada, ha trabajado en centros de día de adicciones y, actualmente, imparte talleres de Educación Sexual en institutos y da formación a profesores sobre Educación Sexual.

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