Síndrome del cuidador: desafíos y estrategias de afrontamiento

Síndrome del cuidador: desafíos y estrategias de afrontamiento

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Cuando hablamos del síndrome de cuidador se nos viene a la cabeza aquella persona que está quemada como consecuencia de cuidar de alguien dependiente, normalmente, con alguna enfermedad. Sin embargo, cuando esa es la figura que evocamos podemos asociar errónea e injustamente que esa persona está quemada porque se implica demasiado y que podría cambiarlo si se implicara menos.

En este artículo vamos a hablar del rol del cuidador o síndrome del cuidador cuando no necesariamente existe una enfermedad en una de las partes que forma el vínculo. Queremos ir más allá. Te explicaremos qué es el síndrome del cuidador, en qué se caracteriza este rol y qué podemos hacer para superarlo.

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¿Qué es el síndrome del cuidador?

Al margen de que se esté sufriendo cansancio por cuidar de alguien o no, lo cierto es que el rol o el síndrome de cuidador puede llegar a agotar tanto física como psicológicamente. Lo que pasa es que cuando no tenemos a nadie a nuestro cuidado como tal, no nos damos cuenta y nos puede costar mucho llegar a detectar este rol.

Desde el análisis transaccional y la terapia integrativa se habla del rol del salvador. Este es aquel que necesita que lo necesiten. Parece que su ayuda es desinteresada, sin embargo, lo hace porque lo que busca en que los demás le sigan necesitando. De esta manera, lo que consigue es sentir reconocimiento y afecto, ya que, en el fondo siente que no es suficiente.

Como consecuencia, la persona con síndrome de cuidador, al ejercer este rol, hace que los demás le pidan esos cuidados, lo que le lleva a que se sobrecargue. En mayoría de ocasiones, no es consciente de esa sobrecarga, ni siquiera sabe de dónde viene. En la consulta de psicoterapia se ve con bastante frecuencia personas que no saben pedir, se sienten mal si lo hacen y, sin embargo, siempre están ahí para los demás. Están cómodos con ese rol, pero no se dan cuenta de que es insostenible en el largo plazo.

En especial, en relaciones de pareja, esto puede llegar a ser muy destructivo en la relación ya que se puede dar lo que se suele llamar codependencia emocional, más popularmente conocido como “relación tóxica”. En este tipo de relaciones lo que hay es una persona que necesita de los demás y otra que necesita que lo necesiten.

¿Cuáles son las características del síndrome del cuidador?

La consecuencia más evidente del síndrome del cuidador es el dejarte de lado a ti y a tu autocuidado. Piensas que lo tuyo no es tan importante como lo de los demás o que lo que te ocurre a ti es más banal, con lo cual puedes encargarte del resto. Lo malo, es que no solo te encargas de lo material o que inviertas mucho tiempo en los demás, sino que te implicas tanto emocionalmente que empiezas a sentir un malestar que no sabes de donde viene, tristeza y, encima, sientes que no llegas a nada.

Además, de esto, a continuación, te enumeramos algunas otras características que te pueden ayudar a detectar que estás ejerciendo este rol en demasía.

1. Emociones contradictorias

Puede que las personas de las que te encargas se estén acostumbrando a que siempre, pase lo que pase, pueden contar contigo. Como te demandan a toda costa, es normal que sientas rabia y enfado hacia ellos. Por otro lado, sientes culpa por ello o por no querer ayudarles con devoción y alegría.

2. Culpabilidad infinita

La culpa te acompaña no solo cuando no te queda más remedio que negarle la ayuda a alguien sino también en el momento en que dedicas un ratito, por pequeño que sea, para ti. Lo justificas con que es un acto egoísta y que tú no quieres ser así. En el fondo, tienes tan arraigada la costumbre de no priorizarte que hasta tienes sentimientos que no entiendes cuando lo haces, incluso en esos momentos en los que nadie te demanda.

3. Dependencia del rol de cuidador

Esto lleva a que generes cierta dependencia de ejercer esos cuidados. Es decir, como se suele recibir validación social cuando cuidamos y estamos pendientes de los demás, eso te llena. Aunque es momentánea esa validación, lo que hace es reforzar tu conducta de estar siempre emocionalmente disponible.

4. Sensación falsa de control

Como tu aprendizaje a lo largo de tu vida ha sido que para vincularte con las personas tienes que estar ahí para ellas, parece que tienes ese control de que, de esta manera, vas a ser una persona que merece ser querida y valorada. La verdad es que no conoces otra manera de relacionarte y, por eso, te vinculas desde ahí. Si lo piensas, no tienes nada de control.

5. Invalidación

Aunque tú lo hagas con la mejor de las intenciones, ten en cuenta que las personas que están a tu alrededor no te han pedido ayuda. Tú la ofreces desde tu rol de cuidador que tu historia de vida te ha enseñado que es así como has de vincularte. Pero, cuando no te piden esa ayuda tus vínculos pueden sentir que ellos solos no se pueden autogestionar o que no saben.

5 claves para superar el síndrome del cuidador

Ahora nos gustaría darte algunas pautas que puedes aplicar en tu día a día para que seas consciente cuando estás actuando desde el síndrome del cuidador y cómo hacer para ir deshaciéndote poco a poco de él.

1. Revisa tus áreas de vida más importantes

Haz una lista de las áreas de vida que quieres que estén presentes en tu vida (familia, amistades, deporte, trabajo, estudios, salud, aficiones…). Ahora valora del 1 al 10 tu satisfacción con cada una de esas áreas. Te darás cuenta de cuáles tienes descuidadas. Es el primer paso para que empieces a encargarte tú de lo que quieres que esté presente en tu vida.

2. Suelta el control

Esto no quiere decir que dejes desamparada a una persona cercana si lo necesita. Pero necesitas escucharte para ver hasta dónde llegas y hasta dónde no. Esto tampoco quiere decir que si llegas tengas que hacerlo. No obstante, si dejas de cuidar o de responder a las demandas de ayuda sentirás que no controlas nada y esto te puede llegar a agobiar. Con la práctica, cada vez te será más fácil.

3. Acepta recibir

No trates de sacarte las castañas del fuego sin ayuda. Los seres humanos necesitamos de los demás (incluso tú) y aceptar ayuda es natural. Además, no solo es ayuda lo que le cuesta recibir al que tiene síndrome del cuidador, también son los regalos, los cumplidos, el agradecimiento…

4. Dedícate tiempo

A las personas con síndrome de cuidador les cuesta también recibir de sí mismas. Tiempo es lo que menos se dedican y tiempo para sí mismas es lo que más necesitan. Una causa de esto puede ser que no quieran conectar con algún bloqueo emocional interno y para no llegar a él se dedican en exceso a los demás.

5. Pide ayuda tú

Delega en otras personas, recuerda que no tienes que encargarte tú de todo y que descuidarte a ti también tiene sus consecuencias. También, puedes pedir ayuda psicoterapéutica, sobre todo, si notas que este síndrome te está pasando factura.

Conclusiones

Erradicar el síndrome del cuidador no es fácil ni, por mucho que apliques consciente y sistemáticamente las pautas que te hemos propuesto, desaparecerá de una semana para la otra. Los roles a la hora de relacionarnos son producto de nuestro aprendizaje y el ser humano no tiene la capacidad de desaprender u olvidarse de algo que lleva interiorizado desde hace mucho tiempo. Recuerda que es la manera que has aprendido a establecer vínculos y que tu manera de vincularte es desde el cuidado.

Sin embargo, hay muchas más formas de vincularse de manera sana con los demás, es decir, sin pagar las consecuencias que el síndrome del cuidador tiene, como, por ejemplo, descuidarte tú. Tu proceso de crecimiento personal para mejorar tus vínculos y tu bienestar empiezan por darte la oportunidad de buscar otras alternativas que no sean cuidar.

Es un camino que puede llegar a ser muy duro. Se activarán la culpa y otros sentimientos como el de sentirte inútil o con un vacío. Sin embargo, también puede ser muy bonito porque te darás cuenta de que los demás no te necesitan tanto como creías y que así está bien.

¿Buscas ayuda psicológica?

Si crees que tú o alguien de tu entorno tiene un rol o síndrome de cuidador que no le es beneficioso, es recomendable pedir ayuda psicológica. A veces, las personas que están cerca de la que lo sufre se siente tan invalidada que necesita herramientas para gestionarlo. Puedes ponerte en contacto con Avance Psicólogos y te daremos información.

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Referencias bibliográficas:

Gimeno-Bayón, A., & Rosal, R. (2012). Análisis transaccional para terapeutas. Vol. II. Tratamiento de los trastornos de la personalidad y algunos síndromes. Barcelona, España a: Milenio.

Martínez Pizarro, S. (2020). Síndrome del cuidador quemado. Revista clínica de medicina de familia13(1), 97-100.

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autora del artículo

Laura Palomares Pérez

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-15270

Laura Palomares (Madrid, 1973) se licenció en Psicología en la por la UAM, funda y forma parte de Avance Psicólogos desde el año 1999. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Título de Formadora en Sexología por el Instituto de Ciencias Sexológicas (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henarés. Master en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henares. Prácticum en la Sociedad Sexológica de Madrid-Fundación SEXPOL. Título de Especialista en Terapia Gestalt, por la Fundación Laureano Cuesta en la Universidad de Comillas. Especialista en Terapia de Pareja, por el Centro Psicológico Dr. De Francisco. Diploma en Técnicas de Integración Cerebral (TIC), por el Centro de Terapias de Avanzadas. Tras 25 años de experiencia como psicoterapeuta, ahora colabora como divulgadora para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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