Autoestima

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja?

Los primeros años de vida conforman una etapa clave en lo que respecta al desarrollo de las características psicológicas más importantes. Por ello, es muy importante que durante la niñez y la adolescencia se disponga de una buena autoestima.

 

Sin embargo, es muy frecuente que padres y madres noten cómo su hijo o hija se valora menos de lo normal, asumiendo ideas pesimistas sobre sus propias capacidades y cualidades positivas.

 

Así pues, hay una duda muy común en lo que se refiere a los procesos de crianza: ¿qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja? En este artículo repasaremos algunas ideas clave para comprender cómo afrontar este problema.

La autoestima en la infancia y la adolescencia

El modo en el que aprendemos a relacionarnos con el entorno y con los demás durante la infancia y la adolescencia tiene un papel muy importante en el desarrollo de nuestra personalidad. Durante la infancia y la adolescencia, concretamente, las relaciones que establecemos con las personas de nuestra edad (normalmente, compañeros de clase) dan forma a las actitudes que adoptamos acerca de nuestra propia identidad, quiénes somos y qué podemos llegar a hacer.

 

Y es que en nuestros primeros años de vida, la manera en la que percibimos que nos perciben tiene un fuerte impacto emocional en nosotros, para bien o para mal. Si creemos que el resto de personas adopta una actitud hostil o de desinterés al vernos o al conversar con nosotros, eso nos lleva a la conclusión de que el origen de esa antipatía nace en buena parte de un problema en nuestra manera de ser; y si la reacción de los demás es favorable, también asociamos esa sensación satisfactoria a la idea del “Yo”.

 

En definitiva, en comparación a lo que ocurre en la adultez, etapa en la que lo que los demás piensen de nosotros no nos resulta tan importante, en la infancia y en la adolescencia se es más sensible a lo que ocurre en nuestra vida social.

 

Situaciones como el bullying, la creencia de que el resto de niños son mejores que uno en las notas o en los deportes, o la falta de amigos y la sensación de soledad, son desencadenantes habituales de problemas de baja autoestima.

 

Pero a pesar de que las relaciones interpersonales con el resto de niños o jóvenes de la misma edad tiene un peso muy importante en la valoración de uno mismo, como padres y madres podemos contribuir a que la autoestima de los pequeños quede reforzada y no se vea sesgada por el pesimismo. Veamos algunos consejos al respecto

Mi hijo tiene baja autoestima: ¿qué hacer?

Estas son algunas pautas y consejos a aplicar en tus hábitos de crianza y educación en casa.

 

  1. No favorezcas las comparaciones

Ensalzar las virtudes de un hijo o hija con problemas de autoestima comparando sus virtudes con las de otros que teóricamente son peores en algo, resulta contraproducente.

 

El motivo es que a pesar de que lo que estamos diciendo con ello es que nuestro hijo o hija destaca positivamente en algo, a la vez se está reforzando la idea de que el valor de alguien depende de criterios basados en la competición. Y como en ese momento el o la menor de edad tiene una autoestima baja, seguirá aplicando esa clase de razonamientos comparativos a partir de un sesgo pesimista. Es decir, establecerá más comparaciones al notar que los otros son mejores en algo, y no tantas cuando sea él o ella quien destaque.

 

Por supuesto, intentar motivar a un hijo a volverse más apto para ciertas tareas intentando que se sienta mal por no poder hacerlas como el resto de los jóvenes de su edad, es totalmente desaconsejable.

 

  1. Ayuda a que se involucre en algo que le guste

Muchas veces, los problemas de autoestima llegan por no darse la oportunidad de desarrollar habilidades aplicadas a tareas que produzcan interés o satisfacción en nuestros hijos.

 

Por ejemplo, si la única actividad de ocio en la que se involucra nuestro hijo son los partidos de fútbol del recreo y no le gusta ese deporte, fácilmente asumirá que no vale para nada.

 

Pero si como padres y madres le descubrimos que hay muchas otras actividades estimulantes, probablemente encontrará al menos una que le despierte interés y en la que pueda ir aprendiendo, notando su progresión de mejora y la dificultad ascendente de aquellas tareas que puede optar a realizar.

 

  1. No penalices por los errores

Más allá del incumplimiento de las normas de convivencia o de los errores que ponen en riesgo su integridad, es importante que como padres y madres no penalicemos a nuestros hijos por hacer las cosas mal (por ejemplo, por hacer mal un ejercicio de matemáticas, o por no poder chutar bien una pelota).

 

Y es que estas experiencias ya aportan en sí mismas la ligera experiencia desagradable que puede estimular el aprendizaje; no hace falta añadir más malestar, además de que sería poco ético “castigar” a los pequeños por hacer algo que no perjudica a nadie más que a ellos. Equivocarse es parte del proceso de aprender, y la infancia está llena de estas situaciones.

 

  1. Demostrar apoyo incondicional

Como padres y madres, nuestro rol fundamental es el de proporcionar sustento material y amor, un vínculo afectivo gracias al cual los más jóvenes puedan sentirse seguros. Por eso, pasar tiempo en familia y expresar este amor de manera clara resulta en sí mismo algo que contribuye a subir la autoestima.

 

  1. Reconocer sus errores de manera honesta

Es importante demostrar tener una mirada honesta sobre las imperfecciones de nuestros hijos.

 

Exagerar sus virtudes de una manera demasiado insistente y extrema solo servirá para que los pequeños noten estas imposturas y dejen de tener en cuenta la opinión de sus padres, sintiéndose más perdidos y faltos de referencias.

 

  1. Ir al psicólogo si es necesario

Hay ocasiones en las que es necesario contar con ayuda profesional, lo cual no significa que el o la joven en cuestión tenga ninguna patología mental ni un síndrome que no se vaya a curar.

 

Eso sí, incluso en estos casos en los que se va al psicólogo, la tarea de intervenir sobre la baja autoestima no es tanto del psicoterapeuta como de los más jóvenes, y de sus padres durante el tiempo que pasen juntos en el hogar.

La terapia infanto-juvenil crea los contextos en los que es posible reforzar la autoestima, pero la implicación de todas las partes involucradas es crucial.

Referencias bibliográficas

  • Branden, N. (1995). Los seis pilares de la autoestima. Barcelona: Paidós.
  • Cava, M. J., y Musitu, G. (2000). La potenciación de la autoestima en la escuela. Barcelona: Paidós.
Beneficios psicológicos de la meditación

Beneficios psicológicos de la meditación

Beneficios psicológicos de la meditación Hace miles de años que diversas culturas del mundo (incluso más allá de Asia) practican la meditación. Pero aún más curiosa que la larga historia de esta tradición, es el

¿Qué hacer si un familiar o amigo dice que quiere suicidarse?

¿Qué hacer si un familiar o amigo dice que quiere suicidarse?

¿Qué hacer si un familiar o amigo dice que quiere suicidarse? La ideación suicida, o existencia de pensamientos relacionados con el suicidio de uno mismo, es una de las manifestaciones más claras de que alguien

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja?

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja?

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja? Los primeros años de vida conforman una etapa clave en lo que respecta al desarrollo de las características psicológicas más importantes. Por ello, es muy importante

¿Por qué algunos niños temen a la oscuridad?

¿Por qué algunos niños temen a la oscuridad?

¿Por qué algunos niños temen a la oscuridad? El miedo a la oscuridad en los niños y niñas es uno de los fenómenos más habituales que causan problemas a los padres y madres a la

Mas de 20 Años .

Avance Psicólogos Madrid S.L.

  • Alcalá 165, 2º A
  • 91 532 76 14
psicologo madrid

¿Te llamamos?

1ª CONSULTA GRATUITA

Déjanos tus datos para ponernos en contacto contigo y resolverte tus dudas




psicologo madrid

¿Te llamamos?

1ª CONSULTA GRATUITA

Déjanos tus datos para ponernos en contacto contigo y resolverte tus dudas




¡LLÁMANOS!

Avance Psicólogos se encuentra habilitado como Centro Sanitario por la Comunidad de Madrid con el número de Registro CS-157833

Avance Psicólogos Madrid S.L.

  • 91 532 76 14
  • Alcalá 165, 2º A. 28009. Madrid
  • info@avancepsicologos.com

Síguenos en

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Copyright © 2019 Avance Psicólogos Madrid | Autorizado como Centro Sanitario por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, con nº de Registro: CS-157833

¿Es efectiva la psicoterapia en casos de baja autoestima?

Psicoterapia para casos de autoestima

Los problemas de baja autoestima son parte de los motivos más frecuentes por los que personas de todas las edades acuden a terapia psicológica.

Y es que valorarse poco a uno mismo no solo causa un significativo malestar; además, se traduce en dinámicas de comportamiento que traen muchos problemas tanto en el ámbito personal como laboral.

Ahora bien… ¿Es efectiva la psicoterapia en casos de baja autoestima? ¿Hasta qué punto los psicólogos pueden ayudar a reforzar la autoestima, y qué estrategias utilizan para conseguirlo? Veámoslo en las siguientes líneas

¿Qué son los problemas de autoestima?

La autoestima es la valoración que hacemos de nuestro autoconcepto, es decir, del concepto de nosotros mismos que tenemos. Si el autoconcepto es el conjunto de ideas y de creencias que hacen referencia a cómo es uno mismo, la autoestima es el componente valorativo y emocional que se aplica sobre esa descripción del “Yo”.

Por otro lado, entendemos por problemas de autoestima un patrón de valoración del “Yo” que da problemas por desgastar la calidad de vida de la persona que lo experimenta en sus carnes, y/o la del resto de personas de su entorno. Es decir, consiste en tener un nivel de autoestima que no encaja con un modo de vida satisfactorio o que no es fácil de integrar en relaciones sociales significativas y armoniosas.

En teoría, este desajuste entre autoestima y capacidad para adaptarse al entorno de una manera adecuada y gratificante puede darse tanto por autoestima excesivamente inflada como por baja autoestima. A la práctica, sin embargo, los problemas por baja autoestima son mucho más frecuentes en personas que buscan ayuda profesional en psicoterapia.

Además, si bien los problemas de baja autoestima pueden darse sin ir de la mano de otros problemas psicológicos, muchas veces surgen junto a la depresión, trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia o la bulimia, el Trastorno Obsesivo-Compulsivo o las adicciones.

La efectividad de la psicoterapia en el tratamiento de la baja autoestima

A la hora de tratar en psicoterapia los problemas de baja autoestima, en psicología se suele optar por la terapia cognitivo-conductual adaptada a las características de esta forma de malestar.

La función de la terapia cognitivo-conductual es intervenir en dos ámbitos de la psicología humana: los procesos mentales, o parte cognitiva, y los procesos comportamentales, o parte conductual.

Por ejemplo, si una persona llega a la consulta de un psicólogo con la voluntad de tratar su baja autoestima, el psicoterapeuta aplicará estrategias que lleven al paciente a adoptar estilos de comportamiento que no alimenten esa percepción negativa de uno mismo, a la vez que le ayudará a cuestionar esas creencias limitantes que le llevan a dar por supuesto que vale poco como ser humano.

Es decir, que por un lado se actúa en el componente dinámico del modo en el que el paciente suele relacionarse con el entreno y con los demás, y en el componente relativamente estático de las creencias pesimistas ligadas al autoconcepto, del estilo de “no valgo nada”, “soy incapaz de gustar a otros” o “no le importo a nadie”.

¿Es eficaz esta psicoterapia para tratar la baja autoestima? Los estudios científicos realizados sobre este tema indican que sí,  dado que las personas que pasan por este tratamiento psicológico tienen un mejor funcionamiento autónomo, presentan menos tendencia a manifestar síntomas depresivos, y tienen menos probabilidades de presentar otros trastornos mentales.

Estos efectos de la psicoterapia aparecen porque gracias al trabajo de los psicólogos tanto en el área del comportamiento como en el área de los patrones de pensamiento y de percepción de la realidad, los pacientes se exponen a más experiencias capaces de evidenciar sus propias virtudes y a la vez son más capaces de detectar estas señales de la propia valía y de reconocerlas como tales.

De esta manera, se ha de romper con el círculo vicioso de quienes por problemas de autoestima se aíslan de los demás, no toman la iniciativa de empezar proyectos estimulantes, y asumen que cualquier expresión de sus propias virtudes (poco frecuentes, dado su modo de vida pasivo) son en realidad producto de la suerte o de la intervención de otras personas.

¿Cómo se trabajan estos problemas en terapia psicológica?

Estas son algunas de las estrategias que utilizan los psicólogos para contribuir a que los pacientes con baja autoestima adopten una manera más adaptativa y realista de quiénes son y de qué son capaces.

1. Reestructuración Cognitiva

La Reestructuración Cognitiva tiene como objetivo hacer que el paciente se cuestione ciertas creencias a las que se ha estado aferrando mucho tiempo a pesar de que no son realistas y le causan dolor o problemas en la interacción con los demás.

Y es que muchas personas tienen baja autoestima, entre otras cosas, porque dan por supuesto ideas  que definen su propia identidad y que resultan poco razonables.

2. Entrenamiento en habilidades sociales

La autoestima está formada a partir de la interacción con lo que nos rodea, y por lo tanto, también a partir de la interacción con los demás. El modo en el que percibimos cómo nos ven influye mucho en el autoconcepto.

Por eso, en psicoterapia para casos de autoestima se contribuye a mejorar el modo en el que la persona se relaciona con los demás y valora esas relaciones personales: a veces, el hecho de que según quien no nos acepte es de hecho algo positivo, mientras que la actitud positiva que otras personas tienen hacia nosotros nos puede pasar desapercibida por no atrevernos a profundizar en esas relaciones.

3. Activación conductual

Esta herramienta terapéutica se utiliza mucho en personas que además de baja autoestima presentan síntomas depresivos. Consiste en crear contextos en los que el paciente se anime a involucrarse en actividades estimulantes capaces de poner en relieve las cualidades positivas de uno mismo: empezar un programa de entrenamiento, empezar a dibujar, etc.

En todos estos casos, ver el progreso y el perfeccionamiento de ciertas habilidades en relativamente poco tiempo (al ser actividades que antes no formaban parte de la rutina que se seguía) refuerzan la autoestima.

Referencias bibliográficas

  • Orth, U., Trzesniewski, K.H., Robins, R.W. (2010). Self-esteem development from young adulthood to old age: A cohort-sequential longitudinal study. Journal of Personality and Social Psychology, 98(4), 645-658.
  • Waite, P. (2012). Cognitive behavior therapy for low self-esteem: A preliminary randomized controlled trial in a primary care setting. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry 43(4): 1049 – 1057.
Beneficios psicológicos de la meditación

Beneficios psicológicos de la meditación

Beneficios psicológicos de la meditación Hace miles de años que diversas culturas del mundo (incluso más allá de Asia) practican la meditación. Pero aún más curiosa que la larga historia de esta tradición, es el

¿Qué hacer si un familiar o amigo dice que quiere suicidarse?

¿Qué hacer si un familiar o amigo dice que quiere suicidarse?

¿Qué hacer si un familiar o amigo dice que quiere suicidarse? La ideación suicida, o existencia de pensamientos relacionados con el suicidio de uno mismo, es una de las manifestaciones más claras de que alguien

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja?

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja?

¿Qué hacer si mi hijo tiene la autoestima baja? Los primeros años de vida conforman una etapa clave en lo que respecta al desarrollo de las características psicológicas más importantes. Por ello, es muy importante

¿Por qué algunos niños temen a la oscuridad?

¿Por qué algunos niños temen a la oscuridad?

¿Por qué algunos niños temen a la oscuridad? El miedo a la oscuridad en los niños y niñas es uno de los fenómenos más habituales que causan problemas a los padres y madres a la

Mas de 20 Años .

Avance Psicólogos Madrid S.L.

  • Alcalá 165, 2º A
  • 91 532 76 14
psicologo madrid

¿Te llamamos?

1ª CONSULTA GRATUITA

Déjanos tus datos para ponernos en contacto contigo y resolverte tus dudas




psicologo madrid

¿Te llamamos?

1ª CONSULTA GRATUITA

Déjanos tus datos para ponernos en contacto contigo y resolverte tus dudas




¡LLÁMANOS!

Avance Psicólogos se encuentra habilitado como Centro Sanitario por la Comunidad de Madrid con el número de Registro CS-157833

Avance Psicólogos Madrid S.L.

  • 91 532 76 14
  • Alcalá 165, 2º A. 28009. Madrid
  • info@avancepsicologos.com

Síguenos en

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin

Copyright © 2019 Avance Psicólogos Madrid | Autorizado como Centro Sanitario por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, con nº de Registro: CS-157833

Psicoterapia para casos de autoestima

Los trastornos de la alimentación menos conocidos

En anteriores artículos hemos hablado de los trastornos de la alimentación más conocidos. No queremos olvidarnos de otros trastornos más desconocidos pero no por ello menos importantes, ya que cualquier trastorno de la alimentación es causa de sufrimiento.

¿Cuáles son los trastornos de la alimentación menos conocidos?

La información es siempre posibilidad de superación, por ello publicamos este artículo, para quien pueda sentirse reconocido y quiera intentar superarlo.

1. Ortorexia

Es la obsesión por seguir una dieta sana. Como todo comportamiento resultante de una preocupación obsesiva, se acaba convirtiendo en desproporcionado y limitante, tanto a nivel social como de salud.

2. Megarexia

Al contrario que en el resto de trastornos de la alimentación, la autopercepción de quien sufre megarexia también está distorsionada pero en sentido inverso; la persona que la padece se ve muy por debajo de su peso real, por lo que puede tener obesidad y percibirse delgada.

3. Vigorexia

Este trastorno se está haciendo cada vez más frecuente, sobre todo en hombres jóvenes. La preocupación por el físico y apoyar la autoestima en la estética en una imagen de fortaleza corporal lleva a estas personas a un ejercicio extremo y compulsivo, con el consumo de anabolizantes y alimentos ricos en proteínas y carbohidratos. La autopercepción también está distorsionada; siempre se ven débiles y enclenques aunque estén fuertes y musculados.

La repercusión sobre su vida cotidiana y social es muy fuerte, ya que con el tiempo se van reduciendo más las relaciones sociales, trabajo y ocio por la obsesión de pasar el mayor tiempo posible en el gimnasio.

4. Pica

Este trastorno suele ir asociado a otras enfermedades mentales. Consiste en la necesidad de comer objetos en vez de alimentos, como yesos, goma, pelo, plásticos, etc. Este trastorno de la alimentación es más extraño y difícil de encontrar.

5. Sadorexia

Se trata de la restricción de la ingesta o anorexia unida a la autolesión como medio para bajar la ansiedad cuando se siente hambre. Es un trastorno muy dañino en el que la persona está seriamente disociada. Suele conllevar una delgadez extrema y el uso de laxantes y diuréticos además de la purga.

6. Potomanía

Se trata de la obsesión de beber agua de forma compulsiva y exagerada, buscando los supuestos beneficios de desintoxicar el cuerpo. La ingesta de agua es beneficiosa si se establece su toma entre los dos y tres litros al día, pero no su abuso.

7. Drunkorexia

Consiste en sustituir la alimentación, durante las salidas del fin de semana, por el alcohol, con la idea de que las calorías del alcohol compensarán los nutrientes y así evitar engordar. Hay un propósito, el de contrarrestar engordar cuando se toma alcohol, por lo que es una manifestación de la anorexia.

8. Permarexia

La obsesión por un cuerpo delgado y el miedo a engordar lleva en ocasiones a mantenerse en constantes dietas, que pueden derivar en anorexia o bulimia.

trastornos-alimentacion

Trastornos de la Alimentación: causas, síntomas y terapia

Los trastornos de la alimentación están íntimamente relacionados con la auto imagen y la autoestima y qué decir con la ansiedad. La autopercepción suele estar distorsionada por lo que se suele acompañar de una elevada indefensión que acaba generando un estado depresivo.

Los estereotipos y presión social sobre la “belleza ideal” acaban haciendo mella sobre las personas con una baja valoración personal y elevados rasgos de perfeccionismo en su personalidad.

A continuación describimos los tipos más importantes de trastornos de la alimentación, para otro artículo dejamos los trastornos de la alimentación menos conocidos.

Tipos de trastornos de alimentación

Estadísticamente, los trastornos de la alimentación afectan más a las mujeres, aunque también hay muchos casos entre los hombres. Se suele presentar en la adolescencia y van asociados con frecuencia a trastornos de ansiedad y depresión.

1. Anorexia nerviosa

Es descrita por primera vez en 1873 por Lasege como “consunción nerviosa”. Gull la denominará “anorexia nerviosa” un año más tarde.
La anorexia nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria en la que predomina el miedo a ganar peso y una elevada ansiedad durante la ingesta. Se manifiesta con la restricción de comida, sobre todo de determinados alimentos como los ricos en hidratos de carbono, salsas, dulces y grasas, así como la necesidad de neutralizar los efectos de cualquier ingesta con ejercicio físico o conductas como comer de pie o mientras se está en movimiento.

También se da en ocasiones el vómito auto inducido y el uso de laxantes.

Suele aparecer en la adolescencia temprana y predomina en mujeres, si bien en los últimos años son cada vez más los hombres, incluso niños y niñas, que presentan este trastorno.

Criterios diagnósticos para la anorexia nerviosa

  • Miedo intenso a engordar, incluso aunque se esté perdiendo peso.
  • Alteración de la imagen corporal. Elevada distorsión de la imagen percibiéndose con mayor peso del real incluso aunque se esté extremadamente delgada/o. En ocasiones la percepción distorsionada se focaliza en una parte del cuerpo.
  • Intenso rechazo a mantener el peso mínimo normal, correspondiente a la edad y estatura, con un peso marcadamente bajo, es decir inferior al mínimo normal.
  • Ausencia de al menos tres ciclos menstruales en el caso de las mujeres. (DSM IV)

La anorexia nerviosa presenta dos subtipos:

  • Bulímico: durante el periodo de anorexia la persona presenta atracones con regularidad.
  • Restrictivo: no se dan atracones.

2. Bulimia nerviosa

Descrita por primera vez por Russell en 1979, la bulimia nerviosa se manifiesta con un extremo miedo a engordar y una elevada ansiedad que lleva a la sobre ingesta o atracones recurrentes seguidos en ocasiones del vómito autoinducido y el uso de laxantes o diuréticos.

También se da más en mujeres que en hombres, pero de mayor edad que la anorexia nerviosa.

Al no darse una pérdida de peso alarmante debido a los atracones y llevarse en secreto, suele pasar desapercibida.

Criterios diagnósticos para la bulimia nerviosa

  • Atracones recurrentes: sobre ingesta de una cantidad de comida superior a la que otra persona ingeriría en un tiempo concreto, que puede en ocasiones llegar a las dos horas,  con sentimientos de falta de control.
  • Conductas compensatorias como el vómito autoinducido, uso de laxantes y diuréticos o ejercicio excesivo.
  • Los atracones y conductas compensatorias se dan al menos una vez a la semana durante tres meses.
  • Autoestima basada en la imagen física y el peso.
  • El trastorno no ocurre únicamente durante los episodios de anorexia.

Subtipos de la bulimia nerviosa:

  • Purgativo: Vómito autoinducido y abuso de laxantes y diuréticos.
  • No purgativo: no se dan vómitos ni abuso de laxantes o diuréticos, pero se trata de compensar el aumento de peso con exceso de ejercicio físico o ayuno.

3. Trastorno por atracón

En el trastorno de atracón o sobre ingesta, la persona presenta una ingesta compulsiva de alimentos sin provocarse posteriormente el vómito ni usar laxantes o diuréticos. Se suele comer mucho más rápido de lo normal, hasta sentirse desagradablemente lleno y cuando no se siente hambre. Conlleva sentimientos de vergüenza y culpabilidad. Deriva en bajo estado de ánimo y a comer solo debido a la cantidad de alimentos que se ingieren.Se da también una percepción alterada del propio cuerpo y mucha preocupación por el aumento de peso.

Los trastornos de la alimentación derivan en importantes limitaciones sobre la vida de la persona; su vida social se ve seriamente afectada al evitar comer en público e incluso con la familia, los sentimientos de culpa tras los atracones derivan en una elevada ansiedad, mantener en secreto sus hábitos alimentarios condicionan también sus relaciones sociales añadiendo Fuertes sentimientos de soledad y bajo estado de ánimo.

El tratamiento psicológico para los trastornos de ansiedad

Acudir al psicólogo para el tratamiento de estos trastornos es fundamental ya que es muy difícil que remitan por sí solos. El papel del psicólogo se centra en cortar el círculo vicioso o compulsión de los episodios de restricción de comida- sensación de hambre acompañada de ansiedad-atracón- conductas compensatorias ante el sentimiento de culpa y vuelta a la restricción en el caso de la anorexia y bulimia nerviosa.

El psicólogo enseña a gestionar los pensamientos obsesivos orientados a la imagen por pensamientos más positivos basados en una valoración personal basada en la propia salud y valores relacionados con las propias capacidades en vez del culto al cuerpo, desde la reestructuración cognitiva. El psicólogo hace además hincapié en el restablecimiento de la red social y la exposición progresiva a situaciones sociales durante la ingesta además de enseñar a manejar los episodios de ansiedad y aparición de sentimientos de culpa.
Se va exponiendo a la persona, muy cuidadosa y progresivamente, a alimentos “prohibidos” o “peligrosos” de manera que se vayan integrando en la dieta sin causar ansiedad.

De este modo se consigue restablecer una autopercepción ajustada a la vez que se mejora la autoestima y el estado de ánimo.

Bibliografía

  • Rosa María Raich (2002). “Anorexia y bulimia: trastornos alimentarios”. Ediciones Pirámide.
  • Miguel Ángel Vallejo Pareja (1998). “Manual de Terapia de Conducta. Volumen II”. Dykinson-Psicología.
trastornosalimentacion

La empatía en la vida afectiva

La empatía es quizá una de las emociones más importantes que desarrollan las personas cuando se ha alcanzado un punto de madurez emocional y cognitiva de comprensión de las emociones en la vida afectiva.

La afectividad es una característica fundamental de los seres humanos a la hora de enfrentarse con el mundo porque permite a las personas comunicarse, procesar la información, desarrollar sus ideas éticas, profundizar en el conocimiento social, y ser la principal fuente de las decisiones que tomamos a lo largo de nuestra vida. Una sana vida afectiva es la base de un bienestar individual y una experiencia de plenitud.

El desarrollo de la empatía

En este sentido, la empatía (del griego ἐμπαθής, que significa emocionado) juega un papel decisivo porque es la emoción la que nos permite situarnos en el lugar del otro posibilitando la comprensión de lo que le sucede. Para ello es importante tener un conocimiento y control previo de las emociones básicas como la alegría, enfado, tristeza… etc.

Hace algunas décadas se pensaba que los niños pequeños no podían ser empáticos puesto que su desarrollo cognitivo no estaba completamente maduro, sin embargo, en investigaciones posteriores se descubrió que los bebés podían demostrar una comprensión rudimentaria de las emociones en los otros, por ejemplo, cuando se contagiaban al oír llorar a otros bebés. No obstante, para que la empatía pueda desarrollarse es necesario haber alcanzado conciencia de uno mismo y esto se da alrededor del año de edad.

La empatía como la compasión o las conductas altruistas permiten ponernos en el lugar del otro posibilitando la comprensión emocional, aumentando nuestra autoestima

Más adelante, la empatía aparece en el lenguaje y a través del juego simbólico, momento evolutivo en que los niños reproducen los sentimientos propios y los ajenos, de hecho es en este momento del desarrollo en el que los niños hablan más de sus afectos en este contexto, que en otros. Este periodo ejerce un papel fundamental en el proceso de la comprensión de las emociones, facilitando el desarrollo emocional porque a través de estos juegos los niños afrontan situaciones de miedo y ansiedad que le produce la vida cotidiana y la adaptación a ella.

Hay que entender que la empatía se relaciona directamente con el sentimiento de seguridad o inseguridad en sus primeras relaciones afectivas con los otros en la infancia y también con la seguridad en el vínculo de apego.

La empatía se divide en dos factores:

1. La empatía afectiva o emocional

Aquella que produce un contagio emocional con los sentimientos del otro.

2. La empatía cognitiva

Consiste en la comprensión del punto de vista del otro. Ambas no van siempre de la mano pero son correlativas.

La importancia de la empatía

La comprensión de las emociones en nosotros y en los demás es esencial para valorar las situaciones y regular nuestra conducta. Todas las emociones tienen una función social de relación con los demás que a lo largo de la vida se van afianzando y se aprende a expresarlas de una manera socialmente adecuada. Esto se conoce como control emocional, y no tiene que ver con la represión de las emociones, sino con la autorregulación de nuestras emociones.

Conseguir un equilibrio emocional aumenta progresivamente la tolerancia a la frustración, permite disfrutar con mayor plenitud de las experiencias que se viven a diario y enriquece nuestro mundo. La empatía en este sentido es una habilidad clave, aumenta las oportunidades y puntos de vista y facilita la resolución de conflictos. Es una herramienta necesaria para cultivar la inteligencia emocional, ya que expresar aquello que sentimos y comprender lo que sienten los demás es esencial para una vida plena.

empatía

Ver en positivo: ¿cómo logarlo?

 

Nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza”

    .

    • Bern Williams

El trabajo, las responsabilidades familiares y personales, la escasez de tiempo, el cansancio…

    • Estos son algunos de los argumentos de las personas que vienen a terapia porque se sienten infelices o no son capaces de disfrutar

“como lo hacía antes”

    . Esto les impide desdramatizar las situaciones cotidianas, que entienden como una carga demasiado pesada y difícil de llevar, y disfrutar con alegría ellas.
    • Sin embargo,

la felicidad no tiene tanto que ver en cómo nos vienen las cosas sino en cómo las vivenciamos

    , y en este aspecto es importante saber ver en positivo.
    Con mayor o menor frecuencia nos tenemos que enfrentar a situaciones incómodas, molestas, y a veces nos puede parecer que nada nos satisface. Pero es la forma en que percibimos lo que nos sucede lo que influye de manera decisiva en nuestra sensación de plenitud. No existe una receta de la felicidad, sentirse satisfecho tiene que ver en cómo vemos el vaso de la vida: medio lleno o medio vacío.

Tenemos que aprender a desdramatizar las situaciones que nos impiden vivir plenamente

    • Las corrientes de psicología positiva nos hablan de cuáles son los aspectos que deberíamos cultivar para sentirnos felices:

agradecer todo lo bueno que nos sucede; celebrar los fracasos, desdramatizar las situaciones tensas, meditar o hacer deporte al aire libre y ser resiliente

    (sobreponerse con optimismo a las dificultades). Esto es complicado cuando estamos metidos dentro de un bucle negativo, pero es posible entrenar nuestras capacidades de aprendizaje para ver las cosas de otra manera.

Qué podemos hacer para ver en positivo

 

    Disponer de estas herramientas para sobreponerse a situaciones que nos generan una sensación de malestar mejora nuestra autoestima y disminuye la sensación de frustración.

Importante no dar vueltas a las cosas, eso no va a solucionar nada y lo único que conseguimos es entrar en un bucle que estará lleno de automensajes negativos. Para evitar que esto suceda, hay que frenar. Párate y haz otra cosa, puedes pintar, hacer un puzzle, cualquier cosa que requiera concentración hará que dejes de dar vueltas al mismo asunto.

    • Para aumentar tu autoestima puedes

hacer un listado de las cosas que posees

    y que no tienes en cuenta o no valoras diariamente. O pintar un árbol al que vas añadiendo ramas con los logros. Por ejemplo: una rama de la carrera, una rama por cada hijo, una rama por tu pareja, una rama por tocar el piano o por cocinar… todo aquello que has conseguido se reflejará en ese árbol que luego puedes contemplar y releer o ir añadiendo después.

Actitud positiva: la mayoría de las complicaciones que nos frustran no son tales. Cómo afrontar la situación es la clave. Estar en constante alerta defensiva nos impide ver con la claridad necesaria para aportar soluciones.

    Experimentar, hacer cosas, en definitiva, vivir, tiene sus riesgos, solo hay que aprender cómo llevarlos.
ver en positivo

La adicción al trabajo: ¿por qué aparece y cómo solucionarla?

La adicción al trabajo ha ido cobrando importancia a medida que ha habido un mayor conocimiento sobre sus consecuencias. El nuevo término anglosajón workaholic para referirnos a la compulsión del trabajo, está cada vez más extendido.

La persona con adicción al trabajo, se reconoce dentro de los parámetros psiquiátricos como personalidad del tipo A, esto es, personas que muestran entre otros, rasgos de personalidad obsesivo-compulsivos. El trasfondo es una ansiedad que trata de bajarse con la sensación de control sobre el trabajo.

¿Qué es la adicción al trabajo?

Las personas con adicción al trabajo aprenden a valorarse en función de los logros profesionales, depositando, cada vez más compulsivamente, su autoestima en su eficiencia profesional. De este modo el problema se va agravando al ir reduciendo progresivamente los espacios personales y familiares. Las carencias afectivas dentro del vínculo familiar y de la pareja se hacen evidentes con el tiempo y ante los problemas, la persona con adicción al trabajo se refugia, aún más si cabe, en estar ocupada.

En nuestro centro de psicología en Madrid son muchas las terapias de pareja que, tras una mirada en profundidad, esconden este problema.

Nuestra sociedad considera a la persona que ejerce su trabajo con profusión como responsable, y todo lo relacionado con el control y el logro profesional es valorado positivamente, lo que muchas veces ayuda a que este problema pase desapercibido hasta que se convierte en una compulsión. Suele ser la familia quien da el primer toque de alarma, pero es condición indispensable que la persona que lo padece lo reconozca como un problema para que pueda tratarse.

Síntomas

Todo aquello que se salga de su ocupación es considerado una pérdida de tiempo, y la irascibilidad y ansiedad tarda poco tiempo en aumentar, además de problemas somáticos, generalmente cardio-vasculares y de hipertensión.

Puede aparecer también la depresión, ante el sentimiento de indefensión que genera “el nunca es suficiente”. Cuando la persona observa que la preocupación es constante, y que por más control que ejerce sobre el trabajo, el estrés nunca desciende, el estado de ánimo baja irremediablemente. Todo esto, unido al empobrecimiento de las relaciones sociales y afectivas y a los escasos espacios de ocio y de desarrollo personal a otros niveles, puede llegar a desestabilizar profundamente a quien padece esta compulsión.

Tratamientos

Una vez reconocido el problema, es muy importante ir reduciendo progresivamente a lo largo de la terapia las respuestas de control sobre el trabajo que están de más.

Muchas veces existe de fondo un miedo a la soledad o a pasar tiempo a solas con uno mismo sin una ocupación o actividad, trabajar sobre este punto, buscando momentos de tranquilidad y de hacer cosas a solas que no tengan que ver con el trabajo, será fundamental. Localizar las actitudes y errores de pensamiento que llevan a contemplar el control y eficacia sobre el trabajo como único modo de éxito, además de relativizar esta misma necesidad de éxito, que muy probablemente esconda un miedo irracional al fracaso, es otro aspecto fundamental del tratamiento.

Y lo más importante, restablecer la vida personal y social, base de la estabilidad personal y autoestima.

Bibliografía consultada y recomendada

  • “Confesiones de un Workcaholico” , 1971. W.E. Oates
  • “Que no te pese el trabajo”, 2007. Ed. Gestión 2000. Marisa Bosqued

La sexualidad nos constituye como personas. Entrevista a Laura Palomares, directora de Avance Psicólogos

  • No sé si conoces el cuadro de Courbet “El origen del mundo”, pero resulta chocante que todavía hoy y a pesar de cómo ha cambiado la mirada y aceptación del sexo, sigue inquietando a los visitantes que ven la obra. Por qué sucede esto si estamos habituados al sexo? Da la impresión de haber una especie de confusión entre erotismo, sexualidad, sensualidad… Quizá porque en realidad no estamos tan habituados al sexo como creemos. ¿Realmente hay una mayor y mejor educación sexual? O los tabúes y miedos acerca del sexo y la sexualidad están maquillados tras un aparente “ahora se habla más”. Es cierto que hablamos más de sexo, pero no mejor ni desde una educación sexual de calidad.

Prueba de ello como dices, es que muchos conceptos están confundidos y no se diferencian. Esa falta de lenguaje coherente es mantenedor del tabú y su mejor aliado.

En sexología hablamos del “Hecho Sexual Humano”, para distinguir SEXO de SEXUALIDAD y ERÓTICA. Entender las diferencias e interrelación de estos tres conceptos, bien puede ayudar a encender luces y desculpabilizar.

Entendemos por SEXO, al hecho evidente de ser sexuado como varón o como mujer. Este ser sexuado como varón o cómo mujer va a tener una influencia determinante en cómo el ambiente se comporta e interactúa con nosotros, y por ende, nosotros con él. De forma inconsciente socializamos de modo diferente al bebé niño del bebé niña. El modo de hablarles en casa y en el colegio es diferente, damos por hecho que el niño jugará con cochecitos y la niña con muñecas, la ropa será azul o rosa en función del sexo. Los juegos y la manera de referirnos a él o ella varían también en función de su sexo. Las niñas suelen recibir mensajes de atención a su comportamiento:“ser una niña buena” culturalmente sigue teniendo un profundo calado en nuestra sociedad. En los niños se fomenta un mensaje de fortaleza, de intrepidez, incluso aún hoy de no expresión de la emoción: “no seas llorica”.

Este interactuar con nuestro entorno en función de nuestro sexo a lo largo de nuestra vida: infancia, adolescencia, madurez y vejez; nos conforma e influye más de lo que creemos.

La SEXUALIDAD se refiere a cómo me siento en el mundo y en mi entorno al ser sexuado, es decir, cómo me siento siendo un ser sexuado como hombre o como mujer. Aquí entra en juego la identidad sexual. Sabemos del sufrimiento de muchas mujeres sexuadas como varón y al revés, hombres cuyo fenotipo o sexo es femenino. Sobre este aspecto de la transexualidad, ha habido cierta evolución en nuestra sociedad a la hora de entender sus consecuencias, pero aún queda mucho por conseguir, pues siguen sufriendo una clara marginalidad a nivel de instituciones públicas y social. Son personas que se sienten como mujeres u hombres y que son socialmente tratad@s en función de su sexo, opuesto a su identidad. El peso de la identidad, cómo factor psicológico es mayor que el hecho genético o físico en este caso, al determinar que la persona pueda ser más o menos feliz con su condición . Recordemos que “salud “según la OMS hace referencia a el “bienestar” de la persona.

La ERÓTICA se refiere al acto sexual en sí mismo, es decir, a la práctica del sexo y a los gustos particulares. Desde a qué posturas nos gustan más, a nuestras zonas erógenas y con quién. Aquí entraría la orientación sexual, es decir, si prefiero el sexo con personas del mismo sexo o no, las fantasías sexuales y el autoerotismo o masturbación.

  • Si somos seres sexuados, ¿por qué la sociedad castiga el sexo y la libertad sexual de manera flagrante?

La concepción reproduccionista del sexo en nuestra sociedad, de clara influencia judeo-cristiana, ha genitalizado el sexo. Así concebimos el sexo en base a “lo que se hace” y siempre muy relacionado a la penetración. Si a lo largo de nuestra historia cultural, sexo es lo que se practica “por y para la reproducción”, categorizando como inmoral todo lo que se sale de esta premisa, el sexo se ve reducido a una mera función, genitalizada y por lo tanto distorsionada. El sexo nos constituye como personas, simplificar esto da paso y es vía fácil para una moral sexual dominada por prejuicios y tabúes.

  • Cuando podemos empezar a hablar a nuestros hijos e hijas sobre sexo? ¿Es interesante hacer también hincapié en la educación sexual desde la infancia? ¿Por qué?

¡Desde el principio!, desde que empiezan a entender y hablar, pero adaptando la educación sexual a su edad y a su capacidad, no sólo cognitiva sino emocional de entender. Una educación sexual no hace referencia únicamente a hablar de la reproducción o temas relacionados con la erótica. Ser conscientes de esto ayuda a transmitir un mensaje de sexualidad como valor y no como mera función.

  •  ¿Qué podemos hacer para tener una buena salud sexual?

Aunque me repita, intentar partir de entender que la sexualidad no es una función o un añadido, que sirve para tener hijos o sentir placer. La sexualidad nos conforma, es parte de nuestro “ser en el mundo con el otro.”

mi concepción de la sexualidad, descartando los tabúes y centrándome en la información, va a determinar el modo en que me comunico con mi pareja y entiendo la relación.

No tener miedo en hablar, en consultar y en saber conseguir una buena y fiable información sexual es también paso fundamental. Conocer y aceptar nuestros cuerpos, ser conscientes de su sensualidad y capacidad perceptiva, son algunos de los aspectos a tener en cuenta.

Como ves, no entro a hablar de sexualidad en la pareja, porque lo anteriormente citado influye directamente sobre este punto: mi concepción de la sexualidad, descartando los tabúes y centrándome en la información, va a determinar el modo en que me comunico con mi pareja y entiendo la relación.

  • Los adolescentes son aquellos que están en el punto de mira de los prejuicios tanto de sus familias como de sus iguales, así como del entorno en el que se mueven, a lo que se suma el mundo de las redes sociales e internet. Cómo podemos hablarles y qué podemos hacer para que no se sientan intimidados con este tema del que tanto cuesta hablar?

Lo primero que captan es nuestro sonrojo, por lo que evitan consultarnos y hablar sobre sus dudas con nosotros. Este nerviosismo y autocensura es, sin que seamos conscientes, parte de la educación sexual que reciben. El mensaje que les llega es: “mis padres se ponen nerviosos, luego este tema es tabú”.

Para poder dar una educación sexual veraz, sin las distorsiones que la saturación de información que internet genera les despiste, y sin la influencia de los propios prejuicios, es imprescindible que seamos nosotros, los adultos, los primeros en tratar de entenderla, educándonos. Tendremos que hacer hincapié entonces, en entender que la sexualidad es una actitud, no una mera recogida de datos, que implica: desde el conocimiento de mi propio cuerpo a la aceptación del mismo, pasando por tirar por tierra mis propios prejuicios una vez localizados, a la información que la aportación de la sexología nos brinda.

Autoestima: 10 claves para reforzarla paso a paso

Son muchas las personas que creen tener una buena autoestima, sin embargo no nos damos cuenta de que muchas veces esas atribuciones de alta autoestima vienen del exterior y de la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros.

Una buena autoestima viene en realidad, de atribuciones internas que nos harán más independientes emocionalmente de los demás y de las variables externas. De este modo, seremos menos vulnerables a las circunstancias del entorno y de las personas que nos rodean.

el desarrollo de la autoestima conlleva un trabajo de autoconocimiento que merece la pena.

La autoestima puede mejorarse

He aquí 10 claves para mejorar la autoestima:

  • Saber decir no: la deseabilidad social y nuestra necesidad de aprobación, nos lleva muchas veces a temer decir no. Es importante entender que decir no a alguien no significa rechazarle, podemos explicar las causas y dar una alternativa, siempre que consideremos que el otro lo merece.
  • Saber enfadarse: parece que el enfado se asocia casi siempre a agresividad, cuando no tiene por que ser así. Enfadarse es necesario para poner límites al otro o al entorno y para buscar espacios de reflexión que puedan ayudar a buscar soluciones. Podemos mostrar enfado sin ser hostil o agresivo con los demás.
  • Saber pedir: en la sociedad occidental se asocia el pedir con mostrar debilidad; esto lleva a que a menudo no pidamos favores ni expresemos nuestras necesidades por miedo a no parecer fuertes ante el otro. Pedir brinda la oportunidad de acercarse a el otro y que se sienta necesario en nuestras vidas y se profundiza en la relación al estrecharse el vínculo afectivo, siempre y cuando pedir no sea desde la queja y la demanda.
  • Reconocer nuestras necesidades, saber escucharse: poco podemos hacer para mejorar nuestra autoestima si no sabemos escucharnos. Escucharse significa identificar nuestras emociones para interpretarlas adecuadamente y poder gestionarlas.
  • Reconocer nuestras capacidades y aceptar nuestras limitaciones: si soy consciente de mis capacidades, valorándolas, puedo siempre tratar de mejorar. A la vez, aceptar mis limitaciones y lo que no puedo cambiar, nos ayudará a poner metas realistas y evitar frustrarnos.
  • Reconocer las necesidades de los demás para no frustrarnos: se trata de un trabajo de empatía, de ponerme en el lugar del otro y mirar desde su perspectiva. Cuando lo conseguimos, entendemos al otro sin juzgarlo y una negativa deja de ser rechazo. Esto hace que la convivencia sea más feliz. Salir del egocentrismo ayuda a respetar a los demás y a sentirnos menos solos.
  • Aprender a aceptar las críticas de los demás: porque una crítica no siempre significa que nos valoren negativamente, sino la oportunidad de que alguien desde fuera pueda hacernos reflexionar sobre algo de lo que no nos hemos dado cuenta.
  • Aprender a vivir en el aquí y el ahora, sin proyectarnos al futuro ni anclarnos al pasado: como mejor manera de evitar la ansiedad y enfrentar las dificultades y miedos. Atender al presente permite reducir el estrés y mejorar la capacidad de atención y concentración.
  • Aprender a reconocer los errores como una oportunidad de mejora: de este modo en vez de juzgarnos e infravalorarnos nos propondremos nuevos retos, aceptando que de la experiencia se aprende y aprovechándola.
  • Aprender que no puedo controlarlo todo: si distinguimos lo que depende de nosotros de lo que no, nos frustraremos menos y seremos más realistas en cuanto a expectativas y a nuestra valoración personal.

En definitiva, el desarrollo de la autoestima conlleva un trabajo de autoconocimiento que merece la pena. Es fundamental el cómo nos hablemos a nosotros mismos, siempre desde el respeto y la aceptación que tanto anhelamos de los demás.

La ansiedad puede superarse: síntomas y tratamiento

Cuando la ansiedad aparece en nuestras vidas y se mantiene, nada parece volver a ser lo mismo y nuestro día a día es un constante comparar con la vida que teníamos antes y cómo nos sentíamos. Aparece un alto estado de  alerta a que los síntomas de la ansiedad aparezcan en cualquier momento y esa es la pescadilla que se muerde la cola, mi elevada alerta provocará la sintomatología que tanto tememos.

La ansiedad puede superarse si aprendemos a reconocer los síntomas y a no luchar contra ellos.

Parece así dicho tarea fácil, pero existen multitud de técnicas de la psicología que así lo demuestran.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción natural en el ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa.

En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad des-adaptativa.

Síntomas físicos

  • Taquicardia.
  • Sensación de falta de respiración u opresión en el pecho.
  • Tensión muscular.
  • Temblores.
  • Sudoración.
  • Alteraciones del sueño: dificultad para conciliarlo o despertarse sobresaltado en mitad de la noche.
  • Alteraciones de la alimentación: falta de apetito o comer en exceso.
  • Tensión o nudo en el estómago.
  • Sensación de mareo.

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos catastrofistas.
  • Pensamientos recurrentes de miedo a la enfermedad, a alguna desgracia o a que aparezcan los síntomas físicos.
  • Pensamientos de anticipación al futuro o de anclaje al pasado.
  • Falta de concentración y dificultad para mantener la atención.
  • Desorientación y sensación de pérdida de control.
  • Miedo a volverse loco.

Síntomas conductuales

  • Evitar sitios concurridos o salir de casa solo.
  • Evitar las relaciones sociales.
  • Comprobar constantemente sobre nuestro estado de salud, tomándonos la tensión, palpándonos o preguntando a familiares o allegados qué tal aspecto tenemos.
  • Comprobando constantemente que todo está en orden, para sentir cierto control.

Tratamiento

Cuando la ansiedad genera la sensación de indefensión y de no control sobre nuestro cuerpo y conducta, la autoestima y el estado de ánimo pueden verse seriamente dañados al aparecer un sentimiento de indefensión y de no control de nuestras vidas.

El estrés diario, la aparición de problemas o dificultades concretas, algún suceso traumático o la pérdida de un ser querido, ya sea por ruptura o fallecimiento, son algunas de las causas que se encuentran en ocasiones tras la ansiedad.

La psicoterapia, junto con las técnicas de des-aprendizaje de la ansiedad y superación de traumas a través de la psicología humanista o de las últimas técnicas desarrolladas a partir de los descubrimientos de la neuropsicología, como el EMDR o las Técnicas de Integración Cerebral, nos ayudan a superar la ansiedad.

El principal objetivo no es que la ansiedad desaparezca, sino en primer lugar perderle el miedo, para  después de aprender a identificar cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, pensamiento y emoción dejar de luchar contra ella y entender la ansiedad no como un enemigo dispuesto a atacar, sino como una expresión desajustada y desproporcionada de nuestro cuerpo, que si sabemos cómo manejar se irá rebajando hasta desaparecer.

Superar la ansiedad
Ir arriba