Comunicación

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¿Funciona la terapia a distancia? Las 4 ventajas clave

La terapia a distancia es una de las modalidades terapéuticas que se está popularizando más rápidamente.

Esto está causado en buena parte por su propia naturaleza accesible: como hace más fácil contar con los servicios de los psicólogos, su uso se extiende mucho por esta nueva vía de acceso a la terapia.

Sin embargo, el hecho de que tenga diferencias claras con la terapia psicológica clásica (es decir, la presencial) hace que muchas personas que buscan ayuda profesional se pregunten si esta clase de intervención es eficaz, si sirve para tratar sus problemas.

En este artículo hablaremos justamente sobre este tema: ¿funciona la terapia psicológica a distancia? Para ello, empecemos definiendo qué es exactamente este tipo de servicio.

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Qué es y qué no es la terapia a distancia

La terapia a distancia es una modalidad de psicoterapia en la que no hay necesidad que el terapeuta y el paciente se comuniquen compartiendo un mismo espacio, habitualmente el despacho del psicólogo. A la práctica, esto significa que utilizan un canal tecnológico para interactuar, gracias al uso de dispositivos electrónicos como el ordenador o la Tablet, por ejemplo.

Esta interacción se produce en tiempo real, tal y como transcurriría una conversación cara a cara, y suele hacer uso del micrófono y de la webcam o cámara de estos dispositivos.

Además, la conexión acostumbra a ser realizada mediante Internet; es por ello que la terapia a distancia suele ser llamada también “terapia online”.

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Ventajas

Algunas de las ventajas que ofrece la terapia a distancia son las siguientes:

1. Ocupa menos tiempo

Como no hace falta dedicar tiempo a reunirse con el psicólogo, es mucho más fácil encajar en el horario las sesiones de terapia a distancia.

2. Es más accesible

Las personas con movilidad reducida que no pueden desplazarse o les costaría demasiado esfuerzo, pueden contar con servicios de asistencia psicológica sin mayores dificultades.

3. Se lleva a cabo en un espacio seguro

Cómo es posible hacer todas y cada una de las sesiones de terapia a distancia sin salir de casa, los pacientes se sienten en un entorno familiar y conocido, en el que se pueden relajar más y, a la vez, no preocuparse demasiado por mantener un perfil discreto.

4. Permite bajar los precios

Como consume menos recursos y no requiere de tanta logística, la terapia a distancia permite bajar el precio de las sesiones.

¿Funciona la psicoterapia a distancia?

Tal y como hemos visto, la terapia a distancia consiste fundamentalmente en psicoterapia online, en la que la única diferencia esencial con la psicoterapia presencial es el canal por el que se establece la comunicación entre el psicólogo y el paciente (si bien a causa de esto hay una serie beneficios a considerar).

Ahora bien… ¿son todo ventajas, o estas llegan a costa de disponer de un tipo de psicoterapia menos eficaz? Por lo que se sabe hoy en día, no, la terapia a distancia no es menos eficaz que la que se realiza presencialmente. Eso sí, hay que tener en cuenta ciertos matices que veremos a continuación.

En primer lugar… ¿Resulta sorprendente que las investigaciones que se han hecho hasta ahora señalen que la terapia a distancia no es menos eficaz que la presencial? En realidad, no.

Hay que tener en cuenta que el hecho de que este tipo de psicoterapia se realice a través de dispositivos electrónicos no cambia la esencia de la actividad que se está llevando a cabo entre el terapeuta y el paciente. Esta actividad se centra en la comunicación, y la comunicación no es algo que se vea limitado en un formato de terapia online en el que dos personas se ven y hablan en tiempo real.

Es verdad que las implicaciones de estar lejos de alguien y las de estar a un metro de distancia son distintas, pero en un contexto profesional en el que el contacto físico no es importante, esta diferencia se desvanece. A fin de cuentas, el hecho de hacer una videollamada no nos hace ver ni a la otra persona ni a la interacción como algo menos real.

Cuando se hace terapia online, lo único que importa es que se está teniendo un diálogo real en un contexto que no por ser digital resulta menos objetivo, material: no es algo que solo ocurra en nuestra cabeza y, por ejemplo, si un chiste que decimos como pacientes hace reír al psicólogo, el sentimiento de satisfacción no será menor que el que habría producido cara a cara, porque seremos conscientes de que ha sido una interacción verdadera, no artificial. En todo momento se es consciente de que al otro lado de la pantalla hay una persona de carne y hueso.

Sin embargo, como decíamos, hay matices. Cuando se investiga acerca de la eficacia de la psicoterapia, se hace distinguiendo entre los tipos de problemas que presentan los pacientes: algo que funciona para el trastorno bipolar puede no funcionar para el tratamiento de la ansiedad.

Por eso, si bien en general la eficacia de la terapia online cuenta con respaldo científico, hay casos concretos en los que sí se puede ver limitada. Por ejemplo en el caso de que se quiera tratar una fobia mediante la técnica de la exposición con Realidad Virtual, para hacer esto es necesario utilizar unos instrumentos que están disponibles en el centro de psicología, pero no en casa del paciente.

En definitiva, hay que saber qué necesidades presenta el paciente para determinar cuáles son las técnicas y herramientas a usar, y en una minoría de las ocasiones existirán problemas para combinar esos materiales con el tipo de terapia. En cualquier caso, si se prevén estos problemas, el equipo de psicólogos avisa por adelantado sobre qué forma de asistencia terapéutica conviene más.

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Referencias bibliográficas:

Change, P.M. (2011). Effectiveness of cybertherapy in mental health: a critical appraisal. Stud Health Technol Inform 167: pp. 3 – 8.
Change, D.J. (2010). Empirical evidence on the use and effectiveness of telepsychiatry via videoconferencing: implications for forensic and correctional psychiatry. Soc Sci Med 71: pp. 1308 – 1315.
González-Peña, P., Torres, R., Del Barrio, V., y Olmedo, M. (2017). Uso de la tecnología en la práctica psicológica en España. Infocop.

distimia

Distimia

Nos preguntamos: ¿qué es el trastorno psicológico de la distimia?. La depresión es posiblemente el trastorno del estado de ánimo más conocido. Sin embargo, dentro de esta categoría de alteraciones psicológicas dañinas hay algunas más, como la distimia.

Si te interesa saber más acerca de este trastorno psicológico, reconocer sus síntomas y conocer el tratamiento terapéutico usado en los pacientes que lo sufren, sigue leyendo.

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¿Qué es la distimia?

La distimia es un trastorno de ansiedad caracterizado por tener ciclos largos en los que se expresan los síntomas, y por el hecho de que estos son significativamente menos intensos que en la depresión mayor.

Así, los síntomas depresivos (que luego veremos con más detalle) están presentes durante la mayor parte del día, y en ciclos que duran al menos dos años. La diferencia en cuanto a la depresión unipolar (o depresión mayor) es más cuantitativa que cualitativa, porque sus síntomas son aproximadamente los mismos, pero cambiando la duración y lo severo de los síntomas.

Por otro lado, la distimia es un poco más común en mujeres, y está presente en aproximadamente un 5% de la población.

Síntomas

Los síntomas de la distimia son los típicos de los trastornos del estado de ánimo unipolares. Veamos un resumen de los más representativos.

 

1. Abulia

La abulia es una forma de alteración mental caracterizada por la falta de energía o motivación para involucrarse en tareas o participar en actividades sociales. Está ligada al aislamiento y al sedentarismo.

2. Astenia

Asociada a la abulia, la astenia es una sensación de fatiga constante, cansancio que es percibido como algo físico, no simple falta de fuerza de voluntad.

 

3. Alteraciones del sueño

Las personas con distimia tienden a padecer alteraciones del sueño. Tanto la hipersomnia (exceso de tiempo durmiendo) como el insomnio (problemas para conciliar el sueño o mantenerse dormido) son frecuentes.

 

4. Baja autoestima

Otro de los síntomas de la distimia más frecuentes es la baja autoestima. La persona que padece este trastorno tiende a pensar que no vale nada, que no es capaz de llevar a cabo ningún proyecto significativo, y que prácticamente nadie le quiere.

 

5. Alteraciones cognitivas

Otro grupo de síntomas de la distimia son de tipo cognitivo, y afectan sobre todo a la memoria y a la capacidad de concentración. Los terapeutas que tratan a personas con distimia ven que estos suelen tener problemas para concentrarse y para recordar eventos ocurridos hace poco. La memoria a largo plazo, la que tiene que ver con el conocimiento básico sobre el mundo y sobre uno mismo, no se ve afectada por la distimia.

Causas

Tal y como ocurre con todos los trastornos psicológicos, no existe una sola causa que explique la aparición de la distimia. En todo caso, se trata de un fenómeno emocional de carácter multicausal, en el que participan tanto las predisposiciones genéticas como las experiencias vividas (y el modo en el que reaccionamos ante ellas).

En general, existen eventos que aumentan las probabilidades de sufrir distimia, pero ninguno de ellos es causa suficiente para asegurar que una persona en concreto sufrirá este trastorno si pasa por una experiencia de este tipo; se trata de indicios estadísticos. Por eso, cada psicólogo debe examinar caso por caso para determinar qué tipo de hábitos y comportamientos del paciente están reforzando la presencia de la distimia, para proponer patrones de conducta alternativas.

Tratamiento de este trastorno

El tratamiento de la distimia es complejo, pero se muestra eficaz a la hora de mitigar los síntomas y hacer que el ciclo de malestar se acorte y llegue a su fin pronto. Por otro lado, también hay casos en los que la distimia desaparece por completo sin llegar a presentar brotes en cuestión de meses o años.

Para lograrlo, los psicólogos abordan tanto el nivel de lo emocional como en el del comportamiento y los hábitos del paciente.

Por un lado, se utiliza la reestructuración cognitiva para propiciar que el paciente se cuestione sus creencias acerca de sí mismo, contribuyendo así a mejorar la autoestima. Esto, a su vez, tiene un efecto de reacción en cadena que facilita el resto de partes del tratamiento.

Otra de las herramientas que se utilizan en terapia psicológica contra la distimia es la activación conductual. Esta consiste fundamentalmente en crear contextos en los que el paciente se vea involucrado en tareas estimulantes que le permitan romper el ciclo de sedentarismo y pasividad. Activando físicamente el cuerpo se activa también la mente, se le da una “inercia” que mitigará la astenia y la abulia.

En ocasiones, la terapia psicológica es combinada con la intervención de médicos psiquiatras que pueden prescribir psicofármacos para tratar los síntomas. Estos fármacos antidepresivos no deben ser vistos como la solución, ya que tan solo rebajan el malestar durante un tiempo y además tienen efectos secundarios a tener en cuenta. Además, solo pueden ser utilizados bajo indicación médica.

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Referencias bibliográficas:

Ayuso-Mateos, J.L. et al. (2001). Depressive Disorders in Europe: Prevalence figures from the ODIN study. British Journal of Psychiatry (en inglés) 179: pp. 308 – 316.

Goodman, S.H., Schwab-Stone, M., Lahey, B.B., Shaffer, D. & Jensen, P.S. (2000). Major Depression and Dysthymia in Children and Adolescents: Discriminant Validity and Differential Consequences in a Community Sample. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 39 (6): pp. 761 – 771.

Griffiths, J.; Ravindran, A.V.; Merali, Z.; H Anisman (2000). Dysthymia: a review of pharmacological and behavioral factors. Molecular Psychiatry. 5 (3): pp. 242 – 261.

Ravindran, A.V., Smith, A.. Cameron, C., Bhatal, R., Cameron, I., Georgescu, T.M., Hogan, M.J. (2009). Toward a Functional Neuroanatomy of Dysthymia: A Functional Magnetic Resonance Imaging Study. Journal of Affective Disorders. 119 (1-3): pp. 9 – 15.

libros de psicología

Libros de psicología

Los libros de psicología son uno de los mejores recursos de los que puedes disponer para aprender acerca de todo tipo de temas relacionados con la mente humana. Y es que gracias al hábito de la lectura, los ratos de ocio pueden convertirse, a la vez, en actividades de crecimiento personal y de adquisición de cultura… siempre que demos con las obras adecuadas.

Por eso, en este artículo veremos una selección de libros de psicología recomendados para todas aquellas personas interesadas en conocer mejor qué nos lleva a pensar, sentir y actuar tal y como lo hacemos.

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Libros de psicología recomendados

Aquí encontrarás una selección de libros de psicología que cubre ámbitos muy variados de esta ciencia: la toma de decisiones y la racionalidad, las relaciones sociales, las creencias erróneas más extendidas sobre la mente humana, el nexo entre el cerebro y la mente, etc. Todos ellos pueden saciar la curiosidad de cualquier persona que busque obras de divulgación centradas en lo psicológico.

 

1. Pensar rápido, pensar despacio (Daniel Kahneman)

Este es uno de los libros de divulgación más influyentes del ámbito de la psicología, y no es para menos. Escrito por Daniel Kahneman, Premio Nobel en Ciencias Económicas, en sus páginas quedan explicadas la mayor parte de las investigaciones llevadas a cabo por el autor y por Amos Tversky acerca de los sesgos cognitivos y los límites de la racionalidad.

Aquí quedan descritos dos sistemas de pensamiento que utilizamos normalmente: el Sistema 1, rápido, intuitivo y superficial; y el Sistema 2, exhaustivo, lento y que requiere concentración y esfuerzo. A partir de estos dos tipos de procesos mentales, Kahneman muestra de qué manera percibimos y procesamos de manera diferente vivencias del día a día, poniendo como ejemplos experimentos psicológicos de sorprendentes resultados.

2. El error de Descartes (António Damásio)

Este es uno de los grandes clásicos de la literatura sobre psicología, y lo es por una buena razón. La habilidad de António Damásio a la hora de ligar temas tratados por la ciencia con temas abordados por la psicología hace que sus reflexiones sean especialmente interesantes, porque no se limitan a describir; también inspiran.

En este libro, el autor se centra en un tema central de la psicología: la relación entre la mente y el cuerpo. Para Damásio, cometemos un error al asumir que ambas cosas son fenómenos separados, y muestra por qué es recomendable modificar nuestra concepción de lo mental para que pase a formar parte del reino de los procesos naturales, tal y como lo son la reproducción, la alimentación, etc.

3. La tabla rasa (Steven Pinker)

Steven Pinker es uno de los principales divulgadores de los temas estudiados por la psicología evolucionista, perspectiva que investiga acerca de las propensiones psicológicas que hemos heredado genéticamente de nuestros ancestros. En este libro, una de sus obras más famosas, Pinker explica por qué es falaz pensar que los seres humanos nacemos sin tendencias innatas, sin potencialidades diferentes a las del resto de seres humanos. Dicho de otro modo: nos habla acerca del modo en el que la selección natural y otros mecanismos de la evolución biológica han ido tallando nuestras mentes para llegar a ser tal y como somos.

4. La vida secreta de la mente (Mariano Sigman)

Normalmente, podemos observar la capa más superficial de nuestro comportamiento y de nuestras emociones. Pero… ¿qué pasa en nuestro interior cuando soñamos, cuando tomamos una decisión o cuando nos enfadamos?

Este libro de psicología y neuropsicología escrito por Mariano Sigman da un repaso a los procesos cerebrales que dan origen a lo mental. Una obra muy interesante para comprender que hasta el estado psicológico más simple se apoya detrás de una gran complejidad creada a partir de células nerviosas interactuando entre sí.

5. 50 grandes mitos de la psicología popular (varios autores)

Aunque no todo el mundo llegue a estudiar la carrera de Psicología en la universidad, todo el mundo desarrolla creencias acerca de cómo piensa, siente y actúa el ser humano. Este libro es perfecto para cuestionar aquellas creencias extendidas por toda la sociedad que resultan ser parcial o totalmente falsas. Además, está magníficamente documentado e incluye secciones divididas por temáticas.

6. Por qué mentimos… en especial a nosotros mismos (Dan Ariely)

Dan Ariely es conocido por sus investigaciones acerca del comportamiento irracional y la toma de decisiones a partir de las emociones y los sentimientos.
En este interesante libro, el autor se centra en lo que nos lleva a mentir en unas ocasiones y a no hacerlo en otras, mostrándonos que muchas veces seguimos criterios que están muy alejados de la razón.

7. Psicológicamente Hablando: un recorrido por las maravillas de la mente (varios autores)

Esta obra resulta especialmente recomendable para quienes busquen libros de psicología que sirvan para introducirse en este tema por primera vez, aprendiendo sobre los aspectos más investigados y sorprendentes sobre la mente humana. Entre sus páginas aparecen temas muy variados, que van desde el modo en el que procesamos las imágenes hasta nuestra manera de atribuir intenciones a los demás, pasando por estudios realizados acerca de procesos psicológicos inconscientes.

8. Influencia (Robert Cialdini)

La obra que llevó a la fama internacional a Robert Cialdini es uno de los libros de psicología más prácticos que existen, porque se centra en un ámbito de nuestras vidas que nos influye día a día: nuestra capacidad de persuadir a los demás. Se trata de un título especialmente recomendado para quienes trabajen en marketing, publicidad y comunicación, aunque sus enseñanzas pueden ser aprovechadas por todo el mundo.

 

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¿Es efectiva la psicoterapia online?

¿Es efectiva la psicoterapia online?

¿Es efectiva la psicoterapia online?. La psicoterapia online es un recurso muy útil para miles de personas que la utilizan como modalidad de asistencia al psicólogo por defecto. La opción de poder contar con servicios de asistencia psicológica a distancia hace la terapia mucho más accesible.

Ahora bien… ¿Es efectiva la psicoterapia online? Veamos cuáles son sus características y lo que se sabe acerca de su efectividad en el tratamiento de los trastornos.

¿Cuáles son las características de la psicoterapia online?

En primer lugar, veamos cuáles son las características básicas de la terapia online.

La principal diferencia entre la terapia psicológica clásica y la psicoterapia online es que en la segunda no existe la necesidad de que el psicólogo y el paciente estén en la misma habitación. Esto es así porque en vez de compartir un espacio en común, ambos se sirven de dispositivos electrónicos para mantener una conexión en tiempo real.

De esta manera, utilizando tablets, PCs o portátiles, ambas partes transmiten información verbal y no verbal que la otra persona puede ver al mismo o tiempo en el que esas imágenes y sonidos son emitidos.

Esto significa que a pesar de que el psicólogo y el paciente no están cara a cara, prácticamente no se pierde información por el camino, porque actualmente las soluciones tecnológicas permiten captar casi todo o que ocurre frente a la pantalla.

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La eficacia de la psicoterapia online: ¿funciona bien?

Ahora que ya hemos visto la información básica acerca de la psicoterapia online, es hora de abordar la cuestión de si funciona igual de bien a la hora de ayudar a los pacientes a mejorar.

Lo primero que hay que tener en cuenta es que cuando se evalúa la eficacia de los diferentes tipos de tratamiento psicológico, se evalúan sus efectos dependiendo del trastorno diagnosticado y de los síntomas que presentan los pacientes en general. Por eso, si determinado tratamiento funciona, eso no significa que vaya a funcionar en otro tipo de problemas.

Ahora bien, esto ocurre al evaluar diferentes tipos de tratamientos, dado que es natural que distintos métodos produzcan diferentes resultados ante problemas distintos. Sin embargo, la diferencia entre la psicoterapia online y la psicoterapia presencial no es de método; es posible aplicar casi cualquier técnica psicológica tanto estando cara a cara como mediante una conexión digital. Lo que cambia, en este caso, es el canal.

Es por eso que por lo que se ha investigado hasta ahora, la psicoterapia online parece ofrecer la misma eficacia que las clásicas sesiones en las que de visita el despacho del psicólogo: simplemente, las diferencias no son tan significativas como para que los pacientes reaccionen de un modo muy diferente a las técnicas utilizadas por los profesionales de la salud mental.

En definitiva, si hay aspectos distintos entre la psicoterapia online y la presencial, estos son cuantitativas, no cualitativas, dado que todos los elementos presentes en la intervención psicológica cara a cara están también presentes en la intervención psicológica por videollamada.

Ahora bien, sí hay un matiz que merece la pena tener presente. La psicoterapia online funciona bien, entre otras cosas, porque permite que los pacientes reciban asistencia psicológica estando en su casa (si así lo quieren). Esto, para muchas personas, supone una ventaja muy importante, dado que no es lo mismo abrirse y sincerarse sobre sus problemas en el despacho de un psicólogo que hacerlo en un entorno familiar en el que uno se siente más seguro.

Además, el hecho de que no sea necesario desplazarse y entrar en el gabinete o centro de psicología también aporta un extra de confidencialidad, algo que algunas personas valoran positivamente a pesar de que ir al psicólogo está cada vez más normalizado.

Otras ventajas

Tal y como hemos visto, la psicoterapia online sí funciona, entre otras cosas porque en la mayoría de los casos el hecho de que el psicólogo y el paciente no estén en un mismo lugar no obliga a modificar las técnicas terapéuticas utilizadas. Hay algunas excepciones, como es el caso de la terapia de exposición con realidad virtual (en el que es necesario utilizar un equipamiento que incluye un visor similar a unas gafas especiales), pero en general las diferentes estrategias usadas en terapia se basan en la comunicación verbal y no verbal.

Por otro lado, la psicoterapia online ofrece dos ventajas muy relevantes que influyen directamente en el transcurso de las sesiones: ofrece la posibilidad de sentirse en un lugar seguro, y también propicia que los pacientes se sientan en un ambiente más discreto en el que su anonimidad queda preservada (la conexión queda establecida a través de un canal seguro de Internet).

Sin embargo, además de estos beneficios, la terapia online también cuenta con estas otras ventajas:

  • No requiere desplazamientos.
  • Es accesible para las personas con movilidad reducida.
  • Permite bajar el precio de las sesiones por su menor coste para los profesionales.
  • Es más fácil hacer encajar las sesiones en el horario.

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Referencias bibliográficas:

  • Change, D. (2008). The Effectiveness of Telemental Health Applications. Canadian Journal of Psychiatry 53: pp. 769 – 778.
  • Change, D.J. (2010). Empirical evidence on the use and effectiveness of telepsychiatry via videoconferencing: implications for forensic and correctional psychiatry. Soc Sci Med 71: pp. 1308 – 1315.
  • González-Peña, P., Torres, R., Del Barrio, V., y Olmedo, M. (2017). Uso de la tecnología en la práctica psicológica en España. Infocop.
  • Suler, J. (2000). Psychotherapy in cyberspace: A 5 dimensional model of online and computer-mediated psychotherapy. CyberPsychology & Behavior. 3(2): 151 – 160.
Terapia a Distancia: ¿qué modalidades existen?

Terapia a Distancia: ¿qué modalidades existen?

La Terapia a Distancia es una alternativa muy útil al formato tradicional de psicoterapia basado en la necesidad de acudir a la consulta del psicólogo para recibir tratamientos o asistencia psicológica. A lo largo de este artículo veremos en qué consiste la Terapia a Distancia, qué modalidades existen, y cuáles son sus características y ventajas.

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¿Qué es la Terapia a Distancia con psicólogos?

El concepto de Terapia a Distancia engloba varias modalidades de asistencia psicológica en la que el psicoterapeuta y el paciente no tienen por qué estar compartiendo un mismo espacio presencialmente, de manera que no deben desplazarse para reunirse con el otro.

Así, este tipo de terapia psicológica se diferencia de la psicoterapia presencial, que se realiza tanto en el domicilio del paciente como en el consultorio o centro de psicología del profesional en cuestión (esta es la opción más habitual de las dos).

Por otro lado, la Terapia a Distancia se realiza mediante la ayuda de dispositivos electrónicos conectados entre sí, normalmente gracias a Internet. Por ello, se suele hablar también de terapia psicológica online, dado que es este canal digital el que permite la comunicación en tiempo real de ambas partes.

Esta última característica que hemos visto es muy importante: la Terapia a Distancia es siempre en tiempo real, diferenciándose así del simple intercambio de mensajes por correo electrónico. Esto permite que se establezca un vínculo terapéutico adecuado y que se desarrolle un compromiso con la terapia por parte del paciente, algo muy importante teniendo en cuenta que los aspectos motivacionales son algo básico para que se llegue a alcanzar los objetivos de la terapia sin tirar la toalla antes de tiempo.

Por otro lado, la Terapia a Distancia se usa para abordar profesionalmente problemas típicos de la Psicología Clínica y Sanitaria, y a veces también de la Psicología Educativa. Por ejemplo, para ayudar a pacientes con depresión, baja autoestima, trastornos de ansiedad y fobias, traumas psicológicosEstrés, Trastorno Obsesivo-Compulsivo, trastornos de la conducta alimentaria, etc.

También es posible abordar formas de malestar psicológico que no nacen solamente en un individuo, sino que surgen a partir de problemas en las relaciones personales. Es lo que pasa con la terapia de pareja, que también puede ser realizada en el formato de Terapia a Distancia.

Modalidades de Terapia a Distancia

Veamos ahora cuáles son las principales modalidades o tipos de Terapia a Distancia en el ámbito de la intervención psicológica.

1.Terapia online por videollamada

Se trata de la modalidad de Terapia a Distancia más parecida a la psicoterapia presencial, dado que en ella entran en juego tanto la vista como el oído.

A lo largo de estas sesiones de psicoterapia, psicólogo y paciente establecen una conexión por videollamada, para lo cual deben utilizar dispositivos electrónicos con micrófono y cámara que, si no están incorporados ya en el equipo, deben ser comprados aparte y conectados al aparato en el que corre el sistema operativo.

Estas sesiones pueden hacerse tanto a través de la interfaz de la web del centro de psicología o del psicólogo en cuestión, o directamente en programas especializados en videollamadas, como Skype y similares.

2.Terapia por llamada

Esta otra modalidad de asistencia psicológica es muy parecida a la anterior, pero en este caso no hay un registro en tiempo real de las caras del psicólogo y del cliente, por lo que todo el intercambio de información se realiza mediante la transmisión de sonido.

Se trata de una opción auxiliar que sirve dar apoyo a la terapia por videollamada, pero que por sus limitaciones es recomendable no convertir en el pilar central de todas las sesiones, dado que se pierden casi todos los datos relativos a la comunicación no verbal. Así pues, se hace un uso puntual de ella.

 

Ventajas de la Terapia a Distancia

Este es un resumen de las principales ventajas y beneficios asociados a la Terapia a Distancia. Algunas de ellas pueden hacer que muchas personas se decidan claramente por este formato, dado que hay cambios significativos con respecto a la terapia presencial (aunque en el fondo lo único que varía es el canal o medio utilizado para comunicarse).

 

1.No requiere desplazamientos

Esta es posiblemente la ventaja más importante de la Terapia a Distancia para la mayoría de clientes, dado que simplifica mucho las cosas: tan solo es necesario estar en un lugar con buena conexión, y contactar con el psicólogo o psicóloga a la hora acordada.

2.Abarata costes

Muchas veces la Terapia a Distancia permite abaratar algunos costes asociados a la atención de clientes, costes que no son necesarios en este formato de asistencia psicológica. Esto se puede ver reflejado en una rebaja del precio a pagar por parte de los clientes.

3.Es más fácil de compatibilizar con los horarios

Como consecuencia de lo anterior, la Terapia a Distancia hace que sea más posible la llegada a un acuerdo acerca del horario en el que va bien realizar las sesiones, dado que nos ahorramos el tiempo de desplazamiento.

4.Elimina limitaciones geográficas

Esta es otra de las ventajas más importantes a tener en cuenta, dado que la Terapia a Distancia, por su propia naturaleza, permite que profesionales y pacientes se involucren en sesiones incluso estando en países diferentes.

5.Es posible hacer terapia en un espacio seguro

Poder contar con la ayuda de los psicólogos sin moverse de casa es una gran ayuda para muchas personas con problemas de ansiedad y miedos a la hora de hablar de su vida personal y de abrirse a los demás, dado que no tienen que lidiar con la experiencia de verse en un entorno relativamente desconocido.

Referencias bibliográficas:

  • Cohen, G.E.; Kerr, B.A. (1998). Computer-mediated counseling: An empirical study of a new mental health treatment. Computers in Human Services. 15 (4): pp. 13 – 26.
  • Mallen, M.J.; Vogel, D.L. (2005). Introduction to the Major Contribution Counseling Psychology and Online Counseling. The Counseling Psychologist 33 (6): pp. 761 – 775.

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Los problemas más comunes en las relaciones de pareja

Como en todos los ámbitos de la vida, las relaciones amorosas no solo se caracterizan por los momentos de alegría; también hay espacio para el conflicto y para todas las emociones relacionadas con el aislamiento y la hostilidad. A lo largo de este artículo veremos cuáles son los problemas más comunes en las relaciones de pareja, situaciones en las que o bien existe resentimiento y enfado por parte de uno o ambos miembros de la pareja, o bien la mala gestión de las expectativas, de la convivencia o de la comunicación desgastan el vínculo amoroso.

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Los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja

Al contrario de lo que se suele pensar, los problemas más comunes en las relaciones de pareja no solo tienen que ver con las discusiones y los estallidos de ira. A veces, se manifiestan de una manera mucho más sutil y complicada de detectar, a través de hábitos que incluso pueden ser asumidos como algo natural, quedando normalizados.

Como el primer paso antes de poner solución a estas situaciones es reconocer los síntomas de que algo no va bien en la relación, en estas líneas encontrarás un resumen de los problemas en las relaciones de pareja que acostumbran a manifestarse de una manera más frecuente en las sesiones de terapia de pareja.

Así pues, pasemos a ver cuáles son esos principales motivos por los que pueden surgir problemas en una relación de pareja.

1. Celos

Los celos pueden ser uno de los principales motivos de desconfianza y mala comunicación dentro de una relación de pareja, y en ocasiones incluso propician que no se respete la privacidad del otro, algo que sería grave incluso si no existiese un vínculo afectivo fuerte con esa persona.

Además, es muy frecuente que los celos solo sean experimentados por uno de los miembros de la pareja, algo que puede generar sensación de aislamiento y falta de intimidad en la relación, si bien cuando ambas personas son celosas la situación es aún peor.

Normalmente, los celos tienen que ver con los problemas de autoestima y con una serie de creencias disfuncionales acerca de cómo funcionan las relaciones de pareja, las cuales pueden generar otros problemas más allá de este.

2. Comunicación pasivo-agresiva y uso de la culpabilidad

Este problema tiene que ver con una fórmula de comunicación disfuncional, en la que una persona deja implícito que la otra tiene motivos para sentirse culpable, pero sin llegar a explicar del todo por qué. De esta manera, ante la ambigüedad y falta de comunicación, la otra persona siente que efectivamente ha hecho algo mal, y se siente culpable sin saber muy bien qué es exactamente el comportamiento que debería corregir.

Además, como este estilo de gestión del conflicto evita tratar el tema de fondo que ha llevado a uno de los miembros de la pareja a estar enfadada, es fácil que nunca se creen las situaciones de comunicación necesarias para evitar que los conflictos sigan produciéndose.

3. Falta de tiempo juntos

Este es uno de los problemas más frecuentes en las relaciones de pareja, y puede adoptar diferentes formas. Por ejemplo, en ciertos casos la falta de tiempo juntos puede consistir en los problemas de conciliación familiar y el exceso de responsabilidades, mientras que en otros se pasa mucho tiempo libre juntos, pero en estos ratos no hay una comunicación significativa y parece que la relación se estanca, como si produjese aburrimiento.

4. Incompatibilidades en la manera de vivir la sexualidad

La sexualidad es otro de los focos importantes de problemas de pareja, y presenta varias particularidades que pueden hacer que ni siquiera se intente arreglar esta clase de malestar.

Por un lado, el sexo es frecuentemente un tema tabú incluso entre quienes son pareja, y por el otro, existe el miedo a exponer las propias vulnerabilidades (o, al menos, aquello que es percibido como una vulnerabilidad de uno mismo) o a hacer que la otra persona se sienta mal.

Varios de los problemas más comunes relacionados con esto son la diferencia entre la libido de una persona y la libido de la otra, la falta de conocimiento sobre lo que le gusta al otro, y el miedo a decir lo que nos gusta a nosotros.

Las discordancias en cuanto a gustos y preferencias en las relaciones íntimas de esta clase pueden tener efectos más allá del dormitorio, expresándose incluso en momentos de conversación en público, en la manera de relacionarse con el otro en cualquier contexto, etc.

5. Falta de un proyecto de vida en común

Las parejas que solo se centran en experimentar el aquí y el ahora suelen sufrir este tipo de problemas tarde o temprano. Se trata de la ausencia de un plan para vivir juntos a largo plazo, algo que genera incertidumbre y discusiones al ver que la otra persona daba por sentado un proyecto de vida que nosotros siempre hemos rechazado, a causa de no haberlo hablado antes.

6. Problemas de convivencia y reparto de responsabilidades

Más allá del amor, los pequeños detalles de la convivencia en el día a día tienen una gran importancia. En este sentido, otro de los problemas de pareja más comunes son las discusiones sobre la asignación de tareas que tienen que ver con el mantenimiento del hogar o con la crianza y cuidado de los hijos, si es que se es padre o madre.

¿Son los malos tratos un problema de pareja?

Los malos tratos y todo lo que llevan asociados, como la violencia física y verbal, solo pueden ser considerados un problema de pareja en el sentido de que se producen en ese ámbito.

Sin embargo, a diferencia de los que hemos visto hasta ahora, en el caso del maltrato el problema no son los daños producidos al vínculo amoroso en sí, sino los daños producidos en la víctima. Por eso, cuando se da este fenómeno, el objetivo para solucionar la situación pasa necesariamente por terminar con la relación.

¿Qué hacer para solucionar esto?

Ahora ya hemos visto un desglose de los problemas más comunes que afectan a la vida en común de matrimonios y personas que mantienen una relación de noviazgo, pero falta ver lo más importante: qué hacer al respecto para que el amor no se vea dañado por este desgaste? Veamos algunas ideas clave.

1. Comprometerse a dialogar en caso de conflicto

Es importante que, en un momento en el que no se está discutiendo, ambas personas involucradas en la relación se comprometan a seguir un protocolo de diálogo en los momentos en los que surge una discusión acalorada. Es decir, concretar un plan de acción cuando esto ocurra, una serie de acciones en cooperación que tenga como único objetivo crear un contexto de comunicación y crítica constructiva donde antes solo había reproches y acusaciones.

Por ejemplo, uno de estos protocolos puede ser dejar pasar unos minutos para que se calmen los ánimos, y luego sentarse y respetar a rajatabla los turnos de palabra, expresándose de la manera más neutral posible y sin usar acusaciones.

2. Acordar pasar más tiempo juntos

No se trata solo de estar cerca del otro, sino de pasar tiempo de calidad juntos. Muchas veces, los problemas de comunicación se resuelven al involucrarnos en situaciones agradables en las que la intimidad facilita la expresión de emociones y de opiniones.

3. Dejar claros los objetivos de cada uno

Esto es fundamental para resolver uno de los problemas más comunes en las relaciones amorosas de pareja: la discordancia entre las expectativas de uno y otro. Concretar qué es lo que esperamos de la relación y del otro, y qué es lo que uno mismo puede aportar, es necesario para crear planes de futuro que consoliden una relación a largo plazo.

4. Acudir a terapia de pareja

Muchas veces, es demasiado difícil resolver los problemas de pareja sin contar con ayuda profesional. Asistir a sesiones de terapia de pareja no solo supone contar con un espacio de comunicación honesta en el que es posible expresarse sin estar constantemente a la defensiva; además, los psicólogos que ofrecen este servicio especializado ayudan a desarrollar habilidades comunicativas y de gestión de las emociones muy útiles, y cuyo impacto se nota tanto en la vida amorosa como más allá de esta.

Referencias bibliográficas:

Christensen, A., Atkins, D.C., Yi, J., Baucom, D.H. y George, W.H. (2006). Couple and individual adjustment for 2 years following a randomized clinical trial comparing traditional versus integrative behavioral couple therapy.J Consult Clin Psychol. 74(6):1180 – 1191.
Sternberg, J. (1997). “Satisfaction in close relationships”, Guilford Press.

Nuestra Terapia de Pareja

Trastornos logopeda

20 trastornos que requieren la intervención de un logopeda

¿Cuándo podemos saber que ha llegado el momento de recurrir a los servicios de un logopeda? Darle una respuesta a esta pregunta pasa por comprender qué tipo de problemas son tratados desde la logopedia, es decir los trastornos que requieren la intervención de un logopeda. Veámoslo a lo largo de este artículo.

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Nuestra Terapia Logopeda

¿Qué es la logopedia?

Empecemos por lo más básico: ¿qué entendemos por logopedia? Se trata de la disciplina que se encarga de intervenir en casos en los que hay alteraciones del lenguaje y la comunicación en general, ya sea en el habla, la lectoescritura, la comprensión o el lenguaje no verbal y la entonación de la voz, para dar tratamiento a estos problemas.

Por otro lado, la logopedia se sirve de técnicas vinculadas a las ciencias de la educación y de la conducta, de manera que los logopedas no realizan intervenciones médicas sino de reeducación y entrenamiento en habilidades concretas.

Trastornos en los que se requiere la intervención de un logopeda

La principal herramienta de trabajo de los logopedas es la terapia del lenguaje. Estos planes de intervención desde la logopedia parten de un diagnóstico de los problemas por los que está pasando la persona a la hora de hacer uso del lenguaje, y para ello se tiene en cuenta la edad del paciente, para saber en qué fase de desarrollo debería estar su capacidad de comunicarse.

Dicho esto, veamos cuáles son los trastornos del lenguaje en los que deben intervenir los logopedas para mejorar las habilidades de comunicación de niños o adultos.

1. Disfonía

La disfonía es un concepto amplio que engloba diferentes alteraciones en las cualidades de la voz. Puede ser muy ronca o demasiado grave, debido a problemas en la laringe o las cuerdas vocales, a veces debido a malos patrones de habla o debido a sobreesfuerzos.

2. Disartria

Este trastorno se caracteriza por la presencia de dificultades para coordinar o activar los músculos del habla necesarios para pronunciar palabras o frases. Normalmente se expresa mediante la presencia de balbuceo o habla muy enlentecida.

Las causas de esta alteración pueden ser muy diversas, desde enfermedades que deterioran los nervios que controlan ciertos músculos, hasta la parálisis cerebral; sin embargo, no debe ser confundida con otros trastornos que también afectan a la pronunciación y que veremos más adelante.

3. Dislalia

La dislalia es un trastorno del habla que se expresa a través de las dificultades para pronunciar ciertos fonemas o grupos de fonemas.

A diferencia de la disartria, lo normal es que la dislalia no tenga causas en enfermedades neurológicas, y no afecta a cada momento del proceso del habla, sino solo a algunos fonemas.

Además, los síntomas típicos de la dislalia forman parte del desarrollo normal del habla durante la primera infancia. El problema surge cuando estos problemas de pronunciación perduran más allá de los 4 años de edad; en esos casos, se trata de un trastorno en el que se necesita la ayuda de un logopeda.

4. Disfemia

La disfemia o tartamudez es otro trastorno del habla en el que la fluidez del habla se ve interrumpida por pausas bruscas y repeticiones de fonemas.

En algunos casos es una alteración con causas en daños en el cerebro, y en otros se debe a anomalías en el proceso de aprender a comunicarse; en este último caso, la disfemia acostumbra a no expresarse al cantar, solo al hablar (sobre todo cuando es de manera improvisada).

Si la causa no es neurológica y surge en la niñez, es importante acudir cuanto antes al logopeda para que el trastorno no se cronifique.

5. Glosolalia

La glosolalia es la inclusión involuntaria de palabras inventadas en el habla, sin necesidad de que existan problemas en la pronunciación de los fonemas. Acostumbra a formar parte de los efectos de trastornos neurológicos o psiquiátricos.

6. Hiperlexia

La hiperlexia es un fenómeno que aparece durante la infancia, y consiste en el desarrollo precoz de la capacidad de leer de manera rápida.

Muchas veces forma parte de la manifestación de los Trastornos del Espectro Autista, pero incluso aunque no vaya acompañada de ninguna aparente desventaja en algún otro ámbito del desarrollo del lenguaje, es recomendable acudir a servicios de logopedia para explorar el caso y poder adaptar la educación del niño o niña a sus capacidades, tanto en casa como en la escuela.

7. Disortografía

Entendemos por disortografía un conjunto de dificultades a la hora de escribir siguiendo las normas ortográficas, las cuales deberían haber sido dominadas y aprendidas por la persona, teniendo en cuenta su edad.

Este trastorno puede tener muchas causas, y no puede descartarse que un entorno de educación inadecuado sea el principal motivo de que surja.

8. Disgrafia

La disgrafía es un concepto que engloba los problemas para escribir de manera comprensible, y a diferencia de la disortografía, incluye problemas psicomotrices del movimiento del brazo con el que se escribe, y los errores en el trazo que resultan de ello. Por otro lado, no puede ser explicada por enfermedades que afectan al cerebro.

9. Agrafia

La agrafia es muy parecida a la disgrafia, pero en este caso la causa es una lesión en el cerebro (daño adquirido), por lo que hay más probabilidades de que aparezca junto a otros trastornos.

10. Disglosia

La disglosia es muy parecida a la dislalia, y también se expresa a través de alteraciones al intentar pronunciar fonemas; sin embargo, aquí sí existe una causa orgánica, ya sea en el cerebro, en los nervios que activan los músculos del habla, o en los órganos que producen el habla.

11. Disfasia

La disfasia es un trastorno del lenguaje que afecta de manera generalizada a la expresión y a la comprensión, tanto de manera escrita como hablada. Es producida por alteraciones en el cerebro, las cuales generan dificultades en la maduración de las capacidades ligadas al uso del lenguaje.

Por otro lado, la disfasia no se debe a un déficit intelectual general, ni a problemas en la recepción de datos sensoriales (como la ceguera) que puedan dificultar el proceso de aprendizaje.

12. Afasia

La afasia es muy similar a la disfasia, pero sus síntomas son más marcados y severos, y afectan casi siempre a la expresión y a la comprensión. Sus causas son orgánicas, debidas a lesiones en el cerebro.

13. Hipermimia

La hipermimia es una alteración de las expresiones faciales que acompañan al habla; en concreto, produce una gestualidad exagerada, que contribuye a que se malinterprete lo que se dice.

14. Dismimia

En la dismimia el problema no es la intensidad de los gestos faciales, sino su manera incoherente de acompañar el contenido de lo que se dice.

15. Dislexia

La dislexia es un trastorno que afecta a la capacidad de leer. Resulta relativamente común en alguno de sus diferentes grados de intensidad, y es importante acudir al logopeda cuanto antes para que no genere problemas muy graves en la escuela. No tiene causas en una lesión cerebral concreta.

16. Alexia

La alexia es muy parecida a la dislexia, pero surge a causa del daño adquirido, es decir, lesiones en el encéfalo que llevan a que se pierdan habilidades que la persona llegó a dominar con anterioridad.

17. Trastorno Específico del Lenguaje

Este es un trastorno del desarrollo del lenguaje, por el cual las habilidades relacionadas con el uso del lenguaje hablado o escrito van desarrollándose de manera demasiado lenta para la edad del niño o niña.

18. Agramatismo

El agramatismo aparece cuando hay errores gramaticales graves en el modo en el que la persona se expresa, teniendo en cuenta su edad y su idioma materno.

19. Disprosodia

La disprosodia es una alteración que se da en la entonación, el ritmo, el uso de pausas y la musicalidad del lenguaje hablado. Suele estar producida por daños en el cerebro.

20. Graforrea

La graforrea aparece en la escritura, y se caracteriza por un uso excesivo de palabras que añaden muy poca información y solo sirven para alargar las frases, de manera que el mensaje es mucho más difícil de comprender.

Referencias bibliográficas:

Bothe, A.K.; Davidow, J.H.; Bramlett, R.E.; Ingham, R.J. (2006). Stuttering Treatment Research 1970–2005: I. Systematic Review Incorporating Trial Quality Assessment of Behavioral, Cognitive, and Related Approaches. American Journal of Speech-Language Pathology. 15 (4): 321 – 341.
Damasio, H.; Damasio, A.R. (1980). The Anatomical Basis of Conduction Aphasia. Brain, 103(2): 337 – 350.

Nuestra Terapia Logopeda

Conflictos en las parejas

Los conflictos más habituales en las parejas

Una de las quejas más frecuentes que aparecen a lo largo de las sesiones de terapia de pareja tiene que ver con la decepción. Ocurre, normalmente, cuando uno o ambos miembros de la relación vivían instalados en la creencia de que las relaciones amorosas son el encaje entre dos piezas que se corresponden de manera perfecta: el mito de la media naranja. Y es que para bien o para mal, el vínculo afectivo que se produce al tener pareja dista mucho de ser un encaje perfecto; los conflictos forman parte de la naturaleza de estos, así que la clave está no en evitar a toda costa que surjan (algo imposible), sino en saber gestionarlos. Para que sea más fácil, en este artículo veremos un resumen de los conflictos más habituales en las parejas, y qué podemos hacer para combatir sus efectos.

Si crees que podemos ayudarte, entra en nuestra página sobre terapia de pareja.

Nuestra Terapia de Pareja

Los conflictos más frecuentes en las relaciones de pareja

Estos son los principales tipos de conflictos que aparecen tanto en los matrimonios como en las relaciones con novios o novias, y las claves para poder gestionarlas sin dejar que el malestar y la hostilidad vaya a más.

1. Falta de objetivos comunes

La sensación de no saber cuál es el rumbo que debe tomar la relación es algo que genera mucho malestar y discusiones muy enconadas. Por ejemplo, no saber a qué país trasladarse, no tener claro si hay que dedicar más tiempo al cuidado de los hijos o al trabajo, o incluso tener serias dudas acerca de cómo debería experimentarse la sexualidad, suele dar problemas.

En estos casos, es necesario planear momentos para hablar de ello de manera honesta, aceptando de entrada que no debemos procurar dar la mejor imagen de nosotros mismos sino expresar lo que de verdad sentimos. Normalmente con una charla no suele ser suficiente, ya que hay muchos temas que tratar; en cualquier caso, si surgen problemas a la hora de entenderse, la terapia de pareja es un muy buen contexto para hacer esto.

2. Celos

Los problemas de confianza relacionados con los celos son más frecuentes de lo que muchos están dispuestos a admitir.

Aunque los indicios para sospechar que alguien podría cometer una infidelidad o traicionar alguno de los principios de la pareja sean mínimos, los sacrificios y esfuerzos invertidos en la relación hacen que esta posibilidad sea vista como catastrófica, lo cual, unido a una concepción muy controladora de la vida amorosa, hace que esta clase de conflictos surjan.

Simplemente, la idea de que podamos estar siendo traicionados aparece como una posibilidad que aunque es pequeña, atrae toda nuestra atención debido a su gravedad.

Los celos son uno de los motivos de conflictos en la pareja más difíciles de gestionar, y normalmente no dependen tanto del tipo de vínculo que se tiene con la otra persona como de las creencias y la manera de interpretar la realidad que tiene uno mismo. Por ello, si hablar honestamente del tema con el ser querido no funciona, lo recomendable es asistir a terapia de pareja.

3. Mala comunicación

En las relaciones amorosas, puede darse la paradoja de que la expectativa de poder conocer a la otra persona de un modo que nadie más lo ha hecho nos lleve a asumir demasiadas cosas sobre lo que nuestra pareja siente, quiere o piensa.

No hay que olvidar que las relaciones de pareja existen porque existe un diálogo constante, y que si ese diálogo se interrumpe, la relación estará caminando sobre la nada. Dedicar momentos a hablar y a aclarar malentendidos es primordial, y no hay que asustarse si en el proceso descubrimos que mucho de lo que creíamos sobre ese ser querido resulta ser falso; es natural y esperable que no podamos conocer a la perfección a otro ser humano, por mucho que lo queramos.

4. Desatención

La idea de que se está desatendiendo la vida amorosa también es uno de los conflictos de pareja más habituales, y está vinculado a la desmotivación.

Sin embargo, esto no es tanto una causa de conflicto, como una consecuencia de que hay algo que subyace a esta desatención; es esa causa primaria la verdadera fuente de malestar sobre la que hay que intervenir, y su naturaleza puede variar mucho. Hay que indagar en ello y ver qué se esconde bajo esa aparente indiferencia hacia el amante, el esposo o la esposa.

5. Mala asignación de las tareas

Muchas veces olvidamos que las relaciones de pareja que ya están consolidadas son, además de un vínculo amoroso, una relación de convivencia que se lleva a cabo en términos muy materiales: limpiar la casa, llevar al día la economía doméstica, cocinar, atender a los hijos (si los hay), etc. En muchos casos, la pareja y el reparto de responsabilidades familiares son dos fenómenos indesligables.

Por eso, hay que tener claro que independientemente de la intensidad con la que se ame a alguien, si el reparto de actividades que tienen que ver con el cuidado de la casa o de los hijos no funciona, surgirán frecuentes conflictos de pareja. Abordar el tema de manera directa y llevando a cabo un cálculo de las horas de trabajo doméstico que debe cubrir cada uno es la mejor solución.

6. Problemas de compatibilidad sexual

La mala compatibilidad en cuento a la vida sexual es otro factor a tener en cuenta a la hora de analizar los conflictos por los que puede estar pasando una pareja. Afortunadamente, en muchos casos esto puede ser solucionado mediante terapia sexual y de pareja, y en muchos casos se debe a problemas de inseguridad, mala comunicación, ideas preconcebidas sobre lo que quiere la otra persona, etc.

Referencias bibliográficas:

Chapman, A.L. y Compton, J.S.: (2003) From Traditional Behavioral Couple Therapy to Integrative Behavioral Couple Therapy: New Research Directions The Behavior Analyst Today, 4 (1), 17 – 25.
Halford, K., Markman, H., Kline, G., Stanley, S. M. (2003). Best practice in couples relationship education. Journal of Marital & Family Therapy. 29(3), pp. 385 – 406.
Sternberg, J. (1997). Satisfaction in close relationships. Nueva York: Guilford Press.

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Los problemas de conducta en la infancia

Los enfrentamientos entre padres e hijos suelen ser muy habituales en el desarrollo del niño a medida que va creciendo y va poniendo a prueba sus nuevas habilidades de comunicación. problemas de conducta infancia pueden ser un gran problema que amenaza la armonía en casa.

No obstante, aunque es normal que puedan darse algunas discusiones y surgir problemas entre los miembros de la familia, si estas dificultades son demasiado frecuentes y/o se alargan en el tiempo, podrían llegar a ser algo más que simples disputas en el seno familiar convirtiéndose en problemas de conducta serios.

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¿Cuáles son los problemas de conducta típicos de la infancia?

Los comportamientos negativos más comunes en los niños y adolescentes son los siguientes.

Rabietas: cuando no consiguen lo que quieren tienden a gritar, patalear y llamar la atención en general. En adolescentes, pueden aparecer conductas agresivas si no consiguen su objetivo.

Mutismo: cuando guardan silencio o responden sólo con monosílabos impidiendo la comunicación en la familia.

Demanda constante de atención: cuando necesitan que se esté pendiente de ellos en todo momento, observando todo lo que hacen o jugando siempre con ellos, sin dejar apenas espacio o tiempo para los adultos.

Poca autonomía: cuando no son capaces o no quieren hacer cosas propias de su edad y siempre demandan que los padres sean quienes lo terminen haciendo. No hay que olvidar que cualquier extremo es negativo. Por lo tanto,el exceso de autonomía también puede ser un problema, ya que el niño debe seguir un aprendizaje paulatino según su edad y su desarrollo.

Poca atención: cuando parece que no atienden a lo que se les dice, no escuchan, o si escuchan no hacen las cosas que se les piden.

Las disputas en el seno familiar son un motivo habitual de consulta de las familias que se ven desbordadas por ciertas conductas de sus hijos que no saben cómo afrontar

Técnicas para eliminar las conductas perjudiciales

Estos comportamientos negativos que se dan en la infancia en ocasiones no permiten a los niños interactuar con los otros de una manera adecuada. Es decir, cuando los niños interactúan con otros en forma de provocaciones, violencia verbal o física, con burlas, etc, de forma habitual, decimos que tiene un comportamiento desadaptado.

Existen técnicas básicas para eliminar este tipo de comportamientos que podemos utilizar para hacer desaparecer estas conductas poco a poco. Las más habituales son:

Retirada de atención: se basa en no reforzar una conducta. Por ejemplo:

María empieza a llamar la atención diciendo constantemente palabrotas, insultos, etc. Si nuestra respuesta es no prestarla atención o hacer como que no entendemos lo que dice cuando habla así, la conducta irá desapareciendo. Cuando María se esfuerza por pedirnos las cosas de otra manera, sin insultos, estaremos atentos para reforzar la conducta positiva.

Es habitual que al principio estas conductas empeoren, pero si no cejamos en el intento, obtendremos resultados positivos, porque en este caso, María tiene que reaprender que las cosas se pueden pedir de otra manera.

Tiempo fuera: este tipo de técnica consiste en privar al niño de un refuerzo por un corto espacio de tiempo (1-5 minutos) de las actividades que estaba haciendo y de las personas con las que estaba. Pongamos un ejemplo: a María le gusta molestar a sus hermanos, padres, etc cuando éstos están haciendo una actividad (ver una película, jugar) y aumenta en intensidad impidiendo a los demás realizar su actividad. Se utiliza cuando la advertencia verbal ya no sirve de nada. En este caso, apartaremos a María de la actividad y se la retira a un lugar neutro, que tampoco produzca pavor. Es importante explicarle justo antes por qué lo hacemos y qué es lo que no queremos que haga. Esta técnica se tiene que utilizar de forma firme y sistemática hasta que desaparezca la conducta. Pasado el tiempo acordado, se le lleva a realizar una actividad que sea positiva y que reforzaremos.

Técnica de Premark: consiste en asociar una acción desagradable a otra que sea agradable y que se da justo a continuación, y en este orden. Esta técnica se basa en que toda conducta que recibe un premio tiende a repetirse, con lo cual, aumenta la posibilidad de que se repita en el futuro. Por ejemplo: María no quiere recoger sus juguetes, pero si lo hace, después podrá jugar a la plastilina, que es su juego favorito. Como veis, la actividad que viene a continuación funciona como refuerzo para realizar la anterior.

El castigo:supone la aparición de una consecuencia desagradable por una conducta no adecuada. Solo se debe utilizar esta técnica cuando la conducta perjudica a los demás (agresiones físicas y sistemáticas) o para él mismo (cruzar la calle sin mirar). Debe ser utilizado inmediatamente después de la conducta inapropiada, y también debe ser corto aunque intenso. También hay que tener en cuenta que debe ser usado como último recurso para hacer desaparecer una conducta porque puede provocar respuestas emocionales de ansiedad, miedo…etc. Si se utiliza con frecuencia puede originar inseguridad y un mal concepto de sí mismo. Pongamos un ejemplo: María ha pegado con un palo a un amigo en el parque y sus padres han decidido que ya no puede seguir jugando y se marchan, o bien deciden que esta tarde ya no podrá ver sus dibujos preferidos.

Es importante que se ofrezca un modelo adecuado. El adulto debe comportase de manera habilidosa para que el aprendizaje sea eficaz (resolver conflictos dialogando, saber conversar, expresar sus emociones de manera adecuada, defender sus derechos sin ofender a los demás…etc) esto asegura unas buenas habilidades sociales en el futuro.

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habilidades sociales

Habilidades sociales: ¿qué son y cómo mejorarlas?

La asertividad, la empatía, iniciar una conversación, dar las gracias y la capacidad de escucha… son un conjunto de conductas emitidas por las personas en contextos sociales que llamamos Habilidades sociales (HHSS).

Saber expresar sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación resuelve los problemas inmediatos y minimiza la probabilidad de problemas futuros. Las habilidades sociales son una importante fuente de autoestima y bienestar personal que deben desarrollarse y ampliarse a lo largo de toda la vida.

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Componentes de las habilidades sociales

Al relacionarnos con otras personas podemos decir que utilizamos una serie de componentes que permiten establecer una relación con los demás. El componente mas importante es el conductual. La conducta es la manera que tiene la persona de comportase, actuar o dar respuesta en determinadas situaciones.

Esta conducta puede ser asertiva (permite a una persona actuar con base a sus intereses mas importantes, defenderse sin ansiedad, expresar sentimientos honestos o ejercer los derechos personales sin negar los de los otros; o puede ser no asertiva (conducta pasiva como no ser capaz de defender sus derechos, pensamientos y sentimientos abiertamente o no saber decir no; conductas agresivas que violan los derechos de los demás, expresando pensamientos y opiniones imponiéndose, amenazando de manera
directa con insultos o indirecta a través de ironías y gestos no verbales).

Expresar sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y resolviendo los problemas inmediatos son habilidades sociales

También poseemos una serie de componentes cognitivos que son necesarios para desarrollar habilidades sociales. En la teoría del aprendizaje social, W. Mischel habla de los recursos que una persona tiene para adquirir y desarrollar estos aprendizajes. En este sentido habla de potencialidad de la conducta, es decir, la capacidad para construir y generar estrategias cognitivas y conductuales sociales. Incluye costumbres sociales, HHSS adecuadas (saber qué y cómo se debe hacer) y reconocer las señales de nuestros interlocutores y de la ejecución de la conducta, es decir, forma en que la persona piensa, percibe e interpreta el mundo que le rodea. Para ello necesario percibir correctamente a los demás (emociones y actitudes) a partir de elementos comunicativos; la previsión sobre las consecuencias de una conducta y el valor que la persona da a las consecuencias de su conducta.

En el modelo de Ellis y Beck las emociones y conductas de las personas están influidas por su pensamiento, lo que determina es la manera en que se interpreta la situación.

Cuando el pensamiento distorsiona la interpretación da lugar a pensamientos irracionales o distorsiones cognitivas (esquemas equivocados en la interpretación de los hechos que dan lugar a una visión simplista y negativa).

Distorsiones cognitivas que dificultan las habilidades sociales

  • Inferencia arbitraria: sacar conclusiones no respaldadas x la experiencia: como me va a decir que no, pues no le invito.
  • Abstracción selectiva: seleccionar solo detalles negativos de una situación (quedarse
    solo con lo malo)
  • Interpretación del pensamiento: interpretar los sentimientos de los demás (si hablan al oído es que hablan mal de mi)
  • Sobregeneralización: conclusiones generales de un hecho aislado (he dicho algo que no ha gustado esto es porque no valgo para ello)
  • Personalización: atribuirse la culpa
  • Pensamiento todo/nada: considerar como fracaso los logros que no responden a las
    expectativas previstas
  • Descalificación de los positivo: buscar las lecturas negativas

Estas distorsiones llevan a una percepción inadecuada de uno mismo y de los demás (baja autoestima, ansiedad, frustración…, etc.)

Déficit de habilidades sociales

Hay déficit de HHSS cuando se tienen dificultades para iniciar una conversación, no saber qué decir o inhibirse, no atreverse a pedir un favor… Las causas de estos déficits de deben generalmente a una falta de aprendizajes y a la dificultad para ponerlos en práctica (aunque las conoce no las pone en práctica por diversos factores que pueden ser emocionales, conductuales o cognitivos).

Algunas manifestaciones del déficit de HHSS se muestran en:

  • timidez
  • bloqueo (no hablar porque nos produce una situación de estrés)
  • sobreadaptación (actuar en base a los deseos de los demás) agresividad (autoritaria)
  • ansiedad social (miedo a la interacción)
  • fobia social (nivel muy elevado de ansiedad que afecta a su vida diaria)
  • aislamiento (evitación de situaciones sociales), entre otras.

Mejorar las habilidades sociales

Existen multitud de técnicas para mejorar las habilidades sociales ya que es un proceso de aprendizaje y solo requieren entrenamiento. La clave para mejorar las habilidades sociales es la gestión de las emociones.

Conocer lo que sentimos y por qué lo sentimos nos dará mayor confianza en nosotros y afianzará el aprendizaje y el uso de las habilidades sociales. La terapia y los programas de formación en habilidades sociales son realmente eficaces en este sentido.

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