Psicología

Nadie puede ayudarte como tú mismo

Nadie puede ayudarte como tú mismo

Nadie puede ayudarte como tu mismo. Esto es lo que a menudo traslado en terapia a mis pacientes y lo creo firmemente.

La persona, a medida que se conoce a sí misma, acepta sus limitaciones sin juzgarlas, sencillamente las observa, se hace consciente de ellas y va potenciando sus capacidades o virtudes, de las que también va tomando conciencia. A esto se une el desarrollo de un diálogo interno positivo, fundamental para sentirse bien en su vida.

Desapegarme de la idea que tengo de mí, o que los demás tienen de mí, para aprender a mirarme desde fuera y observar cómo me trato y cómo me hablo, es un ejercicio fundamental para generar un diálogo interno positivo

Este diálogo interno es la manifestación de la relación amistosa que empieza ha establecer consigo mismo/a.

 

Nuestra Terapia Psicológica

¿Qué es el diálogo interno?

El diálogo interno viene dándose de siempre, pero a menudo de manera negativa e incluso destructiva sin que seamos conscientes. Las relaciones afectivas tempranas con la familia, con el grupo de amigos y figuras de autoridad, a menudo construyen un discurso cargado de etiquetas, roles preestablecidos y creencias erróneas o distorsionadas. Desapegarme de la idea que tengo de mí, o que los demás tienen de mi, para aprender a mirarme desde fuera y observar cómo me trato y cómo me hablo, es un ejercicio fundamental para generar un diálogo interno positivo, además de un camino apasionante.

Vivimos con la convicción de que las emociones, conocidas como negativas, son malas. La tristeza, el dolor, el enfado, etc, generan terror a quien las padece y creen que sentirlas es sinónimo de estar mal o de depresión. De aquí suele derivar un discurso o diálogo interior tan dañino como desproporcionado: “estás fatal, seguro que te estás deprimiendo porque eres débil y no puedes afrontar nada en la vida”. Este pensamiento genera sentimientos de culpa, rechazo y enfado hacía uno mismo, ansiedad y baja autoestima… ¡Nada menos! Y ha sido tan “fácil” como dos segundos de tiempo al valorar que si llevamos un rato sintiendo tristeza significa que somos débiles y además nos estamos deprimiendo. Esos dos segundos te marcan el día y puede que si se entra en el círculo vicioso de seguir observándonos desde el juicio y el enfado, efectivamente esa tristeza se mantenga y nos deje realmente abatidos.

 

El Análisis Transaccional de Berne

EN 1964, el psicólogo humanista Berne, desarrolló el análisis TRANSACCIONAL de la personalidad, basado en tres estados o modos de comunicación con los demás. Según Berne, en cada uno de nosotros conviven tres formas del yo o tres estados o expresiones del sí mismo: el Padre, el Adulto y El Niño.

El cómo nos expresamos en según qué momento, determina nuestras relaciones con los demás y, en mi opinión aún más importante: nuestra relación con nosotros mismos.

El padre

Viene del tipo de autoridad que ha predominado en nuestra infancia, que puede ser del tipo rígido o flexible. Se aprenden patrones de conducta y comunicación así como creencias que luego predominarán en nuestro día a día. Si la vertiente de Padre es negativa: aparecerá con juicios de valor, rigidez, enfado y culpabilización. Por ejemplo, si algo me sale mal o cometo un error su mensaje podría ser: “eres un desastre, no haces nada a derechas”.

En la relación con los demás puede expresarse con frases como: “no pones atención, deberías estudiar más o todo te saldrá mal”. Vemos que la relación que se establece con uno mismo y/o con los demás es excesivamente tensa, infantilizando y culpando a la otra parte con el abuso de reproches y exceso de debes, tienes y el nunca, jamás, etc.

De este modo el Padre bloquea y paraliza con su discurso machacón y abusón, lo que afecta sobre la autoestima irremediablemente. También es habitual que este exceso de reproche derive en una conducta rebelde del niño, que si está demasiado asustado lo hará a escondidillas, de manera pasivo-agresiva: “como haga lo que haga todo está mal, no voy a hacer nada”. Esta “pasividad” es un castigo al Padre pero al fin y al cabo, un boicoteo a uno mismo. Si la vertiente del Padre es positiva: será protector y abastecedor, tratando de animar y generar confianza.

Expresiones al otro o a uno mismo del tipo: “¡vamos, tú puedes!”, “no todo sale a la primera y además se aprende de los errores” son típicas expresiones del Padre abastecedor, que actúa de manera más que positiva en nuestra relación con los otros y dentro del diálogo interno, en nuestra relación con nosotros mismos. En ocasiones esta vertiente positiva puede irse al extremo y ser demasiado protector o consentidor, lo que tampoco es positivo al no dejar crecer al niño ni enseñarle a asumir responsabilidades.

El adulto

El adulto es mesurado, reflexivo y objetivo. Analiza los datos y busca soluciones. Cuando padre y niño mantienen una relación de tensión, bien porque el primero es excesivamente rígido y culpabilizador generando inseguridad en El Niño o provocando su rebeldía, es fundamental su labor de mediador. Debe marcar límites a un padre agresivo o a un niño consentido y protegido por un padre demasiado consentidor. Desarrollar conscientemente al adulto es fundamental en el diálogo interno para conseguir una buena autoestima. En la relación con los demás es la expresión de la asertividad y de la comunicación constructiva y ajustada, generando vínculos positivos.

El niño

El Niño que todos llevamos dentro se expresará en función como decíamos de cómo haya sido nuestra experiencia con la autoridad. Es fundamental su papel en nuestras vidas porque es el origen de la creatividad, expresión, curiosidad, ganas de jugar y aprender y de la espontaneidad. Si ha sido muy reprimido se mostrará inseguro con los demás, excesivamente tímido y asustado. Esto indica que ese padre con el que también convive está siendo demasiado represor y agresivo. En su vertiente negativa, si es un niño consentido puede ser tirano, caprichoso y marca su conducta con los demás y uno mismo con una baja tolerancia a la frustración y buscando el refuerzo a corto plazo.

El equilibrio entre estos tres aspectos o estados de nosotros mismos es por lo tanto crucial para nuestra autoestima. Tomar conciencia de cómo se manifiestan en nosotros nos da la pista para trabajarlo conscientemente y es un viaje apasionante de superación y autoconocimiento.

Cuando se produce un diálogo positivo y equilibrado de estas partes, efectivamente llegamos a la conclusión de que nadie puede ayudarnos como nosotros mismos.

 

Nuestra Terapia para la Autoestima

¿Qué es un Informe Pericial Psicológico y para qué sirve?

informe pericial psicológico

En el ámbito de la Psicología Forense, el informe pericial psicológico es la herramienta principal del psicólogo forense. Este instrumento es fundamental para detectar elementos probatorios de aspectos psicológicos o de la salud mental de los individuos en el contexto legal.

el informe pericial psicológico es un medio probatorio esencial que aporta información objetiva, veraz e imparcial; la cual es imprescindible en múltiples ocasiones en la decisión judicial de un procedimiento.

¿Por qué es importante un Informe Pericial Psicológico?

La labor de los psicólogos peritos viene regulada por la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Libro II del Sumario, Título V; DE la Comprobación de Delito y de la averiguación del delincuente, Capítulo VII, Del Informe pericial, art. 564 a 485).

El art. De la LECrim sostiene que “El juez acordará el informe pericial cuando, para conocer o apreciar algún hecho o circunstancia importante en el sumario, fuesen necesarios o convenientes conocimientos técnicos o artísticos”.

Es decir, tal y como se expone en estos artículos, en ciertas ocasiones el juez no cuenta con los conocimientos técnicos para conocer la naturaleza de los hechos denunciados, por lo que en ocasiones recurren a la ayuda del psicólogo perito con objeto de que le “asesoren” u orienten en el esclarecimiento de los hechos y así poder tomar una decisión judicial adecuada. En suma, debido al gran avance científico desarrollado en las últimas décadas, la de demanda de los jueces sobre este tipo de periciales va en aumento.

En este sentido, el psicólogo perito cuenta con los conocimientos teóricos y técnicos, así como con los instrumentos de evaluación o tests psicológicos necesarios que permiten, a través de una metodología científica, obtener los datos o resultados objetivos para la elaboración del informe pericial psicológico.

 

El papel del psicólogo forense

Por su parte, el psicólogo forense actúa en diferentes ámbitos del derecho (civil, familiar, penal, laboral, social y del menor). Particularmente, sólo el profesional de la psicología cuenta con los recursos necesarios para valorar elementos psicológicos como pueden ser:

  • Daños y secuelas psicológicas en una víctima
  • Perfil de personalidad de base de un acusado o trastornos de personalidad
  • Situaciones de maltrato
  • Abuso sexual infantil
  • Acoso laboral
  • Incapacidades psicológicas, ya sean cognitivas, volitivas o cognoscitivas

 

Estos recursos permiten tener una mayor certeza de la veracidad de los hechos denunciados.

EJEMPLOS DE INFORMES PERICIALES PSICOLÓGICOS

Para una mayor comprensión de la utilidad de los informes periciales psicológicos, se expondrán varios ejemplos generales que puedan dar una información global al lector.

  • En el caso de un divorcio contencioso con menores, el psicólogo forense tiene la función de valorar la competencia o idoneidad parental de los progenitores para el adecuado y correcto desarrollo de sus hijos. Además, evaluará el estado mental de los menores, así como, su desarrollo psicoevolutivo, relación de afectividad, habilidades conductuales, y el contexto familiar general. Con las conclusiones obtenidas de toda esta información, el juez podrá estar en una mayor condición para establecer la guarda y custodia de los menores y el régimen de visita de los progenitores.
  • Por otro lado, en el caso de una situación de maltrato psicológico en un posible delito de violencia de género, el perito o psicólogo forense valorará si existen indicios de daño o secuelas psicológicas en la víctima, y se buscará si éstas son compatibles con los hechos denunciados. Por su parte, se estudiará el perfil psicológico del acusado para comprender si también puede ser congruente con los hechos.
  • Igualmente, en un delito penal de otras características en las que pudieran existir indicios de la presencia de un trastorno psicológico grave por parte del acusado, el juez podrá contar con la ayuda de un perito psicológico para valorar las capacidades volitivas y cognoscitivas de la persona durante la realización de los hechos delictivos, con el fin de que el juez pueda determinar la imputabilidad o responsabilidad penal del individuo. Es decir, si la persona sufriera un trastorno psicótico y cometiese un delito de homicidio, el perito podrá valorar si durante los hechos, ésta estaría sufriendo un brote psicótico o lo realizó estando en sus plenas facultades mentales.

 

En definitiva, el informe pericial psicológico es un medio probatorio esencial que aporta información objetiva, veraz e imparcial; la cual es imprescindible en múltiples ocasiones en la decisión judicial de un procedimiento.

Por último, señalar que ninguna pericial es vinculante a la decisión de un juez. No obstante, se trata de una prueba científica verdaderamente útil para la justicia. En el caso de que un juez se oponga a la prueba científica, debe argumentarlo cumpliendo las reglas de la lógica o leyes de la naturaleza, para ir en contra del criterio científico.

Nuestra Terapia Psicológica

 

Depresión en la infancia y adolescencia: síntomas de alerta

Depresión en la infancia

Depresión en la infancia y adolescencia: síntomas de alerta. En la adolescencia, los síntomas de la depresión se suelen parecer más a los de los adultos, sin embargo en la etapa infantil no sucede lo mismo. En los niños la tristeza se suele manifestar como irritabilidad y hay una mayor conexión con otros trastornos.

Nuestra Terapia Infantil

 

Síntomas de la depresión en niños y adolescentes

Es importante estar atentos cuando un niño o adolescente presente alguna de las siguientes características:

  • Está triste o llora con facilidad.
  • Pierde el interés por sus juegos preferidos.
  • No desea ir a la escuela.
  • Se aleja de sus amigos.
  • Presenta una comunicación pobre.
  • Se cansa o se aburre con facilidad.
  • Presenta menos energía en las actividades diarias.
  • Le cuesta concentrarse.
  • Se muestra muy irritable ante pequeñas frustraciones.
  • Tiene rabietas con más facilidad y regularidad.
  • Expresa baja autoestima despreciando a otros o a él mismo.
  • Elige finales tristes para sus juegos.
  • Se comporta agresivamente.
  • Come mucho o muy poco.
  • Se lastima, lastima a otros o lastima a animales.
  • Se queja constantemente de dolores de cabeza.
  • Tiene problemas para dormir o desea dormir con los padres.
  • Tiene actitudes como si “regresara” a una etapa anterior de su desarrollo, como chuparse el dedo u orinarse en la cama.
  • Habla de muerte, de suicidio (esta característica no es habitual en niños).
  • Deterioro en los estudios y ausencias frecuentes de la escuela.

 

Si detectas algunos de estos síntomas, lo mejor es hablar con el niño/a y estar alerta para ver qué puede estar pasando, pues también el acoso escolar, problemas en la familia etc, pueden ser sinónimo de que algo no marcha bien.

 

Nuestra Terapia para Adolescentes

 

¿Qué son las fobias? Causas, síntomas y tratamiento

Qué son las fobias

Las fobias (del griego Fobos, Φόϐος, en la mitología griega, la personificación del horror) son una reacción de miedo desproporcionado ante la presentación o anticipación de estímulos o situaciones concretas. Mientras que el miedo es una respuesta innata y adaptativa, ante un peligro real, la fobia es aprendida normalmente a raíz de algún acontecimiento pasado, sin que el objeto causante del miedo suponga un peligro real.

Nuestra Terapia para las Fobias

Síntomas

Estas son algunas de las características indicativas de miedo fóbico:

  • La reacción de miedo es desproporcionada con relación al peligro que el estímulo en concreto puede desencadenar
  • Aún cuando la persona es consciente de que no se trata de un peligro real, no puede controlar su reacción.
  • La persona tiende a evitar el estímulo o situación temida.
  • El miedo persiste a lo largo del tiempo.
  • La respuesta no es específica de una determinada edad.

 

Mientras que el miedo es una respuesta innata y adaptativa, ante un peligro real, la fobia es aprendida

Otros síntomas más importantes:

  • Síntomas fisiológicos: Aumento de la actividad del sistema nervioso autónomo con un aumento de la tasa cardíaca y respiratoria, sudoración, boca seca, nudo en el estómago, náuseas, diarrea, elevación de la presión arterial, hormigueo en las extremidades, mareo, vértigo…
  • Síntomas psicológicos: Se dan numerosos pensamientos o creencias sobre la situación o estímulo temido y sobre la capacidad para afrontarlo. Hacer interpretaciones subjetivas sobre cómo son sus reacciones fisiológicas, junto con la aparición de imágenes negativas sobre lo que le puede ocurrir.
  • Síntomas conductuales: Huir del estímulo o situación temida. Evitar ir a lugares o contextos donde el causante del miedo pueda aparecer la persona aquejada de este tipo de fobia va reduciendo el número de lugares por los que solía moverse, evitando sentir el malestar que le provocan.

 

Las fobias específicas

También denominadas fobias simples. Debido a la especificidad del estímulo o situación que las provoca, se pueden agrupar en cuatro subtipos

  • a) Tipo animal;
  • b) Tipo ambiental;
  • c) Tipo sangre-inyecciones-daño
  • d) Tipo situacional.

 

Las primeras o de tipo animal, se refieren a una amplia gama de especies, que pueden causarle un temor extremo al niño o adolescente, como pueden ser los perros o gatos, ciertos tipos de insectos o de reptiles, gusanos, etc.

Las segundas deben su nombre (ambiental), a todo el espectro de fenómenos meteorológicos como pueden ser los rayos y tormentas, estar en alturas, etc. que son los elicitadores de esa respuesta de ansiedad más o menos intensa.

Las terceras o fobias de tipo situacional, como su propio nombre indica, toman la forma de un temor desproporcionado e irracional a estímulos tales como los túneles, puentes, ascensores, autobuses, quedarse solo, la oscuridad, etc.

Las cuartas o fobias de tipo sangre-inyección-daño sugieren un miedo o temor excesivos a objetos, material y procedimientos quirúrgicos (invasivos o no): dentistas, ginecólogos, hospitales; visión de sangre o heridas (hematofobia), etc.

Algunas fobias simples características son:

  • A animales o insectos: arañas, pájaros, ratones…
  • A estímulos relacionados con la enfermedad: sangre, inyecciones, heridas, dolor…
  • A transportes públicos: avión, metro, túneles, puentes, coches…

 

Existen también fobias simples relacionadas con el miedo al ahogamiento, al vómito, al contagio de enfermedades, al polvo, etc. A consecuencia de esto sus relaciones sociales, hobbies, trabajo, etc., también se ven reducidos. Esto implica que sea muy fácil caer en una depresión y desarrollar un bajo autoconcepto. A continuación algunas que son características.

 

Agorafobia

Se trata del miedo a espacios abiertos, a salir de casa o de lugares reconocidos como seguros, sin estar acompañado/a. La permanencia en espacios amplios donde hay tumulto, o donde no se encuentra una salida fácil o a la vista, desencadena el miedo. De este modo, la persona con agorafobia comienza a dar las consecuentes respuestas de evitación, al medio que considera amenazante, agudizando los síntomas, por lo que es muy importante un tratamiento de exposición progresiva y des-aprendizaje de la ansiedad.

Fobia social

Cierto grado de ansiedad en reuniones sociales es normal e incluso adaptativo, al favorecer unas relaciones adecuadas en función del contexto. Cuando esta ansiedad es excesiva y se mantiene durante todo el tiempo e incluso después de la interacción social, hablamos de fobia social. La fobia social dificulta y limita las relaciones con los demás. La persona que la padece se siente observada y juzgada por los demás, y tiene miedo a hacer o decir algo que le ponga en ridículo. Por lo general, la persona con fobia social es consciente de que su miedo es irracional, pero aún así intenta evitar las situaciones de carácter social o las afronta con mucha ansiedad, escapando antes o después con cualquier excusa.

Los síntomas físicos son los mismos que en cualquier otra fobia, incluyendo la tendencia a ponerse colorado y a que la sudoración sea mayor en las manos. La respuesta conductual suele ser permanecer callado, no mirar a los ojos o evitar las miradas y como decíamos al principio huir de la situación y/o personas temidas. Suele acompañarse de una baja autoestima, que a veces viene dada por un acontecimiento concreto (una ruptura amorosa, haberse sentido violento o en ridículo en una situación social…). En otros casos la fobia se va generalizando poco a poco sin saber con exactitud las causas. Un tratamiento adecuado evita su agravamiento y que ésta se vaya “desaprendiendo”, con el fin de que las relaciones con los demás se vivan como algo enriquecedor y la vida cotidiana de la persona no se vea limitada.

 

Fobia a tragar

La fobia a tragar (o a atragantarse) se caracteriza por miedo a atragantarse al ingerir comida, líquidos o pastillas, a veces tras un episodio de atragantamiento.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Meditación: ¿en qué consiste y cuáles son sus beneficios?

en que consiste la meditación

Son muchos y muy positivos los efectos de la meditación sobre nuestro estado de ánimo y cuerpo.

Todas las investigaciones han llegado a la conclusión de que la práctica de la meditación cambia la estructura de cerebro. Esta mejoría empieza a darse ya, a las ocho semanas de su práctica.

Cada día son más las investigaciones que han profundizado en los efectos que a nivel cerebral y del estado de ánimo, la meditación ejerce sobre nosotros.

Más conocida hoy día como Mindfulness, la atención plena y el entrenamiento en vivir el aquí y el ahora, aprendiendo a reconocer tanto los pensamientos anticipatorios o de proyección al futuro, como los pensamientos de comparación con el pasado, para dejarlos aparte y centrarse de forma consciente y sin juicio en el momento presente, tiene un efecto reparador en nuestro cuerpo y mente, además de suponer un importante ansiolítico auto administrable, con nuestros propios recursos.

Nuestra Terapia Psicológica

Meditación y sus beneficios en el cerebro

  •  Estimula el lóbulo frontal izquierdo, propiciando sensaciones de calma y positividad.
  •  Ayuda a segregar un tipo de neurotransmisor, el GABA, encargado de mejorar el rendimiento y la concentración.
  • Sobre el hipotálamo, encargado de regular el organismo, influye al reducir la frecuencia cardiaca, respiratoria y arterial. Previene por tanto de las enfermedades cardiacas, reduce la presión arterial y el riesgo a sufrir infartos
  • Aumenta la producción de serotonina, mejorando nuestro estado de ánimo.
  •  Sobre el sístema límbico, zona del cerebro encargada de procesar la información emocional, aumenta su actividad, lo que ayuda a segregar endorfinas, la hormona de la felicidad y auténtico analgésico natural que ayuda a disminuir las sensaciones de dolor.
  • La meditación también ayuda a reducir la frecuencia de nuestras ondas cerebrales. En estado de vigilia las ondas producidas por nuestro cerebro son muy rápidas y elevadas; son las ondas de alta frecuencia denominadas ondas BETA. Durante la meditación la frecuencia cerebral desciende a ondas ALFA y THETA, que corresponden a un ritmo más lento y bajo. Estas son las ondas que nuestro cerebro emite antes del sueño y que ayudan a generar esa sensación reparadora y de descanso profundo tras la meditación.
  • Retarda el envejecimiento cerebral, al mantener la materia gris. Una investigación llevada a cabo en el Hospital General de Massachusetts dio con importantísimos descubrimientos sobre cómo la meditación preserva la materia gris o sustancia que cubre y protege el núcleo o soma de la neurona, lo que ayuda a que el procesamiento de la información sea más rápido. Aumenta además la materia gris en el hipocampo por lo que el aprendizaje, memoria y capacidad de introspección y auto conciencia también se desarrrollan.

 

Todas estas investigaciones han llegado a la conclusión de que la práctica de la meditación cambia la estructura de cerebro. Esta mejoría empieza a darse ya, a las ocho semanas de su práctica.

 

Beneficios a nivel cognitivo

  • Descienden los pensamientos negativos y catástrofistas, así como los típicos pensamientos de rumiación u obsesivos.
  • Al aumentar la capacidad de atención y concentración se retiene más información, por lo que podemos afirmar que mejora la memoria.
  • En situaciones de estrés favorece la toma de decisiones y la resolución de conflictos.

 

En las emociones

  • Desciende significativamente la ansiedad.
  • Ayuda a superar la depresión o bajo estado de ánimo al regular los niveles de serotonina y descender la segregación de cortisol y adrenalina ( hormonas relacionadas con el estrés y la alerta).
  • Al aumentar la capacidad auto reflexiva o de autoconciencia, da lugar a un mejor autoconocimiento y por lo tanto favorece la autoestima.
  • Reduce la ansiedad social y mejora las habilidades sociales al favorecer la empatía y los sentimientos de compasión.

 

Todos estos motivos han llevado a que la psicología considerecada vez más imprescindible la meditación,  o como se viene denominando en la actualidad el Mindfulness o entrenamiento en la atención plena, integrándose en los tratamientos en psicoterapia con toda naturalidad.

 

Técnicas de Integración Cerebral (TIC): ¿cómo funcionan?

técnicas de integración cerebral

Las técnicas de integración cerebral (TIC), son en la actualidad una de las prácticas terapéuticas más innovadoras y eficaces para el tratamiento de traumas, ansiedad, fobias, obsesiones y procesos de duelo, basada en los últimos avances y descubrimientos sobre el funcionamiento cerebral durante el procesamiento de la emoción.

En Avance Psicólogos Madrid venimos empleando las Técnicas de Integración Cerebral (TIC) desde sus comienzos en España, corroborando su eficacia en el tratamiento de la ansiedad, crisis de pánico, estrés postraumático, duelos, trastornos obsesivos-compulsivos (TOC), fobias, miedos, depresión, etc

Nuestra Terapia Psicológica

Base teórica de las TIC

Las TIC derivan de la hipótesis de trabajo desarrollada por la psicóloga Francine Saphiro, que en 1987 desarrolló la técnica EMDR (Eyes Movement Desensitization and Reprocessing) traducido como Estimulación y Reprocesamiento a través del Movimiento Ocular, publicando sus exitosos resultados en 1989. El protocolo de ambas técnicas es diferente y ambas son complementarias.

La aplicación y desarrollo de la técnica EMDR por Francine Saphiro consiguió excelentes resultados con voluntarios víctimas de abusos sexuales y con veteranos de la guerra de Vietnam, que presentaban un severo Síndrome de Estrés Postraumático, sin resultados significativos hasta entonces con ninguna otra técnica de psicoterapia.

Las TIC parten de la hipótesis, desarrollada por Francine Saphiro, de que durante un acontecimiento emocionalmente intenso, es tal la cantidad de neurotransmisores que se agolpan en la zona encargada de procesar la información a nivel emocional, en la amígdala en el Hemisferio derecho del cerebro, que queda bloqueada dicha información sin que pueda integrarse en la zona racional y verbal, situada en el Hemisferio Izquierdo, por lo tanto el acontecimiento o trauma no puede procesarse.

Cuando ambos hemisferios son estimulados de forma alterna mientras se recuerda el suceso emocionalmente impactante, este “volcaje”de la información de un hemisferio a otro se hace posible, solucionando el trauma, fobia, duelo o emoción bloqueada en la “zona emocional del cerebro.” Una vez la información se integra en ambos hemisferios, puede “digerirse”. Esta hipótesis de trabajo y los modelos desarrollados a partir de ella junto con las técnicas psicoterapéuticas que se aplican hoy, ha sido revolucionario en psicoterapia.

 

¿Para qué casos es una buena terapia?

Las TIC ayudan al procesamiento de la información bloqueada, a través de la estimulación alterna de los hemisferios cerebrales, mediante el uso de la Técnica de Gafas Interhemisféricas y de la Técnica del Ojo por Vez. Esta estimulación de ambos hemisferios re-procesando e integrando la información, provoca el equilibrio de la información, lo que favorece su integración. Se desbloquean así sucesos traumáticos o causantes en mayor o menor medida de ansiedad y somatizaciones o alteraciones psicofisiológicas y afectivas que de seguir bloqueadas pueden ser muy limitantes en nuestra vida diaria.

Lo más fascinante del tratamiento con TIC, es que en la mayoría de las ocasiones existen acontecimientos anteriores, aparentemente olvidados y recordados durante la aplicación de la técnica, que también quedan resueltos durante el tratamiento.

 

La inevitable soledad de la persona agresiva

La inevitable soledad de la persona agresiva

La persona agresiva adopta un modo de comunicarse, con las personas que le rodean, desproporcionado e inestable, en el sentido de que entiende que es necesario anteponer sus derechos a los de los demás, para conseguir su objetivo.

A menudo esta creencia viene aprendida de modelos familiares o de acontecimientos vividos que se han generalizado de forma más o menos consciente.

La persona agresiva antes o después se queda sola, si no atiende a que las necesidades del otro, el diálogo, la negociación y el respeto a sus sentimientos, no son más importantes que conquistar el objetivo.

A través de la agresividad, se establece un desequilibrio en las relaciones que conlleva un distanciamiento de la parte que se siente en inferioridad de condiciones.

Manifestaciones de la actitud agresiva

  • Subir el tono de voz.
  • Gritar.
  • Insultos, amenazas.
  • Tratar de imponer.
  • Interrumpir constantemente durante la conversación sin permitir el diálogo.

 

De especial interés en la comunicación agresiva son los comportamientos más sutiles pero no por ello menos violentos. Pueden pasar desapercibidos, dificultando a la persona agredida defenderse:

  • La ironía o el sarcasmo.
  • El silencio como castigo pasivo-agresivo.
  • El chantaje emocional.
  • El reproche.
  • Desviar la conversación hacia los “puntos débiles” del interlocutor con el fin de generarle inseguridad

 

Lenguaje corporal agresivo

  • Hombros hacía atrás con pecho hacia adelante.
  • Mirada inquisitiva.
  • Señalar con el dedo.
  • Aspavientos con manos y brazos, gestos amenazantes.

 

Es lógico pensar, que bien por miedo a que la persona agresiva sobre reaccione en el momento más inesperado, generando una situación violenta y sentimientos de indefensión o malestar, o bien porque trata de imponerse humillando al otro, las personas que le rodean le acabarán evitando.

Si a esto añadimos que ante este distanciamiento la persona agresiva responde con reproches y agresividad, es decir, volviendo a atacar, el que los demás se alejen será irremediable.

Errores cognitivos de la persona agresiva

El tipo de pensamiento o distorsión cognitiva de la persona agresiva gira en torno a creencias erróneas de desconfianza, patrones excesivamente rígidos y miedo a “perder” o mostrar “debilidad”:

  • “Si no me impongo no me haré respetar”
  • “No quedar por encima significa ser débil “
  • “Lo importante es ganar, por encima de todo”
  • “Hay que poner a la gente en su sitio”
  • “La gente suele ser malintencionada”

 

Como un círculo vicioso, las consecuencias sobre el entorno no se harán esperar; el distanciamiento de los demás será interpretado como injusto y generará una elevada frustración que dará lugar a más manifestaciones de ira. Confirmará las creencias irracionales del tipo “la gente es malintencionada conmigo” y la autoestima bajará. Al sentirse más insegura, la persona agresiva tendrá más necesidad de “defenderse” en función a sus creencias erróneas y esto llevará al inevitable alejamiento de los demás.

La soledad se hará palpable.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

El trauma postparto: causas, síntomas y prevención

el trauma postparto

Son muchas las mujeres que llegan a psicoterapia con síndrome de estrés postraumático tras un parto traumático. Es el trauma postparto.

Sumidas en profundos sentimientos de tristeza y miedo tras el parto, acuden a terapia psicológica, sin entender muy bien lo que les está pasando.

El abordaje obstetra en hospitales, no contempla en la mayoría de las ocasiones, un enfoque mínimamente preventivo desde el punto de vista psicológico, que atienda a los posibles daños emocionales que el protocolo en este tipo de partos requiere. Es comprensible que la urgencia en un parto de riesgo lo dificulte, pero siempre es posible implantar una serie de sencillas medidas que pueden disminuir y mucho,  los riesgos de traumatizar el parto.

Para evitar un trauma postparto, es fundamental siempre que se pueda, favorecer el primer contacto físico madre-hijo tras el parto, e informar en todo momento a la madre de la evolución de su hijo.

A menudo, los síntomas que desencadena el parto traumático se confunden con una depresión postparto, sin embargo, son claramente los síntomas de un estrés postraumático.

 

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Síntomas del parto postraumático

  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Crisis de pánico.
  • Imágenes intrusivas y recurrentes del parto.
  • Pesadillas.
  • Llanto incontrolado.
  • Sentimientos de extrañeza o desapego con el bebé en algunos casos, no siempre.
  • Miedo a futuros embarazos.
  •  Evitación de estímulos relacionados con el parto: hospitales, personal médico, etc.
  •  Sentimientos de incapacidad, culpa e incomprensión.

 

Considero conveniente entender en profundidad los sentimientos que suele generar un parto traumático, ya que en ellos están las claves para mejorar la atención en estos casos.

La mayoría de las mujeres que entre lágrimas y aterradas me han contado su experiencia en terapia, relatan una secuencia de sucesos en los que la violencia de las técnicas empleadas durante el parto, generan un sentimiento de cosificación, del que les cuesta mucho restablecerse en los meses siguientes.

La deshumanización del proceso les genera un sentimiento de “no cerrar un ciclo vital”, de no haber dado a luz o parido si no de “expulsar abruptamente”. Este no cerrar el ciclo vital, es fundamental desde la psicoterapia al favorecer futuras somatizaciones y otras expresiones o malestares psicológicos.

También desde el punto de vista fisiológico tendrá una importante repercusión en la mujer y en cómo vivencia su maternidad:

  • El pánico durante el parto y el estrés, junto al sentimiento de frustración del proceso natural del parto, no favorece la segregación de los esperados niveles de oxitocina que ayudan a generar el apego con el bebé; en su lugar los niveles de cortisol u hormona del estrés prevalecen. A esto se añade, que en muchos casos no pueden tener ese primer contacto inmediato con su hijo, por lo que el miedo a la pérdida vivido durante el parto se mantiene y aumenta la posibilidad de sufrir un síndrome de estrés postraumático.

 

Los sensaciones de despersonalización, extrañeza, ira, sentimientos de impotencia, de invasión o avasallamiento e incomprensión y enfado con el personal médico y desconfianza,  se mantienen durante meses y pueden empeorar si no son tratados adecuadamente o la mujer no encuentra un modo de restablecerse psicológicamente.

En estudios realizados a mujeres con estrés postraumático postparto, se sugiere que la sensación de atentar contra su integridad física es subjetiva, sin corresponderse con la atención obtenida durante el parto. Lo que me parece criticable de esta conclusión es que una vez más se responsabiliza a la mujer del resultado del proceso y quita importancia a las posibles carencias durante el abordaje obstetra, como si el resultado de trauma dependiera de rasgos de personalidad de la mujer.

De nuevo se culpabiliza a la mujer y no se entiende la obligatoriedad de síntomas que todo ser humano desencadenaría ante una situación traumática. Esto desemboca en sentimientos de culpa e incapacidad durante la crianza del hijo y en el mantenimiento de los síntomas de estrés postraumático. En muchas ocasiones el miedo a un siguiente embarazo, determina la decisión de tener más hijos.

La enfermera Cheryl Tatano Beck, investigadora y uno de los máximos exponentes sobre la depresión postparto, describe los sentimientos de la mujer durante un parto traumático como “miedo intenso, desamparo, pérdida de control y horror” al sentir el peligro por la pérdida de su hijo o de su propia vida.

El trauma puede ser tan permanente que según Beck tras los resultados de sus investigaciones, cada aniversario o cumpleaños del hijo, mujeres que sufrieron el parto traumático lo reviven y aumenta la ansiedad.

El conocimiento de estos resultados puede ayudar enormemente a la prevención del estrés postraumático tras un parto difícil.

Prevención del trauma postparto

  • Informar a la mujer en todo momento de lo que está ocurriendo y cómo se va a proceder, haciéndole sentir partícipe y acompañada.
  • Intentar que siempre que se pueda, tengan un primer contacto físico con su hijo tras el parto.
  • Garantizar la mayor libertad de movimientos posible.
  • Que la mujer pueda decidir si quiere estar acompañada por la pareja o algún familiar,  son algunas de las medidas más cruciales para minimizar los riesgos de traumatizar el parto.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Cheryl Tatano Beck y Jeanne Watson Driscoll, “Postpartum Mood and Anxiety Disorders: A Clinician´s Guide”, 2005

Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC): ¿qué es y cuáles son sus causas?

trastorno obsesivo compulsivo

Todos hemos tenido en momentos de mayor ansiedad o estrés, pensamientos negativos que tratamos de detener con dificultad y que se manifiestan una y otra vez. O esa canción que no deja de venirnos a la cabeza y no podemos apartar de nuestra mente. Todos tenemos también algún pequeño ritual o manía que solemos mantener por hábito. El problema viene cuando estos pensamientos y rituales empiezan a limitar y condicionar nuestra vida diaria, convirtiéndose en un Trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Nuestra Terapia para las Obsesiones

¿En qué consiste el Trastorno Obsesivo Compulsivo, también conocido como TOC?

El Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la aparición de pensamientos negativos y desagradables que generan preocupación, de manera intrusiva y repetitiva. Estos pensamientos recurrentes generan la necesidad de emitir conductas estereotipadas, compulsiones, con el objetivo de neutralizar el pensamiento y disminuir la ansiedad que éste nos ha provocado. Así por ejemplo, si el pensamiento que se me repite es que «al llegar a casa puedo infectar los alimentos de la cocina con los gérmenes que traigo de la calle», trataré de reducir la ansiedad que este pensamiento me genera lavándome las manos con un detergente específico.

Profundizar en el miedo último, con el objetivo de encontrar otros modos de afrontamiento a éste que no sean generadores de ansiedad y sufrimiento, es también objetivo fundamental de la terapia psicológica.

    • del tipo:
      • El problema es que si bien al principio parece bajar la ansiedad al sentir cierto control de la situación, tardará poco tiempo en volver a aumentar apareciendo otro

    pensamiento intrusivo

      del tipo:

«pero también traigo gérmenes en los zapatos y la ropa, ¡podría infectar toda la casa!»

De este modo, una primera conducta de neutralización como era lavarme las manos, puede acabar con el tiempo en una serie de conductas compulsivas, a las que llamamos ritual, que empiezan a llevar cada vez más tiempo de nuestro día a día y a interferir de modo negativo incluso en nuestras relaciones sociales. Llegado el momento, puedo llegar a casa no sin antes descalzarme en el descansillo, meter la ropa en una bolsa de plástico que irá directamente a la lavadora y darme una ducha con agua muy caliente para asegurarme de que no contaminaré cada espacio por el que pase. La mayor dificultad vendrá cuando algún amigo o familiar quiera que le invite a tomar algo en casa.

Este es un ejemplo de TOC relacionado con el miedo a la contaminación y obsesión por la limpieza. Veamos a continuación algunos de los tipos de TOC, en función del tipo de respuesta o compulsión que emite la persona tras el pensamiento obsesivo.

Tipos de TOC

  • De limpieza y miedo de contaminación: se trata del ejemplo anteriormente descrito. El miedo a la contaminación lleva a una necesidad de limpieza compulsiva que a menudo supone el deterioro de las relaciones sociales. Se evita invitar a casa a otras personas, a no ser que se ajusten a las normas de limpieza con las que se pretende controlar una posible contaminación, se evita en ocasiones tocar determinados objetos o dar la mano para saludar. El lavado de manos con jabón e incluso con lejía antes y después de tocar cualquier objeto, es una respuesta compulsiva usual del miedo obsesivo a la contaminación.
  • De verificación: el miedo a la incertidumbre lleva a la persona verificadora a comprobar constantemente su seguridad, tratando de evitar una posible desgracia o catástrofe. Mirar constantemente si la llave del gas está cerrada o si ha cerrado la puerta de la calle, son algunos ejemplos de verificación.
  • De hipocondría: el miedo a contraer alguna enfermedad y como miedo último más importante, el miedo a la muerte, lleva a la persona a una constante comprobación de su estado de salud, con constantes revisiones médicas y verificación de cada uno de los síntomas que padece. Preguntar si tiene buen o mal aspecto, buscar información en internet sobre sus síntomas o acudir a urgencias con asiduidad, son algunas de las compulsiones que emite la persona hipocondríaca.
  • De acumulación: existe de fondo un miedo a la pérdida y a la necesidad. La persona que acumula, guarda y le cuesta tirar cualquier objeto, ya que podría necesitarse. La compulsión de acumular llega a dificultar a menudo la vida en la propia casa y a generar serios problemas familiares y de relación social.
  • De orden: la necesidad de reducir la ansiedad desde el control lleva a estas personas a una serie de conductas y normas rígidas y subjetivas de orden. La simetría, la colocación de cada objeto en su sitio, sin que pueda moverse y ni siquiera desplazarse, son algunas de las compulsiones de orden más destacadas.
  • De repetición: la persona repite un determinado número de veces una misma acción, normalmente bajo la superstición de que así evitará algún suceso negativo. Abrir y cerrar la puerta x veces antes de entrar o los armarios de la cocina y el baño cada vez que necesito coger algo… encender o apagar una luz varías veces, etc, son algunos ejemplos de compulsión de repetición.
  • De superstición o pensamiento mágico: suponer que si cojo tal o cual camino para llegar a algún sitio supondrá que voy a tener un mejor o peor día, que si piso determinado tipo de suelo me traerá mala o buena suerte, son algunos ejemplos de conductas que se realizan con el fin de evitar el malestar y tener sensación de control.

 

Las obsesiones

Detrás de un un pensamiento recurrente siempre se encuentra un miedo, al que se teme de una manera desproporcionada. La baja tolerancia a la frustración ante la incertidumbre de su aparición dará lugar a compulsiones y rituales con el fin de tener la sensación de que se ejerce un control.

El peligro estriba en que lejos de suponer una mejoría, la compulsión para neutralizar y disminuir la ansiedad, aunque alivia momentáneamente al generar una relativa sensación de control, mantiene y refuerza la obsesión a medio y largo plazo.
Otros pensamientos obsesivos que pueden aparecer, además de los descritos son:

  • Obsesiones de agresión: la persona que padece pensamientos recurrentes de este tipo tiene miedo a agredir a los demás. Conlleva evitaciones como respuesta, así evita tener cuchillos u objetos punzantes en casa, evita estar cerca de cuchillos en comidas con amigos o familiares, evita pasar por un parque o zona infantil por si hiciera daño a algún niño o coger el metro por miedo a empujar a alguien a la vía.
  • Obsesiones de temática sexual: el miedo a sentir atracción hacía personas del mismo sexo, a no poder contener la mirada al ver a alguien que le resulte atractivo, junto con sentimientos de culpa al creer que los pensamientos de temática sexual son signo de que sufren de alguna «perversión» sexual, son algunos ejemplos de obsesión tras la que se esconde un miedo a la sexualidad.
  • Obsesiones sobre la apariencia física: aquí entrarían los trastornos de la alimentación como la anorexia o bulimia y la vigorexia, obsesión por un cuerpo escultural que nunca se termina de alcanzar.
  • Obsesiones sobre la inteligencia: el miedo a perder las capacidades intelectuales, como si se tratara de algo extremadamente frágil y fácil de perder.
  • Obsesiones de alimentación sana: llega a generarse un excesivo control sobre el tipo de alimentos que se ingieren. Este tipo de pensamiento obsesivo está muy relacionado con la hipocondría.

 

En todos los casos, la persona se atribuye la responsabilidad sobre el control de los acontecimientos de manera desproporcionada, además de dar una excesiva importancia a los pensamientos, con la creencia interiorizada de que «si lo he pensado, significa que puede ocurrir».

Las personas que padecen TOC, son conscientes de que su pensamiento obsesivo es irracional y de que la compulsión con la que pretenden neutralizarla es arbitraria y desproporcionada, aún así, expresan su dificultad para parar este círculo vicioso. Con el tiempo, su dependencia a los rituales les lleva a reducir su calidad de vida y la angustia y ansiedad mantenida llega a generarles un bajo estado de ánimo y sentimientos de indefensión que puede derivar en depresión.

Tratamiento y terapia

La psicología cognitivo-conductual cuenta con técnicas para el tratamiento del TOC que han sido reconocidas por su éxito y la permanencia de los resultados. Técnicas como la Reestructuración Cognitiva para rebajar la sobre-valoración del pensamiento, así como la Exposición y Prevención de Respuesta, que consiste en enfrentar el miedo de forma progresiva sin emitir la conducta de neutralización o compulsión, son algunos ejemplos.

Profundizar en el miedo último, con el objetivo de encontrar otros modos de afrontamiento a éste que no sean generadores de ansiedad y sufrimiento, es también objetivo fundamental de la terapia psicológica.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Celotipia (celos patológicos en la pareja): ¿qué es y cómo evitarla?

celos en la pareja

Es importante diferenciar entre celos normales y celos patológicos. Si bien los primeros obedecen a una reacción normal de miedo a la pérdida, dónde se es capaz de racionalizar y entender que puede tratarse de una percepción subjetiva o inseguridad propia, los celos patológicos conllevan la creencia subjetiva de que el hecho de desconfiar de la pareja significa que hay motivos.

La celotipia o celos patológicos, se caracterizan por la desconfianza y pensamientos constantes, de tipo obsesivo, sobre una posible infidelidad de la pareja.

Los celos son una emoción normal en el ser humano, que todos hemos podido sentir en algún momento. Esta emoción, bien gestionada, de miedo a la pérdida del ser querido, puede activar los resortes que nos hagan cuidar de la relación y no descuidarnos a nosotros mismos. Es muy importante aprender a no volcar nuestras inseguridades y miedos en la pareja.

La celotipia o celos patológicos, se caracterizan por la desconfianza y pensamientos constantes, de tipo obsesivo, sobre una posible infidelidad de la pareja. Puede darse también hacia cualquier persona que se considere importante y por la que se sienta un miedo irracional de posible pérdida. En estos casos suele haber un sentimiento egoísta de posesión de la pareja, bajo la creencia de que el otro nos pertenece. El mayor respeto en la relación de pareja se establece al ser conscientes de que el otro es un mundo a parte y de que no hay certeza de que vaya a estar siempre.

 

Nuestra Terapia de Pareja

Síntomas de la celotipia

Pasamos a describir más detalladamente alguno de los síntomas que nos han de poner sobre aviso:

  • Uno de los síntomas más frecuentes es el que en psicología cognitivo-conductual conocemos como respuestas de comprobación. Estas respuestas de comprobación o control se ejercen de modo compulsivo, vigilando a la pareja casi en cada uno de sus movimientos: si me ha dado un beso al llegar, si ha llegado más tarde de lo normal, si está demasiado animada o por el contrario descontenta, etc. Se pasa entonces a preguntas constantes y comentarios que tratan de desvelar y ”comprobar” la causa de la sospecha.
  • Otras respuestas de comprobación son mirar el móvil, facebook o contactos de la pareja, repasar las facturas con el fin de encontrar un mayor número de llamadas a determinado número, etc. Esta conducta llega a ser compulsiva, lo que provoca una mayor ansiedad y baja autoestima, por lo que el círculo vicioso de seguir comprobando compulsivamente facilita la distorsión y mantiene la dependencia del otro.
  • Pensamientos obsesivos e irracionales de que la pareja está siendo infiel, sin racionalizar ni entender que puede tratarse de un miedo o inseguridad, de ahí la compulsión que se caracteriza por la necesidad, nunca satisfecha, de comprobar si la pareja nos está engañando. Estos pensamientos de tipo recurrente mantienen un elevado nivel de ansiedad y aparecen de modo intrusivo en cualquier momento.
  • Dependencia emocional que deriva de la creencia, como decíamos más arriba, de que el otro nos pertenece, por lo que cualquier cosa que haga o espacio que tenga que no sea compartido, es motivo de sospecha.En terapia de pareja, nos encontramos a menudo con que los celos han generado una serie de respuestas en la relación que, sin saberlo, mantienen y agravan el problema. Como cabe esperar, la pareja víctima de esta persecución, trata de convencer y justificar todos sus actos con el fin de que no estalle el conflicto, reforzando sin saberlo, el sentimiento de pertenencia del otro. Por otro lado, la búsqueda de reconciliación tratando de calmar y demostrar lo mucho que se quiere al otro para que no desconfíe, va llevando a una constante necesidad de pruebas de afecto y demostraciones de fidelidad con el fin de disminuir la ansiedad, que si dejan de darse son consideradas por la persona celosa como una agresión, muestra de desinterés y provocación de sospecha.

 

 

Cómo prevenir los celos

  • A lo largo de la relación de pareja, es fundamental mantener los espacios individuales y de intimidad, que salvaguardan nuestra autoestima y valoración personal. Al principio de una relación todos estamos tentados de pasar el mayor tiempo posible con el otro, pero si esto se mantiene en el tiempo puede generar una pérdida de referentes y pilares fundamentales para nuestra autoestima, como son las relaciones sociales y de amistad, hobbies e inquietudes personales, etc, que facilita la dependencia emocional.
  • Si los celos empiezan a minar nuestra relación es fundamental frenar las respuestas de comprobación y control del otro, ya que si nos dejamos llevar, fácilmente se convertirán en compulsión y aumentarán nuestra ansiedad.
  • No dejarse llevar por la creencia, tan extendida socialmente, de que sentir celos es una muestra de que quiero al otro o que me quiere. No olvidar que el otro no me pertenece, nadie por el hecho de quererle, se convierte en una pertenencia sobre la que tenemos derecho e impunidad. El mayor respeto en la relación de pareja se establece al ser conscientes de que el otro es un mundo a parte y de que no hay certeza de que vaya a estar siempre.

 

 

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