Terapia

Distimia

distimia

Nos preguntamos: ¿qué es el trastorno psicológico de la distimia?. La depresión es posiblemente el trastorno del estado de ánimo más conocido. Sin embargo, dentro de esta categoría de alteraciones psicológicas dañinas hay algunas más, como la distimia.

Si te interesa saber más acerca de este trastorno psicológico, reconocer sus síntomas y conocer el tratamiento terapéutico usado en los pacientes que lo sufren, sigue leyendo.

¿Qué es la distimia?

La distimia es un trastorno de ansiedad caracterizado por tener ciclos largos en los que se expresan los síntomas, y por el hecho de que estos son significativamente menos intensos que en la depresión mayor.

Así, los síntomas depresivos (que luego veremos con más detalle) están presentes durante la mayor parte del día, y en ciclos que duran al menos dos años. La diferencia en cuanto a la depresión unipolar (o depresión mayor) es más cuantitativa que cualitativa, porque sus síntomas son aproximadamente los mismos, pero cambiando la duración y lo severo de los síntomas.

Por otro lado, la distimia es un poco más común en mujeres, y está presente en aproximadamente un 5% de la población.

Síntomas

Los síntomas de la distimia son los típicos de los trastornos del estado de ánimo unipolares. Veamos un resumen de los más representativos.

1. Abulia

La abulia es una forma de alteración mental caracterizada por la falta de energía o motivación para involucrarse en tareas o participar en actividades sociales. Está ligada al aislamiento y al sedentarismo.

2. Astenia

Asociada a la abulia, la astenia es una sensación de fatiga constante, cansancio que es percibido como algo físico, no simple falta de fuerza de voluntad.

3. Alteraciones del sueño

Las personas con distimia tienden a padecer alteraciones del sueño. Tanto la hipersomnia (exceso de tiempo durmiendo) como el insomnio (problemas para conciliar el sueño o mantenerse dormido) son frecuentes.

4. Baja autoestima

Otro de los síntomas de la distimia más frecuentes es la baja autoestima. La persona que padece este trastorno tiende a pensar que no vale nada, que no es capaz de llevar a cabo ningún proyecto significativo, y que prácticamente nadie le quiere.

5. Alteraciones cognitivas

Otro grupo de síntomas de la distimia son de tipo cognitivo, y afectan sobre todo a la memoria y a la capacidad de concentración. Los terapeutas que tratan a personas con distimia ven que estos suelen tener problemas para concentrarse y para recordar eventos ocurridos hace poco. La memoria a largo plazo, la que tiene que ver con el conocimiento básico sobre el mundo y sobre uno mismo, no se ve afectada por la distimia.

 

Causas

Tal y como ocurre con todos los trastornos psicológicos, no existe una sola causa que explique la aparición de la distimia. En todo caso, se trata de un fenómeno emocional de carácter multicausal, en el que participan tanto las predisposiciones genéticas como las experiencias vividas (y el modo en el que reaccionamos ante ellas).

En general, existen eventos que aumentan las probabilidades de sufrir distimia, pero ninguno de ellos es causa suficiente para asegurar que una persona en concreto sufrirá este trastorno si pasa por una experiencia de este tipo; se trata de indicios estadísticos. Por eso, cada psicólogo debe examinar caso por caso para determinar qué tipo de hábitos y comportamientos del paciente están reforzando la presencia de la distimia, para proponer patrones de conducta alternativas.

Tratamiento de este trastorno

El tratamiento de la distimia es complejo, pero se muestra eficaz a la hora de mitigar los síntomas y hacer que el ciclo de malestar se acorte y llegue a su fin pronto. Por otro lado, también hay casos en los que la distimia desaparece por completo sin llegar a presentar brotes en cuestión de meses o años.

Para lograrlo, los psicólogos abordan tanto el nivel de lo emocional como en el del comportamiento y los hábitos del paciente.

Por un lado, se utiliza la reestructuración cognitiva para propiciar que el paciente se cuestione sus creencias acerca de sí mismo, contribuyendo así a mejorar la autoestima. Esto, a su vez, tiene un efecto de reacción en cadena que facilita el resto de partes del tratamiento.

Otra de las herramientas que se utilizan en terapia psicológica contra la distimia es la activación conductual. Esta consiste fundamentalmente en crear contextos en los que el paciente se vea involucrado en tareas estimulantes que le permitan romper el ciclo de sedentarismo y pasividad. Activando físicamente el cuerpo se activa también la mente, se le da una “inercia” que mitigará la astenia y la abulia.

En ocasiones, la terapia psicológica es combinada con la intervención de médicos psiquiatras que pueden prescribir psicofármacos para tratar los síntomas. Estos fármacos antidepresivos no deben ser vistos como la solución, ya que tan solo rebajan el malestar durante un tiempo y además tienen efectos secundarios a tener en cuenta. Además, solo pueden ser utilizados bajo indicación médica.

 

Nuestra Terapia para la Depresión

Referencias bibliográficas:

Ayuso-Mateos, J.L. et al. (2001). Depressive Disorders in Europe: Prevalence figures from the ODIN study. British Journal of Psychiatry (en inglés) 179: pp. 308 – 316.

Goodman, S.H., Schwab-Stone, M., Lahey, B.B., Shaffer, D. & Jensen, P.S. (2000). Major Depression and Dysthymia in Children and Adolescents: Discriminant Validity and Differential Consequences in a Community Sample. Journal of the American Academy of Child and Adolescent Psychiatry. 39 (6): pp. 761 – 771.

Griffiths, J.; Ravindran, A.V.; Merali, Z.; H Anisman (2000). Dysthymia: a review of pharmacological and behavioral factors. Molecular Psychiatry. 5 (3): pp. 242 – 261.

Ravindran, A.V., Smith, A.. Cameron, C., Bhatal, R., Cameron, I., Georgescu, T.M., Hogan, M.J. (2009). Toward a Functional Neuroanatomy of Dysthymia: A Functional Magnetic Resonance Imaging Study. Journal of Affective Disorders. 119 (1-3): pp. 9 – 15.

¿Cómo mejorar las habilidades sociales con un psicólogo?

Cómo mejorar las habilidades sociales

En este artículo, descubriremos cómo mejorar las habilidades sociales con un psicólogo. La psicología no solo se encarga de ofrecer tratamiento a las personas con trastornos psicológicos; también pueden ayudar a personas con problemas más variados. Y entre estos problemas, uno de los más frecuentes es el que tiene que ver con la falta de habilidades sociales.

Si sigues leyendo, verás el modo en el que los psicólogos ofrecen asistencia psicológica para mejorar las habilidades sociales y gozar de mejores dotes al conversar, conocer gente, etc.

Nuestra Terapia Psicológica

Cómo mejorar las habilidades sociales con un psicólogo

Estas son varias de las formas en las que los psicólogos ayudan a mejorar las habilidades sociales de los pacientes que lo necesitan. Eso sí, hay que tener en cuenta que la intervención se adapta a cada caso particular, y como no hay dos personas iguales, hay aspectos de la terapia que pueden variar.

 

1. Mejora de la autoestima

Este es uno de los aspectos más importantes de la intervención psicológica, porque afecta a muchas otras áreas de la vida, y el ámbito social es uno de los más dañados.

Los problemas por baja autoestima generan inseguridades constantes tanto en las conversaciones en el momento en el que estas suceden, como a la hora de plantearse salir a relacionarse con más gente.

En estos casos, la propia ansiedad causada por la creencia de que vamos a hacer el ridículo obstaculiza nuestros intentos por sociabilizar, y se crea un efecto psicológico llamado “profecía auto-cumplida”: el miedo a que suceda algo hace aumentar significativamente de que esa situación temida ocurra.

Por eso, ayudar al paciente a que mejore su nivel de autoestima suele ser uno de los objetivos de la psicoterapia cuando se quiere intervenir en una gran variedad de problemas y alteraciones mentales.

¿Cómo se consigue esto? Para confrontar al paciente con el hecho de que tiene mucho más potencial de lo que cree, se utiliza una técnica llamada reestructuración cognitiva. Esta consiste fundamentalmente en hacer que el paciente ponga a prueba sus creencias más profundas, las más ligadas con su sentido de la identidad, para que así vea que hay muchos casos en los que estas se muestran totalmente irracionales y separadas de la realidad.

 

2. Asimilación de los fracasos

Otra manera en la que es posible mejorar en habilidades sociales gracias a la ayuda profesional de los psicoterapeutas es aprender a asimilar los pequeños fracasos o momentos incómodos en las conversaciones y las interacciones con los demás.

Y es que muchos de los problemas en las relaciones sociales surgen cuando hay unas expectativas demasiado irreales acerca de cómo deben ser. Idealizar las dotes conversacionales de los demás o asumir que los diálogos de la gente normal se parecen a los guiones de las películas pasa factura a quienes ven cómo lo que ellos hacen se aleja mucho de esa versión idealizada de la comunicación humana. Produce frustración, mina la autoestima, y genera la tendencia a creer que hacemos el ridículo cada vez que hay una pausa demasiado larga, una equivocación en el uso de las palabras, etc.

Mejorar en habilidades sociales significa también tener claro que en las interacciones con los demás lo normal son los errores y los fallos al hablar, algo que resulta tan común que ni reparamos en ello cuando son otros quienes caen en eso.

En definitiva, en las sesiones con el psicólogo se usan una serie de procedimientos para que el paciente sea consciente de que estos fallos forman parte intrínseca de las relaciones humanas.

3. Relativización de la importancia de lo que los demás crean sobre uno mismo

En las sesiones de intervención psicológica también se promueve que el paciente deje de obsesionarse con lo que los demás puedan pensar sobre él. El perderle el miedo a hacer el ridículo, incluso a hacer el ridículo voluntariamente si es necesario, es muy importante. Y también lo es aprender que el sentido del ridículo es algo muy relativo: depende sobre todo del grado en el que uno mismo manifiesta estar incómodo comportándose de cierta manera.

Dos personas haciendo lo mismo pueden ser percibidas de manera muy diferente dependiendo del grado de seguridad en uno mismo que demuestren; de hecho, alguien que se comporte de manera extraña o llamativa puede ser valorada positivamente si demuestra no avergonzarse de ello incluso siendo consciente de que es un comportamiento que llama la atención.

4. Exposición a más relaciones sociales

Los problemas de ansiedad en contextos sociales (o en la anticipación de estos) se trabajan siguiendo un programa de exposición a aquellas situaciones que la persona tema: primero proponiendo retos relativamente fáciles, luego un poco más difíciles, y así progresivamente, siguiendo una curva de dificultad ascendente.

La clave está en proponer tareas en las que la persona se sienta lo suficientemente incómoda y tensa como para que, al cumplir el objetivo, se experimente la mejora, la progresión, pero sin que se sienta tan mal que tire la toalla y le coja miedo a ese procedimiento.

De esta manera, en cuestión de unas pocas semanas es posible ver cómo alguien que al principio de la intervención psicológica sentía un miedo paralizante al hablar con desconocidos, pasa a desenvolverse con solvencia en las relaciones sociales.

5. Creación de rutinas

Otro de los recursos más útiles de la terapia psicológica para mejorar las habilidades sociales es el establecimiento de rutinas pactadas entre el paciente y el psicólogo. El profesional aconseja cuál debe ser la frecuencia y la duración de las situaciones en las que hay relaciones sociales, dependiendo del grado en el que el paciente ha progresado. También se tiene en cuenta el grado de familiaridad con las personas con las que hay que comunicarse: no es lo mismo hablar con un primo segundo que se ve dos veces al año que con un completo desconocido.

De esta manera, se crean rutinas que mantienen al paciente en una situación de constante aprendizaje, entrenándolo para ir acostumbrándose a afrontar estas interacciones de una manera espontánea.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Angélico, A.P.; Crippa, J.A.S.; Louriero, S.R. (2013). Social Anxiety Disorder and Social Skills: A Critical Review of the Literature. International Journal of Behavioral Consultation and Therapy. 7 (4): pp. 16 – 33.
O’Donohue, W. (2003). Psychological Skills Training: Issues and Controversies. The Behavior Analyst Today, 4 (3), pp. 331 – 335
Takeo, D. (2001). The Anatomy of Self: The Individual Versus Society. Kodansha International.

¿Cómo conseguir un nuevo trabajo? 12 claves fundamentales

como conseguir nuevo trabajo

Cómo conseguir un nuevo trabajo no es fácil. Ser capaz de encontrar un trabajo basado en una actividad que nos guste puede llegar a determinar gran parte de las experiencias positivas o negativas que viviremos. Sin embargo, este hecho va de la mano de una realidad incómoda: encontrar trabajo no es algo que se enseñe en las escuelas y universidades antes de lanzarse al mercado laboral.

En este artículo encontrarás una serie de consejos y claves psicológicas para saber cómo conseguir un nuevo trabajo, con algunos ejemplos para que sea fácil aplicar estas ideas.

¿Cómo conseguir un nuevo trabajo?

Está claro que no podemos controlar totalmente si vamos a pasar un proceso de selección de personal o no, pero si nos lo proponemos y sabemos qué hacer, es posible mejorar nuestras probabilidades de éxito. En las siguientes líneas puedes ver varios consejos acerca de cómo conseguir un nuevo trabajo aplicando estrategias eficaces a tu búsqueda de un empleo.

 

1. Define tus metas

Por mucho que pueda parecer que no lanzarse a buscar trabajo inmediatamente es perder el tiempo, es importante hacerlo solo cuando tengas claros tus objetivos. Esto no solo hará disminuir el riesgo de encontrarte trabajando en algo que no te gusta; además, te dotará de mayor seguridad en lo que haces, y esto se notará tanto en las entrevistas de trabajo como en tu manera de rendir en el ámbito profesional una vez hayas accedido al puesto.

2. Ten en cuenta tus recursos

La búsqueda de un nuevo trabajo puede ser un proceso que dure semanas o incluso algunos meses, dependiendo de tus preferencias y de tu situación. Por eso, haz cálculos sobre tus posibilidades económicas y el tiempo con el que dispones.

3. Ten claras tus fortalezas y debilidades

Merece la pena que sepas en qué aspectos destacas más, y en cuáles te hace falta aprender más o seguir entrenándote. Esto te ayudará a encontrar las estrategias de búsqueda de empleo que mejor se adapten a tus características.

4. Plantéate el tipo de autonomía que buscas en tu trabajo

No hay que olvidar que hay mucho campo más allá del trabajo por cuenta ajena: también es posible auto-emplearse. Tomar esta decisión es muy importante, porque cada una de estas dos opciones definirá tu manera de conseguir un nuevo trabajo.

En general, si sientes que te falta experiencia y dinero, lo más probable es que trabajar con un sueldo como empleado o empleada de una empresa te compense más, pero considera los pros y los contras de cada posibilidad.

5. Si quieres que te contraten, elige bien el canal para comunicarlo

Hay que ser cuidadosos a la hora de presentar tu candidatura para conseguir trabajo. No inundes con mails y currículums a una misma empresa, elige el canal que tengan habilitado para ello (no lo hagas por canales menos importantes, como el chat de su página de Facebook), y manda una sola vez tu candidatura. Si te interesa mucho ese lugar y no te corresponden, deja pasar unos meses antes de volver a ponerte en contacto con ellos.

6. Realiza acciones por orden de prioridad

Establece una lista de nichos profesionales en los que te gustaría trabajar, y céntrate en los que más te importan. Muchas veces, la desorganización en este aspecto hace que nos volvamos demasiado dispersos y que las oportunidades nos lleguen desde ofertas de empleo que no nos interesan tanto, mientras que desatendemos otras oportunidades más interesantes sin ni siquiera explorarlas.

7. Cuida la imagen y la organización de tu CV

Si has optado por intentar que te contraten empresas, cuida mucho tu CV. Piensa que la mayoría de profesionales de selección de personal no tienen por qué leerse todos los currículums que reciben, y si les llega uno que es incómodo de leer, es probable que en cuanto lean algo que no encaja con lo que buscan, pasen a otro candidato.

Los currículums estéticamente atrayentes, por así decirlo, nos vuelven más propensos a que nos den “segundas oportunidades”, porque la lectura del CV es fluida y cómoda y seguir indagando en nuestro perfil no se siente como una pérdida de tiempo.

Así pues, asegúrate de que este documento contiene información dividida en bloques temáticos fáciles de identificar y de localizar en un vistazo, y expresa solo lo más importante, con los datos más relevantes al inicio de cada sección.

8. Cuida mucho la redacción

Es muy importante que tanto el CV como la carta de presentación o los posibles correos que mandes a potenciales socios e inversores tengan una buena ortografía y un uso correcto de la gramática. De lo contrario, estarás dando una mala imagen que en muchos sectores suele resultar inaceptable, sobre todo para trabajos cualificados.

9. Cuida tu imagen personal

Del mismo modo en el que la estética y el diseño de tu CV importan, cuida tu aspecto. Esto no significa que lleves trajes o vestidos elegantes, claro; simplemente evita dar un aspecto dejado, y adecua tu vestimenta al tipo de organización que vas a visitar, apostando por lo formal en unos casos y por lo natural en otros.

10. Practica la escucha activa

Esto te servirá en contextos muy diferentes a medida que avances casillas en la búsqueda de empleo: entrevistas personales, rondas de inversores, etc. La idea es no solo tratar de convencer emitiendo información, sino también aprender en tiempo real acerca de las expectativas y las necesidades de quienes pueden hacer posible que accedamos al tipo de trabajo que nos interesa.

11. Busca maneras de compensar tus defectos o hacer de ellos oportunidades

Todo el mundo tiene defectos, pero eso no tiene por qué significar que estemos predestinados a no encontrar trabajo en algo que nos guste. Simplemente, piensa en cómo hacer que no interfieran en tu trabajo, ya sea aprendiendo nuevas formas de trabajar o eligiendo estrategias en las que esos fallos no tengan un impacto significativo en tu rendimiento y en tu relación con los demás.

12. Aprende a controlar el estrés

Saber gestionar el estrés y la ansiedad de la búsqueda de empleo es clave para aumentar tus probabilidades de éxito y evitar que tu salud y calidad de vida sufran demasiado desgaste. Para ello, te puede resultar muy útil acudir a sesiones de psicoterapia: en la consulta del psicólogo, los pacientes reciben entrenamiento orientado a regular sus estados emocionales y a limitar el poder que los nervios tienen sobre uno mismo.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Lock, E.A., & Latham, G.P. (1990). A theory of goal setting and task performance. Englewood Cliffs, NJ: Prentice-Hall.
Peeters, M. A., Van Tuijl, H. F., Rutte, C. G., & Reymen, I. M. (2006). Personality and team performance: a meta‐analysis. European Journal of Personality: Published for the European Association of Personality Psychology, 20(5), 377-396.

Síndrome post-vacacional: ¿por qué ocurre y cuáles son sus síntomas?

Síndrome post-vacacional

El síndrome post-vacacional es una realidad que muchas personas tienen que afrontar en etapas concretas en las que vuelven de vacaciones. No se trata de un trastorno mental al uso, sino de un fenómeno psicológico que engloba varios factores y que se expresa a través de diversas formas de malestar. En este artículo veremos  el síndrome post-vacacional, por qué ocurre, cuáles son sus causas más frecuentes, y qué síntomas lo caracterizan.

¿Qué es el síndrome post-vacacional?

Podemos definir el síndrome post-vacacional como un fenómeno psicológico asociado a la tristeza y el malestar y que se da a la vuelta de vacaciones, durante los primeros días de la vuelta a la rutina en el trabajo o en la atención a las responsabilidades domésticas o familiares.

No es ni un tipo de depresión ni un trastorno mental en general, aunque algunos de sus síntomas se asemejen en parte a los propios de los trastornos del estado de ánimo. Se trata de una experiencia fuertemente vinculada al contexto que se está viviendo durante esos primeros días de retorno a las exigencias del día a día. Por ello, no es tampoco una condición crónica que vaya a afectarnos toda la vida cada vez que volvamos de esa fase de relajación y ocio.

Sin embargo, en algunos casos este nivel de malestar puede ser lo suficientemente intenso como para que quien lo vive en carne propia decida acudir al psicólogo a recibir terapia.

En cualquier caso, las experiencias negativas vinculadas al síndrome post-vacacional se desvanecen al cabo de unos pocos días o semanas, si bien la psicoterapia puede ayudar a que desaparezca antes.

 

Síntomas

Tal y como hemos visto, el síndrome post-vacacional no es exactamente un trastorno, sino un fenómeno psicológico transitorio y cuyo potencial para perjudicar nuestra calidad de vida es relativamente bajo.

Por ello, cuando hablamos de los síntomas del síndrome post-vacacional, no debemos entender este concepto como referente a lo que es expresado por una patología, sino simplemente como elementos psicológicos, fisiológicos y comportamentales que son fruto de la transición de unos hábitos a otros.

Aquí distinguiremos entre síntomas psicológicos, síntomas fisiológicos y síntomas comportamentales del síndrome post-vacacional.

Síntomas psicológicos

Entre los síntomas psicológicos más comunes encontramos los pensamientos de añoranza con respecto a lo que se ha vivido en el periodo vacacional, así como fases en las que se fantasea con volver allí o en las que se rememora lo sucedido para abstraerse del presente.

También destaca la presencia de la desesperanza acerca de lo que nos depara el aquí y el ahora (y los días por venir), con una visión sesgada sobre los esfuerzos que vamos a tener que realizar. Estas apreciaciones negativas son sobredimensionadas, y se dan porque quien sufre síndrome post-vacacional aún tiene como referencia básica lo que se ha experimentado durante las vacaciones.

Por otro lado, también es frecuente que aparezca la creencia de que uno mismo no va a ser capaz de hacer frente a todo el trabajo que hay por delante, de manera que en algunos casos se entra en un cierto estado de alarma.

Síntomas fisiológicos

En el síndrome post-vacacional es frecuente sentirse débil y a la vez ansioso, con los músculos que por defecto permanecen en un estado de tensión pero experimentando cierta pérdida de fuerza transitoria.

Esto tiene que ver muchas veces con el cambio brusco de hábitos de sueño y, en ciertos casos, también con el jet-lag, que puede llegar a solaparse con el síndrome post-vacacional.
Síntomas comportamentales

Entre los síntomas comportamentales que encontramos en las personas con síndrome post-vacacional figuran la pasividad y la procrastinación, derivados normalmente de la falta de energía o de la parálisis ante la idea de tener que hacer frente a demasiadas responsabilidades. Con el tiempo, los efectos de este fenómeno van agravándose, dado que van acumulándose tareas.

Causas

Hasta aquí ya se han ido intuyendo varias de las causas más importantes del síndrome post-vacacional. Veámoslas con más detalle en este apartado, teniendo en cuenta que como ocurre en cualquier fenómeno psicológico, en el síndrome post-vacacional no hay una sola causa ni se da siempre por las mismas causas.

1. Cambio de hábitos

El simple cambio de hábitos puede hacer que se desarrolle ansiedad y malestar por la situación presente, dado que hay que acostumbrarse (física y psicológicamente) a nuevas rutinas y a un nuevo ritmo de vida.

2. Problemas de sueño

Los problemas de sueño vinculados a la necesidad de ajustarse a las responsabilidades forman parte de las causas más frecuentes e influyentes por las que aparece el síndrome post-vacacional.

3. Mala gestión del tiempo

El empezar a trabajar de nuevo sin habernos preparado para ello puede causarnos problemas, como la incapacidad de hacer todo lo que deberíamos hacer (objetivos de trabajo en nuestro contexto profesional, responsabilidades del hogar en el contexto doméstico, etc.). Esto hace que se nos acumulen los problemas, lo cual a su vez refuerza y mantiene el síndrome post-vacacional.

¿Qué hacer?

La asistencia psicológica puede ayudar a combatir el síndrome post-vacacional, a partir de un programa de intervención terapéutica corta.

En estas sesiones, los psicólogos “entrenan” al paciente para que le resulte más fácil abrazar los nuevos hábitos de vida y que pueda adaptarse a esa rutina con normalidad.

Una vez se ha dado este paso, el día a día una vez pasadas las vacaciones suele ser vivido con normalidad, sin experimentar un especial malestar por no estar en una playa o en un hotel de montaña.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

● Dillner, Luisa (2013). How do you recover from jet lag? The Guardian.
● Nawijn, J., Marchand, M.A., Veenhoven, R., Vingerhoets, J. (2010). Vacationers Happier, but Most not Happier After a Holiday. 5(1): 35 – 47.

 

Los efectos psicológicos del calor y el verano

Los efectos psicológicos de la calor y el verano

El calor no solo es un fenómeno que notamos a través del bienestar o del malestar físico (dependiendo de si nos exponemos a él en exceso o en la justa medida). Además, se sabe que esta temperatura ligada al clima veraniego tiene un impacto en nuestra mente del que no siempre somos conscientes. A lo largo de este artículo veremos cuáles son los efectos psicológicos del calor y del verano, y para estar prevenidos y no preocuparnos solamente por el sudor y la posible incomodidad si las temperaturas son demasiado altas.

Los efectos psicológicos del calor

Este es un resumen de los diferentes modos en el que el calor, y más específicamente los periodos largos de calor como los que se dan típicamente en el verano, afecta a nuestra mente tanto cognitiva como emocionalmente. Por supuesto, no todo el mundo reacciona del mismo modo a los cambios de temperatura, así que lo que viene a continuación debe ser entendido como ideas generales acerca de fenómenos que ocurren a través de toda la población en general cuando el área en el que se vive queda sometida a una temporada calurosa.

 

1. Falta de concentración

Las dificultades para concentrarse son típicas cuando hace calor, y es uno de los aspectos psicológicos ligados a las altas temperaturas que se notan de una manera más clara, sobre todo en contextos laborales. Algo tan simple como trabajar en una oficina sin un buen sistema de aire acondicionado o sin ventiladores, además de generar malestar en los trabajadores, puede hacer que la productividad caiga.

2. Irritabilidad

La propensión a reaccionar a los estímulos desde una actitud de irritabilidad es otro de los efectos psicológicos del calor. Este fenómeno es común también en todas las situaciones en las que hay algún tipo de estímulo que causa malestar físico de manera constante durante un periodo relativamente largo (varios minutos u horas seguidas).

3. Ansiedad

Este factor puede ser considerado una consecuencia de los dos anteriores, de manera que también se vincula a la exposición al calor. Específicamente se da mucho durante el verano, en el ámbito profesional, dado que la gestión del malestar producido por el calor se suma a la necesidad de llegar a los objetivos laborales.

4. Cansancio

Pasado un rato tras la exposición al calor, surge el cansancio. En estas situaciones, la tendencia a reaccionar de manera excesiva a estímulos y a sentirse en un estado de alerta debido a la sensación de vulnerabilidad se ven sustituidas por el agotamiento, que es consecuencia de haberle exigido mucho a nuestro cuerpo.

Este agotamiento, como siempre, no es solo físico: también es psicológico, y se expresa a través de hechos como la desmotivación, la pasividad, la tendencia a dejarlo todo para mañana (procrastinación), e incluso el pesimismo y la desesperanza con respecto a las responsabilidades a las que hay que atender.

5. Dificultades para recordar

Como consecuencia del mismo desgaste físico que produce el agotamiento, el exceso de calor durante períodos largos produce dificultades para recordar, es decir, fallos transitorios de la memoria.

Este fenómeno no se debe a lesiones cerebrales, sino a cambios en la química del cerebro, que se adapta a las exigencias del entorno en tiempo real y, cuando falta energía, prioriza otras funciones más importantes que la evocación de información.

¿Qué hacer?

Si te interesa mitigar los efectos psicológicos negativos del calor del verano, sigue estos consejos

1. Acostúmbrate a tener localizadas áreas con sombra

En aquellos lugares al aire libre que suelas frecuentar, localiza deliberadamente varios lugares de la zona que ofrezcan sombra, y haz uso de ellos para las pausas para comer, los ratos en los que salgas a leer, etc.

2. Hidrátate bien

Aunque la temperatura no varíe, el estar más o menos hidratados influye mucho en la manera en la que nuestro cuerpo reacciona al calor. Asegúrate de llevar contigo una botella de agua para ir bebiendo de manera regular, para compensar la pérdida de líquido a través del sudor.

3. Usa ropa liviana y ancha

No solo basta con que el tejido sea fino: si quieres protegerte del calor excesivo, asegúrate de que tus prendas tienen al menos varias partes que quedan holgadas. De esta manera, el aire fluirá entre la ropa y la piel, haciendo que el impacto del calor sea menor.

4. Dúchate de manera diaria

Las duchas refrescan el cuerpo y aclaran la mente. Pero ojo, no te duches más de una vez al día de manera regular, dado que esto podría desgastar la capa externa de la piel.

Conclusión

Tal y como hemos visto, los efectos del calor van mucho más allá de lo físico, y se adentran en el ámbito de lo psicológico a través de aspectos cognitivos (como las dificultades para concentrarse y para recordar) y emocionales (como la irritabilidad). Por ello, debemos prestar atención a las señales que nos manda nuestro cuerpo para saber detectar esta clase de alteraciones cuando empiezan a manifestarse.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Baldauf, D., Desimone, R. (2014). Neural mechanisms of object-based attention. Science. 344 (6182): 424 – 427.
Johnson, J. (2008). Somatosensation. Ámsterdam: Elsevier.
Linnell, K.J. y Caparos, S. (2011). Perceptual and Cognitive Load interact to Control the Spatial Focus of Attention. Journal of Experimental Psychology. 5. 37 (5): 1643 – 1648.
Nakamura, K. (2018). Thermoregulatory behavior and its central circuit mechanism-What thermosensory pathway drives it?. Clinical Calcium. 28 (1): 65 – 72.

Los beneficios psicológicos de practicar deporte

Los beneficios psicológicos de practicar deporte

El deporte es una de las prácticas humanas más antiguas. En muchas ocasiones, este fenómeno, que va más allá de la realización de ejercicio (algo que realizan involuntariamente hasta los animales no sociales), ha sido utilizado en rituales ligados a la religiosidad y a lo místico, y en otros casos ha ido vinculado a la creación de elementos culturales que cohesionen a toda la sociedad. Sin embargo, el deporte tiene efectos más allá de su impacto social: también nos aporta bienestar y ayudas para mantener un buen estilo de vida. En este artículo veremos cuáles son los beneficios psicológicos de practicar deporte, es decir, las ventajas que tiene y los beneficios psicológicos de practicar deporte y que no se limitan al mantenimiento de un buen estado físico.

¿Qué es el deporte?

Empecemos con una breve definición de lo que es el deporte. Se trata de un conjunto de actividad basada en reglas especificadas, que es capaz de aportar beneficios a nivel de condición física en quienes lo practican, y que tiene un cierto componente competitivo (aunque la actividad en sí se realice en solitario, sin competición en tiempo real).

A veces, el deporte se practica en equipos (como en el caso del fútbol), y en otras ocasiones se realiza en solitario (como en el caso del salto con pértiga).

Así pues, aunque el deporte conlleva la práctica del ejercicio, no todo el ejercicio es deporte.

Beneficios psicológicos del deporte
Este es un resumen de los principales beneficios psicológicos del deporte, aquellos que van más allá del mantenimiento de una buena musculatura, postura corporal y regulación de los niveles de grasa.

 

1. Refuerza la autoestima

La práctica del deporte es una manera muy recomendable de reforzar la autoestima, por varios motivos.

Por un lado, al basarse en un conjunto de reglas y plantear un objetivo claro, permite ver fácilmente el progreso que se realiza en una actividad que nos involucra a muchos niveles, tanto física como mentalmente.

Por el otro, al ir asociado a la mejora de la condición física, quien practica deporte se siente más preparado para abordar todo tipo de retos.

Todo esto tiene un impacto claro en el autoconcepto, es decir, el concepto que se tiene de uno mismo, y hace que nos animemos más a involucrarnos activamente en tareas que exigen un cierto esfuerzo y constancia.

 

2. Ayuda a gestionar la ansiedad

Practicar deporte es una buena manera de regular nuestros niveles de estrés y ansiedad cuando notamos que estos nos sobrepasan y empiezan a ser un problema.

Esto es así porque, por un lado, el deporte nos obliga a concentrarnos mucho en una meta inmediata, algo que tiene que ver con lo que hacemos en el aquí y el ahora, y de esa manera los pensamientos obsesivos y las preocupaciones que nos hostigan quedan apartadas a un segundo plano.

Por el otro, el simple hecho de ejercer nuestra musculatura y realizar un gasto de energía de manera no dañina para el cuerpo genera una especie de “reinicio” en nuestra mente, haciendo que los músculos sean usados para responder a tareas concretas y dejen de estar en un estado de tensión debido simplemente al estrés.

3. Nos protege de la depresión

La realización de deporte basado en ejercicio moderado suele ser una recomendación que los psicólogos dan a quienes experimentan síntomas depresivos o de la distimia. Este tipo de trastornos del estado de ánimo nos llevan a un estado de inactividad y pasividad, y por eso la constancia de la práctica del deporte ayuda a salir de esas dinámicas de vida sedentaria que están reforzando a esa alteración psicológica.

 

4. Favorece la vida social

El deporte nunca es la simple práctica del deporte: viene de la mano del desarrollo de una afición, o a veces incluso de una pasión. Esto nos vuelve más propensos a congeniar con quienes tienen intereses similares a nosotros, y por consiguiente nos expone más a los contextos en los que nos vemos involucrados en conversaciones estimulantes.

 

5. Ayuda a retrasar el deterioro cognitivo

Si bien los principales factores del deterioro cognitivo aún no son muy conocidos por la ciencia, se ha visto que la práctica regular de deporte es capaz de hacer que los síntomas de este desgaste mental (asociado a la pérdida de memoria y de la capacidad de concentrarse) se retrasen.

6. Ayuda a conciliar el sueño

Siempre y cuando el deporte se practique por la mañana, al mediodía o antes del atardecer, hacer deporte nos ayuda a dormirnos rápidamente. Pero cuidado; realizar ejercicio horas antes de irse a la cama tiene el efecto contrario, ya que para cuando intentemos dormir aún estaremos muy activados.

7. Nos ayuda a ser más productivos

La práctica de deporte nos ayuda a organizar mejor nuestro tiempo y a acostumbrarnos a abordar nuestras responsabilidades desde una mentalidad de planificación. A fin de cuentas, el deporte siempre se basa en reglas y nos exige esforzarnos en el aquí y el ahora, sin dejar las tareas para otro momento.

8. Contribuye a concentrarnos

Cuando hacemos deporte, nos estamos involucrando en una actividad que exige altos niveles de concentración. Lo que aprendamos acerca de esta gestión atencional mientras asumimos nuestro rol de deportistas también se trasladará a otros ámbitos de nuestra vida.

 

9. Nos ayuda a conocer nuestro cuerpo

Quien hace deporte tiene un mapa mental de su cuerpo mucho más rico que quien no se mueve demasiado. Esto implica saber qué movimientos pueden generar lesiones. Cómo podemos mantener el equilibrio en ciertas situaciones, cuál es nuestro límite de flexibilidad, de qué manera debemos levantar un objeto pesado, etc.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Eassom, S. (1994). Critical Reflections on Olympic Ideology. Ontario: The Centre for Olympic Studies. pp. 120 – 123.
Jowett, S. (2014). Interdependence Theory and Coach-Athlete Relationships. En Eklund & Tenenbaum (Eds), Sage Encyclopedia of Sport and Exercise Psychology. Sage.
Lüschen, G. (1982). Deporte internacional e identidad nacional. Revista Internacional de Ciencias Sociales (Unesco) XXXIV (2): 209 – 222.
Moreau, D., y Conway, A. R. A. (2013). Cognitive enhancement: A comparative review of computerized and athletic training programs. International Review of Sport and Exercise Psychology, 6(1), 155 – 183.

Los 11 beneficios de la terapia psicológica online

Los 11 beneficios de la terapia psicológica online

La psicoterapia online es una realidad cada vez más instaurada en el ámbito de los servicios de atención a la salud mental y el bienestar psicológico. Este formato de intervención terapéutica tiene muchas ventajas, pero como durante décadas la única opción ha sido la visita presencial a la consulta del psicólogo, todavía hay gente que desconoce esta alternativa fundamentada en el uso de Internet y de las nuevas formas de conectividad. En este artículo veremos cuáles son los principales beneficios de la terapia psicológica online, y de qué manera podemos aprovechar sus potencialidades.

Los principales beneficios de la psicoterapia online

Estas son las ventajas y beneficios más importantes de la terapia psicológica online, algunas de las cuales incluso pueden hacer que personas que antes no se lo podían permitir por diversos motivos puedan recibir asistencia psicológico y tratamiento para sus problemas psicológicos.

 

1. Nos da más tiempo para otras cosas

Tener un hueco en la agenda para ir al psicólogo no solo implica estar ocupados el tiempo de la sesión: también hay que tener previsto el tiempo del desplazamiento en la ida y en la vuelta. La terapia psicológica online ayuda a que dispongamos de más tiempo, porque no hace falta desplazarse para ir al centro de psicología o al gabinete correspondiente.

2. Aporta más flexibilidad horaria

Otro de los beneficios de la psicoterapia online es que no solo dispondremos de más tiempo: además, el tiempo dedicado a la terapia puede encajar mejor en nuestros horarios. ¿El motivo? Allá donde tengamos conexión a Internet podremos realizar la sesión con el psicólogo.

3. Ofrece más anonimato

Asistir a sesiones de psicoterapia, pero como durante décadas los pacientes vinculados al ámbito de la psicología clínica y a la psiquiatría han sido injustamente estigmatizados, todavía hay quien prefiere mantener este hecho en la discreción, más allá de si es racional o no ocultar a los demás que se va al psicólogo.

Acudir presencialmente al psicólogo es algo que ya de por sí proporciona bastante anonimato, pero en el caso de la terapia online resulta especialmente complicado que otros averigüen que se va al psicólogo. Además, se utilizan sistemas seguros para garantizar que la información no queda filtrada digitalmente.

4. Mejora la capacidad de seguimiento del tratamiento

Otra de las ventajas de la terapia online es que puede combinarse con la modalidad presencial si, por ejemplo, estamos una semana fuera de la ciudad en la que residimos. Es decir, facilita la continuidad del tratamiento, lo cual es muy importante para lograr los objetivos y refuerza nuestro compromiso con ese proceso de mejoría.

5. No hay límites geográficos

La distancia entre uno mismo y el psicólogo o el equipo de psicólogos que creemos que se adapta mejor a nosotros deja de ser un problema por el que preocuparse. En la psicoterapia online, da igual si entre nosotros y el profesional hay 10 minutos a pie o 8 horas en coche. Por eso, como clientes expande nuestras posibilidades a la hora de seleccionar a los profesionales.

6. Puede ayudar a ahorrar

Al no requerir tantos recursos materiales ni un modelo de recepción de pacientes en el gabinete o en el centro de psicología, la psicoterapia online puede servir para abaratar costes, por lo que los equipos de profesionales son capaces de bajar los precios.

7. Ofrece un entorno de confianza

Hay pacientes para los que el simple hecho de expresar sus problemas y contar aspectos personales de sus vidas les resulta un problema, especialmente si sienten que están en un lugar en el que no conocen. La terapia psicológica online permite asistir a las sesiones con el psicólogo en un entorno que nos resulta familiar: nuestra propia casa.

8. Es más accesible a las personas con movilidad reducida

Por supuesto, la propia naturaleza de la psicoterapia online hace que sea más accesible para personas con discapacidades motrices, o a gente mayor a la que moverse le cuesta demasiado. Democratiza el acceso a esta clase de servicios terapéuticos.

9. Ofrece la misma eficacia que la terapia presencial

El hecho de que la psicoterapia online se realice a través de dispositivos electrónicos no conlleva un desgaste para su eficacia, pues es la misma que la de la terapia presencial (salvo en ciertos tratamientos en los que se necesita hacer uso de tecnologías que solo están disponibles en el centro de psicología).

10. Se beneficia de los recursos digitales

En la psicoterapia online tanto el profesional como el paciente tienen a mano todas las posibilidades que ofrece Internet y los dispositivos electrónicos: la opción de mandar imágenes, grabaciones, enlaces, etc.

11. Va de la mano de otras soluciones tecnológicas

La terapia online predispone a los pacientes a hacer uso de ciertas aplicaciones muy útiles en el día a día para cumplir los objetivos del tratamiento e ir elaborando autorregistros. Estos programas incluyen grabaciones de sonido a usar para llevar a cabo técnicas de relajación, apuntes con autoinstrucciones, registros en los que indicar nuestro nivel de ansiedad, etc. Algunas de estas herramientas nos ayudan en el momento, mientras que otras son una fuente de información para el equipo de psicólogos que van haciendo el seguimiento de nuestro vaso como pacientes.

 

Nuestra Terapia Online

Referencias bibliográficas:

Derrig-Palumbo, K., y Zeine, F. (2005). Online Therapy: A Therapist’s Guide to Expanding Your Practice.
Skinner, Ardiran; Zack, Jason (2004). Counseling and the Internet. American Behavioral Scientist. 48 (4): 434 – 446.
Soto-Pérez, F., Franco, M., Monardes, C., y Jiménez, F. (2010). Internet y psicología clínica: revisión de las ciber-terapias. Revista de psicopatología y psicología clínica, 15(1), 19 – 37.

¿Qué hacer si mi hijo tiene adicción al teléfono móvil?

que hacer si mi hijo pasa demasiado tiempo al movil

La adicción al Smartphone es un fenómeno relativamente nuevo pero que ha llegado a extenderse con relativa rapidez. Se da sobre todo en personas jóvenes, el perfil que utiliza estos dispositivos electrónicos con más frecuencia, y sus efectos negativos van desde el desgaste de los vínculos emocionales significativos hasta el deterioro del estado de salud debido a los malos hábitos que genera. En este artículo intentaremos dar una respuesta a una de las preocupaciones más frecuentes de los padres y madres de estos jóvenes: ¿qué hacer si mi hijo tiene adicción al teléfono móvil? Veámoslo. Pero antes, debemos tener claro qué es exactamente presentar adicción al móvil.

¿Qué es la adicción al móvil?

Por adicción al teléfono móvil entendemos un fenómeno psicológico basado en un estado de dependencia hacia el uso constante de estos dispositivos.

No se trata de una adicción química en la que el organismo desarrolle dependencia a ciertas moléculas, como es el caso de la adicción a la heroína, sino que en este caso todo se origina exclusivamente por un patrón de comportamiento aprendido y que hace que se asocie un estado de bienestar al manejo de estos aparatos, y una sensación de intenso malestar al no usarlo durante muchos minutos.

La adicción al teléfono móvil no es un trastorno mental que esté presente en los manuales diagnósticos utilizados hoy en día en psiquiatría y psicología clínica, aunque es posible que aparezca en las nuevas ediciones que están por llegar.

Síntomas

Los síntomas más frecuentes de la adicción al teléfono móvil son los siguientes:

  • Irritabilidad elevada.
  • Dificultades de concentración cuando no se está consultando el móvil.
  • Ansiedad y malestar cuando se ha estado varios minutos sin usar el móvil.
  • Poca motivación para involucrarse en conversaciones.
  • Uso del móvil antes de irse a dormir, hasta altas horas de la noche.

 

Mi hijo tiene adicción al teléfono móvil: ¿qué puedo hacer?

En caso de que un hijo o familiar cercano de corta edad sufra esta alteración psicológica, sigue estos consejos para ayudarle.

1. Acudid al psicólogo

Este es el primer paso, y el más importante. La adicción al teléfono móvil es un problema lo suficientemente serio como para tratarlo mediante asistencia profesional gracias a la ayuda de psicólogos especializados en psicoterapia. De esta forma, además de interiorizar todas las técnicas psicológicas para ir “desaprendiendo” la adicción, se crean las condiciones necesarias para intervenir en el problema de manera continua y aspirando constantemente a llegar a nuevas metas de mejoría.

Así, los consejos que seguiremos viendo a partir de ahora deben ser entendidos como recomendaciones que van en paralelo a la psicoterapia, para seguir progresando entre sesión y sesión con el psicólogo.

 

2. Apostad por el reloj de pulsera

Para ver la hora, nada como consultar el reloj de pulsera. Esto debilitará más la tentación de consultar el Smartphone para saber qué hora es y que a partir de ahí la persona adicta al móvil se quede “enganchada” otra vez.

3. Desactivad perfiles en redes sociales

Parte de lo que mantiene la adicción al teléfono móvil suele ser el fenómeno conocido como nomofobia, el miedo a perderse cosas que pasan en Internet en general y en las redes sociales en particular.

Para evitar la tentación de utilizar el tiempo libre en navegar por las redes sociales sin buscar nada en concreto, acordad desactivar durante un tiempo sus perfiles en todas o casi todas las redes sociales en las que esté.

Teniendo en cuenta que actualmente los jóvenes se comunican mucho por estos medios e incluso quedan para salir a través de ellos, dependiendo del caso puede ser conveniente mantener activo uno de estos perfiles.

4. Haz que se sienta respaldado o respaldada

Intenta que tu hijo o hija sienta tu apoyo, y que no crea que actúas como un policía constantemente para empezar regañinas si incumple alguna vez los horarios de uso del móvil.

Es mucho más importante mostrar alegría y admiración ante sus progresos que mostrar decepción cuando no llega a los objetivos. De esta manera, tendrá más motivación para ir mejorando, mientras que si da por supuesto que tienes una mala imagen de lo que hace probablemente dará la batalla por perdida.

5. Cread unos horarios rígidos de uso del móvil

Es muy importantedeterminar exactamente en qué momento se puede consultar el móvil, para que poco a poco estos periodos vayan espaciándose y acortándose más. Para ello, cread unas tablas con los horarios en los que conste una marca en las “ventanas de tiempo” en las que  se puede usar este aparato, y colgadlos por varias partes de la casa.

Esta medida debe ser realizada coordinándoos con el psicólogo, ya que las características de este horario dependerán de la fase de recuperación en la que esté tu hijo o hija.

 

6. Planead las comidas familiares

Las comidas en familia son uno de los contextos más propicios para sustituir el uso del teléfono móvil por momentos relacionales y significativos para todos. Al principio es duro debido al malestar y la frustración producida por el hecho de no poder usar el teléfono móvil, pero si se consigue generar una dinámica de conversaciones estimulantes, ese malestar pasa a segundo plano.

 

7. Haced el teléfono móvil menos atractivo

Existen muchos trucos para convertir el Smartphone en un producto menos atrayente, con menos capacidad para hacer que estemos mucho tiempo usándolo.

Por ejemplo, y siempre con el consentimiento de tu hijo o hija, quitadle el sonido (aunque esto implicará que no pueda ser usado para recibir llamadas), modificad la interfaz para que quede todo en blanco y negro, o incluso ponedle una carcasa que resulte muy desagradable o avergonzante, de manera que no se quiera sacarlo del bolsillo durante mucho tiempo.

 

Nuestra Terapia para Adolescentes

Referencias bibliográficas:

Bragazzi, N.L. y Puenete, G.D. (2014). A proposal for including nomophobia in the new DSM-V. Psychology Research and Behavior Management 7. 155 – 160.
Davey, S., Davey, A. (2014). Assessment of Smartphone Addiction in Indian Adolescents: A Mixed Method Study by Systematic-review and Meta-analysis Approach. International Journal of Preventive Medicine; 5(12), pp. 1500 – 1511.
Jonathan K. J. (1998). Internet Addiction on Campus: The Vulnerability of College Students. CyberPsychology & Behavior. 1(1).

¿Cómo funciona exactamente la psicoterapia online?

¿Cómo funciona la terapia online?

Cada vez son más quienes optan por hacer de la psicoterapia online su manera habitual de asistir al psicólogo. Y es que las ventajas de este formato de asistencia psicológica facilitan bastante el acceso a los profesionales de la terapia psicológica. Sin embargo, muchas de las personas que podrían beneficiarse de este formato de terapia no saben cómo funciona o directamente desconocen su existencia, debido a que hasta hace no tanto la única opción posible era acudir a la consulta del profesional y realizar allí las sesiones. Por eso, aquí repasaremos las principales ideas acerca de cómo funciona la terapia online, y resolveremos las dudas más frecuentes acerca de esta clase de servicios fundamentados en la conectividad entre dispositivos electrónicos.

¿Qué es la terapia psicológica online?

Uno de los aspectos positivos de la psicoterapia online es que su nombre describe perfectamente lo que es: consiste, simplemente, en terapia psicológica en línea, es decir, a través de sistemas de conexión entre aparatos electrónicos de tipo digital.

A la práctica, normalmente esta conexión se realiza a través de internet, mediante ordenadores portátiles, tablets y dispositivos similares. Si se conecta a Internet y tiene una buena pantalla, probablemente nos servirá para realizar terapia online (siempre que el entorno en el que estamos lo permita, claro).

Así, técnicamente la única diferencia entre la psicoterapia online y la psicoterapia presencial es el medio en el que tiene lugar. En un caso este medio es un sistema de conexión digital, y en otro el medio es un espacio común en el que psicólogos y pacientes están juntos físicamente.

 

¿Cómo funciona la psicoterapia online?

Veamos ahora los aspectos fundamentales de la psicoterapia online, y cómo se hace para utilizar esta clase de servicios como cientes.

 

1. ¿Cómo pedir una primera sesión de terapia online?

De la misma manera en la que se solicita una sesión de terapia presencial.

Si quieres ir a lo sencillo, simplemente contacta con nosotros para solicitar una terapia online. Piensa que por mucho que sea psicoterapia a través de Internet, hay que planificar esa primera sesión y encontrar un horario que vaya bien a ambas partes: no es simplemente pulsar un botón y pasar a ser paciente automáticamente.

Una vez se ha dado este primer paso, el propio equipo de profesionales te orientará para saber qué hacer en ese caso específico, teniendo en cuenta tus necesidades y tu disponibilidad.

2. ¿Debo hacer algo para que mis datos no se filtren?

No hace falta que como clientes hagan algo para evitar que la información se filtra a trasvés del intercambio de datos entre los dispositivos electrónicos. Los psicólogos ya eligen canales seguros, y además se someten a normativas de protección de datos.

3. ¿Qué dispositivos electrónicos necesito?

Cualquier ordenador, ordenador portátil, Tablet o Smartphone de pantalla lo suficientemente grande serán probablemente dispositivos adecuados para recurrir a la terapia psicológica online, siempre que hayan sido fabricados en los últimos años y tengan conexión a Internet. Este servicio no requiere una potencia de procesamiento especialmente alta por parte de estos aparatos.

Por otro lado, si tu ordenador no tiene cámara, siempre puedes comprar una webcam aparte y conectara a tu equipo. El proceso de instalación es muy sencillo y viene indicado en las instrucciones del producto.

4. ¿Dónde conectarse?

Lo ideal es permanecer en un lugar tranquilo y silencioso y que nos ofrezca privacidad a la hora de realizar las sesiones de psicoterapia online. De esta manera será más fácil concentrarse y no sentirse nervioso a la hora de hablar de temas personales o de rememorar vivencias que nos hacen sentir incómodos.

Además, claro, el sitio que elijas para hacer la terapia debe contar con conexión a la red, ya sea por cable o de manera inalámbrica.

5. ¿Qué opciones hay?

Existen diferentes maneras de realizar psicoterapia online, pero la principal y más usada es la que se basa en la videollamada, en la que psicólogo y paciente pueden ver y escuchar al otro en tiempo real. Además de esta opción, existe la posibilidad de los mensajes y las llamadas sin imagen captada por la webcam, aunque se suele considerar que este formato es auxiliar y acompaña al de tipo videollamada.

6. ¿Quién me atenderá?

Los profesionales capacitados para realizar psicoterapia online están también capacitados para llevar a cabo terapia presencial. Se trata de psicólogos que simplemente trabajan con la opción online porque algunos clientes la prefieren, no porque el servicio ofrecido sea esencialmente diferente.

7. ¿Se puede combinar con la terapia presencial?

No hay nada que impida que un cliente vara realizando sus progresos combinando la terapia online y la terapia presencial, pero, a la práctica, en cada caso individual esto dependerá de la disponibilidad de los psicólogos. A fin de cuentas, la terapia presencial requiere de algo más de medios materiales que la terapia online.

¿Cuáles son las ventajas de este tipo de intervención psicológica?

Estas son algunas de las ventajas que la psicoterapia online ofrece a sus usuarios:

  • Proporciona mayor capacidad para incluirla en tu horario.
  • No requiere desplazamientos.
  • Puede ser realizada en un entorno que te resulta familiar: tu casa.
  • Ofrece ventajas económicas.

 

Si te interesa conocer más beneficios de este formato de intervención terapéutica, puedes visitar este artículo:  Los 11 beneficios de la terapia psicológica online

Nuestra Terapia Online

 

Referencias bibliográficas:

Change, P.M. (2011). Effectiveness of cybertherapy in mental health: a critical appraisal. Stud Health Technol Inform 167: 3 – 8.
Cohen, G.E.; Kerr, B.A. (1998). Computer-mediated counseling: An empirical study of a new mental health treatment. Computers in Human Services 15: 13 – 26.

Beneficios psicológicos de la meditación

Los beneficios psicológicos de la meditación

Hace miles de años que diversas culturas del mundo (incluso más allá de Asia) practican la meditación. Pero aún más curiosa que la larga historia de esta tradición, es el hecho de que en las sociedades occidentales de la actualidad la meditación ha adquirido un nuevo papel totalmente separado de la religión. Hoy, la meditación es utilizada también por las ventajas que aporta para el bienestar. En este artículo veremos cuáles son los beneficios psicológicos de la meditación, y por qué la psicoterapia se ha inspirado en esta práctica para ayudar a los pacientes.

Los principales beneficios psicológicos de la meditación

Estas son las diferentes maneras en las que la práctica habitual de la meditación repercute positivamente sobre el bienestar psicológico.

 

1. Reduce el estrés

Este es uno de los motivos más importantes por los que varios programas de reducción del estrés usados en psicoterapia se inspiran en la meditación.

Y es que meditar implica, entre otras cosas, hacer que nuestra atención pase de estar centrada en aquellas ideas que nos preocupan o nos obsesionan a estar enfocada hacia el aquí y el ahora, aquello que transcurre en el momento presente.

Dicho de otro modo, la meditación contribuye a que nuestro foco atencional se libere y deje de estar sujeto a las dinámicas generadoras de ansiedad que sufrimos cuando hay algo que nos mantiene en estado de alerta constante y excesivo.

 

Nuestra Terapia para el Estrés

2. Ayuda a mantenerse racional durante las decisiones

Otra consecuencia de la capacidad de la meditación para llevarnos a estados de calma es que nos facilita la tarea de tomar decisiones sin dejar que la ansiedad y las emociones intensas condicionen nuestro proceso de elegir qué estrategia o acción adoptar.

Dicho de otro modo, la meditación ayuda a que tomemos decisiones partiendo de información objetiva y no dándole demasiada importancia a inferencias sobre hipótesis poco realistas perro con facilidad para preocuparnos mucho o seducirnos por sus implicaciones.

Esto es muy útil, sobre todo en momentos claves de la vida: elegir un trabajo, elegir una vivienda, decidir qué hacer con una relación personal en crisis, etc.

3. Ayuda a mejorar la calidad del sueño

Meditar también relaja y contribuye a que los síntomas psicológicos y fisiológicos de la ansiedad se reduzcan, por lo que es una muy buena idea dedicarle a esta actividad unos minutos poco antes de irse a dormir.

De esta manera, quedan reducidas las posibilidades de sufrir por el insomnio o despertarse frecuentemente durante la noche. La meditación supone una especie de “reseteo” para el sistema nervioso, con lo que es fácil conciliar el sueño dejando atrás la rumiación, las ideas intrusivas, la obsesión por el perfeccionismo, etc.

4. Permite modular el dolor

La manera en la que experimentamos el dolor está mediada por el modo en el que gestionamos nuestro foco atencional. Por eso, la meditación resulta útil en casos de dolor crónico, por ejemplo, ya que sirve para restarle protagonismo al estímulo doloroso, que pierde la capacidad para captar la atención en favor de algún otro estímulo más gratificante.

5. Favorece la conexión emocional

Otro de los beneficios psicológicos de la meditación es que, si bien en el momento de practicarlo no se aplica un gran esfuerzo a reflexionar acerca de las acciones de los demás, sí permite adoptar un distanciamiento emocional que ayuda a ver los hechos de una manera más neutral y libre de presuposiciones y prejuicios.

Así, quien medita entra en una mentalidad por la cual se tiende menos a ver dramas allí donde simplemente hay acciones e interacciones entre personas. El hecho de aceptar que nadie es perfecto y que no tenemos por qué obsesionarnos con aspectos como la venganza o la hostilidad contribuye a acercar posturas y a ser capaces de crear situaciones que propicien la empatía, el ponerse en el lugar de otros.

 

6. Puede ayudar a combatir adicciones

Varios estudios señalan que la meditación puede ser una herramienta muy valiosa a la hora de combatir el craving, el malestar generado por la abstinencia tras pasar un tiempo sin consumir sustancias adictivas como el alcohol u otras drogas.

Es posible que este efecto esté relacionado con la capacidad de la meditación a la hora de inducir hacia estados de relajación y combatir la ansiedad: tras pasar por varias experiencias en las que los síntomas del síndrome de abstinencia se asocian con las sensaciones relajantes y potencialmente placenteras de la meditación, progresivamente se va dejando de temer todo lo que normalmente se vincula al craving.

¿Cómo empezar a meditar?

Afortunadamente, hoy en día resulta muy fácil aprender los fundamentos de la meditación y empezar a experimentar sus beneficios psicológicos a corto y medio plazo. Por ejemplo los psicólogos pueden entrenar en esta práctica tanto en sesiones de psicoterapia como en talleres y cursos realizados para colectivos.

De esta manera, de la mano de expertos en la meditación y las técnicas de relajación asociadas a esta, poco a poco se va adquiriendo soltura y autonomía a la hora de meditar prácticamente en cualquier momento, simplemente buscando un lugar relativamente tranquilo.

Y es que los beneficios de la meditación pueden ser disfrutados tanto en terapia como fuera de ella, una vez se ha recibido el entrenamiento correspondiente. ¡Nunca es tarde para empezar!

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

Davidson, R.J. (2008). Buddha’s Brain: Neuroplasticity and Meditation. IEEE Signal Process Mag, 25(1): 176 – 174.
Wachs, K. y Cordova, J.V. (2007). Mindful relating: exploring mindfulness and emotion repertoires in intimate relationships. Journal of Marital and Family Therapy, 33(4): 464 – 481.
Zgierska, A., Rabago, D., Zuelsdorff, M., y Coe, C. (2008). Mindfulness Meditation for Alcohol Relapse Prevention: A Feasibility Pilot Study. Journal of Addiction Medicine, 2(3): 165 – 173.

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