Terapia

Psicología para casos de cáncer: ¿cómo funciona?

Psicología para pacientes de cáncer

La salud física va ligada a la salud psicológica, para bien y para mal. Es por eso que, ante la aparición de enfermedades graves, es necesario que los pacientes cuenten con asistencia psicológica profesional. A continuación veremos en qué consiste la psicología para los casos de cáncer, y de qué manera se realiza la psicoterapia y la psicoeducación en estos casos.

La importancia de la psicoterapia a pacientes oncológicos

El cáncer es uno de los fenómenos más importantes para los psicólogos que se dedican a la intervención clínica y sanitaria, por dos motivos.

En primer lugar, se trata de una de las enfermedades (o, mejor dicho, uno de los grupos de enfermedades) más extendidas en los países occidentales, y en segundo lugar, suele ir asociado a unas probabilidades relativamente altas de muerte y etapas de sufrimiento. Este último hecho tiene implicaciones claras en la salud mental.

Por eso es tan importante la psicooncología, rama de la psicología aplicada para mejorar la calidad de vida de los pacientes oncológicos y de sus familiares, y de la terapia psicológica para personas con cáncer más allá del contexto estrictamente hospitalario.

Y es que tanto en los hospitales como fuera de ellos hay mucho trabajo que hacer por parte de estos equipos de psicólogos, siempre teniendo en mente un doble objetivo.

El primer objetivo es enseñar a los pacientes a adoptar hábitos de vida que ayuden a combatir el potencial dañino que la enfermedad tiene en la integridad física de la persona. Aquí entre en juego la psicoeducación, que se basa en sesiones en las que se informa, se resuelven dudas, y se entrena en determinadas habilidades útiles. En este proceso también se involucra a la familia.

El segundo es ayudar a gestionar los pensamientos, los sentimientos y la manera de percibir la realidad que se derivan de ser consciente de que se tiene una enfermedad grave, por el otro. Por supuesto, esta meta está íntimamente relacionada con la anterior, de modo que la psicología para los casos de cáncer no se olvida ni de lo cognitivo y emocional ni de lo comportamental.

 

¿Cómo funciona la psicología para casos de cáncer?

Una vez vistos los principales objetivos de la psicología aplicada a los pacientes con cáncer, veamos las claves de su funcionamiento.

1. El control de las expectativas

No es lo mismo atender a una mujer con cáncer de mama con buen pronóstico, que a una persona con cáncer de páncreas en estadio de metástasis muy avanzado y posibilidades de recuperación prácticamente inexistentes.

Por eso, el control de las expectativas de los pacientes es algo muy delicado de lo que hay que encargarse en terapia, y que en algunos casos pasa por la aceptación de que la propia muerte está cerca minimizando el sufrimiento.

2. La atención a la familia

En Psicología Clínica y de la Salud el rol de la familia es siempre muy relevante, pero cobra una importancia especial en el caso de la psicología aplicada a los casos de cáncer, porque los pacientes oncológicos se vuelven muy dependientes de su entorno cercano tanto en lo material como en lo afectivo y emocional.

Así pues, no solo se instruye a las familias sobre el tipo de medidas que hay que tomar para dar apoyo a alguien con una enfermedad de ese tipo; también se les anima a tomar ciertas medidas especiales para que, de manera activa, mejoren el bienestar de la persona vulnerable desde la cotidianidad del hogar (o en el hospital).

Además, de manera paralela, en ciertos casos también puede ser necesario dar psicoterapia a los familiares más afectados emocionalmente.

3. La gestión de la ansiedad

Los problemas de ansiedad y angustia son muy frecuentes en las personas con cáncer, por el malestar que despierta la incerteza de lo que pasará, la anticipación de más sufrimiento, sus dudas acerca de cómo relacionarse con los seres queridos, etc.

Por eso, en psicoterapia aplicada a casos oncológicos es habitual entrenar a los pacientes en técnicas de relajación y de gestión del estrés, como por ejemplo la Relajación Progresiva de Jacobson o la desensibilización sistemática.

4. La intervención en trastornos del estado de ánimo

En ocasiones, la depresión facilita la aparición de trastornos del estado de ánimo como la depresión o la distimia.

En estos casos, los psicólogos aplican estrategias para evitar que la persona adopte un estilo de vida caracterizado por la pasividad total y la falta de energía, favoreciendo rutinas de activación conductual y contribuyendo a que adopten un estilo de vida lo más sano posible.

La idea es que el paciente se involucre en actividades que supongan fuentes de motivación inmediatas, bajo el principio de que más allá de si el cáncer avanza o no, hay que vivir el presente. Para ello también se utiliza la reestructuración cognitiva, un conjunto de técnicas para que el paciente se cuestione sus creencias más dañinas, las que lo llevan a desentenderse del mundo que lo rodea y de quienes habitan en él.

 

5. Intervención en autoestima y relaciones sociales

Los psicólogos también hacen lo posible por que los pacientes con cáncer no se vean perjudicados por una autoestima muy baja, que a veces surge ante todo aquello que nos recuerda que somos seres vivos imperfectos y mortales.

Del mismo modo, se entrena en habilidades sociales a la luz de la nueva realidad del cáncer sufrido por uno mismo: de qué manera hablar de él sin tratarlo como un tabú, cómo gestionar las reacciones de los demás, etc.

 

6. Promoción de hábitos de vida saludable

No hay que olvidar que el cáncer puede multiplicar sus efectos dañinos en el cuerpo humano si surge alguna vulnerabilidad en forma de lesiones o debilitamiento del sistema inmune. Por eso, entre los servicios de asistencia psicológica para pacientes con cáncer también se encuentra la promoción de los hábitos de vida sana.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

Carlson L.E., Angen M., Cullem J., et al. (2004). High levels of untreated distress and fatigue in cancer patients. Br J Cancer, 90: pp. 2297 – 2304.
Park, C. L.; Edmondson, D.; Fenster, J. R.; Blank, T. O. (2008). Meaning making and psychological adjustment following cancer: The mediating roles of growth, life meaning, and restored just-world beliefs. Journal of Consulting and Clinical Psychology, 76(5): pp. 863 – 875.

Terapia de duelo: cómo ayudar a una persona ante una pérdida

cómo ayudar a una persona en duelo

El duelo patológico es una de las experiencias más angustiantes por las que puede pasar un paciente. Este fenómeno surge cuando sentimos la pérdida de algo o alguien con quien manteníamos un fuerte vínculo afectivo, normalmente un familiar o amigo. A lo largo de este artículo veremos en qué consiste la terapia de duelo, en tipo de intervención psicológica que utilizan los psicólogos para tratar a las personas cuyo duelo les impide ser felices y llevar una vida normal.

Ponte en contacto con nosotros si crees que podemos apoyarte en un proceso de duelo.

Nuestra Terapia para el Duelo

¿Qué es la terapia de duelo?

En el mundo de la psicoterapia, existe una gran diversidad de estrategias y herramientas utilizadas por los psicólogos para mejorar la calidad de vida de sus pacientes. La diversidad de estos recursos terapéuticos es un reflejo de la diversidad de problemas psicológicos a tratar o a solucionar, y la terapia de duelo es justamente el tipo de intervención que se utiliza en los casos de duelo patológico, cuyas características veremos más adelante.

En definitiva, el objetivo de la terapia de duelo es ayudar a la persona a superar la muerte de un ser querido o la desaparición de algún elemento de su vida por el cual el paciente sentía un fuerte apego.

La naturaleza de este tipo de terapia psicológica la convierten tanto en una manera de apoyar a alguien en momentos difíciles, como en una herramienta para que esta persona aprenda nuevas maneras de interpretar la realidad y de interactuar con el entorno y con los demás, de modo que vuelva a tener una vida normal. Todo esto se hace desde la idea de que nuevos hábitos de acción y de pensamiento generan a su vez nuevas maneras de sentir, de vivir las emociones.

Ahora bien… ¿en qué casos se considera que el duelo se ha transformado en patológico y que por consiguiente requiere de terapia de duelo? Veámoslo.

¿Qué es el duelo patológico?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el duelo no es en sí un trastorno mental. En la mayoría de las ocasiones, se trata de una reacción normal y esperable ante la pérdida de alguien o algo por lo que hemos sentido emociones de afectividad, ya sea porque hemos establecido un vínculo amoroso con esa persona (familiares, amigos, pareja, etc.) o porque lo consideramos una parte importante de nuestra vida en general (casa, pueblo de origen, etc.).

El duelo surge normalmente ante la idea de que muy probablemente no volveremos a ver aquello por lo que sentimos afecto, probabilidad que se convierte en certeza cuando esta situación involucra la muerte o la destrucción total de una estructura u objeto.

Así, podríamos decir que el duelo es la otra cara de la moneda del hecho de amar; cuando aquello a lo que queremos desaparece, sentimos que nos han arrebatado algo importante de nuestras vidas.

Con el paso del tiempo, la mayoría de situaciones de duelo desaparecen, y conseguimos adaptarnos a una vida en la que esa persona u elemento ya no está. Pero en ciertos casos, el duelo llega a ser tan intenso y persistente, que se convierte en un problema a tratar en psicoterapia. Es entonces cuando es necesario el uso de la terapia de duelo.

El duelo patológico suele expresarse a través de síntomas propios de los trastornos del estado del ánimo, como la depresión o la distimia.

Algunos de estos síntomas son la abulia (desmotivación generalizada y falta de energías para realizar las tareas cotidianas), la anhedonia (dificultades para experimentar placer o alegría) y una tristeza más o menos intensa pero constante, vinculada normalmente a la melancolía y el sentimiento de desesperanza.

 

¿Cómo funciona este tipo de terapia psicológica?

Estas son algunas de las pautas que los psicólogos utilizan en terapia de duelo para contribuir a que los pacientes superen el duelo.

1. Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es una estrategia por la cual el terapeuta contribuye a que el paciente se cuestione sus creencias que le producen malestar y las sustituya por otras más adaptativas.

Por ejemplo, muchas personas que experimentan duelo por la pérdida de un ser querido creen que están solas ante la muerte, o que no pueden amar a más gente para no volver a sufrir de esa manera. En terapia, se plantean razonamientos en los que se ve la nula utilidad y el escaso realismo de esas ideas.

Además, en esta fase de la reestructuración cognitiva también se trabajan contenidos relacionados con la autoimagen y la autoestima del paciente, ya que en los casos de duelo suelen aparecer problemas en estas áreas. El objetivo es que se asuma la propia mortalidad y la propia vulnerabilidad ante el mundo y el paso del tiempo como algo normal, que nos define, y que no debería impedirnos ser felices.

 

2. Activación conductual

La activación conductual se usa en pacientes con síntomas depresivos, y se basa fundamentalmente a crear las condiciones para que la persona vuelva a adoptar un estilo de vida activo.

Para ello, se busca que el paciente se comprometa con la realización de ciertas actividades en su vida cotidiana, de manera que se rompa el círculo vicioso de la pasividad y el sedentarismo. Involucrarse físicamente en actividades estimula el pensamiento y hace aparecer sensaciones y sentimientos nuevos.

 

3. Desensibilización sistemática

En los casos en los que el duelo patológico vaya de la mano de traumas psicológicos (por ejemplo, por haber presenciado una muerte repentina) se utilizan técnicas propias de los trastornos de ansiedad, como la desensibilización sistemática.

La idea es asociar los pensamientos intrusivos vinculados al trauma con sensaciones neutrales, que no generan malestar. De esta manera, estas imágenes mentales pierden poder de influencia sobre nosotros, dejamos de prestarles atención, y finalmente van desapareciendo poco a poco.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

Archer, J. (1999). The nature of grief: The evolution and psychology of reactions to loss. Londres: Routledge.
Bayés, R. (2001). Psicología del sufrimiento y de la muerte. Barcelona: Martínez Roca.
Worden, W.J. (2004). El tratamiento del duelo: asesoramiento psicológico y terapia. Barcelona: Paidós.

¿Qué es la terapia psicodinámica y para qué sirve?

Qué es la terapia psicodinámica

A lo largo de la historia de la psicología, un aspecto de la mente humana que ha despertado mucho interés en los investigadores es el fenómeno de lo inconsciente. Es decir, la parte de los procesos psicológicos que ocurre sin que nos demos cuenta, ajena a nuestras decisiones voluntarias. La terapia psicodinámica es uno de los planteamientos que surgen de la voluntad de comprender mejor esta parte que los individuos desconocen de sí mismos, y como es uno de los enfoques terapéuticos más importantes, en este artículo explicaremos qué es y cómo se utiliza para tratar a pacientes.

Si crees que podemos ayudarte con sesiones de terapia psicoanalítica o psicodinámica, contáctanos a través de este enlace.

Nuestra Terapia Psicoanálisis

¿Qué es la terapia psicodinámica?

No resulta sencillo explicar qué es la terapia psicodinámica, pero a modo de resumen empecemos con sus dos características principales: el hecho de que surge a partir de las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud, y su inspiración en las ideas de la filosofía existencialista y posmoderna.

Por un lado, la terapia psicodinámica pone el foco de la intervención psicológica en la parte inconsciente de la mente humana, entendiendo que esta es el verdadero motor de aquello que hacemos o pensamos de manera consciente.

Por el otro, asume que la manera en la que las personas interpretan la realidad y extraen conclusiones de lo que les ocurre es única en cada individuo, y que no es posible reducir la psique humana a categorías capaces de ser analizadas cuantitativamente. Es por ello que la realidad psíquica de cada persona es fundamentalmente subjetiva y corresponde a cada uno darle un cierto orden y sentido, según esta perspectiva terapéutica.

Pero veamos más en detalle de qué manera la terapia psicodinámica se inspira en las obras de Sigmund Freud y de sus seguidores.

 

Sus fundamentos en el psicoanálisis

 

Sigmund Freud es conocido por ser el principal desarrollador e impulsor del psicoanálisis, un paradigma psicológico surgido a finales del siglo XIX que ya desde el principio se caracterizó por entender la mente humana como una estructura que cuenta con varios niveles: algunos más superficiales y accesibles para nuestra consciencia, y otros más profundos y fuera del alcance de nuestros estados conscientes.

Pues bien: para Freud y sus seguidores, es este nivel más profundo e inconsciente el que de verdad explica por qué pensamos, sentimos y nos comportamos como lo hacemos, y la parte consciente es tan solo una máscara que recubre todo lo que realmente somos.

De vez en cuando, según el psicoanálisis freudiano, contenidos de lo inconsciente emergen a través del filtro de lo consciente y nos pueden dejar extrañados o confundidos mediante la vivencia de ciertos sueños, determinados errores al hablar (como cuando decimos por error una palabra cuando queremos decir otra) o algunas acciones que realizamos casi sin pensar y que aparentemente no tienen sentido o son inapropiadas.

Pero en la mayoría de las ocasiones, la cara inconsciente de nuestra mente se expresa a través de la parte consciente sin que nos demos cuenta.

¿Y cuál es la razón de ser de este parte consciente, entonces? La respuesta a esto nos explica también por qué la terapia psicodinámica se llama así.

¿Qué significa “psicodinámica”?

Según el psicoanálisis, los componentes conscientes de la mente humana están ahí porque las mecánicas inconscientes que nos mueven necesitan un contrapeso que evite que nos dominen las pasiones y las fuentes de angustia y ansiedad que marcan nuestra existencia, debido a las discrepancias entre lo que deseamos y lo que la realidad nos puede ofrecer.

Así, la parte consciente es aquella que obliga a la inconsciente a someterse a una cierta armonía y orden, a no someter a todo el cuerpo a impulsos, deseos irrefrenables y conductas disruptivas que nos impidan socializar con los demás.

Por eso, a la vez que para Freud en la psique del ser humano existe una división entre lo consciente y lo inconsciente, también existen otra clase de fronteras en nuestra mente: las que separan tres instancias mentales que son el Ello, el Yo y el Superyó.

  • El Ello es la instancia psíquica pasional que nos mueve a conseguir aquello que queremos en el aquí y el ahora.
  • El Superyó es la que nos lleva a intentar ser la versión más perfecta posible de nosotros mismos de acuerdo a ciertas normas morales que adoptamos de la cultura que nos rodea.
  • El Yo es la instancia que intenta arbitrar entre las dos anteriores para encajar lo mejor posible en el mundo y sobrevivir en el intento, sin dejarnos llevar por impulsos que nos matarían ni aferrarnos de manera obsesiva a las normas para no caer en crisis mentales.

 

Este conflicto no es malo de por sí, pero está en su naturaleza ser vulnerable a ciertos desequilibrios, y cuando por algún motivo hay claras ganadoras y claras perdedoras, solemos experimentar malestar o generar situaciones que nos producen malestar.

Así pues, según la perspectiva del psicoanálisis, el funcionamiento de la mente humana se basa en el conflicto constante entre instancias psíquicas con intereses contrapuestos: ese choque de fuerzas es el componente dinámico al que se refiere la palabra “psicodinámica”, porque la mente no es algo estático, sino algo que cambia constantemente y que no existiría sin ese continuo movimiento interno.

¿Para qué sirve la terapia psicodinámica y cuáles son sus objetivos?

La terapia psicodinámica no tiene como objetivo ni hacer que todo lo inconsciente pase a lo consciente ni que nuestro lado pasional se someta completamente a nuestro lado moral, porque eso sería imposible e intentarlo resultaría dañino.

Su objetivo es, en todo caso, contribuir a que en la mente y en la conducta de las personas exista un equilibrio sano, y permitir que conflictos psicológicos enquistados en lo inconsciente puedan ser expresados y comprendidos por la persona, para poder reconciliarse con uno mismo y darle un nuevo significado a viejos traumas, miedos irracionales, creencias disfuncionales y deseos frustrados.

De esta manera, apuntando al verdadero conflicto psicológico que tiene lugar entre lo consciente y lo inconsciente, y no solo al síntoma, se pretende tratar desde la raíz las diversas formas de malestar psicológico y los patrones de conducta que nos traen problemas y que son consecuencia de fenómenos mentales que, a pesar de estar en nosotros, desconocemos.

Eso sí, la terapia psicodinámica no es como las sesiones de psicoanálisis. En la primera, se pone énfasis en dar solución a problemas muy concretos en el menor tiempo posible.

Sin embargo, algunos de los métodos que utiliza son compartidos con los del psicoanálisis tradicional, como el uso de la asociación libre, en el que el paciente dice lo que le viene a la mente al pensar en determinados conceptos.

En cualquier caso, cada persona es motor de su propio cambio a mejor, y el terapeuta no impone; solo acompaña en el proceso de descubrirse a uno mismo.

 

Referencias bibliográficas:

Anderson, E.M., Lambert, M. J. (1995). Short-term dynamically oriented psychotherapy: A review and meta-analysis. Clinical Psychology Review. 15 (6): 503 – 514.
Rycroft, C. (1968). A Critical Dictionary of Psychoanalysis. Nueva York: Basic Books.
Sundberg, N. (2001). Clinical Psychology: Evolving Theory, Practice, and Research. Englewood Cliffs: Prentice Hall.

Las 6 fases de la terapia psicoanalítica

Fases de la terapia psicoanalítica

La terapia psicoanalítica se caracteriza entre otras cosas por ser ir adaptándose a las circunstancias sin seguir una estructura muy rígida. Esto es así porque, para la perspectiva teórica desde la que parte el psicoanálisis, cada paciente experimenta una forma de malestar única, basada en sus experiencias pasadas y que forman parte de su identidad como individuo. Sin embargo, es posible resumir el qué consiste este proceso terapéutico fijándonos en cuáles son las principales fases de la terapia psicoanalítica, basada en las obras de Sigmund Freud y de sus seguidores. Justamente este es el tema que vamos a abordar en este artículo.

Si crees que podemos ayudarte con sesiones de terapia psicoanalítica, contáctanos a través de este enlace.

Para empezar: ¿qué hacen los psicoanalistas?

Antes de nada, demos un repaso rápido al concepto del psicoanálisis. Este puede ser entendido tanto como una propuesta psicoterapéutica para pacientes, por un lado, como el conjunto de teorías sobre el funcionamiento de la mente que sirve de base para este tipo de terapia, por el otro.

Si nos centramos en el psicoanálisis entendido como agrupación de teorías, lo más destacable de estas es que dan mucha importancia al componente inconsciente de la psique humana, hasta el punto de que se asume que este es el que nos mueve a comportarnos, pensar y sentir tal y como lo hacemos.

Dicho de otro modo, los psicoanalistas trabajan desde la idea de que lo más relevante que nos pasa ocurre siempre en la cara oculta de nuestras mentes, la que no es accesible por nuestra consciencia.

A su vez, en el para el psicoanálisis, el funcionamiento de la mente humana se apoya en el movimiento que produce la tensión entre elementos psíquicos que están en conflicto entre sí a pesar de existir dentro de la misma persona.

¿Y cuál es este conflicto, aquello que produce contradicciones en el funcionamiento interno de los seres humanos?

Por un lado, están los elementos psicológicos que quieren salir de lo inconsciente para formar parte de lo consciente, y por el otro están los elementos psicológicos que luchan por impedir que los anteriores salgan de lo inconsciente para que no nos veamos cegados por nuestros deseos y nuestros impulsos más ocultos y pasionales.

El objetivo de la terapia psicoanalítica

Por otro lado, las diferentes fases de la terapia psicoanalítica están pensadas para ir desvelando poco a poco cuál es la verdadera raíz del malestar psicológico de los pacientes, buscando sus causas profundas mirando más allá de la superficialidad de los síntomas de los que se quejan quienes acuden a su primera consulta.

A medida que el trabajo en equipo del terapeuta y el paciente va haciendo emerger la naturaleza del problema real a tratar, es posible integrar en la consciencia buena parte de estos contenidos psicológicos que generaban dolor psicológico o patrones de conducta inadecuados, otorgándoles un significado que nos permita aceptar su existencia y dejando de luchar por mantenerlos completamente reprimidos en nuestro inconsciente.

 

Fases de la terapia psicoanalítica

Estas son las principales fases de la terapia psicoanalítica, ordenadas.

1. Establecimiento del motivo de consulta

En esta primera fase, se da la oportunidad a los pacientes para que describan el motivo por el que acuden a estas sesiones de terapia psicoanalítica, expresando también sus preocupaciones y su manera de experimentar el malestar que les lleva a consulta.

Ahora bien, en terapia psicoanalítica no se da por supuesto que la verdadera fuente de malestar es aquella que el paciente cree. A fin de cuentas, desde el paradigma del psicoanálisis se pone énfasis en las limitaciones de la consciencia a la hora de entender lo que ocurre en la mente de uno mismo. Llegar a conocer el verdadero motivo por el que se va a consulta también forma parte de este proceso de terapia.

Por eso, en la fase de la entrevista inicial simplemente se crea una situación en la que el profesional realice una recogida de datos básicos, y para que este pueda decidir qué tipo de contenidos de la vida del paciente es conveniente explorar más adelante.

2. Entrevistas de exploración del problema

En esta segunda fase de la terapia psicoanalítica el profesional lleva a cabo una serie de entrevistas semi-estructuradas con el paciente con el objetivo de conocer su trayectoria vital y el contexto familiar y social en el que ha ido desarrollándose como persona.

Es decir, que en esta etapa los psicoanalistas plantean una serie de preguntas de forma más o menos improvisada, aunque teniendo en cuenta cuáles son los temas principales a examinar a priori.

3. Establecimiento de las primeras hipótesis

Tal y como hemos visto, para los psicoanalistas los conflictos que tienen lugar en la parte inconsciente de la mente tienen una gran importancia a la hora de explicar por qué surgen los trastornos psicológicos y los problemas para adaptarse a las circunstancias que la vida nos plantea.

Por eso, esta es una de las fases de la terapia psicoanalítica más importantes, porque aquí ya se intenta a crear situaciones para que estos problemas reprimidos en lo inconsciente se expresen a través de las acciones y del discurso de la persona.

Estos contenidos encerrados en lo inconsciente (y cuya lucha por salir de ahí es la verdadera causa del malestar) se expresarán de manera no muy clara ni evidente, sino mediante formas más discretas, a causa del filtro que supone la parte consciente de la persona. Por ejemplo, surgirán plasmadas indirectamente a través de símbolos aparecidos en sueños, sustituciones de palabras mientras se habla, etc.

Sin embargo, los psicoanalistas están entrenados para detectar la expresión de lo inconsciente en lo consciente.

Para poder recoger información indirecta sobre lo que pasa en lo inconsciente de los pacientes, los psicoanalistas usan técnicas y herramientas como las pruebas proyectivas (test de Rorschach, test del árbol, etc.).

Luego, el profesional de la terapia psicoanalítica establece una hipótesis acerca de cuál puede ser la causa del problema que hace sufrir a la persona y/o a su entorno familiar y social.

4. Devolución de la información

En esta fase, se informa al paciente acerca de la información importante recabada hasta el momento, y se le pide que opine sobre esto. La manera de reaccionar de la persona también es tenida en cuenta de cara a definir mejor qué le ocurre a la persona y cómo se la puede ayudar.

5. Fase de análisis

En esta fase de la terapia psicoanalítica, paciente y terapeuta examinan juntos los indicios por los cuales se expresa el conflicto psicológico que está detrás de los pensamientos y acciones problemáticas de quien acude a consulta, y trabajan para darles significado e integrarlos en la consciencia.

Se trata de una etapa de la intervención terapéutica que puede variar mucho dependiendo de la orientación psicoanalítica del profesional, si bien hay ciertos recursos que son especialmente populares, como la asociación libre.

En general, el terapeuta ayuda al paciente a que las barreras que separan lo consciente y lo inconsciente se debiliten y se entre en un estado de relativa no represión de las ideas y de los sentimientos, para que todo pueda ser expresado sin miedo a ser juzgados por los demás.

De esta manera, a la vez que se va comprendiendo cómo opera la mente inconsciente de uno mismo en lo relativo a temas que producen malestar (traumas, complejos e inseguridades, miedos, etc.) se produce también un alivio del malestar.

6. Revisión de los pasos anteriores

En la fase final, el paciente da su opinión sobre el proceso y valora los resultados obtenidos. De esta manera, siempre se está a tiempo de corregir algo si considera que aún se siente significativamente mal y queda trabajo por hacer.

 

Nuestra Terapia Psicoanálisis

Referencias bibliográficas:

Burnham, J. (ed.) (2012). After Freud Left: A Century of Psychoanalysis in America. Chicago: University of Chicago Press.
Quidonoz, J.M. (2005). Reading Freud. A Chronological Exploration of Freud’s Writings. The New Library of Psychoanalysis. Abingdon: Routledge.

Logopedia infantil: ¿qué es y en qué casos puede ayudar a tu hijo?

Logopedia infantil qué es

Logopedia infantil: ¿qué es y en qué casos puede ayudar a tu hijo?. La infancia es una etapa clave en la vida de todas las personas, pero resulta especialmente importante en el desarrollo de ciertas aptitudes psicológicas. Parte de este grupo de capacidades que emergen sobre todo durante los primeros años de vida son las habilidades comunicativas, en cuyo centro está el dominio del lenguaje.

Es precisamente por eso que existen profesionales que se dedican a aplicar terapia para ayudar a aquellos niños y niñas que experimentan problemas a la hora de comunicarse. La logopedia infantil es la disciplina que se encarga de guiar y entrenar a los más pequeños en su proceso de gestionar las alteraciones de la expresión o la comprensión del lenguaje, y en este artículo veremos sus características, funciones y utilidad.

¿Qué es la logopedia infantil?

Para comprender qué es la logopedia infantil, primero hay que conocer el concepto más genérico que lo abarca: la logopedia. Esta es la disciplina que se encarga de intervenir mediante terapia del lenguaje en personas con problemas en su uso de las actividades comunicativas, tanto de manera oral como escrita, y tanto en la comprensión como en la emisión de mensajes.

Así, los logopedas asisten a personas con muchos tipos de alteraciones que afectan directa o indirectamente a su capacidad comunicativa, como las lesiones cerebrales que dificultan la coordinación de los músculos del habla, los trastornos del neurodesarrollo que complican el proceso de leer y comprender un texto, las lesiones en las cuerdas vocales producto de la costumbre de hablar de un modo inadecuado, etc.

Por otro lado, entendemos por logopedia infantil el conjunto de prácticas ejercidas por los logopedas durante su trabajo con niños y niñas, que son un grupo de población especialmente vulnerable a verse perjudicado por problemas en sus capacidades comunicativas.

 

¿Cómo puede ayudar a los niños?

Muchos padres y madres se ven en condiciones de acudir a servicios de logopedia infantil para ayudar a su hijo o hija; es algo normal, porque muchos pequeños pueden experimentar problemas en alguna de las áreas de dominio del lenguaje, dado que hay muchas y todas requieren de un proceso de aprendizaje complejo y que requiere esfuerzo.

Sin embargo, si hay un momento en la vida en el que merece la pena invertir tiempo y esfuerzos en aprender estas habilidades, es la infancia.

La importancia del uso del lenguaje en la infancia no consiste simplemente en que esta última sea la etapa de la vida en el que se aprende más rápido a hablar y a comprender lo que otros dicen; además, hay que tener en cuenta que la niñez supone una ventana de oportunidad para el desarrollo del lenguaje. Por eso, si ante ciertos problemas en el uso del lenguaje se deja pasar el tiempo y no se acude a un logopeda infantil, nada nos garantiza que más adelante no sea mucho más complicado ponerle remedio a esas alteraciones.

Una vez se ha pasado cierta edad, hay ciertas capacidades vinculadas a la comunicación que, en caso de no haber sido aprendidas de la manera correcta, difícilmente llegarán a ser dominadas del todo en la etapa adulta. A su vez, los efectos de algunos trastornos que afectan al habla, la comprensión, a la escritura o al lenguaje no verbal, resultan más dañinos si los experimenta un niño o niña, y eso hace necesaria la intervención de profesionales especializados.

Ejemplos: la utilidad de la logopedia en niños y niñas
Esta es una lista de ejemplos en la que podemos ver casos en los que es importante recurrir a la logopedia infantil.

1. Niños con tartamudez

La tartamudez, también llamada disfemia, es un trastorno en el que la producción del habla queda interrumpida por repeticiones involuntarias de un mismo fonema, o por pausas repentinas.

En algunos casos, la tartamudez es producto de una dinámica errónea de aprendizaje del habla en la cual el niño o niña aprende a reaccionar a sus equivocaciones parando en seco al hablar y tensionando los músculos de la cara como respuesta a la sensación de pérdida de control. Si se consolida esta dinámica de gestión del habla, la tartamudez puede cronificarse, pero con la ayuda de la logopedia infantil en etapas tempranas de este trastorno, se puede llegar a gestionar bien.

2. Niños con dislexia

La dislexia consiste en la dificultad a la hora de leer textos; se lee de manera significativamente más lenta de lo que tocaría para un niño o niñas de esa edad, y esto no se explica por la falta de horas de clase y de prácticas.

El trabajo de la logopedia infantil resulta especialmente importante teniendo en cuenta que las dificultades al leer repercuten claramente en el aprendizaje de los pequeños y pueden predisponer al fracaso escolar. Es decir, el simple hecho de pasarlo mal al leer y hacerlo de una manera poco ágil y eficaz, deriva en otros problemas que tienen que ver con la falta de habilidades y de conocimientos. Un hijo con dislexia no tiene por qué dejar que su vida quede condicionada por un problema tan específico como la dislexia.

3. Niños con disortografía

En algunos casos, las dificultades a la hora de escribir respetando las normas ortográficas son tan notorias que se puede hablar de un trastorno: la disortografía. Contar con el apoyo de logopedas que enseñen al niño o niña a gestionar los efectos de la disortografía y a escribir del mejor modo posible los mantendrá mucho más conectado a una red amplia de relaciones sociales, tanto en el ámbito personal como, más adelante, en el del trabajo.

4. Niños con discapacidad intelectual

Las complicaciones en el proceso de maduración del cerebro asociadas a la discapacidad intelectual también producen frecuentemente problemas a la hora de comunicarse.

Por eso, los logopedas infantiles sirven como parte del equipo multidisciplinar que debe tratar a los niños y niñas con estas características, como complemento a otro tipo de intervenciones que tienen como objetivo reforzar sus procesos de aprendizaje en otras competencias.

5. Otros casos

Existen muchos otros casos en los cuales resulta imprescindible la logopedia infantil.

 

Nuestra Terapia Logopeda

Referencias bibliográficas:

Cross, M. (2011). Children with social, emotional and behavioural difficulties and communication problems: there is always a reason. Londres: Jessica Kingsley Publishers.
Richard G.J. (2011). “The role of the speech-language pathologist in identifying and treating children with auditory processing disorder”. Lang Speech Hear Serv Sch. 42 (3): 241 – 245.

¿Cómo funciona la terapia online y para qué casos es positiva?

Cómo funciona la terapia online

¿Cómo funciona la terapia online?. Uno de los problemas que afrontan quienes quieren encontrar un psicólogo que atienda su caso es la falta de tiempo. Afortunadamente, a medida que la tecnología ha ido avanzando, el desarrollo de las herramientas online ha hecho posible que surja un nuevo tipo de psicoterapia que se adapta mejor a los horarios de las personas: la terapia online.

Si continúas leyendo, aprenderás cómo funciona la psicoterapia online, cuáles son sus ventajas y en qué casos resulta especialmente útil para los pacientes.

Nuestra Terapia Online

Terapia online: qué es y cómo funciona

Dicho de manera resumida, la terapia online es fundamentalmente la versión a distancia de la psicoterapia de siempre, utilizando las ventajas y los recursos de Internet.

Así, la psicoterapia online es una modalidad de intervención psicológica que se adapta al potencial de las nuevas herramientas desarrolladas en el mundo digital y aprovechando su capacidad para flexibilizar el tipo de servicio ofrecido.

En la gran mayoría de los casos, los psicólogos y clínicas de psicología que realizan sesiones de evaluación y tratamiento a pacientes a través de Internet no requieren que estos últimos tengan grandes conocimientos de informática; al contrario, plantean estas sesiones para que sea muy fácil usarlas. Desde el punto de vista de quienes quieren encontrar ayuda psicológica en la terapia online, solo es necesario poseer un nivel básico, de usuario, en el uso los aparatos conectados a la red virtual.

La psicoterapia online se suele basar en la videollamada, la experiencia es muy similar a la de las sesiones presenciales, y su eficacia es la misma.

Y decimos “aparatos” en general porque la terapia online no se limita solamente a los ordenadores tipo PC, sino que puede desarrollarse mediante aparatos más pequeños siempre que tengan acceso a la web. Eso sí, para sacar máximo provecho de este tipo de servicio, en general se recomienda que en los momentos de iniciar la interacción con el profesional de la salud mental se esté en un lugar tranquilo y apartado, y que se pueda disponer de una pantalla que permita ver bien al terapeuta.

Más allá de estas diferencias técnicas con la terapia presencial, la terapia online no se diferencia mucho de las sesiones de psicoterapia de toda la vida. El principal componente distintivo entre recurrir a los psicólogos online y asistir al gabinete o consulta para asistir a la cita con el psicólogo es el medio a través del cual tiene lugar la comunicación. Todas las diferencias entre una modalidad y la otra parten de eso.

Como la psicoterapia online se suele basar en la videollamada, la experiencia es muy similar a la de las sesiones presenciales, y su eficacia es la misma.

 

Ventajas: un tipo de asistencia psicológica especialmente positiva para…

A continuación veremos varios de los puntos fuertes y ventajas que tiene la terapia online, y el tipo de pacientes que más se pueden beneficiar de este servicio.

1. Ahorrar en tiempo

Con la psicoterapia online no es necesario realizar desplazamientos desde casa ni prepararse para salir a la calle; tan solo hay que encender el ordenador o dispositivo similar, y en unos pocos clics ya se inicia la sesión a la hora acordada.

De esta manera, quienes tienen un horario muy ajustado porque deben atender a un gran número de responsabilidades en casa o en el trabajo, encuentran en la terapia online un recurso para dedicar tiempo a su bienestar psicológico de una manera más eficiente.

2. Preservar aún más el anonimato y la discreción

Si bien la idea de que ir a terapia es motivo para avergonzarse ha ido desapareciendo en las últimas décadas a medida que se ha asumido que todo el mundo puede necesitar de estos servicios en algún momento de su vida, no es poco frecuente que algunos pacientes tengan reparos a la hora de exponerse yendo al psicólogo.

Se trata de un temor irracional que a pesar de que solo existe a causa de la tradicional estigmatización de los pacientes de terapia, puede llegar a afectar a muchas personas. Y esto hace que a pesar de que realmente se necesite asistencia psicológica, se busquen excusas para no ir.

Afortunadamente, la terapia online ayuda a combatir estos miedos limitadores. Los sistemas de cifrado que utilizan la mayoría de plataformas digitales en las que se apoya la terapia online hacen que todo el contenido del intercambio de información entre pacientes y psicólogos online sea anónimo y privado.

Además, el hecho de no tener que ir a una clínica o gabinete de psicología hace que la discreción aumente.

De esta manera, las personas con tendencia a preocuparse por el qué dirán, o que sientan que su entorno cercano busca cualquier excusa para criticar su estilo de vida, encuentran en la terapia online un potente aliado que paradójicamente les puede ayudar también a dejar de estar sujetas a esa clase de temores y fuentes de ansiedad.

3. No verse limitado por la geografía

Gracias a la terapia online, no vivir en el mismo pueblo o ciudad que el profesional de la psicoterapia no resulta un impedimento importante.

Esto resulta especialmente útil para quienes viven en zonas relativamente aisladas o en las que no hay demasiada oferta en cuanto a psicólogos, y permite elegir al psicoterapeuta que encaje con lo que se busca sin preocuparse por el factor geográfico.

4. Mantenerse en un lugar seguro

Evidentemente, técnicamente casi cualquier centro de psicología es seguro; pero el hecho de poder recibir asistencia psicológica casi en cualquier lugar gracias a la terapia online permite que muchos pacientes se sientan más seguros y cómodos al abrirse a esta experiencia en un espacio que les resulta familiar.

Esta característica es algo que agradecen especialmente las personas que van a terapia sintiendo una cierta inseguridad e incertidumbre sobre lo que pasará, de manera que resulta una ventaja que se plasma sobre todo en las primeras sesiones.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Feixas, G. y Miró, M.T.(1998). Aproximaciones a la psicoterapia. Una introducción a los tratamientos psicológicos. Barcelona: Paidós.
Gratzer, D. y Khalid-Khan, F. (2016). Internet-delivered cognitive behavioural therapy in the treatment of psychiatric illness. CMAJ, 188(4) pp. 263 – 272.

La depresión: síntomas y el papel del psicólogo

La depresión síntomas y el papel del psicólogo

La depresión: síntomas y el papel del psicólogo. El término depresión hace alusión a tres conceptos, según el DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales) relacionados entre sí pero diferentes: por un lado es un síntoma (tristeza o estado de ánimo deprimido) y como tal, está en la mayor parte de los trastornos psicopatológicos.

Sentirse triste o deprimido es una de las condiciones del malestar psicológico más frecuente en las personas, pero debe diferenciarse del puntual “bajo estado de ánimo” tan frecuente en personas sin patología alguna.

En este artículo analizaremos los principales síntomas de la depresión.

Nuestra Terapia para la Depresión

¿Qué es la depresión?

El papel del psicólogo es superar este primer escollo y crear un clima de confianza y voluntad de superación.

También hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas relacionados: tristeza, pérdida de interés, sentimientos de inutilidad, insomnio, hipersomnia, ideación suicida, pérdida de apetito o de peso, dificultades de concentración, etc. finalmente, el término depresión alude también a un trastorno para el cual se han especificado unos parámetros de duración: los síntomas descritos aparecen, la mayor parte del día o casi todos los días durante un periodo mínimo de dos semanas.Los síntomas más frecuentes son: Falta de interés, de motivación y/o esperanza. Tristeza. Ideas suicidas o de muerte (deseo de morir).

 

Según el manual de diagnóstico DSM IV, el trastorno depresivo se caracteriza por la aparición de uno o varios episodios depresivos mayores. El episodio depresivo mayor se caracteriza por mantener un periodo de duración de al menos dos semanas, tiempo durante el cual existe un estado deprimido o pérdida de interés, junto a la incapacidad para disfrutar del placer en casi todas las actividades. A esto se añaden al menos cuatro síntomas de la siguiente lista:

  • Pérdida de peso sin que se esté realizando un régimen
  • Aumento de peso.
  • Insomnio o hipersomnia.
  • Agitación o enlentecimiento psicomotor.
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimiento de inutilidad o culpa.
  • Disminución de la capacidad de pensar.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o ideas de suicidio.

 

El papel del psicólogo

Cuando se acude al psicólogo con estos síntomas, el sentimiento de desesperanza y la desconfianza en la mejora está latente.

El papel del psicólogo es superar este primer escollo y crear un clima de confianza y voluntad de superación. Poco a poco, cuando a través del trabajo en las diferentes técnicas de la psicología cognitivo conductual y la profundización en las causas de la depresión, desde el punto de vista emocional, se va generando ese lazo psicólogo paciente, que devuelve la confianza y superación de la depresión.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

La ansiedad puede superarse: síntomas y tratamiento

La ansiedad puede superarse

Cuando la ansiedad aparece en nuestras vidas y se mantiene, nada parece volver a ser lo mismo y nuestro día a día es un constante comparar con la vida que teníamos antes y cómo nos sentíamos. Aparece un alto estado de  alerta a que los síntomas de la ansiedad aparezcan en cualquier momento y esa es la pescadilla que se muerde la cola, mi elevada alerta provocará la sintomatología que tanto tememos.

La ansiedad puede superarse si aprendemos a reconocer los síntomas y a no luchar contra ellos.

Parece así dicho tarea fácil, pero existen multitud de técnicas de la psicología que así lo demuestran.

Nuestra Terapia para la Ansiedad

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una reacción natural en el ser humano, siempre que ésta sea proporcionada al estímulo que la desencadena. Sentiremos ansiedad antes de un examen, en una entrevista de trabajo o ante una situación objetivamente tensa. Por lo general la ansiedad es una respuesta adaptativa.

En cambio, cuando aparece de forma injustificada, sin razón aparente o ante estímulos o situaciones que no suponen una amenaza real, hasta el punto de interferir en nuestra vida diaria, se habla de una ansiedad des-adaptativa.

 

Síntomas físicos

  • Taquicardia.
  • Sensación de falta de respiración u opresión en el pecho.
  • Tensión muscular.
  • Temblores.
  • Sudoración.
  • Alteraciones del sueño: dificultad para conciliarlo o despertarse sobresaltado en mitad de la noche.
  • Alteraciones de la alimentación: falta de apetito o comer en exceso.
  • Tensión o nudo en el estómago.
  • Sensación de mareo.

 

Síntomas cognitivos

  • Pensamientos catastrofistas.
  • Desorientación y sensación de pérdida de control.
  • Pensamientos recurrentes de miedo a la enfermedad, a alguna desgracia o a que aparezcan los síntomas físicos.
  • Pensamientos de anticipación al futuro o de anclaje al pasado.
  • Falta de concentración y dificultad para mantener la atención.
  • Miedo a volverse loco.

 

Síntomas conductuales

  • Evitar sitios concurridos o salir de casa solo.
  • Evitar las relaciones sociales.
  • Comprobar constantemente sobre nuestro estado de salud, tomándonos la tensión, palpándonos o preguntando a familiares o allegados qué tal aspecto tenemos.
  • Comprobando constantemente que todo está en orden, para sentir cierto control.

 

Tratamiento

Cuando la ansiedad genera la sensación de indefensión y de no control sobre nuestro cuerpo y conducta, la autoestima y el estado de ánimo pueden verse seriamente dañados al aparecer un sentimiento de indefensión y de no control de nuestras vidas.

El estrés diario, la aparición de problemas o dificultades concretas, algún suceso traumático o la pérdida de un ser querido, ya sea por ruptura o fallecimiento, son algunas de las causas que se encuentran en ocasiones tras la ansiedad.

 

La psicoterapia, junto con las técnicas de des-aprendizaje de la ansiedad y superación de traumas a través de la psicología humanista o de las últimas técnicas desarrolladas a partir de los descubrimientos de la neuropsicología, como el EMDR o las Técnicas de Integración Cerebral, nos ayudan a superar la ansiedad.

El principal objetivo no es que la ansiedad desaparezca, sino en primer lugar perderle el miedo, para  después de aprender a identificar cómo se manifiesta en nuestro cuerpo, pensamiento y emoción dejar de luchar contra ella y entender la ansiedad no como un enemigo dispuesto a atacar, sino como una expresión desajustada y desproporcionada de nuestro cuerpo, que si sabemos cómo manejar se irá rebajando hasta desaparecer.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

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