5 consejos para superar la timidez excesiva

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La timidez puede ser entendida como un rasgo de personalidad más; de hecho, en algunas culturas es considerada una característica positiva, ligada a la humildad y al hecho de no pretender vivir de las apariencias. Sin embargo, es innegable que en algunos casos llega a unos extremos en los que resulta demasiado intensa y llega a dar problemas. Si bien esto no significa que las personas muy tímidas hayan desarrollado una psicopatología, sí que puede resultar recomendable pasar a la acción y desarrollar estrategias de gestión de las emociones para limitar el alcance que tiene en nuestras vidas.

Y es que si bien no existen soluciones que resuelvan el problema de la noche a la mañana, sí tenemos margen de maniobra para lograr esta meta en la escala temporal de meses. Por eso, en este artículo daremos un repaso por varios consejos que ayudan a superar la timidez excesiva a través de hábitos y rutinas.

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¿Qué hacer para vencer a la timidez excesiva?

Sigue estas pautas para mitigar tu propensión a la timidez si esta es muy pronunciada.

1. Explorar los posibles síntomas de fobia social

La timidez excesiva por sí sola no siempre tiene por qué ser considerada fobia social. Sin embargo, ante casos extremos en los que hay un claro malestar generado por la ansiedad ligada a las interacciones sociales, es recomendable observar si se dan los síntomas típicos de la fobia social, en cuyo caso es importante dejar de asumir que el problema se trata solamente de timidez y hay que acudir a psicoterapia cuanto antes. Los profesionales de la salud mental realizarán una exploración del caso particular y si se dan los criterios correspondientes, diagnosticarán este tipo de fobia y darán la posibilidad de empezar un tratamiento.

Existe una gran variedad de síntomas que aparecen conjuntamente con la ansiedad y el malestar que experimentan las personas con fobia social, y todos ellos acrecientan aún más la angustia y la incomodidad que sienten. Algunos de los principales síntomas físicos desencadenados en situaciones en las que hay que interactuar con otras personas son la sudoración intensa y desencadenada en cuestión de segundos, la taquicardia, los temblores, las náuseas, los mareos, el rubor facial intenso, el malestar estomacal, la tensión muscular y las dificultades para respirar.

Esta alteración afecta de tal manera a las capacidades sociales de la persona que la padece y en ocasiones imposibilita cualquier relación social o interpersonal exitosa. Además, el malestar es tan intenso que la persona llega a adoptar rutinas encaminadas a evitar las interacciones con desconocidos o semidesconocidos, aunque eso conlleve perder tiempo e invertir esfuerzos en tareas que no aportan nada bueno más allá de no tener que afrontar una subida repentina de los niveles de ansiedad.

Es por eso que las personas con fobia social no sólo suelen presentar dificultades para hacer nuevos amigos y también para establecer nuevas relaciones amorosas o de pareja, sino que directamente sufren problemas derivados de ese aislamiento social autoimpuesto.

En todo caso, la gran mayoría de aparentes casos de timidez no llegan a constituir fobia social.

2. Sal de la zona de confort al conocer gente nueva

Es importante que te habitúes a estar en contextos en los que puedas presentarte ante personas nuevas y mantener una conversación cara a cara. Esta progresión debe ir de las situaciones más fáciles para ti, a las más difíciles. Por ejemplo, en un inicio puedes participar en foros o redes sociales para hacer amigos y luego quedar en persona, y conforme te vayas acostumbrando a ello, pasar a conocer gente directamente en persona saltándote esos primeros intercambios de mensajes a través de Internet.

Además, tus amigos te pueden ayudar presentándote a personas que tienen cosas en común contigo y con las que será más fácil mantener una conversación de manera espontánea.

3. En las conversaciones cara a cara, adopta un rol activo mediante las preguntas

Interesarse por lo que la otra persona puede contarnos es una muy buena manera de adoptar un rol activo en las conversaciones a la vez que no sentimos la presión de tener que estar hablando todo el rato. De ese modo la atención queda desplazada hacia nuestro interlocutor y no sentimos la presión de tener que quedar bien a través de lo que decimos, de manera que es una muy buena manera de ganar práctica conversando con personas a las que conocemos poco.

4. No rechaces los planes que te ofrecen

No te pongas excusas; si te plantean planes en los que puedes conocer gente, no caigas en las excusas de siempre; exponerte a esas situaciones es la mejor manera de tener la oportunidad de tener todo tipo de conversaciones con gente con la que no entrarías en contacto en otras circunstancias.

5. No rompas el contacto visual durante mucho tiempo

A muchas personas tímidas les desborda la sensación de tener que controlar todos y cada uno de sus movimientos al estar cara a cara con quien no conocen. En vez de tratar de tener bajo control todos tus músculos, presta atención tan solo al hecho de no romper el contacto visual durante muchos segundos seguidos; el resto de elementos del lenguaje no verbal te acompañarán sin que te des cuenta.

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Referencias bibliográficas:

American Psychiatric Association –APA- (2014). DSM-5. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid: Panamericana.

Crozier, W. R. (2001). Understanding Shyness: psychological perspectives. Basingstoke: Palgrave.

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autora del artículo

Laura Palomares Pérez

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-15270

Laura Palomares (Madrid, 1973) se licenció en Psicología en la por la UAM, funda y forma parte de Avance Psicólogos desde el año 1999. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Título de Formadora en Sexología por el Instituto de Ciencias Sexológicas (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henarés. Master en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henares. Prácticum en la Sociedad Sexológica de Madrid-Fundación SEXPOL. Título de Especialista en Terapia Gestalt, por la Fundación Laureano Cuesta en la Universidad de Comillas. Especialista en Terapia de Pareja, por el Centro Psicológico Dr. De Francisco. Diploma en Técnicas de Integración Cerebral (TIC), por el Centro de Terapias de Avanzadas. Tras 25 años de experiencia como psicoterapeuta, ahora colabora como divulgadora para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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