Trastorno bipolar: ¿qué es y cómo podemos tratarlo desde la psicología?

trastorno bipolar

El trastorno bipolar es una patología mental que se caracteriza por cambios severos de humor que van de la depresión a episodios de manía.

Afecta a una de cada cien personas adultas, normalmente comienza en la etapa de la adolescencia (pero no hay que confundirlo en esta etapa con un TDDEA) y rara vez se inicia en personas de más de 40 años.

La causa concreta no está especificada y puede ser múltiple:
– Un trastorno físico dentro del sistema cerebral que se encarga de controlar el estado de ánimo (sistema límbico)
– Un acontecimiento estresante en la vida podría desencadenar un episodio
– Un componente genético

El trastorno bipolar se manifiesta en varios grados o tipos: El bipolar I y II; el trastorno ciclotímico y el de ciclación rápida. De ellos, es más complicado de diagnosticar el tipo II porque sus síntomas son más suaves y la fase maníaca no es tan aguda, pudiendo confundirse con depresión, pero de ellos hablaremos mas extensamente en otro post.

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Manifestaciones del trastorno bipolar: episodios

El trastorno bipolar o maníaco-depresivo se evidencia en cambios de humor muy severos que van hacia uno de los dos polos: un periodo depresivo o un periodo maníaco.

Durante la etapa maníaca la persona tiene sentimientos extremos de bienestar, de alegría, optimismo, confianza en sí mismo y en sus capacidades de manera muy intensa. La persona muestra cambios de comportamiento que pueden aparecer como planes grandilocuentes y poco realistas; puede hablar con mucha rapidez, está activo, se siente lleno de energía y no tiene necesidad de dormir; está feliz y se siente importante; puede tener grandes deseos sexuales; cambia de ideas con rapidez y también puede estar irritable. La primera vez que sucede es habitual que la persona que sufre este episodio no lo perciba, pero sí las personas que le rodean como familiares o amigos.

En la etapa depresiva, el sentimiento de depresión es mayor, es continuo y duradero y le hace a la persona no poder con el día a día. Es un episodio de depresión profunda donde se acusan cambios como llanto incontrolado, pérdida de interés, pérdida en la confianza en uno mismo e incapacidad para tomar decisiones; pérdida de peso y apetito, fatiga extrema y trastornos del sueño; ideas de suicidio.

El trastorno bipolar es difícil de diagnosticar porque puede confundirse con depresión en la fase depresiva. Es muy importante el acompañamiento de la familia durante los episodios

Cuando alguna de estas fases es muy severa pueden aparecer síntomas psicóticos: aparecen durante la fase maníaca con ideas grandiosas sobre uno mismo, creer que se tiene una misión importante que cumplir en el mundo o que se tienen poderes sobrenaturales. En fase depresiva, la culpabilidad es tan profunda que pueden sentir que es la peor persona del mundo. Además de estos síntomas se pueden presentar alucinaciones auditivas, visuales o sensitivas que no se pueden justificar.

Los episodios pueden durar de semanas a meses y la intensidad es muy elevada. Entre los episodios antes se pensaba que entre ambos se recuperaba la normalidad del ánimo, pero hoy se sabe que esto no le ocurre a todas las personas con trastorno bipolar.

Los episodios se pueden desencadenar por factores estresantes: Enamoramiento, un nuevo trabajo, un despido, una ruptura… Que el estresor sea negativo no garantiza que el episodio sea depresivo o maníaco. Cualquier estresor puede dar como resultado uno de ambos.

Tratamiento

Lo ideal es la combinación de tratamiento farmacológico y psicológico como la mejor opción para abordar el trastorno bipolar.

El tratamiento farmacológico facilita la regulación del estado de ánimo para que no haya subidas o bajadas repentinas; y la terapia acompaña al paciente a conocer su enfermedad a través de técnicas psicoeducativas, a la vez que hace un seguimiento del estado anímico y a identificar cuándo se está produciendo un cambio de humor para autocontrolarlos.

Conviviendo con el trastorno bipolar

Es importante que haya un acompañamiento y seguimiento de familiares o personas cercanas cuando se trata de este trastorno. Durante las fases agudas, el acompañamiento es muy importante. Hay que ser paciente, comprensivo y realista, no agrandar las ideas cuando están en fase aguda. En caso de urgencia, es interesante pedir ayuda médica urgente si la persona deja de comer o beber; cuando el comportamiento es arriesgado para sí o para los otros o cuando aparecen ideas de suicidio.

Las personas que conviven con una persona con trastorno bipolar pueden sentirse agotadas o angustiadas tanto en las fases de manía como de depresión, a veces también es interesante buscar apoyo como acompañante para aprender estrategias de control y afrontamiento del estrés.

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