Trastorno dismórfico corporal

Trastorno dismórfico corporal

Trastorno dismórfico corporal. Es sabido que, por muy objetivos que creamos ser a la hor de analizar lo que ocurre a nuestro alrededor, esta sensación de neutralidad y racionalidad completa no es más que una ilusión. Y cuando en vez de pararnos a observar nuestro entorno nos observamos a nosotros mismos, aún podemos llegar a estar más sesgados.

Lo cierto es que la imagen que tenemos acerca de nosotros mismos nunca llegará a ser la misma que tendrá de nosotros cualquier otra persona: el hecho de tener muy “a mano” la información de la que partir antes de emitir una valoración de cómo somos no garantiza que seamos imparciales, tiene el efecto contrario.

Eso sí, que no seamos totalmente objetivos al opinar sobre quiénes somos y qué rasgos nos caracterizan no tiene por qué ser malo. Pero en algunas ocasiones, nuestra subjetividad llevada al extremo puede llevar a que desarrollemos alteraciones psicológicas capaces de hacernos sentir realmente mal. Un ejemplo de esto es el trastorno dismórfico corporal, que tiene que ver con el modo en el que valoramos el aspecto del propio cuerpo. Conozcamos mejor este fenómeno.

 

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

El trastorno dismórfico corporal es una alteración psicológica caracterizada por los pensamientos obsesivos y altamente angustiantes centrados en rasgos físicos del propio cuerpo que son vistos como defectuosos y altamente desagradables. En algunos casos, esos rasgos físicos son reales, pero la interpretación de estos resulta altamente pesimista y basada en fuertes exageraciones; en otros casos, los rasgos físicos valorados negativamente ni siquiera existen, y solo son considerados como reales por quien ha desarrollado el trastorno dismórfico corporal.

Además, en muchas ocasiones las personas que experimentan este problema intentan aliviar esa angustia realizando determinadas acciones una vez la obsesión ha tomado el control de su mente (lo cual puede durar varias horas). Entre las más comunes encontramos el mirarse en un espejo repetidamente y la aplicación de maquillaje en determinadas zonas del cuerpo, así como el hecho de ponerse determinadas prendas de ropa para dejar de tener a la vista la zona que genera la mayor cantidad de malestar.

Así pues, alguien con trastorno dismórfico corporal experimentará malestar y angustia prácticamente cada día debido a la disconformidad con la propia imagen. Los pensamientos obsesivos pueden llevar a que adopte medidas extremas en cuanto a vestuario para intentar ocular esas partes de su cuerpo que no acepta como propios, o a que adopte a medidas poco saludables o directamente peligrosas para deshacerse de esos supuestos defectos físicos.

Al estar vinculada a la existencia de pensamientos obsesivos y de la realización de determinadas acciones para intentar aliviar el malestar, el trastorno dismórfico corporal está relacionado con el Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC), y es por ello que aparece incluido en la categoría del Espectro obsesivo-compulsivo utilizado en el manual diagnóstico psiquiátrico de referencia en Europa, el DSM-5. Por otro lado, también tiene algunas similitudes con la anorexia y la bulimia, pero no es considerado un trastorno de la conducta alimentaria.

 

Síntomas

Tal y como hemos visto, los síntomas del trastorno dismórfico corporal son fundamentalmente dos.

Por un lado está la aparición de pensamientos obsesivos y de un fuerte sentimiento de angustia al pensar en el propio cuerpo y, especialmente, al verse en un espejo o en fotografías y grabaciones de vídeo.

Por el otro, son típicas las conductas ritualizadas (aunque no en el extremo en el que lo están las del Trastorno Obsesivo-Compulsivo) para intentar alejar de la mente esos pensamientos y el malestar asociado a ellos. En ocasiones se llega a ahorrar durante meses para someterse a varias cirugías estéticas que no suelen poner fin al malestar.

Causas

Las causas del trastorno dismórfico corporal son variadas, y tienen que ver tanto con predisposiciones genéticas (que por sí solas no producen ninguna alteración mental dañina) y determinados aprendizajes involuntarios mediados por la cultura en la que se vive. Este último factor resulta especialmente importante en los países de Occidente, en los que los medios de comunicación difunden unos cánones de belleza idealizados y que no reflejan la diversidad real de los cuerpos en la mayoría de seres humanos.

De este modo, teniendo como referencia esas imágenes de cuerpos jóvenes, simétricos y muy próximos a los cánones de belleza masculinos y femeninos, muchas personas terminan siendo incapaces de no sentirse muy mal al mirarse en un espejo.

Tratamiento

En psicoterapia, los psicólogos trabajamos con la raíz del problema, que no está en la existencia de rasgos físicos intrínsecamente desagradables a la vista, sino en la manera en la que la persona con trastorno dismórfico corporal ha aprendido a verse a sí misma.

Para ello se realizan una serie de sesiones terapéuticas en la que se contribuye a que la persona haga evolucionar su estilo de pensamiento al verse a sí misma, y por el otro se la acostumbra a no realizar rituales de comprobación constantes (ya que estos alimentan la angustia y el poder de los pensamientos obsesivos).

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

Buchanan, B.G., Rossell Susan, L., Castle David, J. (2011). Body dysmorphic disorder: A review of nosology, cognition and neurobiology. Neuropsychiatry. 1(1): pp. 71 – 80.
Cororve, M.; Gleaves, D. (2001). Body dysmorphic disorder: A review of conceptualizations, assessment, and treatment strategies. Clinical Psychology Review. 21(6): pp. 949 – 970.
Grant, J.; Won Kim, S.; Crow, S. (2001). Prevalence and Clinical Features of Body Dysmorphic Disorder in Adolescent and Adult Psychiatric Inpatients. Journal of Clinical Psychiatry. 62(7): pp. 517 – 522. merican Psychiatry: A History. The American Journal of Psychiatry, 150,3, pp. 399 – 410.

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