Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC): ¿qué es y cuáles son sus causas?

trastorno obsesivo compulsivo

Todos hemos tenido en momentos de mayor ansiedad o estrés, pensamientos negativos que tratamos de detener con dificultad y que se manifiestan una y otra vez. O esa canción que no deja de venirnos a la cabeza y no podemos apartar de nuestra mente. Todos tenemos también algún pequeño ritual o manía que solemos mantener por hábito. El problema viene cuando estos pensamientos y rituales empiezan a limitar y condicionar nuestra vida diaria, convirtiéndose en un Trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Nuestra Terapia para las Obsesiones

¿En qué consiste el Trastorno Obsesivo Compulsivo, también conocido como TOC?

El Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la aparición de pensamientos negativos y desagradables que generan preocupación, de manera intrusiva y repetitiva. Estos pensamientos recurrentes generan la necesidad de emitir conductas estereotipadas, compulsiones, con el objetivo de neutralizar el pensamiento y disminuir la ansiedad que éste nos ha provocado. Así por ejemplo, si el pensamiento que se me repite es que «al llegar a casa puedo infectar los alimentos de la cocina con los gérmenes que traigo de la calle», trataré de reducir la ansiedad que este pensamiento me genera lavándome las manos con un detergente específico.

Profundizar en el miedo último, con el objetivo de encontrar otros modos de afrontamiento a éste que no sean generadores de ansiedad y sufrimiento, es también objetivo fundamental de la terapia psicológica.

    • del tipo:
      • El problema es que si bien al principio parece bajar la ansiedad al sentir cierto control de la situación, tardará poco tiempo en volver a aumentar apareciendo otro

    pensamiento intrusivo

      del tipo:

«pero también traigo gérmenes en los zapatos y la ropa, ¡podría infectar toda la casa!»

De este modo, una primera conducta de neutralización como era lavarme las manos, puede acabar con el tiempo en una serie de conductas compulsivas, a las que llamamos ritual, que empiezan a llevar cada vez más tiempo de nuestro día a día y a interferir de modo negativo incluso en nuestras relaciones sociales. Llegado el momento, puedo llegar a casa no sin antes descalzarme en el descansillo, meter la ropa en una bolsa de plástico que irá directamente a la lavadora y darme una ducha con agua muy caliente para asegurarme de que no contaminaré cada espacio por el que pase. La mayor dificultad vendrá cuando algún amigo o familiar quiera que le invite a tomar algo en casa.

Este es un ejemplo de TOC relacionado con el miedo a la contaminación y obsesión por la limpieza. Veamos a continuación algunos de los tipos de TOC, en función del tipo de respuesta o compulsión que emite la persona tras el pensamiento obsesivo.

Tipos de TOC

  • De limpieza y miedo de contaminación: se trata del ejemplo anteriormente descrito. El miedo a la contaminación lleva a una necesidad de limpieza compulsiva que a menudo supone el deterioro de las relaciones sociales. Se evita invitar a casa a otras personas, a no ser que se ajusten a las normas de limpieza con las que se pretende controlar una posible contaminación, se evita en ocasiones tocar determinados objetos o dar la mano para saludar. El lavado de manos con jabón e incluso con lejía antes y después de tocar cualquier objeto, es una respuesta compulsiva usual del miedo obsesivo a la contaminación.
  • De verificación: el miedo a la incertidumbre lleva a la persona verificadora a comprobar constantemente su seguridad, tratando de evitar una posible desgracia o catástrofe. Mirar constantemente si la llave del gas está cerrada o si ha cerrado la puerta de la calle, son algunos ejemplos de verificación.
  • De hipocondría: el miedo a contraer alguna enfermedad y como miedo último más importante, el miedo a la muerte, lleva a la persona a una constante comprobación de su estado de salud, con constantes revisiones médicas y verificación de cada uno de los síntomas que padece. Preguntar si tiene buen o mal aspecto, buscar información en internet sobre sus síntomas o acudir a urgencias con asiduidad, son algunas de las compulsiones que emite la persona hipocondríaca.
  • De acumulación: existe de fondo un miedo a la pérdida y a la necesidad. La persona que acumula, guarda y le cuesta tirar cualquier objeto, ya que podría necesitarse. La compulsión de acumular llega a dificultar a menudo la vida en la propia casa y a generar serios problemas familiares y de relación social.
  • De orden: la necesidad de reducir la ansiedad desde el control lleva a estas personas a una serie de conductas y normas rígidas y subjetivas de orden. La simetría, la colocación de cada objeto en su sitio, sin que pueda moverse y ni siquiera desplazarse, son algunas de las compulsiones de orden más destacadas.
  • De repetición: la persona repite un determinado número de veces una misma acción, normalmente bajo la superstición de que así evitará algún suceso negativo. Abrir y cerrar la puerta x veces antes de entrar o los armarios de la cocina y el baño cada vez que necesito coger algo… encender o apagar una luz varías veces, etc, son algunos ejemplos de compulsión de repetición.
  • De superstición o pensamiento mágico: suponer que si cojo tal o cual camino para llegar a algún sitio supondrá que voy a tener un mejor o peor día, que si piso determinado tipo de suelo me traerá mala o buena suerte, son algunos ejemplos de conductas que se realizan con el fin de evitar el malestar y tener sensación de control.

 

Las obsesiones

Detrás de un un pensamiento recurrente siempre se encuentra un miedo, al que se teme de una manera desproporcionada. La baja tolerancia a la frustración ante la incertidumbre de su aparición dará lugar a compulsiones y rituales con el fin de tener la sensación de que se ejerce un control.

El peligro estriba en que lejos de suponer una mejoría, la compulsión para neutralizar y disminuir la ansiedad, aunque alivia momentáneamente al generar una relativa sensación de control, mantiene y refuerza la obsesión a medio y largo plazo.
Otros pensamientos obsesivos que pueden aparecer, además de los descritos son:

  • Obsesiones de agresión: la persona que padece pensamientos recurrentes de este tipo tiene miedo a agredir a los demás. Conlleva evitaciones como respuesta, así evita tener cuchillos u objetos punzantes en casa, evita estar cerca de cuchillos en comidas con amigos o familiares, evita pasar por un parque o zona infantil por si hiciera daño a algún niño o coger el metro por miedo a empujar a alguien a la vía.
  • Obsesiones de temática sexual: el miedo a sentir atracción hacía personas del mismo sexo, a no poder contener la mirada al ver a alguien que le resulte atractivo, junto con sentimientos de culpa al creer que los pensamientos de temática sexual son signo de que sufren de alguna «perversión» sexual, son algunos ejemplos de obsesión tras la que se esconde un miedo a la sexualidad.
  • Obsesiones sobre la apariencia física: aquí entrarían los trastornos de la alimentación como la anorexia o bulimia y la vigorexia, obsesión por un cuerpo escultural que nunca se termina de alcanzar.
  • Obsesiones sobre la inteligencia: el miedo a perder las capacidades intelectuales, como si se tratara de algo extremadamente frágil y fácil de perder.
  • Obsesiones de alimentación sana: llega a generarse un excesivo control sobre el tipo de alimentos que se ingieren. Este tipo de pensamiento obsesivo está muy relacionado con la hipocondría.

 

En todos los casos, la persona se atribuye la responsabilidad sobre el control de los acontecimientos de manera desproporcionada, además de dar una excesiva importancia a los pensamientos, con la creencia interiorizada de que «si lo he pensado, significa que puede ocurrir».

Las personas que padecen TOC, son conscientes de que su pensamiento obsesivo es irracional y de que la compulsión con la que pretenden neutralizarla es arbitraria y desproporcionada, aún así, expresan su dificultad para parar este círculo vicioso. Con el tiempo, su dependencia a los rituales les lleva a reducir su calidad de vida y la angustia y ansiedad mantenida llega a generarles un bajo estado de ánimo y sentimientos de indefensión que puede derivar en depresión.

Tratamiento y terapia

La psicología cognitivo-conductual cuenta con técnicas para el tratamiento del TOC que han sido reconocidas por su éxito y la permanencia de los resultados. Técnicas como la Reestructuración Cognitiva para rebajar la sobre-valoración del pensamiento, así como la Exposición y Prevención de Respuesta, que consiste en enfrentar el miedo de forma progresiva sin emitir la conducta de neutralización o compulsión, son algunos ejemplos.

Profundizar en el miedo último, con el objetivo de encontrar otros modos de afrontamiento a éste que no sean generadores de ansiedad y sufrimiento, es también objetivo fundamental de la terapia psicológica.

 

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