Ver en positivo

ver en positivo

 

    Nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza”.

      Bern Williams

 

    El trabajo, las responsabilidades familiares y personales, la escasez de tiempo, el cansancio… Estos son algunos de los argumentos de las personas que vienen a terapia porque se sienten infelices o no son capaces de disfrutar “como lo hacía antes”. Esto les impide desdramatizar las situaciones cotidianas, que entienden como una carga demasiado pesada y difícil de llevar, y disfrutar con alegría ellas.

 

    Sin embargo, la felicidad no tiene tanto que ver en cómo nos vienen las cosas sino en cómo las vivenciamos, y en este aspecto es importante saber ver en positivo.

 

    Con mayor o menor frecuencia nos tenemos que enfrentar a situaciones incómodas, molestas, y a veces nos puede parecer que nada nos satisface. Pero es la forma en que percibimos lo que nos sucede lo que influye de manera decisiva en nuestra sensación de plenitud. No existe una receta de la felicidad, sentirse satisfecho tiene que ver en cómo vemos el vaso de la vida: medio lleno o medio vacío.

Tenemos que aprender a desdramatizar las situaciones que nos impiden vivir plenamente

 

    Las corrientes de psicología positiva nos hablan de cuáles son los aspectos que deberíamos cultivar para sentirnos felices: agradecer todo lo bueno que nos sucede; celebrar los fracasos, desdramatizar las situaciones tensas, meditar o hacer deporte al aire libre y ser resiliente (sobreponerse con optimismo a las dificultades). Esto es complicado cuando estamos metidos dentro de un bucle negativo, pero es posible entrenar nuestras capacidades de aprendizaje para ver las cosas de otra manera.

 

Qué podemos hacer para ver en positivo

 

    Disponer de estas herramientas para sobreponerse a situaciones que nos generan una sensación de malestar mejora nuestra autoestima y disminuye la sensación de frustración.

 

Importante no dar vueltas a las cosas, eso no va a solucionar nada y lo único que conseguimos es entrar en un bucle que estará lleno de automensajes negativos. Para evitar que esto suceda, hay que frenar. Párate y haz otra cosa, puedes pintar, hacer un puzle, cualquier cosa que requiera concentración hará que dejes de dar vueltas al mismo asunto.

 

    Para aumentar tu autoestima puedes hacer un listado de las cosas que posees y que no tienes en cuenta o no valoras diariamente. O pintar un árbol al que vas añadiendo ramas con los logros. Por ejemplo: una rama de la carrera, una rama por cada hijo, una rama por tu pareja, una rama por tocar el piano o por cocinar… todo aquello que has conseguido se reflejará en ese árbol que luego puedes contemplar y releer o ir añadiendo después.

 

Actitud positiva: la mayoría de las complicaciones que nos frustran no son tales. Cómo afrontar la situación es la clave. Estar en constante alerta defensiva nos impide ver con la claridad necesaria para aportar soluciones.

    Experimentar, hacer cosas, en definitiva, vivir, tiene sus riesgos, solo hay que aprender cómo llevarlos.