9 Mitos sobre la sexualidad

mitos sobre sexualidad

En este artículo estudiaremos 9 mitos muy comunes sobre la sexualidad. Hay muchísimas ideas erróneas sobre las relaciones sexuales, pero aquí recogemos algunas de las más habituales para refutarlas con información real.

Nuestra Terapia Psicológica

1. “Existe una edad adecuada para perder la virginidad ”

Este es uno de los mitos que todavía preocupa a la población más joven. Y no es un mito sólo porque no exista una edad límite para empezar a mantener relaciones sexualies, sino porque el concepto de la virginidad es erróneo en sí mismo. ¿Se es virgen si se ha tenido sexo oral pero no penetración, por ejemplo? Según esa regla, ¡muchas mujeres lesbianas serían vírgenes toda su vida! Este es un concepto muy problemático que viene de otros mitos como el de concebir el sexo sólo como penetración, o por la desinformación sobre la anatomía del himen.

2. “El sexo tiene que ser espontáneo”

Es muy común pensar que las relaciones tienen que “surgir”, cuando no lo aplicamos a otras actividades de nuestra vida. No comemos sólo cuando tenemos hambre ni dormimos cuando tenemos sueño, y el problema de pensar así sobre el sexo es que a no buscarle un hueco en nuestro día a día puede verse relegado a algo para lo que nunca encontramos el momento. Tener momentos concretos para las relaciones sexuales puede ser excitante, ya que generamos cierta expectación.
Además, al hablar sobre cuándo tenemos sexo estamos incluyendo un componente de consentimiento explícito que por desgracia no siempre está presente.

3. “Los hombres tienen más deseo que las mujeres”

La biología es sólo uno de los factores que influyen en nuestra sexualidad. Es cierto que la testosterona puede incrementar el deseo sexual, pero no olvidemos que todos los seres humanos tenemos testosterona y estrógenos en proporciones variables.
Este mito está muy influido por los roles sociales que se esperan en función del género. Así, la promiscuidad está mal vista en las mujeres mientras que de los hombres se espera que “siempre estén dispuestos”.

4. “Los afrodisíacos aumentan el deseo”

A día de hoy no se ha encontrado ninguna sustancia que se pueda afirmar que incrementa directamente el deseo sexual. Hay sustancias que desinhiben, como el alcohol y otras drogas, pero que después perjudican a la respuesta sexual. Otros elementos pueden favorecer la circulación y mejorar la respuesta sexual, pero sin aumentar el deseo necesariamente. Por lo general, las personas que consumen alimentos y sustancias supuestamente afrodisíacas pueden experimentar mayor deseo por efecto placebo .

5. “El tamaño del pene importa”

La eterna pregunta… El hecho de que un pene mida más o menos centímetros no es relevante para el placer ya que la sensibilidad de la vagina y el ano no se encuentran en puntos muy profundos (en la vagina, por ejemplo, la mayor sensibilidad está en el tercio exterior). Entonces, ¿por qué hay personas que se fijan en el tamaño? Precisamente por el mito del tamaño hay personas que prefieren que el pene sea grande porque les causa una mayor excitación su apariencia, pero realmente las sensaciones sólo cambian si es demasiado pequeño (inferior a 8 cm en erección) o demasiado grande (ya que puede producir dolor).

6. “No tener orgasmos durante la penetración es un problema”

En parejas heterosexuales es una preocupación común. Sin embargo, la mayoría de las mujeres necesitan una estimulación directa del clítoris para alcanzar el orgasmo (y durante el coito la estimulación de este órgano suele ser indirecta).
Además es un error distinguir entre orgasmos vaginales y clitoridiales ; el orgasmo es una respuesta fisiológica única, sea cual sea el estímulo por el que se llegue a él.

 

7. “El sexo durante la menstruación es antihigiénico”

El contacto con la sangre menstrual en las relaciones no es fuente de infecciones o enfermedades. El cuerpo puede estar algo más sensibledurante el periodo, pero si se usan las medidas de precaución habituales es perfectamente seguro. ¡Incluso hay personas que sienten más deseo y placer durante estos días!

8. “El sexo anal está relacionado con la orientación homosexual”

Esto parece muy básico, pero es un mito que aún persiste. El desconocimiento de la estimulación anal provoca miedos a que sea dolorosa, a que descubra “tendencias ocultas”… ¡cuando lo bueno que tiene es que todo el mundo puede disfrutar de ello! Es especialmente frecuente entre muchos chicos cisgénero y heterosexuales tener curiosidad o deseos de llevar a cabo la penetración anal a una mujer al mismo tiempo que experimentan rechazo ante la idea de recibir estimulación anal por la presencia de creencias homófobas.

9. “Si tienes pareja no deberías masturbarte”

Hay personas que se sienten traicionadas si su pareja se masturba, ya que puede provocar inseguridades del tipo: “Si lo hace es porque no está satisfecha” o “Seguro que está pensando en otra”. Pues bien, la autoestimulación es sana y recomendable en todas las etapas de la vida. Autoexplorarse y darse placer permite conocer mejor el propio cuerpo y así disfrutar mejor de la sexualidad con y sin pareja.
Estas y otras creencias erróneas pueden provocar conflictos de culpa, autoestima y problemas de pareja, pero recurrir a profesionales de la Sexología puede ayudar a vivir la
sexualidad de manera más libre y satisfactoria.

 

Nuestra Terapia Sexológica

Referencias bibliográficas:

Crooks, R. y Baur, K. (2010). Nuestra Sexualidad. Santa Fe, México: Cengage Learning.
Fernández, B. y López de la Llave, A. (2015). Mitos y falacias sexuales. Madrid, España: UNED.

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