Oír, escuchar, ver, percibir y prestar atención no son procesos sinónimos. Cuando hablamos de prestar atención, nos referimos a un proceso cerebral concreto en el que nos focalizamos de forma selectiva en uno o varios estímulos dejando de lado otros que puedan estar presentes en una misma situación.
Aunque la palabra atención pueda ser muy familiar para todas las personas, al estar bastante presente en el lenguaje coloquial, quizás no contamos con información específica acerca de esta función de nuestro cerebro. A lo largo de este artículo, hablaremos de la atención y describiremos los principales tipos de atención, facilitando ejemplos que nos ayuden a entender cada uno de ellos.
Índice de contenidos del post
¿Qué es la atención?
La atención es una función cerebral que nos ayuda enfocarnos ya sea de manera activa o pasiva en un estímulo o acontecimiento determinado. Además, es un proceso de observación y de alerta que nos permite tomar conciencia tanto de lo que ocurre en nuestro interior o como lo que sucede en el entorno.
De manera más sencilla, podríamos decir que la atención es la capacidad de centrarnos en aquello que nos interesa en un momento concreto y dejar de tener en cuenta lo que no deseamos considerar. Cuando en el lenguaje coloquial decimos “presta atención”, lo que estamos solicitando es que la otra persona deje de lado distracciones para que ponga sus recursos cognitivos a disposición de aquello en lo que nos interesa que se centre.
La atención funciona filtrando las señales sensoriales provenientes tanto del exterior como de nuestro interior del organismo y seleccionando una fuente de estimulación como foco de interés de la persona. Este proceso puede realizarse tanto de manera activa (cuando conscientemente nos proponemos dirigir nuestra concentración a prestar atención a algo concreto) como de manera pasiva (sin hacer un esfuerzo consciente en dirigir nuestra atención a algo concreto).
¿Cuáles son las funciones de la atención?
La atención es muy importante para el ser humano y cumple importantes funciones que son necesarias para nuestra actividad del día a día y para conseguir nuestros objetivos personales. A continuación, se detallaran algunas de las principales funciones de la atención:
1. La atención necesaria para el aprendizaje y memoria
La atención facilita toda la actividad cognitiva para mejorar el aprendizaje y los tipos de memoria. Es el primer paso en el procesamiento de la información. Para procesar, previamente es necesario haber atendido a aquello que quiero procesar. Necesitamos esta función para que se produzcan los procesos de consolidación, mantenimiento y recuperación de la información, imprescindibles para aprender conocimientos nuevos.
2. La atención facilita la motivación
Esta función cerebral está relacionada con la motivación, importante para ayudarnos a activar nuestro organismo para llevar acabo acciones. En la medida que podemos dirigir nuestros recursos cognitivos hacia lo que nos interesa o lo que necesitamos, podemos ponernos en marcha para cumplir con objetivos y desarrollar tareas.
3. La atención nos permite identificar nuestras emociones
Como hemos dicho anteriormente, la atención nos permite poner el foco en estímulos tanto externos como internos. Gracias a nuestra capacidad de atención a las sensaciones internas, podemos identificar cambios en nuestro cuerpo que nos dan información acerca de cómo nos sentimos. Es decir, tenemos la capacidad de poner en marcha recursos para atender a las emociones que sentimos en nuestro cuerpo.
4. La atención nos ayuda a adaptarnos al entorno
Gracias a poder observar de manera selectiva los estímulos externos, podemos elegir comportarnos de una manera adecuada a lo que se requiere socialmente para integrarnos en los diferentes contextos.
En este sentido, la atención influye y facilita nuestra adaptación al entorno, necesario para nuestro bienestar, relaciones interpersonales, desempeño laboral y actividades de ocio.
Tipos de atención y sus características
En función de diferentes criterios, podemos clasificar la atención en tipos. A continuación se detallaran los principales tipos de atención y sus características. Además, se incluirán ejemplos de cada uno de los tipos que nos puedan ayudar a identificarlos en nuestra vida:
1. Atención interna o externa
En función de si los estímulos a los que dirigimos nuestra atención están dentro o fuera de nuestro organismo, podemos hablar de atención interna (por ejemplo, atender a nuestras sensaciones corporales o a nuestros pensamientos) o externa (por ejemplo, atender a los sonidos de un concierto de música).
2. Atención voluntaria o involuntaria
Dependiendo de si adoptamos una actitud activa o pasiva para atender los estímulos, podemos hablar de estos dos tipos de atención. En la atención voluntaria somos nosotros quienes decidimos activamente utilizar nuestra capacidad atencional (por ejemplo, cuando decidimos leer un texto), mientras que la atención involuntaria son las características del estímulo las que atraen al sujeto (por ejemplo, cuando en un lugar hay un olor muy fuerte que nos despierta la atención a ese estímulo).
3. Atención abierta o encubierta
En función de si el proceso de atender a un estímulo va acompañado de otros movimientos corporales o no, hablamos de atención abierta o encubierta.
En el caso de la atención abierta, este tipo de atención incluye paralelamente otras respuestas motoras que apoyan y facilitan el acto de atender, por ejemplo mover nuestro cuerpo hacia el estímulo que queremos atender. En el caso de la atención encubierta, atendemos a los estímulos sin que externamente otras personas puedan saber de que se esté llevando a cabo el acto de poner atención.
4. Atención dividida o selectiva
Dependiendo de si son varios estímulos o uno único, podemos diferenciar entre estos dos tipos de atención.
En el caso de la atención dividida, son varios los estímulos o situaciones que entran en el campo atencional. Un ejemplo de atención dividida sería estar viendo una serie en la televisión mientras que paralelamente respondemos a una pregunta que otra persona nos hace. Como vemos, tenemos la capacidad de dividir nuestra atención a varios estímulos a la vez.
En contraposición, en la atención selectiva (también denominada atención focalizada) el esfuerzo atencional se dirige hacia un estímulo concreto. Un ejemplo sería centrarnos en leer los apuntes para un examen, eliminando de nuestro campo atencional cualquier otro estímulo.
5. Atención visual o auditiva
En función de la modalidad sensorial que se utilice y la naturaleza del estímulo, podemos diferenciar también estos dos tipos de atención.
En el caso de la atención visual, utilizaremos nuestro sentido de la vista y los estímulos serán visuales (por ejemplo, observar un mapa). Por otro lado, si utilizamos nuestro sentido del oído ante estímulos auditivos, estaremos hablando de atención auditiva (por ejemplo, al llevar nuestra atención a observar si alguien está entrando en casa escuchando posibles pasos o sonidos).
Problemas de atención
Hay muchas personas que experimentan problemas de atención que deben ser diagnosticados de forma específica por un profesional de la salud mental. A continuación, nombraremos algunas de las dificultades más comunes que pueden presentarse ante este tipo de problemas, de forma muy general, simplemente como unas señales básicas que nos puedan dan información de que quizás presentamos algún problema de atención:
- Que nos cueste mucho fijarnos en detalles
- Que nos distraigamos fácilmente y nos resulte difícil sostener la atención hacia un estímulo de manera sostenida en el tiempo
- Dificultad para seguir instrucciones o pautas necesarias para finalizar una tarea
- Cometer errores causados por despistes de manera repetida
- Olvidarse de las cosas de manera habitual
- Que nos resulte muy frustrante realizar tareas que nos requieran concentrarnos en un estímulo concreto
Conclusiones
A lo largo de este artículo, hemos descrito la función cerebral de la atención. Como hemos visto, la atención es un proceso central necesario para otros muchos procesos psicológicos como puede ser el aprendizaje, la memoria, la motivación, nuestras emociones y la adaptación a los diferentes entornos.
Así mismo, hemos descrito los principales tipos de atención existen, añadiendo ejemplos de la vida cotidiana en los que nos hemos podido sentir respresentados/as, con el objetivo de facilitar la identificación de estos tipos.
Por último, señalar que este proceso es de vital importancia para nuestro bienestar y que tener problemas atencionales puede causarnos problemas en nuestra vida. Por esta razón, es especialmente necesario detectarlos a tiempo, especialmente en los niños y niñas, si esto sucede, para poder mejorarlos lo antes posible.
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Referencias bibliográficas
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