El cine nos permite adentrarnos en las historias de sus personajes, conocerlos y empatizar con ellos. Algunas películas psicológicas pueden ser más “fantasiosas” o utilizar clichés que poco tienen que ver con la vida real, como la famosa doble personalidad o la amnesia selectiva. Otras, en cambio, representan de manera más fidedigna el funcionamiento de la conducta humana.
En este artículo me gustaría resaltar algunas de las obras de la historia del cine que han tenido aportes de lo más interesantes.
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Las 20 mejores películas psicológicas
Aunque es muy difícil quedarse sólo con unas pocas, en esta lista hemos querido incluir 10 de los filmes más interesantes en lo que a la Psicología se refiere y sus aportaciones.
¡Atención! Aunque intento no revelar mucho, las reseñas contienen algunos detalles de las tramas.
La Naranja Mecánica
Stanley Kubrick, 1971 (137 miutos)
Con Malcom McDowell, Patrick Magee y Michael Bates
Puede que sea un poco típico empezar la lista con una película de culto como esta, pero es una de las imprescindibles. A pesar de estar ambientada en un futuro distópico y extravagante, examina de manera muy ingeniosa (aunque, por supuesto, exagerada) uno de los principios más importantes de la Psicología: el condicionamiento clásico. Su protagonista, Alex, es sometido a un procedimiento para modificar sus conductas violentas y sexuales; esto traerá unas consecuencias muy curiosas y un desenlace que invita al público a reflexionar.
El director Stanley Kubrick era muy hábil a la hora de transmitir el punto de vista de sus personajes o incluso su pérdida de contacto con la realidad, como hizo en otras ocasiones con el personaje del Recluta Patoso en La Chaqueta Metálica o Jack Torrance en El Resplandor.
Mejor… ¡Imposible!
James L. Brooks, 1997 (138 minutos)
Con Jack Nicholson, Helen Hunt y Greg Kinnear
Parece que todas las películas psicológicas tienen que ser muy intimistas, o muy misteriosas… sin embargo, comedias como esta pueden ser igual de interesantes. El protagonista de Mejor… ¡Imposible! no es sólo un buen ejemplo de cómo puede vivir una persona con Trastorno Obsesivo-Compulsivo; además, el protagonista muestra actitudes homófobas y sexistas y una gran falta de habilidades sociales. Evidentemente, al ser una comedia romántica parte de un enfoque muy optimista; pero aún así es agradable el planteamiento de que las personas no “son así” y punto, sino que tener experiencias reparadoras puede ayudar al cambio.
Otras películas sobre el TOC muestran una cara menos amable sobre cómo es convivir con esta dificultad, como es el caso de El Aviador.
La Habitación
Lenny Abrahamson, 2015 (118 minutos)
Con Brie Larson, Jacob Tremblay y Joan Allen
El director irlandés Lenny Abrahamson ya había tocado el tema de la salud mental en su anterior película, Frank, en la que el personaje que da nombre al filme siente la necesidad de ocultar siempre su cara bajo una máscara.
En el caso de La Habitación la historia se centra en el estrés postraumático de la protagonista, víctima de secuestro y violación. Se trata de una película muy dura ya que trata temas que van desde la agresión sexual hasta la conducta autolítica; no obstante, la ternura que se desprende de la interacción entre la actriz Brie Larson y el pequeño Jacob Tremblay como madre e hijo es una auténtica maravilla.
¿Qué fue de Baby Jane?
Robert Aldrich, 1962 (133 minutos)
Con Bette Davis, Joan Crawford y Victor Buono
Cuando pensamos en películas psicológicas clásicas lo primero que nos viene a la memoria es probablemente Psicosis (trastornos de la personalidad) o, quizás en un tono más amable, ¡Qué Bello es Vivir! (depresión). Sin embargo, ¿Qué fue de Baby Jane? A pesar de ser un thriller que busca provocar en el público emociones intensas presentando situaciones extremas, habla de muchos temas interesantes. El más evidente de ellos es el delirio, pero también están presentes la dependencia, el alcoholismo y la manipulación psicológica. Tanto Bette Davis como Joan Crawford hacen unas interpretaciones memorables. Una joya algo menos conocida, pero desde luego muy recomendable.
Revolutionary Road
Sam Mendes, 2008 (119 minutos)
Con Leonardo DiCaprio, Kate Winsley y Kathy Bates
Revolutionary Road es una película compleja y llena de matices. Su director, Sam Mendes, ya había demostrado años antes en la premiada American Beauty una buena habilidad para tocar temas como la depresión, los problemas de pareja o la homofobia interiorizada.
En su película de 2008, Kate Winsley y Leonardo DiCaprio dan vida a un matrimonio americano tradicional que ofrece de cara a la sociedad una imagen casi perfecta cuando, en realidad, su relación es de maltrato. Es especialmente reseñable que el único personaje capaz de percibir la realidad es el interpretado por Michael Shannon: el hijo de su vecina, diagnosticado de un trastorno psiquiátrico.
Del Revés
Pete Docter y Ronaldo del Carmen, 2015 (94 minutos)
Con Amy Poehler, Phillys Smith y Richard Kind
Es la única película de animación de la lista, pero no podía faltar. La idea de Pixar de convertir algo tan intangible como las emociones en los personajes de su película era difícil de hacer, pero el resultado es fantástico. No sólo es una idea maravillosa crear personajes a partir de las emociones, sino el hecho de transmitir el mensaje de que todas las emociones cumplen una función; no es posible pretender que siempre esté presente la alegría, sino que la tristeza y el resto de las emociones también son muy necesarias en determinados momentos. Además, aparte de las emociones la película tiene guiños muy divertidos a otros temas como la memoria o el pensamiento abstracto.
En esta línea de la aceptación (quizás mas filosófica que psicológica en esta ocasión) es también recomendable Soul, la última película del estudio.
La Ola
Dennis Gansel, 2008 (110 minutos)
Con Jürgen Vogel, Frederick Lau y Jennifer Ulrich
Las películas psicológicas no tienen por qué sumergirte en un solo personaje. La psicología social es también un ámbito muy interesante a explorar. Este es el caso de la película alemana La Ola, basada en un experimento real llevado a cabo en un instituto de California en 1967. El profesor de historia Ron Jones inició un movimiento entre el alumnado promoviendo ciertos valores, creando una fuerte intensidad de grupo; el éxito fue tal que el movimiento creció fuera del aula hasta el momento en el que el profesor reveló que se trataba de un experimento para que el grupo pudiese entender la gran adhesión de la población alemana al movimiento nazi durante el alzamiento del Tercer Reich.
La Ola trata un tema tan serio como el auge del fascismo desde una perspectiva muy comprensible, por lo que es recomendable tanto para un público adulto como para adolescentes (está calificada como apta para mayores de 13 años).
Celebración
Thomas Vinterberg, 1998 (105 minutos)
Con Henning Moritzen, Ulrich Thomsen y Thomas Bo Larsen
Esta película danesa refleja de manera muy cruda y muy fidedigna lo que, por desgracia, ocurre en muchos entornos familiares cuando se revela un abuso sexual.
Temas como los problemas de pareja, las disfunciones sexuales y el suicidio se mencionan como consecuencias del abuso mientras que en el entorno aparecen respuestas típicas como la negación o la culpabilización.
El filme es el primero del movmiento Dogma 95, una serie de películas realizadas bajo el compromiso de apoyarse únicamente en la dirección y la interpretación sin recurrir a efectos como bandas sonoras o platós artificiales. Esto añade un realismo muy curioso a la película, dando al público la impresión de que está espiando la reunión familiar.
Taxi Driver
Martin Scorsesse, 1976 (113 minutos)
Con Robert de Niro, Cybill Shepherd y Jodie Foster
La polémica Taxi Driver tiene, entre otros, el mérito de salirse del thriller “facilón” sobre asesinos con trastornos psicológicos para tomar un enfoque que tiene mucho más en cuenta el entorno social. La película desarrolla de manera muy gráfica lo que puede ocurrir cuando se deja a una persona (en este caso, con estrés postraumático) sin apoyo en un contexto que justifica la violencia.
Hace no tanto hemos vivido reminiscencias de esto con el estreno de Joker, que de manera incluso más explícita explora el pasado de un conocido criminal de los cómics de DC: un hombre con dificultades psicológicas privado de cualquier apoyo profesional e inmerso en un entorno que le agrede al mismo tiempo que refuerza su agresividad.
Cerezos en Flor
Doris Dörrie, 2008 (122 minutos)
Con Elmar Wepper, Hannelore Elsner y Aya Irizuki
Es probablemente la película menos conocida de la lista, pero es muy recomendable como película psicológica. La directora alemana Doris Dörrie muestra en Cerezos en Flor diferentes maneras de afrontar el duelo de una manera accesible a casi cualquier tipo de público.
Se trata de una película agridulce, ya que en ella se muestran varias pérdidas: un miembro de la familia, la salud, las expectativas familiares, una relación de pareja…pero el proceso de reparación y la instauración de una suerte de “familia elegida” enmarcada en un Tokio primaveral lo hace todo mucho más amable.
Joker
Todd Phillips, 2019 (122 minutos)
Con Joaquin Phoenix, Robert De Niro y Zazie Beetz
Pocas películas recientes han generado tanto debate como Joker. Aunque parte del universo de DC Comics, el filme se distancia de lo superheroico para centrarse en la marginación social y el deterioro mental de un hombre sin apoyos, al borde del colapso emocional. La cámara se pone del lado del personaje no para justificar sus actos, sino para mostrar hasta qué punto el entorno puede agravar una mente vulnerable.
Es fácil ver aquí un eco directo de Taxi Driver o incluso de El Rey de la Comedia. Todas ellas nos enfrentan a la misma pregunta: ¿qué pasa cuando la sociedad mira hacia otro lado?
The Father
Florian Zeller, 2020 (97 minutos)
Con Anthony Hopkins y Olivia Colman
The Father no habla tanto sobre la demencia como desde ella. El espectador entra en el desconcierto del protagonista de forma tan envolvente que llega a sentir su pérdida de memoria y orientación como si fuera propia. La construcción narrativa juega con la confusión sin caer en la trampa del artificio.
Hopkins está inmenso, y el guion evita los sentimentalismos fáciles. Es una película dura, pero profundamente humana, sobre la fragilidad del yo cuando la mente empieza a traicionarse a sí misma.
The Whale
Darren Aronofsky, 2022 (117 minutos)
Con Brendan Fraser, Sadie Sink y Hong Chau
Este drama claustrofóbico transcurre casi por completo en una única habitación, pero la densidad emocional que despliega es enorme. El protagonista, un hombre con obesidad severa y profundo duelo no resuelto, lucha por reconciliarse con su hija y con su propia historia.
El dolor físico y el emocional están aquí entrelazados, sin concesiones. Como en otras películas de Aronofsky (Réquiem por un sueño, El luchador), el cuerpo se convierte en el escenario donde se representa el sufrimiento psíquico.
Eighth Grade
Bo Burnham, 2018 (93 minutos)
Con Elsie Fisher, Josh Hamilton y Emily Robinson
La adolescencia ha sido retratada muchas veces en el cine, pero rara vez con tanta honestidad y ternura como en Eighth Grade. La protagonista, Kayla, enfrenta una intensa ansiedad social mientras navega el caos emocional de su último año de secundaria.
La cámara de Burnham capta con precisión el mundo interior de una chica que no encaja, sin burlas ni dramatismos. En muchos sentidos, esta película es una hermana menor de Lady Bird o incluso de Inside Out, pero con una sensibilidad muy propia.
The Wonder
Sebastián Lelio, 2022 (109 minutos)
Con Florence Pugh, Tom Burke y Kíla Lord Cassidy
Ambientada en la Irlanda del siglo XIX, esta historia tiene el envoltorio de un misterio, pero en realidad se trata de un estudio sobre el poder de la sugestión, el fanatismo religioso y la negación del trauma. Florence Pugh interpreta a una enfermera que intenta comprender por qué una niña ha dejado de comer… y sigue viva.
Como ocurría en El velo pintado o El secreto de Vera Drake, el contexto histórico no aleja la emoción, sino que la intensifica. Y la pregunta de fondo sigue vigente: ¿qué mecanismos psicológicos activamos para sobrevivir al dolor?
Horse Girl
Jeff Baena, 2020 (104 minutos)
Con Alison Brie, Debby Ryan y Molly Shannon
Horse Girl no es una película cómoda. Su protagonista se desliza progresivamente hacia lo que parece ser un episodio psicótico, y el espectador asiste a ese proceso con la misma mezcla de desconcierto, ternura y miedo.
La película plantea con valentía el tema del desequilibrio mental hereditario y la soledad contemporánea, sin necesidad de etiquetar lo que ocurre. Su tono onírico y fragmentado puede recordar a Donnie Darko o Black Swan, pero con un enfoque más íntimo.
Close
Lukas Dhont, 2022 (105 minutos)
Con Eden Dambrine, Gustav De Waele y Émilie Dequenne
Esta delicada historia sobre la intimidad emocional entre adolescentes evita los clichés y se centra en cómo los cambios sociales y las miradas externas pueden quebrar una relación aparentemente indestructible.
Sin discursos explícitos ni etiquetas, Close habla del duelo, la identidad y la presión de género con una sensibilidad conmovedora. Tiene algo del lirismo de Call Me By Your Name y la dureza emocional de Beautiful Boy.
The Menu
Mark Mylod, 2022 (107 minutos)
Con Anya Taylor-Joy, Ralph Fiennes y Nicholas Hoult
Aunque se presenta como una sátira culinaria, The Menu es en realidad una disección muy afilada de la psicología del poder, la humillación y la desesperación por reconocimiento. El chef interpretado por Fiennes parece más un líder sectario que un cocinero.
Como en El Hoyo o Midsommar, el escenario sirve para exponer mecanismos psicológicos extremos. Aquí, la estética y la tensión no están al servicio del susto, sino del retrato de una violencia emocional larvada.
Mass
Fran Kranz, 2021 (111 minutos)
Con Jason Isaacs, Martha Plimpton, Ann Dowd y Reed Birney
Cuatro personas se sientan en una habitación a hablar de lo innombrable: una tragedia escolar que unió a sus hijos de la forma más dolorosa posible. No hay flashbacks ni efectos especiales, solo palabras, silencios y miradas.
El guion es preciso como una cirugía emocional. Y la psicología del perdón, del trauma y de la culpa se despliega con una sobriedad que recuerda a El hijo de Florian Zeller o incluso a Antes del anochecer, aunque con una carga emocional más desgarradora.
I’m Thinking of Ending Things
Charlie Kaufman, 2020 (134 minutos)
Con Jessie Buckley, Jesse Plemons y Toni Collette
Esta película es desconcertante desde el minuto uno. Como en Synecdoche, New York o El Cisne Negro, la realidad y el pensamiento se entrelazan hasta que el espectador ya no distingue qué es recuerdo, qué es deseo y qué es ficción.
Más que dar respuestas, plantea preguntas sobre la identidad, la soledad y los relatos que nos contamos a nosotros mismos para sobrevivir. Una experiencia extraña, sí, pero profundamente psicológica.
Menciones especiales a otras películas psicológicas
Como decía al principio, es difícil hacer una lista breve de películas y algunas se pueden quedar fuera pese a ser muy buenas. Es el ejemplo de las películas de Darren Aronofsky Requiem por un Sueño (acerca de la drogadicción) y Cisne Negro (sobre la psicosis y sus desencadenantes) al igual que los filmes en los que está inspirada esta última: Las Zapatillas Rojas y Perfect Blue.
Otras reseñables podrían ser Garden State (película independiente acerca de la depresión) y Shame (que refleja la conducta sexual compulsiva). Incluso se podrían mencionar otras que, como Alguien Voló sobre el Nido del Cuco o Inocencia Interrumpida muestran la vida durante el internamiento por cuestiones de salud mental. ¿Qué películas psicológicas incluirías en tu lista?




