¿Qué es una persona voluble? Significado y características del carácter voluble

Artículo escrito y revisado por Andrea Martínez Fernández
¿Qué es ser voluble? 7 características de las personas volubles

¿Alguna vez te han dicho que eres un poco “veleta”? Es una expresión muy común que suele usarse para hablar de las personas a las que se describe como “mutables” o “volubles”. Ahora bien, ¿a qué suele referirse la gente cuando habla de ser una persona voluble? Eso es lo que vamos a ver en este artículo.

La palabra “voluble” es un término coloquial, y no clínico; por eso vamos aquí a tratar de acotarlo un poco para comprenderlo mejor. En primer lugar, nos detendremos en una definición más general de este término para pasar después a una lista formada por siete de las características más habituales que suelen hacer que nos refiramos a una persona como alguien voluble.

¿Qué significa ser una persona voluble?

 Por lo general se usa este adjetivo para describir a las personas cambiantes. Esta es una descripción muy general, ya que el propio término “voluble” es un adjetivo genérico que nos puede servir para describir algunos aspectos del comportamiento de las personas. Además, es importante recalcar que la volubilidad no es un trastorno ni una etiqueta diagnóstica.

En términos generales, cuando hablamos de una persona voluble nos referimos a alguien “cambiante”; es decir, una persona que tiende a modificar de manera rápida o fácil su manera de comportarse o lo que expresa. La volubilidad es sólo uno de los múltiples rasgos que pueden definir a una persona, con lo cual tendremos que tratar siempre de matizar las etiquetaciones que hagamos para no caer en errores como “colgarle el sambenito” a nadie.

7 características de una persona voluble

Dado que estamos hablando de la volubilidad como una característica de algunas personas y no de una categoría clínica, hablaremos de aspectos y no de síntomas. O sea, que no hay en los manuales ningún apartado que diga Trastorno por Volubilidad  o Síndrome de la Personalidad Voluble.

Conocer esto puede ayudarnos un poco a perfilar el término y usarlo con mayor precisión, pero siempre sin patologizarlo. Al fin y al cabo, es probable que aquí encuentres rasgos que se aplican a ti o a personas que conoces y que no tienen por qué tener un problema en este sentido. Aquí va una lista con algunos rasgos comunes de las personas volubles:

1. Facilidad para cambiar de opinión o de gustos

Una de las características más evidentes de las personas volubles es la tendencia a cambiar de idea “de un día para otro” (como suele decirse), o a pasar de una opinión aparentemente firme a otra radicalmente opuesta. Un ejemplo de esto serían las personas que frecuentemente cambian su voto cada vez que hay elecciones.

Por supuesto, todas las personas tenemos el derecho a desdecirnos y cambiar de idea; sólo se aplica el término “voluble” a aquellos casos en los que se da con mucha frecuencia o de manera más acusada (bien por cambiar rápido o por ir de un extremo al otro).

2. Falta de constancia

Cuando se habla de personas volubles es muy común hacer referencia a la búsqueda de variedad y novedad. Las personas calificadas como “volubles” tienden a ser aquellas que cambian fácilmente de una actividad a otra y que son muy sensibles a los estímulos novedosos. Así, a una persona voluble podría resultarle más fácil realizar actividades cortas y cambiantes (como jugar a videojuegos) en lugar de otras que requieran una demora de la gratificación (como la pintura).

Esto es algo que no tiene que ver sólo con la propia persona sino también con el contexto, ya que cada vez más nos movemos en entornos que propician este tipo de patrones.

3. Dificultad para mantener compromisos

En la línea del punto anterior podríamos añadir la facilidad para aburrirse, lo cual hace que para las personas más volubles resulte difícil permanecer en ciertos compromisos. Una persona voluble puede, por ejemplo, cambiar de estudios varias veces en unos pocos años.

Dado que la constancia puede no ser uno de los “puntos fuertes” de las personas volubles, estas pueden experimentar mayores dificultades a la hora de permanecer en una determinada ocupación (ya sea un trabajo, una carrera académica o una afición). Cuando esto implica actividades de poco impacto en la vida de la persona esto no tiene por qué representar un problema, pero en decisiones con consecuencias de mayor peso sí podría generar algún tipo de problemática.

4. Incongruencia entre las ideas y las acciones

Ya hemos visto que, en las personas volubles, tanto las opiniones como los actos pueden variar con aparente facilidad. Esto puede favorecer que las ideas y las acciones no vayan siempre exactamente en consonancia. De nuevo, esto es algo que nos ocurre a todas las personas pero puede ser especialmente acusado en algunos casos.

Por ejemplo, si una persona voluble ve una campaña antitabaco puede afirmar radicalmente que va a dejar de fumar; sin embargo, al ser esto una tarea muy difícil sería probable que lo retomase y que modificase sus pensamientos acerca del tabaco. Esto es lo que en Psicología suele conocerse como disonancia cognitiva, la cual tendemos a resolver adaptando nuestra conducta o nuestro pensamiento.

5. Problemas en algunos tipos de relación

Antes hablábamos de la dificultad para permanecer en algunas actividades que requieran una cierta constancia o compromiso. Esto también les trae a algunas personas volubles (y a quienes se relacionan con ellas) ciertos problemas en las relaciones personales, ya sean de pareja, familiares, de amistad, laborales, etc. Por lo general, cuanta más implicación y estabilidad requiera la relación más difícil puede resultar.

Un ejemplo de esto sería la persona que se “cansa” fácilmente de su pareja y se enamora de otra nueva con gran facilidad, pasando de una relación a otra sin llegar a mantener un compromiso. Esto puede manifestarse en forma de rupturas frecuentes o de infidelidades. Las personas volubles pueden ser también etiquetadas como “poco fiables” por motivos como estos.

6. Inestabilidad relativa

Cuando los pensamientos cambian fácilmente, las emociones que van de la mano con estos también pueden sufrir cambios con facilidad. Por eso no sólo se tacha de voluble a una persona que puede verbalizar opiniones muy distintas, sino también a aquella que muestra reacciones emocionales o estados de ánimo diferentes en períodos cortos de tiempo y de manera aparentemente injustificada. Por ejemplo, alguien que se enfada y “desenfada” con mucha facilidad.

No obstante, hemos de recordar que no estamos hablando aquí de un término patológico; la volubilidad no es un trastorno aunque pueda a veces resultar problemática, y por eso es muy importante diferenciarla de otras dificultades psicológicas más graves como pueden ser el Trastorno Bipolar o el Trastorno Límite de la Personalidad.

7. Falta de predictibilidad

Si juntamos todas las características anteriores (aunque no todas ellas tienen por qué estar presentes en una misma persona) no es extraño pensar que una persona voluble puede tener un comportamiento difícil de predecir. Ejemplo de esta impredictibilidad serían las personas a las que parecemos “caerles bien o mal” dependiendo del día.

Estos cambios aparentemente impredecibles pueden generar mucha confusión, especialmente en las personas del entorno, ya que puede resultarles complicado saber a qué atenerse. Así, esta inestabilidad podría resultar problemática para la propia persona o para quienes se encuentran a su alrededor y se relacionan con ella.

En resumen

Ahora que hemos repasado algunas de las características más notables que suelen presentar las personas volubles, es probable que podamos utilizar el término con mayor propiedad. Siempre hemos de tener en cuenta, como decíamos, que todas las personas experimentamos en mayor o menor medida determinados cambios en nuestra manera de pensar y de sentir.

O sea, que la volubilidad debería ser un motivo de preocupación cuando tenga efectos perjudiciales en la vida de la persona (o cuando afecte notablemente a otras personas). Además, siempre hay que tener en mente que las características de la personalidad no dependen sólo de cada persona sino que es muy importante tener en cuenta el contexto de cada cual.

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Referencias bibliográficas:

Bagchi, A. (2018). Contract and the problem of fickle people. Wake Forest Law Review, 53(1).

Chen, R., Zheng, Y. y Zhang Y. (2016). Fickle men, faithful women: Effects of mating cues on men and women’s variety-seeking behavior in consumption. Journal of Consumer Psychology, 26(2), 275-282.

Perrotta, G. (2019). Bipolar disporder: Definition, differential diagnosis, clinical contexts and therapeutic approaches. Journal of Neuroscience and Neurological Surgery, 5(1).

Woodard, E. (2020). A puzzle about fickleness. Noûs, 56(2), 323-342.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

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