Consecuencias psicológicas por el acoso sexual

Consecuencias psicológicas por el acoso sexual

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En la actualidad, cada vez empiezan a visibilizarse más los casos de acoso sexual, por ejemplo, a través de escándalos públicos en el mundo del deporte, en el ámbito político, en el plano cultural… Esto es muy importante porque ayudar a sensibilizar a la sociedad acerca de este tipo de violencias, concienciando a la población de que estas conductas son absolutamente inadmisibles.

Sin embargo, no siempre la información disponible es suficiente, ni el enfoque que se utiliza es el más acertado. Todavía queda mucho por hacer para erradicar el acoso sexual, que, como veremos en este artículo, tiene consecuencias psicológicas y sociales muy importantes para las personas que lo sufren.

¿Qué es el acoso sexual? 

 Según la Organización de Naciones Unidas, el acoso sexual consiste en cualquier comportamiento de carácter sexual que atente contra el consentimiento, deseo o la dignidad de una persona, especialmente cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo.

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El acoso sexual puede producirse de diferentes maneras (física, psicológica, verbal, no verbal o conductual) y en diversos ámbitos de la vida. Sin embargo, donde más suele producirse es en el entorno laboral, dado que es un contexto donde hay dinámicas de poder y en el que las personas que lo sufren pueden sentir mucho miedo a perder su puesto de trabajo si denuncian la situación.

Además, cabe señalar que hay una diferencia de género muy marcada  acerca las víctimas de este tipo de violencia, ya considerada por diferentes organismos como una forma más de violencia de género. Según la Agencia de Derechos Fundamentales de la UE, en el 90% de los casos de acoso sexual quienes lo sufren son las mujeres.

Consecuencias psicológicas por el acoso sexual

Hay una serie de secuelas físicas y psicológicas que padecen las personas que han sido o son víctimas del acoso sexual. Es importante conocerlas para poder identificarlas a tiempo y pedir la ayuda que sea necesaria para frenar la situación de violencia. A continuación, se detallarán algunas de las principales consecuencias psicológicas:

1. Miedo e indefensión aprendida

 Quizás, estas son dos de las expresiones emocionales más comunes en las víctimas de acoso sexual. En muchos casos, el principal miedo que se experimenta es a que si cuento lo que estoy viviendo, el acosador aumente su violencia o a que la situación empeore al hacerle enfadar.

Debido a las diferencias de poder y a la violencia experimentada, en muchos casos las víctimas interiorizan que no tienen ningún tipo de control acerca de la situación, que hagan lo que hagan las consecuencias serán negativas, lo cual les lleva a presentar un estado de no acción o bloqueo que se denomina indefensión aprendida.

Pensar en denunciar, además, supone enfrentar el miedo a un posible despido o afectaciones para la carrera profesional en general, así como el miedo a ser cuestionadas o a que no te crean. De esta forma, al acoso sexual se suma el miedo que la persona experimenta por todas las posibles consecuencias (que desgraciadamente a veces ocurren por falta de sensibilización con este tipo de violencia) y esto dificulta denunciar la situación, especialmente cuando no hay un entorno seguro en el que apoyarse.

2. Desesperanza e impotencia

La sensación de estar atrapado/a en un túnel sin salida, quizás podría describir las emociones de desesperanza e impotencia que algunas víctimas de acoso sexual pueden sentir ante la situación.

Especialmente cuando hay una diferencia de poder muy marcada entre el agresor y la víctima, cuando no existe un organismo o unos protocolos claros acerca de como actuar y proteger a las víctimas o cuando la persona se encuentra en una situación de vulnerabilidad, es normal llegar a sentir que no hay ninguna solución ante el acoso.

 3. Vergüenza y culpa

Ante el acoso sexual, la vergüenza y la culpa son otras emociones que suelen aparecer con frecuencia en las víctimas. Estas emociones muchas veces son poco comprendidas por la persona que las experimenta. Desde fuera quizás lo vemos un poco más claro: ser víctima de una violencia es únicamente culpa del agresor.

No obstante, a veces estas emociones surgen en un intento de dar explicación a lo acontecido. Los humanos necesitamos entender. Identificarnos como víctimas de una situación de acoso sexual no es sencillo y, en ocasiones, nuestro cerebro nos protege con mecanismos que pueden resultar sorprendentes.

Si has sido o estas siendo víctima de una situación de acoso sexual, recuerda, no estás sola/o, sentir culpa o vergüenza es absolutamente normal y puedes pedir ayuda si sientes que lo necesitas.

4. Ansiedad y problemas de sueño

Sufrir una situación de acoso sexual es una situación que pone a nuestro cuerpo en tensión y alerta. Como consecuencia de ello, es habitual que si esto se mantiene en el tiempo, aparezca sintomatología de ansiedad: taquicardia, presión en el pecho, dificultad para respirar, nauseas, dolor de cabeza…

Así mismo, debido al importante foco de preocupación que la situación puede generar, también es común que las víctimas experimenten problemas de sueño que afectan de forma negativa a su salud y calidad de vida.

En realidad, si nos damos cuenta, todos estos síntomas son señales que nos envía nuestro cuerpo alertándonos de que nos encontramos en una situación que nos daña y de la que necesitamos protegernos de la mejor forma que podamos.

5. Baja autoestima

Atravesar una situación de acoso sexual, sea en el contexto que sea, suele generar una afectación importante al estado de ánimo de la persona y, en muchas ocasiones, daña la autoestima de la víctima.

Es importante recordar que aunque la persona que recibe el acoso sexual no es responsable de sufrirlo, la vivencia puede atribuirse negativamente a que no he sido capaz de defenderme adecuadamente, que si fuera más fuerte o tuviera más carácter esto no me pasaría… o mensajes de este estilo que generan una visión de uno mismo/a como una persona que no puede protegerse o que no tiene recursos.

Estos mensajes no son verdad, aunque podamos sentirlo de esta forma. Sufrir violencia genera daños emocionales graves y cualquier persona es vulnerable a encontrarse en una situación así, el acoso sexual nunca es culpa de la víctima.

6. Problemas relacionales

Cabe señalar que el acoso sexual genera daño en el plano relacional de las víctimas. Es decir, vivir este tipo de situaciones puede generarnos dificultad para relacionarnos con normalidad con las personas que conviven en el contexto de la violencia (por ejemplo, compañeros/as de trabajo si el acoso sexual es en el entorno laboral) por vergüenza, por miedo a lo que piensen de mí, a que descubran lo que sucede…

Así mismo, debido a toda la carga emocional de la situación, puede ocurrir que la persona que sufre acoso sexual se sienta sin energías ni el estado de ánimo necesario para disfrutar de actividades que antes disfrutaba o compartir tiempo con otras personas, llevándole poco a poco a una situación de cada vez más aislamiento social.

Conclusiones

A lo largo de este artículo hemos explicado en qué consiste el acoso sexual, detallando algunas de sus principales características para la salud física y emocional de las víctimas de este tipo de violencia. Si te encuentras viviendo una situación de acoso sexual, puede ser que te hayas sentido identificado/a en algunos de los aspectos incluidos en este post.

Desgraciadamente, el acoso sexual sigue siendo a día de hoy la realidad de muchas personas en algunos de sus entornos. Como sociedad esto es algo inadmisible, por lo que nuestra tolerancia ante este tipo de violencias debe ser cero, si queremos conseguir una convivencia igualitaria, justa y segura para todas las personas.

Por todo ello, debemos de crear las condiciones necesarias para que la voz de las personas afectadas de acoso sexual sea escuchada y facilitar los protocolos específicos para su apoyo y para que denunciar pueda ser un poco más sencillo. Adicionalmente, los espacios de terapia psicológica pueden ser de utilidad para empezar a tomar consciencia de toda la violencia y encontrar herramientas para protegernos y sanar lo vivido.

 ¿Necesitas ayuda con alguna situación de acoso sexual?

Si necesitas ayuda porque has vivido o estas viviendo una situación de acoso sexual, nuestro equipo de psicólogos profesionales te podría ser de ayuda. En Avance Psicólogos, nuestros psicólogos especialistas en Madrid están aquí para apoyarte. Con más de 25 años de experiencia, entendemos los desafíos del acoso sexual y estamos comprometidos a proporcionarte el apoyo que necesitas, ya sea en terapia online o presencial. No permitas que el acoso sexual afecte tu vida. Ponte en contacto con nosotros hoy mismo para comenzar tu camino hacia la sanación y la recuperación. ¡Llama ahora y da el primer paso hacia una vida mejor!

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Referencias bibliográficas:

 Cuenca Piqueras, C. (2017). El acoso sexual: un aspecto olvidado de la violencia de género (Vol. 302). CIS-Centro de Investigaciones Sociológicas.

Del Río, M. T. P. (2007). La violencia de género en el trabajo: el acoso sexual y el acoso moral por razón de género. Temas laborales: revista andaluza de trabajo y bienestar social, (91), 175-204.

Fuentes-Vásquez, L. Y. (2019). » Cuentos que no son cuentos»: acoso sexual, violencia naturalizada en las aulas universitarias. Nómadas, (51), 135-153.

Instituto de la Mujer (2004). Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Informe: El acoso sexual a las mujeres en el ámbito laboral.

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autora del artículo

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Por Belén Ramos Gómez

PSICÓLOGA COLEGIADA M-37048

Belén Ramos Gómez (Sevilla, 1996) se graduó en Psicología por la UAM. Trabaja en la consulta privada desde 2019. Desde entonces, lleva formándose en diferentes ámbitos de la psicología: Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Formación en Terapia Gestalt (IPG), Teorías del apego y trauma, Formación en Duelo, Experta en Coaching y formaciones en perspectiva de género. Adicionalmente, tiene experiencia laboral en un recurso de adicciones, en un centro de menores y en acompañamientos a las infancias y adolescencias.

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