Por qué todo me afecta emocionalmente: claves para entender tu sensibilidad

Artículo escrito y revisado por Belen Ramos Gómez
Por qué todo me afecta emocionalmente

Algunas personas son muy sensibles emocionalmente, es decir,  experimentan las emociones con mucha intensidad. Estas personas normalmente también tienen una gran capacidad para empatizar con las emociones de los demás. Mientras que consigamos conocernos y aceptarnos, esto no tiene por qué ser malo. Sin embargo, la alta sensibilidad emocional puede generar mucha frustración cuando no entendemos por qué todo me afecta tanto emocionalmente.

Para arrojar algo de luz a esta cuestión, a lo largo de este artículo explicaremos en qué consiste la alta sensibilidad emocional, nombraremos algunos de los principales motivos que pueden influir en que nos afecten mucho los estímulos emocionales y, por último, ofreceremos algunas estrategias que nos pueden ayudar a lidiar con las emociones intensas.

Qué es la alta sensibilidad emocional

La alta sensibilidad emocional consiste en experimentar respuestas emocionales intensas ante los estímulos emocionales y a veces también sensoriales. Por ejemplo, tener fuertes reacciones al estrés, empatizar mucho con los demás, ser muy sensibles a los ruidos fuertes, que nos afecten en exceso las imágenes de sufrimiento o sentirnos especialmente abrumados/as en las situaciones con un alto componente emocional, son algunas manifestaciones de una persona con alta sensibilidad.

Es importante aclarar que la alta sensibilidad no es un trastorno psicológico, sino que es un rasgo de personalidad. Si presentamos este rasgo, nos puede ser muy útil aprender estrategias para modular nuestras emociones adecuadamente porque la intensidad de éstas puede ser tan alta que resulte agotador sentir constantemente a ese nivel.

Causas de que nos afecten mucho los estímulos emocionales

A continuación, enumeraremos algunas de las causas que pueden generar que nos afecten mucho los estímulos emocionales. Una de las posibles explicaciones es que seamos una persona altamente sensible. Sin embargo, como veremos a continuación, no es la única posibilidad. En cualquier caso, siempre es recomendable acudir a un profesional de la salud mental para que pueda evaluar nuestro caso de manera especializada.

1. Factores biológicos y genéticos

Al igual que con otras cuestiones relacionadas con la salud emocional, existen factores genéticos que hacen que algunas personas sean más sensibles emocionalmente que otras. Es decir, las personas con alta sensibilidad tienen una predisposición genética a una sensibilidad intensa ante los estímulos emocionales, tienen un sistema nervioso más receptivo y sutil que el de la mayoría de las personas.

2. Influencias ambientales y experiencias pasadas

Aunque, como decíamos antes, las personas altamente sensibles son personas que nacen con esta predisposición de manera genética, también puede suceder que a raíz de ciertas experiencias en nuestra historia de vida desarrollemos una hipersensibilidad a ciertos estímulos y que nos empiecen a afectar más algunas cosas.

Por ejemplo, haber experimentado situaciones traumáticas en el pasado, ciertas heridas emocionales o haber estado en contacto con situaciones estresantes mantenidas en el tiempo, puede contribuir a tener una mayor sensibilidad emocional ante ciertos estímulos. Aunque esto es diferente a presentar el rasgo de alta sensibilidad emocional, también en este tipo de casos las pautas para manejar las emociones intensas nos pueden resultar útiles.

3. Trastornos psicológicos

Por otro lado, algunos trastornos psicológicos (como ciertos trastornos de ansiedad, trastornos de la personalidad o el estrés post traumático, por ejemplo) también pueden generar un aumento de la intensidad de las respuestas emocionales ante ciertos estímulos. Aunque esto no es exactamente lo mismo que presentar el rasgo de alta sensibilidad emocional, en estos casos contar con estrategias de regulación emocional también nos puede ayudar mucho a lidiar con las respuestas emocionales intensas.

Impacto de la sensibilidad emocional en la vida diaria

A continuación veremos las consecuencias de la sensibilidad emocional en el día a día:

1. Relaciones interpersonales

Experimentar con mucha intensidad los estímulos emocionales puede generarnos dificultades en nuestras relaciones interpersonales ya que ciertas situaciones que pueden surgir en los vínculos de manera habitual, como los conflictos, los desencuentros o las decepciones, por ejemplo, nos afectarán mucho. En este sentido, conocernos bien, poner límites cuando lo necesitamos y tener habilidades adecuadas de comunicación suele ser de gran ayuda.

2. Rendimiento laboral y académico

Por otro lado, experimentar las emociones de manera intensa puede ser en ocasiones agotador y que nos dificulte concentrarnos o lidiar adecuadamente con trabajos o estudios estresantes. Por esta razón, las personas con una alta sensibilidad a veces tienen problemas de rendimiento laboral y académico. Buscar apoyo profesional para manejar mejor este tipo de situaciones puede ser beneficioso si esto nos está ocurriendo.

3. Salud física y mental

Por último, si no nos conocemos adecuadamente y tenemos el apoyo que necesitamos, tener una alta sensibilidad emocional puede perjudicar nuestra salud física y emocional. Por esta razón, es muy importante identificar adecuadamente cómo somos, cómo funcionamos y cómo necesitamos cuidarnos.

Estrategias para manejar la sensibilidad emocional

A continuación, se incluyen algunas estrategias generales que nos pueden resultar útiles si tenemos reacciones emocionales muy intensas. Para abordar nuestro caso de manera específica la recomendación es acudir a un profesional de la salud mental que evalúe la situación de manera concreta.

1. Autoconocimiento y aceptación emocional

Comprender y aceptar nuestras emociones es el primer paso para lidiar con ellas de manera efectiva. Las reacciones emocionales las sentimos en el cuerpo. Por esta razón, es necesario permitirnos observarlas. Desarrollar conciencia corporal es necesario para notar las sensaciones corporales y empezar a relacionar las emociones con los disparadores (aquellos estímulos que desencadenan las emociones). Dar sentido a lo que sentimos es muy importante para que nuestro sistema emocional funcione, desde el enfoque de aceptar que todas las emociones son válidas.

2. Establecimiento de límites saludables

Cuanto más conexión tenemos con nuestro mundo emocional, más sencillo es poder identificar los estímulos de nuestro entorno que nos desregulan. El siguiente paso que nos puede ser de ayuda es atrevernos a poner límites a aquello que sabemos que nos hace daño o que no nos viene bien en cada momento. Aunque establecer límites en ocasiones puede ser complicado, a medio y largo plazo es una estrategia que nos permite cuidarnos como merecemos.

3. Búsqueda de apoyo

Rodearnos de personas con quienes nos sintamos seguros/as, que nos permitan expresar nuestras emociones y respeten nuestros límites, es muy importante para nuestra salud emocional, especialmente cuando experimentamos las emociones con una alta intensidad. En este sentido, necesario que prestemos atención a cómo nos encontramos con las diferentes personas de nuestro entorno y podamos elegir, en función del momento emocional en el que estamos, cuando es un buen momento y cuando no para vincularnos con determinadas personas.

Adicionalmente, acudir a un psicólogo de Madrid, puede ser otra fuente de apoyo importante si consideras que te está costando desenvolverte  en varias esferas de tu vida.

4. Técnicas de mindfulness y meditación

Por último, aprender y poner en práctica técnicas de mindfulness y de meditación, nos puede ayudar enormemente a calmar nuestro sistema nervioso y gestionar adecuadamente las emociones, especialmente las intensas. Estas estrategias podemos aprenderlas en los procesos de terapia psicológica y sus beneficios pueden ser muy importantes. Así mismo, el ejercicio físico también puede venirnos muy bien, especialmente para lidiar con las sensaciones  intensas de agobio y estrés.

Conclusiones

Como hemos visto a lo largo de este artículo, hay personas que perciben los estímulos sensoriales de manera más intensa que los demás. Esto, por un lado, nos ofrece una mayor capacidad para percibir el mundo y empatizar  con otras personas, y, por otro, puede resultar difícil en la vida cotidiana si no contamos con estrategias adecuadas para lidiar con las sensaciones intensas. Queremos hacer hincapié en que la alta sensibilidad no es un trastorno psicológico, sino un rasgo que hace que sintamos de manera distinta.

Para concluir, queríamos recordar que si eres una persona con una alta sensibilidad emocional, quizás te puede ser útil aplicar en tu vida cotidiana las estrategias de autocuidado que hemos incluido anteriormente. Adicionalmente, puedes buscar apoyo terapéutico especializado si sientes que necesitas profundizar más en este tema y aprender técnicas más específicas para tu caso concreto.

Referencias bibliográficas:

Bisquerra, R. (2012). De la inteligencia emocional a la educación emocional. Cómo educar las emociones, 1, 24-35.

de Beijl, K. Z. (2016). Personas Altamente Sensibles: Descubre si lo eres y aprende a gestionar el día a día en tus relaciones, el trabajo, con tus hijos…. La esfera de los libros.

Gonzalez, A. (2020). Lo bueno de tener un mal día. Cómo cuidar de nuestras emociones para estar mejor.

Guarino, L. R., y Roger, D. (2005). Construcción y validación de la Escala de Sensibilidad Emocional (ESE). Un nuevo enfoque para medir neuroticismo. Psicothema, 17(3), 465-470.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

Además, el contenido ha sido revisado por nuestro equipo de redacción clínica para garantizar su rigor y claridad.

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