Muchas personas acuden a la consulta psicológica (y a la sexológica, también) porque dicen tener ciertas inseguridades en su vida que les impiden desarrollarse plenamente o disfrutar en un determinado ámbito de su vida. Algunas de esas personas vienen más preocupadas por debido a esas inseguridades no pueden dar la talla o no consiguen los resultados que les gustaría en un determinado aspecto de su vida. En cambio, otras, les preocupan las inseguridades porque no les permiten disfrutar y obtener diversión o placer en otros aspectos.
En este artículo te vamos a explicar qué son las inseguridades y qué tipos de inseguridades podemos tener, ya que es muy poco común que alguien sienta todas las inseguridades a la vez; habrá áreas donde nos sintamos con más destreza o comodidad y otras que menos.
Índice de contenidos del post
¿Qué son las inseguridades?
Las inseguridades son síntomas de una falta de autoconfianza. Y la autoconfianza es la creencia de que tenemos recursos para enfrentar o resolver una determinada situación. Las inseguridades o la falta de autoconfianza vienen cuando creemos que no tenemos esas herramientas necesarias.
¿Y cómo se presentan las inseguridades? En estados emocionales, comúnmente los nervios en el estómago o la ansiedad, y en pensamientos: “No soy suficiente”, “no voy a poder”, “no valgo para esto” y un largo etcétera. Los pensamientos y las emociones que se presentan cuando nos sentimos inseguros o inseguras son muy desagradables. La sensación de inseguridad hace que no queramos repetir una determinada experiencia incluso cuando sabemos que la experiencia puede ser algo divertido o que puede ayudarnos a conseguir otros objetivos, por ejemplo: tener una cita romántica, hablar en público, salir a bailar, jugar un partido, acudir a un evento con mucha gente.
A continuación, vamos a enumerar los tipos de inseguridades que consideramos que son los más comunes y algunos ejemplos de cómo plantarles cara. Ahora bien, lo más probable es que no sientas que cuadras con todas ellas, lo cual está bien. Tengamos presentes que todas las personas sentimos esa sensación de inseguridad en algunos aspectos de nuestra vida.
Tipos de inseguridades con ejemplos
A continuación describiré los tipos de inseguridades más frecuentes, así como la manera de superarlas:
1. Inseguridad personal
Se relaciona con la baja autoestima y una elevada autoexigencia. Igualmente, puede venir de una experiencia traumática o de una educación muy estricta. Consiste en sentir un alto nerviosismo, mucho miedo a lo que los demás piensen de ti y sentir desconexión con tu “yo interno”. La inseguridad es tal que se extiende a todos los ámbitos de tu vida y ello te impide ser y actuar como tú eres en realidad. Es de las más insidiosas y de las para erradicarla el primer paso es el autoconocimiento. Como la persona que la siente tiene miedo a que los demás le abandonen por cómo es, actúa en base a cómo cree que la gente de su alrededor espera que actúe. Como consecuencia, deja de desarrollarse personalmente y ni siquiera sabe describir su forma de ser o cuáles son sus gustos.
Ejemplo:
Marta suele decir «sí» a todo, incluso cuando no quiere, por miedo a desagradar a los demás. Esto la ha llevado a sentirse desconectada de quién es realmente, olvidando sus propios gustos y deseos.
2. Inseguridad corporal
Los complejos con el cuerpo son una de las inseguridades más comunes. Si preguntáramos a la gente “¿qué tal te llevas con tu cuerpo?”, ¿qué crees que respondería la mayoría? Probablemente, que mal o que regular. Tal es así, que no aceptamos nuestro cuerpo tal cual es y lo tapamos o lo modificamos. Para superar esta inseguridad con tu cuerpo, lo primero que debes hacer es aceptar que es muy difícil aceptar todas las partes de él. A partir de ahí empieza a mostrarlo tal cual es, pregúntate si las prendas que usas son las que te gustan o es para tapar los complejos de inferioridad.
Ejempo:
Carlos evita ir a la playa porque no le gusta cómo se ve sin camiseta. Siente que todos lo juzgarán y prefiere quedarse en casa, aunque le encantaría disfrutar del mar.
3. Inseguridad social
Las personas con inseguridades en el terreno social no tienen problema para interactuar con sus vínculos más allegados y en los que pueden confiar, pero sí sienten mucha incomodidad cuando están rodeadas de personas que no son tan conocidas. En términos más clínicos esto se llama ansiedad social. Se produce, sobre todo, por el miedo al rechazo y a la crítica, hasta el punto de evitar eventos con gente nueva o no tan allegada. Para superarla, lo mejor es exponerte, precisamente, a las situaciones que evitas. Comprobarás que, aunque puedes no caerle bien a alguien, tampoco es para tanto y que esas críticas que tú temes, es realidad, vienen de tu propia cabeza.
Ejemplo:
Ana se pone muy nerviosa cuando tiene que asistir a reuniones de trabajo con personas que no conoce. Por este motivo, inventa excusas para no ir, temiendo que la juzguen o la critiquen.
4. Inseguridad profesional
Como su nombre indica, se produce en el contexto laboral. Este tipo de inseguridad, al contrario que otras, sí puede estar generada por una falta de recursos o de destreza real en el desempeño de la profesión. Si no tienes los conocimientos necesarios para desempeñar una determinada labor, lo normal es que sientas inseguridad. No obstante, esto no significa que no vayas a ser capaz nunca. Puedes aprender y poner de tu parte para adquirir los conocimientos que te faltan. Por otro lado, si sí tienes los conocimientos y las habilidades necesarias, pero crees que no son suficientes quizás estés a lo que comúnmente se conoce como Síndrome del impostor.
Ejemplo:
Luis consiguió un ascenso recientemente, pero no puede evitar sentirse como un fraude. Cree que no tiene las habilidades necesarias y vive con miedo de que sus compañeros lo descubran.
5. Inseguridad sexual
Esta inseguridad es aquella que tiene que ver con cómo vivimos nuestra propia sexualidad, pero, en concreto, suele estar más bien dirigida a nuestro desempeño en la cama, es decir, tiene que ver con nuestras relaciones eróticas y sexuales. De nuevo, nos topamos con las expectativas sociales de lo que se supone que debemos hacer o dejar de hacer cuando tenemos sexo. Además de las presiones del tipo “tengo que aguantar mucho” o “tengo que llegar al orgasmo” o “tengo que satisfacer a mi pareja”, puede venir también de una primera mala experiencia que hayas ido encadenando con las siguientes. Trata de no evitar las relaciones sexuales por ello y acude a una sexóloga especializada para superarlo.
Ejemplo:
Laura evita la intimidad con su pareja porque teme «no estar a la altura». Sus primeras experiencias no fueron positivas, y esto ha afectado su confianza en la actualidad.
6. Inseguridad externa
Este es un tipo de inseguridad más específico y no tan común que tiene que ver con una sensación de que te rodea un peligro constante. Todo te parece que tiene un riesgo que no puedes controlar y, al mismo tiempo, que no merece la pena permitírselo. Muchas son las situaciones que nuestra mente puede interpretar como peligrosas (un examen, conducir, coger un avión, etc.), el problema es cuando esos peligros no te dejan vivir experiencias que te gustarían. Esto se llama fobia específica o, en otros casos, ansiedad generalizada. Si crees que esto te está ocurriendo lo mejor es que comiences terapia para ayudarte a manejar todos estos miedos.
Ejemplo:
Teresa siente pánico al conducir, pues siempre imagina que podría tener un accidente. Esto la limita a depender de otros para moverse, aunque le gustaría ser más independiente.
7. Inseguridad relacional
Esta tiene que ver con la pareja. Las inseguridades nos afloran cuando comenzamos a conocer o a salir con alguien. Los pensamientos sobre “no soy suficiente” o “me va a dejar” son más frecuentes que antes. Tienes miedo de perder a esa persona y sentir seguridad en pareja se te hace harto complicado porque estás todo el rato pensando. Para hacerle frente, debes trabajar la comunicación y la confianza con la persona que tienes al lado. Si ves que, aun así, no sientes esa seguridad que buscas, quizás no sea una relación sana.
Ejemplo:
Juan revisa constantemente el móvil de su pareja porque teme que lo engañe. Aunque no tiene pruebas de desconfianza, su miedo a perderla lo lleva a conductas obsesivas.
Conclusiones
Todo el mundo tiene inseguridades. De un tipo de o de otro, da lo mismo. Pero todo el mundo siente inseguridad en algo, siempre va a ver ciertos ámbitos donde sintamos un mayor nivel de incomodidad por lo que sea o un menor nivel de destreza, por lo que sea también. Cuando decimos que una persona es insegura, ¿a qué nos referimos realmente? ¿por qué utilizamos esta palabra para definir a alguien con timidez o con poca desenvoltura?
Las inseguridades son pensamientos que se nos presentan cuando menos falta nos hacen. Las expectativas sociales tampoco es que nos lo pongan muy fácil. Por ejemplo, en cuanto a las inseguridades con nuestro cuerpo, ¿cómo nos las vamos a tener si el canon de belleza que se nos impone es prácticamente imposible de alcanzar? El perfeccionismo está a la orden del día y la mediocridad muy mal vista. Ser el amante perfecto, el amigo perfecto, el trabajador perfecto, el padre perfecto… es demasiada presión y, al final, resulta lógico que nos vengan dudas del tipo: “No sé si lo estoy haciendo del todo bien”.
¿Tus inseguridades están frenando tu bienestar y tu desarrollo personal?
Si te has sentido identificado o identificada con alguna de las situaciones que hemos descrito, es momento de dar el primer paso para recuperar la confianza en ti y avanzar hacia una vida más plena.
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Referencias bibliográficas:
Tena, A. B. (2022). Fundamentos y aplicaciones clínicas de FACT: Una intervención para abordar el sufrimiento humano a través de las terapias contextuales. Psicosomàtica y Psiquiatría, (21).
Harris, R. (2010). La trampa de la felicidad. Barcelona: Planeta.



