Apego seguro: ¿Qué es y cómo cultivarlo en tus relaciones

Artículo escrito y revisado por Andrea Martínez Fernández
Qué es el Apego Seguro


Es posible que las expresiones “apego seguro” y “apego inseguro” te resulten familiares. Y es que la Teoría del Apego está “de moda”, podríamos decir. No se trata de algo nuevo, ya que este modelo nace a finales de los años 60 a partir de los postulados del psiquiatra británico John Bowlby, quien propuso que algunas experiencias tempranas con las principales figuras de cuidado pueden interiorizarse y dar lugar a diferentes formas de vincularse. Según esta teoría, la consistencia con la que un bebé experimente episodios de apoyo por parte de sus cuidadores influirá en el desarrollo de su confianza en las otras personas, en su propia percepción de competencia y en su facilidad para buscar ayuda cuando sea necesario.

¿Cuánto sabemos de todo esto? ¿Cómo de determinante es la infancia en las relaciones adultas? ¿Se puede cambiar el estilo de apego? Estas son las cuestiones que vamos a intentar resolver para clarificar cómo de estables y predecibles son los estilos de apego, además de cómo promover comportamientos de apego seguro en las relaciones.

Cuáles son los diferentes apegos

Según la teoría de Bowlby, existen dos grandes tipos de apego: seguro e inseguro. A su vez, dentro del apego inseguro suelen distinguirse dos categorías: apego evitativo y apego ansioso o ambivalente. El apego evitativo suele describirse como un patrón de desconfianza generalizada hacia las personas, incomodidad con situaciones de intimidad personal y una búsqueda excesiva de independencia; esto es, un gran esfuerzo por no depender de nadie para evitar sufrir decepciones. El apego ansioso se describe como una tendencia a la ambivalencia en las relaciones, experimentando por un lado una gran necesidad de conexión e intimidad y al mismo tiempo una actitud vigilante hacia el nivel de compromiso de las otras personas (sumada a una gran preocupación por el abandono o el rechazo y una percepción pobre de las propias capacidades para afrontar dificultades).

¿Qué es el apego seguro?

Por el contrario, el apego seguro suele describirse como una mayor facilidad para confiar en las personas cercanas, así como un mayor grado de confianza en las propias capacidades para recuperarse de situaciones difíciles y una mayor comodidad con la intimidad en las relaciones; estas tendencias pueden favorecer conductas deseables como responder de manera constructiva a los conflictos personales o buscar apoyo cuando lo necesitan. Conviene puntualizar que, aunque se distingan los estilos de apego en estas categorías, existen diversos grados y variabilidad entre las conductas de una misma persona. Ahora bien, las conductas identificadas como correspondientes a un “apego seguro” suelen considerarse como más deseables, por lo que vamos a tratar de ver qué puede favorecer o entorpecer su desarrollo.

Qué factores influyen en los estilos de apego

Los enfoques más “tajantes” del apego hacen hincapié en la importancia de los tres primeros años de vida en lo que respecta al desarrollo del estilo de apego. De acuerdo con esta teoría, el hecho de que las figuras de cuidado principales de una criatura se muestren disponibles y atentas en momentos de malestar es uno de los principales predictores de un apego seguro. En cambio, si hay una inconsistencia en esta atención la exposición a la incertidumbre podría favorecer un apego ansioso; y en caso de que haya una escasa disponibilidad de estos cuidados se considera más probable que se desarrolle un apego evitativo.

En este sentido, se ha puesto mucho peso tanto en la etapa de la primera infancia como en el rol de la madre en el desarrollo del apego. Es necesario tener en cuenta que, aunque durante las edades tempranas las personas somos más flexibles y aprendemos muy rápido, esto no quiere decir que la crianza sea lo único que determina la forma de relacionarnos en la vida adulta. Por ejemplo, si cuando eras un bebé te alimentaron con biberón en lugar de lactancia, esto no tiene por qué ser una causa directa de que a día de hoy te cueste comprometerte en una relación. Durante toda nuestra vida continuamos aprendiendo y moldeando nuestros patrones de conducta, por lo que lo que más peso tiene es cuánto se repiten cierto tipo de interacciones (especialmente con las personas más cercanas).

Cuán determinante es el apego

 Como veníamos diciendo, las experiencias tempranas pueden tener su influencia pero no tienen por qué ser determinantes. Utilizar etiquetas como “apego inseguro” puede ayudarte a identificar ciertas tendencias, al igual que ocurre con otros ejemplos como los perfiles de personalidad u otros conceptos psicológicos; por ejemplo, hay muchas personas que buscan sentido a lo que hacen en etiquetas como “personalidad dependiente” o “persona altamente sensible”. Esto resulta muy atractivo, ya que es una manera fácil de encontrar una explicación relativamente sencilla a un patrón de comportamiento probablemente complejo.

El problema de las etiquetas es que pueden reducir nuestra percepción de posibilidad de cambio, e incluso pueden llevar a una profecía autocumplida: si la única explicación con la que cuentas para los celos que sientes en tu relación de pareja es que tus padres no te proporcionaron atención inmediata al llorar cuando tenías dos años, al ser esto un hecho del pasado que no puedes cambiar podría parecer que es una condena a repetir lo mismo en todas las relaciones de tu vida. A pesar de que cada persona cuente con sus predisposiciones, no olvidemos que nuestro comportamiento es variable y depende mucho del contexto en el que nos encontremos.

Cómo se cultiva un “apego seguro”

Si nos centramos exclusivamente en la crianza, como se hace en algunos enfoques sobre el apego, lo que puede predisponer al desarrollo de un apego seguro en la infancia es un adecuado equilibrio entre atención y autonomía: es decir, se trata de promover que las criaturas exploren su entorno en situaciones seguras para poder desarrollar una percepción de confianza y, al mismo tiempo, mostrarse disponible para consolarlas y apoyarlas cuando lo necesitan.

Si lo que queremos es promover el desarrollo de conductas identificables como “apego seguro” en la edad adulta, una parte importante correspondería a buscar relaciones con personas que estén cómodas un nivel de intimidad similar al nuestro. No obstante, pretender encontrar un “alma gemela” no es algo realista y debemos asumir que vamos a experimentar conflictos e inseguridades en cualquier vínculo humano. Trabajar en la tolerancia a la incertidumbre y la incomodidad ocasionales es fundamental para poder regular nuestras propias emociones y comunicarnos de manera fluida sin alejarnos a la primera de cambio (lo que podría identificarse como evitativo) ni perseguir que sea la otra persona la que nos reasegure constantemente (algo que se considera propio de un estilo ansioso).

En las edades tempranas, es recomendable la asistencia de un psicólogo infantil para asegurar un adecuado desarrollo emocional y social. Un profesional puede ayudar a establecer las bases de un apego seguro, promoviendo tanto la autonomía como la atención adecuada para el niño.

En conclusión

A modo de resumen podríamos decir que, si bien tu pasado puede tener su influencia, no marca un destino. Las experiencias que tienes a lo largo de toda tu vida irán modificando tus maneras de relacionarte. De hecho, hay algunos enfoques que consideran el apego como un continuo o una combinación de rasgos más que como dos o tres categorías diferenciadas. En este sentido, siempre te recomendamos usar las etiquetas con moderación.

Recuerda también que es absolutamente normal sentir inseguridad ante ciertas vivencias. Tener un “apego seguro”no significa tener siempre todas las respuestas y no experimentar nunca emociones desagradables. Lo realista es aceptar que existen ciertos malestares que forman parte de la vida y de las relaciones, por lo que es necesario aceptarlos y afrontarlos. Para esto es fundamental centrarte en el presente y en lo que está en tu mano cambiar.

Terapia centrada en el apego

Como ves, el apego no es algo inamovible y es normal para todo el mundo sentir inseguridades de vez en cuando. Si aún así has detectado algunas conductas de evitación o de inseguridad que te resultan problemáticas y que te gustaría cambiar, la terapia puede ser de ayuda. En Avance Psicólogos colaboramos con terapeutas especialistas en apego, así como especialistas en Terapia Cognitivo Conductual (la cual también cuenta con buenos resultados a la hora de modificar cómo interpretamos las relaciones y cómo reaccionamos ante la inseguridad).

Tanto si estás buscando terapia individual como terapia de pareja, puedes beneficiarte de nuestras sesiones de psicoterapia tanto de manera online como presencial en Madrid. Puedes informarte de las diferentes opciones que ofrecemos en nuestra página web y contactar con nuestro personal tanto por mensajería como por llamada. Será un placer orientarte en lo que necesites.

Referencias bibliográficas:

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Doolan, E. L. y Bryant, R. A. (2021). Modifying insecure attachment style with cognitive bias modification. Journal of Behavior Therapy and Experimental Psychiatry, 73(6).

 Fraley, R. C. y cols. (2015). Are adult attachment styles categorical or dimensional? A taxometric analysis of general and relationship-specific attachment orientations. Journal of Personality and Social Psychology, 109(2), 354-368.

Strand, P. S. y cols. (2019). Culture and child attachment patterns: A behavioral systems synthesis. Perspectives on Behavior Science, 42, 835-850.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

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