Esquizofrenia: Definición, síntomas, causas y tratamientos

Artículo escrito y revisado por Andrea Martínez Fernández
Qué es la esquizofrenia

La esquizofrenia es una condición que afecta aproximadamente al 1% de la población mundial. Se trata de un trastorno que causa grandes limitaciones en muchos casos, y es una de las diez principales causas de dependencia por cuestiones de salud en todo el mundo. No obstante, las discrepancias en la conceptualización de este trastorno han derivado en problemas para su diagnóstico, llegando al punto en el que ha habido países donde la población clínica tenía el doble de probabilidad de recibir esta etiqueta en comparación con otros.

En este post se abordará la esquizofrenia, un trastorno psicótico complejo que afecta a una parte significativa de la población mundial. Se explorarán su definición, características, causas, síntomas, y los desafíos en su diagnóstico y tratamiento psiquiátrico. Además, se discutirá el impacto del estigma social asociado a la esquizofrenia y la importancia de un enfoque multidisciplinario para mejorar la calidad de vida de las personas que la padecen.

¿Qué es la esquizofrenia?

El concepto esquizofrenia fue desarrollado en la Europa de finales del siglo XIX con el trabajo de varios psiquiatras influyentes. Fue el psiquiatra alemán Emil Kraepelin quien acuñó en su momento el término demencia precoz para hacer referencia al patrón de características que a día de hoy se conciben como esquizofrenia: un trastorno de inicio (generalmente) en la juventud con un curso progresivo y una pobre respuesta al tratamiento clínico. Posteriormente el psiquiatra y eugenista suizo Eugen Bleuler acuñó el término esquizofrenia (que significaría “escisión de la razón”) para hablar de una “ruptura” en la psique de la persona. Otros psiquiatras como el alemán Kurt Schneider señalaron como manifestaciones más relevantes los síntomas positivos, atribuyéndolos a un “daño en la comunicación empática”.

Características de la esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno complejo y que se trata como condición crónica. Se caracteriza por un conjunto diverso de síntomas que pueden afectar a la percepción, la conducta y las relaciones. Tanto el inicio temprano como el curso crónico de este trastorno pueden llegar a resultar incapacitantes tanto para las personas que lo sufren como para sus familias. Dada la heterogeneidad de sus manifestaciones no existe un acuerdo claro en los criterios que se siguen para su diagnóstico ni en las hipótesis que se plantean como posibles causas; esto ha dificultado a su vez que se establezcan tratamientos verdaderamente eficaces.

Tanto las características de los propios síntomas como dicha falta de acuerdo en el diagnóstico y tratamiento dificultan en gran medida la adherencia a la terapia y favorecen la aparición de recaídas periódicas. Así, las personas diagnosticadas de esquizofrenia pueden ver su calidad de vida muy mermada y sufrir, sumado a esto, un gran estigma que las hace más vulnerables a la exclusión social y a problemas de salud adicionales creando así un “círculo vicioso”.

Síntomas de la esquizofrenia

Como veníamos viendo, los síntomas de la esquizofrenia son muy diversos. Actualmente se encuentran clasificados en el DSM-5 en ocho especificadores, a saber: delirios, alucinaciones, conducta psicomotriz anormal, sintomatología negática, alteraciones cognitivas, depresión y manía. Estos se evalúan en una escala de cero a cuatro que va de ausente a severo, y se requiere que al menos uno de los síntomas mostrados pertenezca a la categoría de delirios, la de alucinaciones o la de discurso desorganizado, además de que su duración sea superior a seis meses y que cause limitaciones en algún área importante de la vida. La CIE-11 estipula que para diagnosticar esquizofrenia deben darse durante al menos un mes alteraciones en el pensamiento, la percepción, la experiencia del yo, la cognición, la volición, el afecto y la conducta (pudiendo aparecer también alteraciones de la psicomotricidad).

La esquizofrenia no tiene nada que ver con los mitos sobre la “doble personalidad” con los que se relacionan en la ficción y en los medios algunos trastornos psicóticos. Lo que sí se da es una combinación de síntomas positivos y síntomas negativos. Los síntomas positivos son aquellos que resultan más llamativos, como las alucinaciones y los delirios. Los síntomas negativos tienen más que ver con las emociones de la persona, como la anhedonia (reducción de la capacidad para disfrutar) o el “embotamiento emocional”; estos síntomas contribuyen a que la persona se vea más aislada socialmente y empeore así su condición.

Causas de la esquizofrenia

A pesar de llevar más de un siglo de investigación, aún no se han esclarecido las causas de la esquizofrenia. Las primeras teorías, las cuales no se basaban en datos objetivos, se sostenían sobre hipótesis estigmatizantes como la de la “madre esquizofrenógena” (la idea de que una “mala madre” puede provocar el trastorno). Algunas teorías actuales buscan la fisiopatología de la esquizofrenia en alteraciones de los neurotransmisores: la mayoría se centran en el exceso y la deficiencia de dopamina, serotonina y glutamato, mientras que otras apuntan a desequilibrios en los niveles de aspartato, glicina y ácido gamma-aminobutírico. No obstante, estas alteraciones han de tenerse siempre en cuenta como factores predisponentes: es decir, los trastornos no aparecen porque algo “se rompa” espontáneamente en el cerebro, sino que son variables que se producen en interacción con el entorno.

La susceptibilidad genética interactúa con influencias del contexto. Por ejemplo, se han relacionado algunas experiencias tempranas como algunas complicaciones obstétricas en el momento del nacimiento o el trauma infantil con el posterior desarrollo de  esquizofrenia en personas que podrían tener cierta predisposición genética. Otros factores de riesgo incluyen pertenecer a una minoría étnica (especialmente en situación de migración), vivir en un entorno urbano o encontrarse en situación de aislamiento social. Factores como estos se relacionan con problemas como la precariedad económica y la discriminación (los cuales pueden facilitar la aparición de delirios paranoides) y una mayor exposición a niveles altos de cortisol (que se hipotetiza podría alterar la respuesta neurológica al estrés).

Tratamientos de la esquizofrenia

Dada la falta de acuerdo, los tratamientos de los que se dispone para la esquizofrenia tienen un éxito relativo. Sólo el 20% de pacientes reportan resultados favorables, mientras que el resto puede continuar experimentando algunos episodios y síntomas de manera crónica. El tratamiento psiquiátrico de primera línea consiste en antipsicóticos de segunda generación, debido a que conllevan menos efectos extrapiramidales que los de primera generación. Muchas personas, aún así, abandonan el tratamiento farmacológico debido a sus efectos secundarios.

El tratamiento médico suele complementarse con terapia psicológica con dos objetivos: favorecer la mejora de la calidad de vida de la persona a largo plazo y promover la adherencia al tratamiento farmacológico. El tratamiento psicológico puede realizarse de manera individual y/o grupal; habitualmente se utiliza la Terapia Cognitivo Conductual para trabajar la sintomatología negativa y afrontar de manera alternativa los síntomas positivos como las alucinaciones y los delirios, aunque también se están explorando actualmente la Terapia Metacognitiva, la Terapia Narrativa y el Mindfulness.

Conclusiones

Es fundamental tener en cuenta que la esquizofrenia no se produce exclusivamente en el interior de la persona, como si fuese “en el vacío”. Uno de los mayores problemas que experimentan las personas diagnosticadas es el estigma y el rechazo social. Esto puede influir de manera notable en el curso del trastorno, puesto que puede contribuir a que nieguen o minimicen sus síntomas, a que se aíslen del resto de la sociedad o a que abandonen su tratamiento. Existen muchos mitos como el de que las personas con esquizofrenia son peligrosas, cuando en realidad tienen mayor probabilidad de ser víctimas de violencia que de ejercerla. Percepciones como estas contribuyen tanto a su rechazo y aislamiento como a la implantación de políticas que promueven la contención y el control de sus vidas en lugar de la rehabilitación y la integración en la comunidad.

La mejora de la calidad de vida de las personas con esquizofrenia debe ser el objetivo primordial en todo momento. Para conseguir esto es necesario continuar trabajando en conceptualizar correctamente esta condición con vistas a desarrollar mejores tratamientos y favorecer la adherencia a los mismos. Asimismo, la colaboración de sus familias y la concienciación de la sociedad para favorecer la participación en la comunidad resulta esencial para conseguirlo.

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Referencias bibliográficas:

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Patel, K. R. y cols. (2014). Schizophrenia: overview and treatment options. Pharmacy and Therapeutics, 39(9), 638-645.

Pérez, C. y cols. (2015). Esquizofrenia en la prensa: ¿el estigma continúa?. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 35(128), 721-730.

Valle, R. (2020). La esquizofrenia en la CIE-11: comparación con la CIE-10 y el DSM-5. Revista de Psiquiatría y Salud Mental, 13(2), 95-104.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

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