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Bullying físico: causas, consecuencias y formas de intervención

Bullying físico: causas, consecuencias y estrategias de intervención

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El bullying físico y psicológico es un problema que acontece en los centros escolares, que es difícil de abordar e, incluso, de detectar. De hecho, hasta hace no mucho ni siquiera existía un protocolo de actuación cuando ocurrían este tipo de acoso. Se dejaba correr, los adultos intentaban no darle importancia y lo achacaban a que eran cosas de críos. Según la A.E.P.A.E. (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), entre el 2021 y el 2022, en España, se registraron más de 11.000 casos graves de bullying.

Hoy día, ya somos conscientes de las consecuencias que tiene el bullying físico y las secuelas psicológicas que puede dejar en la víctima, las cuales repercuten también en su vida adulta. En cuanto a cómo afrontar los casos de bullying es muy importante que se detecte a tiempo y conocer a fondo los protocolos de actuación que, por fortuna, actualmente, contamos.

En este articulo te explicamos en qué consiste el bullying físico, cuáles pueden ser sus causas, incidiremos en cuáles son las consecuencias que genera en quien lo sufre y te contaremos también qué podemos hacer ante esta forma de acoso.

¿Qué es el bullying físico?

El bullying físico es una forma de acoso en el que se ejerce la agresión física por parte de una persona o varias a otra. Cuando hablamos de bullying físico incluimos golpes, collejas, patadas, empujones, lanzar objetos a la persona o cualquier otra manera de atentar contra el cuerpo y la integridad física de ella.

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A la persona que lo sufre le es muy difícil defenderse, ya sea porque le han acorralado, le supera o superan en fuerza o porque el agresor o agresora representa para ella una figura de autoridad. El objetivo del agresor es intimidar y la hace actuando de manera agresiva y violenta. Además, el bullying físico se ejerce cuando la persona está sola, por lo que se siente física y psicológicamente sin escapatoria. Las agresiones son repetidas y sin motivo aparente, o sea, no son agresiones que se lleven a cabo en una situación de defensa, sino te ataque.

Causas del bullying físico

Es difícil plantearse qué puede llevar a una persona a agredir a otra cuando no hay motivo o cuando no es, como decíamos, para defenderse de una amenaza. Sin embargo, los estudios han encontrado algunas características comunes en los abusadores que le llevan o “explican” su comportamiento violento e intimidador.

Entre las características psicológicas del acosador o agresor encontramos:

  • Impulsividad. El agresor tiende a tener problemas con el control de impulsos y un autocontrol muy bajo. Suele tener un temperamento muy explosivo, de tal manera que ante cualquier cosa que le moleste no va a saber regular sus emociones de manera sana. La emoción que más rienda dan sin control alguno es la ira.
  • Bajo rendimiento académico. Es común, aunque no definitorio, que tengan malos resultados en sus estudios, además de un comportamiento desafiante dentro del aula. Tiende a ser el bromista y el alborotador de la clase.
  • Baja tolerancia a la frustración. Como decíamos, tienen una gestión emocional muy deficitaria. Al frustrarse, pagan esta frustración a través de conductas violentas, volviéndose a comportar de manera explosiva. Por esto mismo es que su rendimiento académico no es muy bueno.
  • Rol de líder. Suele asumir el rol del jefe del grupo, ya que también son muy manipuladores y se sienten bastante cómodos y seguros en ese rol. Quienes los siguen buscan el reconocimiento o, incluso, evitar ser la víctima.
  • Estimulación por la violencia. No es poco frecuente que vengan de familias desestructuradas donde no les hayan enseñado a manejar sus emociones. También, puede ser que en su familia hayan presenciado o vivido violencia doméstica, con lo cual es eso lo que reproducen en el colegio.

Consecuencias del bullying físico

Además, de las heridas y lesiones que, evidentemente, el bullying físico puede dejar, en este apartado nos gustaría hablar de las consecuencias psicológicas que este tipo de acoso, a pesar de ser físico, deja en la persona. Las principales son:

1. Indefensión aprendida

La indefensión aprendida es una respuesta psicológica que ocurre cuando hemos aprendido y nos creemos que una situación no tiene escapatoria. Si un niño o una niña están sufriendo bullying físico y nadie hace nada para sacarle de ahí, crecerá con la creencia de que su situación no tiene remedio y que debe resignarse a lo que le ocurre y no hará nada para defenderse.

2. Desconfianza en los vínculos

Es muy frecuente ver en personas que han sufrido rechazo por parte de sus iguales y violencia que ya no confían en nadie. Les suele costar mucho socializar y generar vínculos significativos y profundos par ellos. Esto se debe a la indefensión aprendida y al aprendizaje de que, en las relaciones, en algún momento sufrirán. Por eso, están en una alerta continua que, a pesar de ya ser adultos y haber salido de la situación de bullying físico, siguen utilizando el mismo mecanismo de defensa que les protegió en la infancia y adolescencia.

3. Normalización de la violencia

En ocasiones ocurre, que al ser violencia lo han vivido aprenden que esta es la manera de vincularse y generar vínculos con otras personas. No ven la violencia como algo malo, sino como algo que tiene que ocurrir. Puede haber también sentimientos de venganza y de rabia que no se han procesado.

4. Baja autoestima

Quien ha sufrido en su infancia bullying físico y, sobre todo, si no se le ha ayudado ha crecido con la idea de que no merece que se le valore y que no merece un trato digno. Como asumir que ese sufrimiento viene de otro ser humano, la victima se cree con más control si achaca lo que le ha ocurrido a sí misma (su forma de ser, su físico, etc.)

5. Bajo rendimiento escolar

La preocupación y los pensamientos de querer huir, obviamente, mantienen distraída a la víctima. La alerta por evitar que le vuelvan a agredir y su instinto de supervivencia es tal que es lógico pensar que se desconcentra a la hora de estudiar y que no atienda en clase. Suele ocurrir que repiten curso y nadie ha sabido detectar la causa de sus malas notas. Otra cosa que puede ocurrir es que eviten ir al colegio con excusas.

6. Somatización

Debido al estrés que tiene como consecuencia el bullying físico, el sistema inmunitario se debilita. Además, al no saber cómo gestionar toda la situación, las emociones se van acumulando y la somatización no es más que un mecanismo del cuerpo de decirnos que algo no va bien.

Estrategias de intervención en el bullying físico.

No hay mejor forma de intervenir que haciendo prevención ante el bullying. Educar en valores y la inteligencia emocional, conocer y prestar atención a las señales que indiquen acoso o asesorarse con otros profesionales como pedagogos o psicólogos sociales, además de conocer en detalle el protocolo de actuación en caso de bullying en el centro escolar, pueden ser algunas de las formas de hacer prevención.

Sin embargo, cuando ya se ha dado el caso de bullying físico y no hemos podido evitar que suceda es de vital importancia actuar lo más rápidamente posible para detener la situación y proteger a la víctima. Detectar a los acosadores, mantener la confidencialidad del acosado y hacer un análisis de la situación son los pasos primordiales para empezar a intervenir.

Por último, proporcionar apoyo social y psicológico y protección a la víctima, en primer lugar. En segundo lugar, lo mismo con el agresor o los agresores desarrollando un programa de apoyo y ayuda, así como ofrecer orientación a las familias tanto del acosador como de la víctima.

Conclusiones…

El bullying físico y todas las formas de bullying dejan unas secuelas muy graves en la persona que lo sufre. No solo puede destruir su infancia y adolescencia, sino que también estas secuelas repercuten en la vida adulta. De hecho, muchas de las personas que atendemos en consulta los psicólogos han sufrido algún tipo de acoso o abuso. Aquí hemos hablado de las principales consecuencias psicológicas que deja el bullying tanto físico como psicológico, pero no se nos puede olvidar que la consecuencia más grave que tiene y que, por desgracia, ocurre, es el suicidio.

A su vez, nos gustaría dejar claro que una victima de acoso escolar no puede salir de ahí por sí sola. Los adultos y las adultas (profesores, madres, padres, trabajadores sociales, psicólogos, etc.) tenemos una responsabilidad con nuestros menores y, la mayor de ellas, es protegerles. Hacer la vista gorda o desentenderse porque “son cosas de críos” puede hacer un daño muy, muy severo y además perpetuar una situación de maltrato que se podría haber evitado.

Por otro lado, otro aspecto del que nos solemos olvidar y que también es importante es el de ofrecer asesoramiento psicológico al agresor. Pensamos que solo es la víctima quien tiene que ir a terapia, pero cuando alguien tiene tanto odio dentro y lo expresa a través de la violencia es que está sufriendo mucho y necesita ayuda, pero no sabe cómo pedirla.

¿Estás buscando ayuda?

Si crees que tu hijo o tu hija están siendo víctimas de bullying físico o, por otra parte, es tu hijo o hija quien está ejerciendo esa violencia lo mejor que puedes hacer es proporcionarle apoyo psicológico a través de una terapia familiar. En Avance Psicólogos colaboramos con psicólogas expertas en psicología infanto-juvenil y en terapia familiar, con una amplia experiencia. Ponte en contacto con nosotros para más información.

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Referencias bibliográficas:

Arias Gavilán De Bulnes, L. C. (2020). Eficacia de los programas de intervención para la prevención del bullying en la edad escolar: Una Revisión Sistemática.

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autora del artículo

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Por Brenda Ruano Bodemer

PSICÓLOGA SEXÓLOGA COLEGIADA M-34490

Brenda Ruano Bodemer (Madrid, 1993) se graduó en Psicología por la UCM. Trabaja en la consulta privada desde 2016. Desde entonces, lleva formándose en distintos ámbitos de la psicología: Máster en Sexología, educación sexual, asesoramiento y terapia sexual (UCJC, IUNIVES), Máster en Psicología General Sanitaria (Universidad de Nebrija). Título en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género (COP). Además de la consulta privada, ha trabajado en centros de día de adicciones y, actualmente, imparte talleres de Educación Sexual en institutos y da formación a profesores sobre Educación Sexual.

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