¿Cómo dejar de ser infiel?
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¿Cómo dejar de ser infiel?

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La infidelidad es una de las causas más habituales de ruptura en relaciones de pareja. Se trata de uno de los problemas más frecuentes y complicados que pueden aparecer en terapia de pareja; de hecho, diversos estudios estiman que la infidelidad podría darse desde en el 20% hasta en el 70% de las relaciones. Esto lleva a muchas personas a preguntarse: ¿Hay personas que son infieles “por naturaleza”? ¿Es posible cambiarlo? Y, si es así… ¿Cómo dejar de ser infiel?

Estas preguntas están motivadas por lo difícil que resulta en muchos casos cambiar estos patrones de conducta (he ahí las cifras) y por el sufrimiento que a menudo causa la infidelidad. Como decíamos, las infidelidades son motivo de ruptura en muchas ocasiones y en algunas personas pueden actuar como factores predisponentes para desarrollar problemas de confianza o de autoestima, pudiendo afectar de manera relevante al estado de ánimo o la ansiedad. Vamos a ver a continuación cómo pueden generarse estas dinámicas.

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¿Qué es exactamente ser infiel?

Para trabajar con la infidelidad (ya sea al investigarla como a la hora de trabajar en cómo dejar de ser infiel) hay que definirla y acotarla. Tradicionalmente se consideraba infidelidad el hecho de mantener relaciones sexuales con penetración con una persona diferente de tu cónyuge. No obstante, esta definición está obsoleta puesto que toma el matrimonio heterosexual monógamo y las relaciones centradas en el coito como elementos fundamentales.

La realidad es mucho más diversa y existen diferentes tipos de relaciones, tanto monógamas (lo que se conoce como “parejas cerradas”) como no monógamas (sin exclusividad sexual o afectiva, como las relaciones abiertas o poliamorosas). Y las infidelidades también pueden ser de muchos tipos: sexuales, afectivas… La definición más comprehensiva que podemos usar para la infidelidad es que se trata de la transgresión de un límite acordado en una relación. En algunas parejas existe el pacto de tener relaciones sexuales con otras personas pero no entablar relaciones amorosas, mientras que en otras relaciones el flirteo con alguien puede constituir una infidelidad.

¿Por qué somos infieles?

La infidelidad es un hecho complejo que no tiene un único motivo, sino que algunos dependen del contexto mientras que otros se deben más a la historia de cada persona. Uno de los factores sociales es el género: tradicionalmente las conductas de infidelidad han sido más habituales en hombres que en mujeres; esto puede deberse a que socialmente ha estado más normalizado que los hombres sean infieles, mientras que las mujeres podían sufrir consecuencias más graves en caso de cometer una infidelidad. Otro es el nivel socioeconómico, el cual parece incrementar la probabilidad de infidelidad en hombres, aunque no en mujeres.

Otras variables tienen que ver con la historia personal, como las experiencias previas con la infidelidad: haber sido testigo de infidelidades en la familia de origen o haber cometido una infidelidad en alguna relación anterior son elementos que podrían propiciar una mayor aceptación de este tipo de transgresiones. Además de esto, hay factores relacionados con el estilo de vida como el uso de redes sociales, el consumo de alcohol y otras sustancias o el pasar mucho tiempo con otras personas que podrían ser potenciales intereses sexuales y/o románticos (por ejemplo, los viajes de trabajo) que están relacionados con una mayor probabilidad de infidelidad.

¿Por qué es tan difícil dejar de ser infiel?

Hay personas que se preguntan cómo dejar de ser infiel pero no saben cómo, ni si es posible siquiera. Esta dificultad puede tener que ver con las variables disposicionales que hemos visto en el apartado anterior, pero no sólo. También hay habilidades y actitudes personales que pueden jugar un papel importante. Una de ellas es una competencia de lo que comúnmente llamamos autorregulación y autocontrol, en concreto la capacidad para demorar la gratificación; con esto nos referimos a la posibilidad de priorizar el largo plazo (apostar por la relación de pareja, evitar el hacer daño) en lugar de recurrir a la satisfacción a corto plazo (abandonarse a la gratificación  inmediata de la infidelidad). Por lo general, quienes tienen más dificultades para poner esto en práctica también pueden encontrar más difícil respetar la exclusividad de una pareja.

También puede ser más difícil que dejen de ser infieles las personas que tienen actitudes más laxas respecto a la infidelidad. Si una persona tiene la idea de que la infidelidad supone un engaño, una falta de respeto o un daño grave a la relación y a la pareja, percibirá las consecuencias de la infidelidad como algo muy negativo tanto para la pareja como para su propio autoconcepto y, en consecuencia, será menos probable que lo haga. En cambio, las personas que tienen actitudes menos estrictas hacia la infidelidad pueden mostrar más frecuentemente comportamientos como justificar que se cometan estas transgresiones o restar importancia a sus consecuencias, con lo cual no lo viven como algo tan negativo y es más probable que caigan en comportamientos de infidelidad.

¿Es posible dejar de ser infiel?

Como puedes ver, hay muchos factores tanto externos como internos que influyen en la probabilidad de ser infiel. No obstante, esto no quiere decir que las personas que cuentan con más predisponentes estén abocadas a ser infieles… ni mucho menos que haya personas que son infieles “por naturaleza”. Estamos hablando de probabilidades, no del “destino”. Esto significa que habrá personas a las que les cueste más y otras a las que les cueste menos.

La infidelidad no deja de ser una conducta humana y, como tal, se puede cambiar. A veces es muy difícil, sí, pero no es imposible. Para empezar, habría que ver dónde se quiere poner el foco; es decir, qué circunstancias se pueden modificar y cuáles no. Si tienes una historia de infidelidad en el pasado eso es algo que obviamente no se puede borrar, pero sí hay elementos tanto internos como externos que están bajo tu control (por ejemplo, cuánto te expones al contacto con potenciales parejas sexuales y/o románticas o cómo entrenas tus habilidades de autocontrol).

¿Cómo dejar de ser infiel?

Para responder a la pregunta “¿Cómo dejar de ser infiel?” conviene primero examinar cuál es el patrón de infidelidad. ¿Es sexual o afectiva? ¿Tiene más que ver con encuentros fortuitos o lo has buscado activamente? ¿Sucede cuando sientes insatisfacción en tu relación o simplemente cuando se presenta la oportunidad?Como no hay una receta universal para dejar de ser infiel, habrá que adaptar las medidas a las circunstancias particulares. Conocer tu patrón de comportamiento puede ayudarte a entender qué puntos necesitas trabajar. Por ejemplo, si el problema tiene que ver con que pesa más la gratificación inmediata que la valoración de las consecuencias, será prioritario cuidar a qué situaciones te expones (como beber alcohol en discotecas o chatear con gente nueva por redes sociales, las cuales pueden parecer inocuas en principio pero pueden acercarte a momentos en los que sea muy difícil ejercer el autocontrol). O si, por poner otro ejemplo, las transgresiones tienen más que ver con momentos de insatisfacción en tu relación… valora si lo que necesitas hacer es invertir en tu pareja para recuperar el disfrute en lugar de buscarlo en otra persona (o si necesitáis replantearos el rumbo de la relación).

Además de esto, a veces es necesario darle una vuelta a la estructura y los límites de la relación de pareja. A veces damos por hecho ciertas normas y esto puede derivar en conflictos posteriores (por ejemplo, no definir qué comportamientos supondrían una infidelidad o no, o tomar la monogamia como única opción). En una relación de pareja hay que definir los límites porque, si no sabes dónde están, difícilmente podrás saber si te sientes capaz de respetarlos o tener claro qué constituye una transgresión. De esta manera podrás adoptar compromisos más realistas.

¿Qué puedo hacer si necesito ayuda?

La infidelidad es un hecho complejo y difícil de manejar, tanto en su prevención como en el afrontamiento de sus consecuencias. Hay personas que ponen de su parte y a pesar de ello no logran cambiar estos patrones de conducta por su cuenta.

Si necesitas apoyo profesional, en Avance Psicólogos puedes encontrar profesionales de la Psicología, la Sexología y la terapia de pareja que te ayudarán en lo que necesites. Puedes contar con nuestros servicios tanto en modalidad online como en nuestros despachos de Madrid.

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Referencias bibliográficas:

Brady, A. y cols. (2020). Look but don’t touch? Self-regulation determines whether noticing attractive alternatives increases infidelity. Journal of Family Psychology, 34(2), 135-144.

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Haseli, A. y cols. (2019). Infidelity and its associated factors: A systematic review. Journal of Sexual Medicine, 16, 1155-1169.

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autor/a del artículo

Andrea Martínez Fernández

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-28412

Andrea Martínez es licenciada en Psicología por la Universidad de Deusto. Posee un Máster en Psicología Clínica Basada en la Evidencia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Salud Sexual y Psicología Clínica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Especialista en Terapias Contextuales (ACT, FAP y técnicas Mindfulness) por el Madrid Institute of Contextual Psychology. También se ha formado en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Desde 2019 forma parte del equipo colaborador de Avance Psicólogos ofreciendo terapia psicológica, sexológica y de pareja con perspectiva de género. Además, ejerce como divulgadora y formadora en varias plataformas relacionadas con la Educación Sexual.

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