Estrés emocional: ¿qué es, cómo detectarlo y cómo gestionarlo?

Estrés emocional: ¿qué es, cómo detectarlo y cómo gestionarlo?

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Es innegable que el estrés forma parte de nuestra vida y fruto del ritmo que la sociedad occidental y actual nos impone. Ya es sabido que el estrés puede reducir la productividad entre otras consecuencias psicológicas muy desagradables para nuestro día a día y que se pueden dar también a la larga, siendo su tratamiento mucho más difícil de llevar a cabo. De normal, asociamos el estrés con el área laboral de nuestra vida y a eso nos solemos referir cuando decimos que sentimos estrés. Sin embargo, el estrés no solo se tiene por qué dar en el contexto laboral, sino también en otros ámbitos. Si el estrés es debido exclusivamente al trabajo lo llamaremos estrés laboral. Cuando tiene otras raíces, lo llamaremos estrés emocional.

Hacemos esta distinción para dejar claro que aunque el estrés puede darse en el contexto laboral (lo cual es habitual) es una emoción que puede darse en circunstancias muy diversas. Por lo que hablar de estrés emocional es un tanto redundante y es como decir “rosa rosado”. No obstante, en este artículo, te explicaremos qué es el estrés emocional. Como no es un término aún muy extendido te señalaremos cómo puedes detectarlo, cuáles son sus síntomas y, por último, trataremos de darte algunos consejos para que aprendas a cómo gestionarlo si crees que puedes tener estrés emocional en este momento de tu vida.

¿Qué es el estrés emocional?

El estrés emocional es como una fatiga corporal pero a nivel psicológico o mental. Se trata de una sobrecarga emocional que si se prolonga en el tiempo puede tener consecuencias para la salud mental y física. Este estrés se debe a que ha ocurrido una serie de acontecimientos negativos y desagradables que se han ido acumulando y que provoca en la persona que los vive esa sobrecarga.

Como seres humanos que somos las cosas de la vida que nos van ocurriendo tienen un impacto psicológico y emocional en nosotros y nosotras, especialmente, si esas experiencias se prologan en el tiempo y se continúa lidiando con ellas como si de un malabarista se tratara. Hacer malabares está bien, puede ser incluso motivante, pero si estás día sí y día también sin parar, acabarás cansándote y el cuerpo te suplicará que pares.

¿Cómo te pide el cuerpo que pares? Resulta que el cuerpo es muy sabio y sabe cuándo avisarte de que algo no va bien. El problema es que lo hace una forma muy abrupta, sobre todo, si llevas tiempo sin hacerle caso. Esto provoca el “efecto olla exprés”: estos artilugios se van calentando si lo sometes a una alta temperatura; para que la olla no estalle (pues ería muy peligroso), cuentan con una válvula de escape y así cocinar a fuego lento. Cuando tú no haces caso de las señales que te manda el cuerpo es como si taparas esa válvula de escape, con lo cual, el estrés se acumula y acabarás estallando. En el siguiente apartado, te comentamos cuáles son esas señales o síntomas que te pueden estar diciendo que estás sufriendo estrés emocional.

¿Cómo detectar el estrés emocional?

Antes de empezar con los síntomas debemos dejar claro que hay dos tipos de estrés emocional. En primer lugar, tenemos el estrés agudo, el cual es un tipo de estrés muy habitual y que ocurre cada vez que nos exponemos o nos vemos en una situación de agobio o angustia como puede ser un viaje en parapente o un accidente de coche. Son temporales y nos recuperamos una vez nos encontramos ya a salvo.

En segundo lugar, tenemos el estrés prologado o crónico, que es el del que vamos a hablar aquí, cuando estrés emocional se alarga y cuyos síntomas describimos a continuación:

1. Síntomas físicos

El cuerpo nos avisa más habitualmente de lo que creemos a través de la somatización. Las formas de somatizar más comunes son las urticarias en la piel o el dolor de estómago. No sabes cuál es el origen, no encuentras un factor común que desencadene ese dolor y, además, aparece de manera muy aleatoria. El agotamiento y la fatiga muscular son también muy característicos del estrés emocional prolongado y crónico, así como molestias en el pecho o la afectación de gripes, ya que, ante la exposición al estrés de manera prolongada, se debilita el sistema inmunológico.

2. Síntomas psicológicos

En cuanto a los síntomas psicológicos provocados por el estrés emocional son destacables la apatía y la inapetencia. Las actividades que antes te hacían ilusión han perdido su encanto, sueles tener un estado de ánimo bastante bajo (tristeza, desmotivación, pesimismo) y la sensación es de que vas en automático, haces pero no atiendes. Esto también provoca que tengas olvidos frecuentes o que no te encuentres tan eficaz como en el pasado. Llegará el momento en que esa sensación pase a ser la sensación de “ya no puedo más”.

6 claves para gestionar el estrés emocional.

A continuación describiré una serie de consejos clave para aprender a gestionar el estrés emocional:

1. Pon límites

Tanto a ti misma/o como a los demás. En la mayoría de ocasiones, una causa que va asociada a una alta de carga de estrés es que no sabemos poner límites. Esto ocurre porque como vemos que podemos con el resto nos autoengañamos diciéndonos algo así como: “Con esto también puedo” o “Por una cosa más, qué más da”. Así lo único que conseguimos es alimentar el estrés e ir llenando esa olla exprés sin válvula de la que hablábamos antes.

2. Echa el freno

A lo mejor tú solo o tú sola te estás sobrecargando con tareas que no son tan importantes en tu rutina. Hoy día vivimos en una sociedad que halaga y premia la superproductividad y el esfuerzo, pero no nos damos cuenta de las consecuencias que eso puede tener a la larga. Además, de los mencionados síntomas una de esas consecuencias puede ser que te levantes un día y que, en lugar de pensar en todas las tareas que tienes pendiente, piensas que te has olvidado de disfrutar.

3. Establece una rutina realista

Para llevar a cabo el punto anterior, lo primero que tienes que hacer es revisar tu rutina. Una rutina en la que te dedicas a los demás durante 12 horas al día y solo piensas en dormir no es una rutina saludable. El autocuidado va a ser fundamental para superar el estrés emocional. Y para ello, deberás establecer una rutina en la que tengas tiempo para ti. Aunque sean unos miserables minutos al día, si son de calidad, notarás el efecto positivo que pueden llegar a tener.

4. Realiza actividades que te diviertan

Mete en esa rutina o en los momentos de tiempo libre que tengas en la semana alguna afición que tengas o algo que te gustaría empezar a hacer. El bajo estado de ánimo se debe, por sentido común, a que seguramente hayas dejado de lado lo que antes te gustaba. Retómalo, aunque no te haga ilusión, sal y retómalo.

5. Busca la causa del estrés emocional

O las causas. Tanto las que lo detonaron como las que las mantienen, ambas son igual de importante para el cambio. Pongamos por caso que una persona tiene que cuidar un familiar que tiene una enfermedad grave. Esta sería la causa que activó el estrés, pero las que lo mantienen pueden ser: estar constantemente pendiente de ese familiar, dejar de quedar con su círculo social “por si acaso pasa algo”, y un largo etcétera.

6. Busca ayuda psicológica

Si no eres capaz de ver de dónde puede venir el estrés emocional, lo mejor que puedes hacer es consulta con una psicóloga o psicólogo. Quizás el problema no venga únicamente de tu rutina (de hecho, lo más probable es que no), sino que las raíces sean más profundas y de la historia particular de cada cual. Para ello, una terapia psicológica te ayudará a conocerlas, autoconocerte, aceptarte y, a partir de ahí, ver qué puedes cambiar para tu propio bienestar.

Conclusiones

El estrés emocional agudo no es patológico, es una forma normal de reaccionar ante situaciones anormales o poco comunes. Sin embargo, el estrés crónico, como hemos visto, puede desencadenar muchos problemas. Por otra parte, cuando nos acostumbramos a vivir con estrés emocional, tendemos mucho a normalizarlo. La sensación de que somos autómatas o robots y no seres humanos que sienten puede tener la función, al principio, de salvavidas; una especie de mecanismo de supervivencia para que puedas afrontar el estrés de manera eficaz. Sin embargo, como hemos visto, a la larga puede tener consecuencias graves para tu salud mental y física.

No normalices el estrés emocional y pide ayuda si lo ves necesario. Hemos descrito los síntomas más comunes que suelen aparecer cuando alguien en consulta nos los describe y vemos que está sufriendo estrés emocional. De todas maneras, estas señales que aparecen a la larga se manifiestan en cada persona de manera distinta. Por eso, es tan importante que pidas ayuda psicológica y atiendan tu caso particular.

¿Buscas ayuda psicológica?

Si has sentido que lo descrito en este artículo describe de manera parcial o total cómo te estás sintiendo en estos momentos, no podemos dejar de insistir: pide ayuda psicológica. En Avance Psicólogos ofrecemos una primera videoconsulta gratuita para que nos cuentes mejor tu caso. Atendemos desde hace más de dos décadas a personas con diversas dificultades psicológicas en Madrid.

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Referencias bibliográficas:

Gonzalez, A. (2020). Lo bueno de tener un mal día. Cómo cuidar de nuestras emociones para estar mejor. Planeta.

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autora del artículo

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Por Brenda Ruano Bodemer

PSICÓLOGA SEXÓLOGA COLEGIADA M-34490

Brenda Ruano Bodemer (Madrid, 1993) se graduó en Psicología por la UCM. Trabaja en la consulta privada desde 2016. Desde entonces, lleva formándose en distintos ámbitos de la psicología: Máster en Sexología, educación sexual, asesoramiento y terapia sexual (UCJC, IUNIVES), Máster en Psicología General Sanitaria (Universidad de Nebrija). Título en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género (COP). Además de la consulta privada, ha trabajado en centros de día de adicciones y, actualmente, imparte talleres de Educación Sexual en institutos y da formación a profesores sobre Educación Sexual.

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