8 Claves para pedir perdón correctamente

8 Claves para pedir perdón correctamente según los psicólogos

Todas las personas hemos cometido ofensas y hemos dañado a otras a lo largo de nuestra vida; nadie se salva. Estas situaciones pueden ir desde el hecho de olvidar una fecha señalada a cometer una traición, pasando por decir algo inapropiado en una discusión. Por eso, el verse en la tesitura de tener que pedir perdón es algo que no le es ajeno a nadie. Sin embargo, es difícil hacerlo de manera efectiva. ¿Por qué puede costarnos tanto pedir disculpas?

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Saber pedir perdón…Más que un “lo siento”

No es fácil pedir perdón de manera sincera. Cuando nos vemos en esta situación es probable que surjan barreras. Una de ellas es la falta de implicación con la persona (o grupo) a quien se ha ofendido, ya que esta actitud puede llevar a restar importancia a lo ocurrido o justificarlo, e incluso a culpar a la otra parte. Otro posible freno es el orgullo; pedir disculpas es incómodo, ya que acarrea emociones como la vergüenza y pueden hacer que sintamos que nuestra imagen personal se ve amenazada. En última instancia encontraríamos el desánimo, es decir, el pensamiento anticipatorio de que la disculpa no va a servir para nada.

8 pasos para pedir perdón

 Para pedir disculpas de verdad hay varios puntos que es necesario incluir en el mensaje. Teniendo en cuenta las dificultades que pueden surgir, vamos a ver en este artículo qué pasos podemos seguir para sortearlas; así será más fácil pedir perdón de forma sincera y hacerlo correctamente.

1. Reconocer la ofensa

Antes de plantearnos pedir perdón a una persona, hemos de examinar lo que hemos hecho y cómo nos hace sentir. Generalmente, cuando nos planteamos pedir disculpas por algo ocurrido es porque experimentamos algún tipo de emoción como la culpa o el arrepentimiento. Es necesario que examinemos todas las emociones que nos despierta lo ocurrido para poder expresarnos adecuadamente después.

Lo que no ha de hacerse en ningún caso es pedir perdón sin sentirlo realmente. Decir un “lo siento” sin que sea de verdad es una disculpa falsa e instrumental, es decir, para calmar rápidamente a la otra persona y salir del paso; sin embargo, esto no sirve en absoluto para enmendar lo ocurrido ni para recuperar la relación dañada.

2. Hablar en primera persona

El acto de pedir perdón es unidireccional; cuando pedimos disculpas hemos de hacernos cargo de lo propio, y si consideramos que la otra persona también ha de pedir perdón por algo eso ha de dejarse para otro momento o esperar a que surja por la otra parte. Por eso es importante hacer referencia sólo a lo propio y en primera persona: a lo que “yo hice” o “yo dije”.

Hablar en primera persona nos permite transmitir a la otra persona que estamos responsabilizándonos de lo ocurrido. De lo contrario, si utilizamos expresiones vagas o generales podemos dar la impresión de estar desentendiéndonos. No es lo mismo decir “lo que he hecho” que “lo que ha pasado”, por ejemplo.

3. Concretar

De la misma manera que hemos de hablar en primera persona para asumir la responsabilidad, también es fundamental que nombremos las acciones concretas que han podido causar daño. Si no lo hacemos así, corremos el riesgo de caer en malentendidos y que la conversación sirva sólo para empeorar la situación en lugar de mejorarla.

Así, si ponemos el ejemplo de una persona que ha gritado a otra en medio de una discusión, no sería lo mismo que la primera le pidiera perdón a la otra diciendo algo como “siento mucho haberte gritado de esa manera” que “siento lo de antes”. Es necesario percibir estas diferencias para fomentar el entendimiento mutuo y no dar la impresión de estar intentando lavarnos las manos.

 4. Responsabilizarse

Esta es la actitud central que debería estar presente a la hora de pedir perdón. Y, precisamente por ello, es el punto en el que con más fuerza se presentan las barreras y dificultades que mencionábamos al inicio del artículo. La falta de implicación, el temor a ver dañada nuestra autoimagen o el pesimismo sobre la efectividad de la disculpa pueden evitar que asumamos la responsabilidad de lo que hemos hecho.

Para contrarrestar estas dificultades es importante evitar poner el foco en la otra persona, ya que podríamos caer en ponernos a la defensiva y justificarnos, o incluso darle la vuelta a la tortilla y echarle la culpa de lo ocurrido. Para pedir perdón de manera sincera tenemos que dejar de lado estas actitudes y expresar la responsabilidad que nos toca.

5. Expresar el arrepentimiento

Pedir perdón es un acto que viene motivado por la culpa y el arrepentimiento; estas emociones tienen la función de avisarnos que hemos transgredido una norma o un valor ético que consideramos importante. Puede ser útil incluir una expresión de estas emociones en la disculpa, ya que esto puede ayudar a la otra persona a comprendernos mejor.

En este punto puede también ser útil y utilizar la escucha activa para que, en caso de que la otra persona haya expresado sus emociones con respecto a la situación vivida, podamos validarlas. Esto se puede hacer utilizando frases como “imagino que esto te ha dolido mucho” o “entiendo que te haya ofendido”. A veces nos cuesta comprender esta parte porque sólo lo miramos desde nuestro punto de vista (“a mí no me habría sentado tan mal eso”), pero por eso la empatía juega aquí un papel crucial.

6. Fomentar el cambio

Como decíamos antes, pedir perdón no es solamente decir un “lo siento” y seguir adelante como si no hubiese pasado nada. Cuando nos planteamos la necesidad de pedir disculpas de manera sincera hemos de añadir un compromiso de cambio. El cambio mínimo que podemos plantear es el esfuerzo de no volver a repetir la acción que ha dañado a la otra persona.

Esta parte puede generarnos dudas, ya que a veces no sabemos cómo llevar a cabo este cambio. Esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando una persona nos señala el hecho de que hemos usado una palabra o expresión ofensiva de manera inadvertida. En los casos en los que no sabemos bien cómo cambiar lo que hacemos para no repetir la ofensa podemos pedir ayuda para modificar nuestro comportamiento; siguiendo con el ejemplo, podríamos preguntar “¿qué otra expresión puedo usar que no sea ofensiva?”.

7. No autocastigarse

A veces en lugar de centrarnos en pedir perdón focalizamos nuestros esfuerzos en pasar por algo así como una “penitencia”. Esto sucede muchas veces en privado, cuando damos vueltas y vueltas a los pensamientos de culpa. Sin embargo, también puede darse de forma más explícita delante de la persona ofendida.

Usar expresiones como “soy lo peor” o “no me merezco que me perdones” pueden sonar muy sinceras, pero no siempre son efectivas. Está bien reconocer las propias emociones y asumir la culpa, pero estos autocastigos no aportan mucho. De hecho, muchas veces funcionan en cierto grado para aliviar la propia vergüenza y culpa pero no sirven de nada a la otra persona. Por eso lo importante es que nos centremos en lo que hemos hecho y en las posibles maneras de cambiar la situación a mejor.

8. Reparar

Las palabras, sin acciones, pueden quedar vacías. Por eso a veces es necesario no sólo prometer que no va a volver a ocurrir, sino también encontrar la manera de enmendar lo que ya está hecho. Un ejemplo muy claro es cuando perdemos o rompemos las pertenencias de otra persona, ya que habitualmente existe la posibilidad de reemplazarlas por otras similares.

No obstante, no siempre resulta tan sencillo. Hay situaciones en las que la reparación no es tan evidente y depende más de las necesidades de la otra persona. Por eso, si se llega a dar este caso, sería necesario preguntar a la otra persona qué necesita. Un ejemplo clásico de error en este aspecto sería el del marido que compra un ramo de flores como gesto de reparación por haber causado un daño a su esposa; ¿sabe realmente si es eso lo que ella necesita o se trata solamente de un gesto bonito que no cambia nada?

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La humildad y la paciencia como elementos fundamentales para pedir perdón

A pesar de todo esto no debemos olvidar que en todo lo que concierne a las relaciones y la comunicación hay siempre (al menos) dos partes implicadas. Esto quiere decir que, por mucho que nos esforcemos en elaborar una petición de perdón sincera y correcta, esto no implica que la otra parte vaya a otorgar el perdón inmediatamente.

En muchas ocasiones, el perdón no se da en el transcurso de una sola conversación. Algunos hechos tardan tiempo en perdonarse, e incluso hay algunos que no llegan a ser perdonados nunca. Es necesario mostrar paciencia y actitud de escucha, y dar tiempo a la otra persona.

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Referencias bibliográficas

Guilfoyle, J. R., Struthers, C. W., Van Monsjou, E. y Shoikhedbrod, A. (2019). Sorry is the Hardest Word to Say: The Role of Self-Control in Apologizing. Basic and Applied Social Psychology, 41(1), 72-90.

Howell, A. J., Dopko, R. L., Turowski, J. B. y Buro, K. (2011). The disposition to apologize. Personality and Individual Differences, 51, 509-514.

Lewicki, R. J., Polin, B., y Lount, R. B. (2016). An exploration of the structure of effective apologies. Negotiation and Conflict Management Research, 9(2), 177-196.

Schumann, K. (2018). The Psychology of Offering an Apology: Understanding the Barriers to Apologizing and How to Overcome Them. Current Directions in Psychological Science, 27(2), 74-78.

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Andrea Martínez
Andrea Martínez
Andrea Martínez es licenciada en Psicología por la Universidad de Deusto. Posee un Máster en Psicología Clínica Basada en la Evidencia por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Salud Sexual y Psicología Clínica por la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Especialista en Terapias Contextuales (ACT, FAP y técnicas Mindfulness) por el Madrid Institute of Contextual Psychology. También se ha formado en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Desde 2019 forma parte del equipo de Avance Psicólogos ofreciendo terapia psicológica, sexológica y de pareja con perspectiva de género. Además, ejerce como divulgadora y formadora en varias plataformas relacionadas con la Educación Sexual.
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