Qué es el refuerzo intermitente y cómo evitar caer en él

Refuerzo intermitente: La clave en psicología del comportamiento

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De todos los tipos de refuerzo que existen en el refuerzo intermitente es el más potente de todos, en todos los sentidos, tanto para bien como para mal. El refuerzo es todo aquel estímulo que desencadena el deseo o la tendencia de repetir una conducta.

Tenemos varios tipos de refuerzo. Por un lado, existe el refuerzo positivo, en el cual cuando se emite una conducta se recibe un estímulo agradable (por ejemplo, cuando le damos una chocolatina a un niño cuando ha terminado sus deberes. Por otro lado, tenemos en refuerzo negativo, en el cual se quita algo desagradable, es decir, se alivia un malestar (por ejemplo, cuando le decimos a un niño si termina los deberes no tendrá luego que recoger su habitación). Todo lo que no desencadene la repetición de una conducta se le llama, por el contrario, castigo, el cual también puede ser negativo (cuando quitamos algo agradable) o positivo (cuando se da algo desagradable).

Como vemos, a lo largo de nuestro día a día, aunque no nos demos cuenta recibimos muchos refuerzos y castigos que hacen que, básicamente, aprendamos conductas. La mayoría de nuestras conductas son aprendidas, desde comer, querer agradar a nuestro jefe o tardar en contestar un mensaje adrede a tu pareja. En el artículo de hoy te queremos hablar, en concreto, por su especial interés en la psicología y su influencia en la conducta humana del refuerzo intermitente y cómo afecta en diferentes ámbitos de nuestras vidas.

¿Qué es el refuerzo intermitente?

El refuerzo intermitente es aquel que se da cuando al emitir una conducta recibimos una recompensa o premio, pero no cada vez que emitimos ese comportamiento, sino que, a veces sí y, a veces, no.

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De hecho, el refuerzo intermitente es el que está más presente en nuestras vidas, aunque no lo percibamos. Es por eso, que, a veces repetimos conductas que sabemos que no nos convienen o que hacemos cosas que no queremos seguir haciendo. Quizás un ejemplo donde lo vamos a ver muy claro es con las máquinas tragaperras. El obtener un premio en este tipo de juegos depende completamente de la aleatoriedad y, además, aunque sabemos que lo más probable es que no nos toque nada, basta que nos toque una vez el premio para que nos enganchemos. A lo largo del artículo, cómo de inmerso está el refuerzo intermitente en nuestras vidas.

La teoría del refuerzo intermitente

La teoría del refuerzo intermitente parte de la base de que reforzar una conducta hace que esta se repita. Sin embargo, cuando se aplica de esta manera, intermitentemente, está demostrado que es el más eficaz para mantener una conducta a largo plazo.

Cuando decíamos que el refuerzo intermitente es el más potente, hablamos sobre todo del positivo, dar algo agradable, pero a veces sí y, otras veces, no. De tal manera que si somos quienes estamos recibiendo ese refuerzo intermitente, repetiremos equis conducta por si acaso conseguimos ese refuerzo. No es el refuerzo en sí lo que nos hace dependientes, sino su intermitencia. Por eso, decíamos que es el más potente, porque es el más eficaz y el que más adhesión crea. Por desgracia, es el responsable de que caigamos en adicciones o en relaciones de maltrato, como veremos a continuación.

Esta intermitencia genera expectativa y deseo de volver a conseguir ese premio o recompensa (un beso, palabras de agradecimiento, etc.), pero también un cierto grado de ansiedad ante la idea de esforzarnos y no conseguirlo. Por eso, mantendremos la conducta para volver a conseguir la recompensa que tuvimos y queremos volver a tener.

El refuerzo intermitente en relaciones de pareja

En la pareja es común y normal que se de el refuerzo intermitente. Es casi imposible estar dando a nuestra pareja una recompensa cada vez que hace algo que nos gusta. Nos puede pasar desapercibido o no tenemos un buen día. En las relaciones una recompensa puede ser un beso, un regalo, una sonrisa o contestar a un mensaje. Son recompensas porque son gestos que demuestran que esa persona nos quiere.

El problema del refuerzo intermitente en las relaciones de pareja es cuando se vuelve una manipulación. Imagínate que tu pareja, a veces te da besos, otras veces, pasa de ti. Unas veces está sonriente, otras no. Unas veces, te da todo el cariño del mundo, otras, no. Este tipo de relaciones son muy difíciles de abandonar, ya que acaban generando dependencia. Se cae en el típico “cuando estamos bien, estamos muy bien” para justificar el continuar en esa relación, en la cual nunca llegas a estar a gusto. Las personas en este tipo de relaciones se suelen reprochar a sí mismas porqué no se dieron cuenta antes de que no les gustaba vivir así su relación y por qué no lo dejaron antes, pero lo cierto es que le puede pasar a cualquiera.

El refuerzo intermitente en el ámbito laboral

En el trabajo también recibimos continuamente refuerzos intermitentes, tanto por parte de nuestros superiores, como de gente del equipo o de clientes. El premiar a un trabajador con incentivos según su productividad o sencillamente reconocer el esfuerzo hecho (un refuerzo social, no material) mantendrá la motivación alta.

Algunas empresas, conocedoras de la teoría del refuerzo intermitente, aplican programas en sus plantillas para aumentar la motivación y, por tanto, la productividad. Es ejemplo también, de refuerzo intermitente en la vida labora cuando un cliente es amable y da las gracias y, el siguiente, no.

El refuerzo intermitente en adicciones

Como ya hemos señalado, el refuerzo intermitente está muy presente en las adicciones. Pero antes, hemos de explicar que el tipo de refuerzo intermitente que genera la adicción es el refuerzo negativo. Esto es porque, en una adicción, no se consume o se repite una conducta por el placer de hacerlo, sino por quitar el malestar (mono, craving) que supone no hacerlo. Por ejemplo, una persona adicta a la cocaína, volverá a consumir para acabar con el síndrome de abstinencia, al igual que un fumador, fumará por el mono a la nicotina.

El refuerzo intermitente en las adicciones se da, sobre todo, en la ludopatía. A veces, se gana el premio, otras (la mayoría) se pierde. Pero también lo podemos ver el resto de adicciones. Alguien que bebe alcohol algunas veces aliviará la ansiedad que le llevó a beber, otras no. Alguien que consume pornografía compulsivamente y se masturba, algunas veces hallará placer, otras no. Es por eso que se dice que, quien es adicto lo es para toda la vida. Aunque las adicciones se pueden curar, el deseo o la expectativa de encontrar una recompensa siempre va a estar acechando.

Reconociendo el refuerzo intermitente en nuestras vidas

Existen numerosos ejemplos de refuerzo intermitente que podemos identificar en nuestro día a día. Algunos son muy dañinos, otros no lo son tanto. Por ejemplo, cuando queremos educar a nuestra mascota para que haga el platz el darle un premio como un alimento de manera intermitente, hará que la mascota se tumbe cada vez que oiga el platz con mucha mayor eficacia a largo plazo. La comida también puede ser un refuerzo intermitente en muchos casos. Por ejemplo, si voy a un buffet y me lleno mucho y luego me encuentro mal, lo lógico sería que no volviera, pero como otras veces me ha sentado bien, seguramente vuelva.

Cuando practicamos una actividad nueva o aprendemos alguna destreza nueva aprendemos a base de refuerzo intermitente. Si, por ejemplo, estamos aprendiendo a hacer un paso nuevo de baile, al ver que algunas veces no sale y otras no, mantendrá nuestra motivación para acabar por dominarlo. O, también, una gran fuente de refuerzo intermitente son las redes sociales. Los likes o los mensajes que recibimos son golosinas para nuestro cerebro. Esos likes son la señal de aprobación y en algunas publicaciones tenemos más y, en otras, menos.

Consejos para enfrentar el refuerzo intermitente

Cuando el refuerzo intermitente te está haciendo mantener algo que no quieres como, por ejemplo, fumar o estar en una relación tóxica, es importante que sepas cómo enfrentarlo. Para ello:

1. Identifica los patrones

El refuerzo intermitente deja huellas como que sientes una ansiedad casi continua y la sensación de que algo estás haciendo tú mal, te culpabilizas o sientes que exageras. Por la parte de la persona que hace el refuerzo intermitente, presta atención a si lo positivo que te aporta la relación se mantiene más o menos en el tiempo o si, por el contrario, es muy inestable.

2. Establece límites

En el caso de las relaciones, cuando alguien nos hace refuerzo intermitente, parece que es ese alguien quien tiene el control sobre la relación. Tienes derecho a expresar lo que sientes y también qué quieres y qué esperas de una relación. En el ámbito laboral, ahora que sabes cómo funciona el refuerzo intermitente puedes encontrar otras motivaciones o plantearte si estás a gusto en ese trabajo.

3. Busca apoyo

En el caso de las adicciones, es muy importante que busques apoyo y, sobre todo, ayuda profesional. También es recomendable para salir de relaciones en las que no hacen daño. Igualmente, el apoyo de alguien de tu círculo de confianza es muy importante. Contar lo que te está ocurriendo te puede dar más perspectiva.

4. Practica la autoevaluación

Al igual que cada día recibimos refuerzo intermitente, también lo administramos, aunque sea inconscientemente. Es muy interesante que cada cual se revise para ver cuándo puede estar dando este tipo de refuerzo, ver qué efectos puede estar teniendo en los demás y actuar consecuentemente.

La importancia de buscar ayuda profesional en situaciones de refuerzo intermitente

La ayuda profesional, en concreto, la terapia psicológica puede ser de mucha utilidad, especialmente, en el campo de las adicciones y de las relaciones gracias a la terapia de pareja. La terapia no solo te ayuda a darte cuenta de que estás en una situación de refuerzo intermitente, sino también, te ayuda a desculpabilizarte y ver qué puedes hacer al respecto para salir de ahí.

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Referencias bibliográficas:

Mayorga-Vega, D. (2016). Efectos del refuerzo intermitente sobre el mantenimiento de la condición física orientada a la salud en la educación física escolar.

Hogarth, R. M., & Villeval, M. C. (2010). Intermittent reinforcement and the persistence of behavior: Experimental evidence.

Tuculet, J., & Pedrón, V. T. (2022). Loot boxes, apuestas y juego patológico: Análisis de sus efectos psicofisiológicos en los usuarios. Revista de Psicología y Psicopedagogía, (6).

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autora del artículo

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Por Brenda Ruano Bodemer

PSICÓLOGA SEXÓLOGA COLEGIADA M-34490

Brenda Ruano Bodemer (Madrid, 1993) se graduó en Psicología por la UCM. Trabaja en la consulta privada desde 2016. Desde entonces, lleva formándose en distintos ámbitos de la psicología: Máster en Sexología, educación sexual, asesoramiento y terapia sexual (UCJC, IUNIVES), Máster en Psicología General Sanitaria (Universidad de Nebrija). Título en Psicología Afirmativa en Diversidad Sexual y de Género (COP). Además de la consulta privada, ha trabajado en centros de día de adicciones y, actualmente, imparte talleres de Educación Sexual en institutos y da formación a profesores sobre Educación Sexual.

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