Bullying físico: Definición, causas y consecuencias

Artículo escrito y revisado por Brenda Ruano Bodemer
Bullying físico: causas, consecuencias y formas de intervención

El bullying físico y psicológico es un problema que acontece en los centros escolares, que es difícil de abordar e, incluso, de detectar. De hecho, hasta hace no mucho ni siquiera existía un protocolo de actuación cuando ocurrían este tipo de acoso. Se dejaba correr, los adultos intentaban no darle importancia y lo achacaban a que eran cosas de críos. Según la A.E.P.A.E. (Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar), entre el 2021 y el 2022, en España, se registraron más de 11.000 casos graves de bullying.

Hoy día, ya somos conscientes de las consecuencias que tiene el bullying físico y las secuelas psicológicas que puede dejar en la víctima, las cuales repercuten también en su vida adulta. En cuanto a cómo afrontar los casos de bullying es muy importante que se detecte a tiempo y conocer a fondo los protocolos de actuación que, por fortuna, actualmente, contamos.

En este articulo te explicamos en qué consiste el bullying físico, cuáles pueden ser sus causas, incidiremos en cuáles son las consecuencias que genera en quien lo sufre y te contaremos también qué podemos hacer ante esta forma de acoso.

¿Qué es el bullying físico?

El bullying físico es una forma de acoso en el que se ejerce la agresión física por parte de una persona o varias a otra. Cuando hablamos de bullying físico incluimos golpes, collejas, patadas, empujones, lanzar objetos a la persona o cualquier otra manera de atentar contra el cuerpo y la integridad física de ella.

A la persona que lo sufre le es muy difícil defenderse, ya sea porque le han acorralado, le supera o superan en fuerza o porque el agresor o agresora representa para ella una figura de autoridad. El objetivo del agresor es intimidar y la hace actuando de manera agresiva y violenta. Además, el bullying físico se ejerce cuando la persona está sola, por lo que se siente física y psicológicamente sin escapatoria. Las agresiones son repetidas y sin motivo aparente, o sea, no son agresiones que se lleven a cabo en una situación de defensa, sino te ataque.

Características psicológicas del acosador

Es difícil plantearse qué puede llevar a una persona a agredir a otra cuando no hay motivo o cuando no es, como decíamos, para defenderse de una amenaza. Sin embargo, los estudios han encontrado algunas características comunes en los abusadores que le llevan o “explican” su comportamiento violento e intimidador.

Entre las características psicológicas del acosador o agresor encontramos:

1. Impulsividad

El agresor tiende a tener problemas con el control de impulsos y un autocontrol muy bajo. Suele tener un temperamento muy explosivo, de tal manera que ante cualquier cosa que le moleste no va a saber regular sus emociones de manera sana. La emoción que más rienda dan sin control alguno es la ira.

2. Bajo rendimiento académico

Es común, aunque no definitorio, que tengan malos resultados en sus estudios, además de un comportamiento desafiante dentro del aula. Tiende a ser el bromista y el alborotador de la clase.

3. Baja tolerancia a la frustración

Como decíamos, tienen una gestión emocional muy deficitaria. Al frustrarse, pagan esta frustración a través de conductas violentas, volviéndose a comportar de manera explosiva. Por esto mismo es que su rendimiento académico no es muy bueno.

4. Rol de líder

Suele asumir el rol del jefe del grupo, ya que también son muy manipuladores y se sienten bastante cómodos y seguros en ese rol. Quienes los siguen buscan el reconocimiento o, incluso, evitar ser la víctima.

5. Estimulación por la violencia

No es poco frecuente que vengan de familias desestructuradas donde no les hayan enseñado a manejar sus emociones. También, puede ser que en su familia hayan presenciado o vivido violencia doméstica, con lo cual es eso lo que reproducen en el colegio.

Consecuencias del bullying físico

Además, de las heridas y lesiones que, evidentemente, el bullying físico puede dejar, en este apartado nos gustaría hablar de las consecuencias psicológicas que este tipo de acoso, a pesar de ser físico, deja en la persona. Las principales son:

1. Indefensión aprendida

La indefensión aprendida es una respuesta psicológica que ocurre cuando hemos aprendido y nos creemos que una situación no tiene escapatoria. Si un niño o una niña están sufriendo bullying físico y nadie hace nada para sacarle de ahí, crecerá con la creencia de que su situación no tiene remedio y que debe resignarse a lo que le ocurre y no hará nada para defenderse.

2. Problemas de confianza y socialización

Es muy frecuente ver en personas que han sufrido rechazo por parte de sus iguales y violencia que ya no confían en nadie. Les suele costar mucho socializar y generar vínculos significativos y profundos par ellos. Esto se debe a la indefensión aprendida y al aprendizaje de que, en las relaciones, en algún momento sufrirán. Por eso, están en una alerta continua que, a pesar de ya ser adultos y haber salido de la situación de bullying físico, siguen utilizando el mismo mecanismo de defensa que les protegió en la infancia y adolescencia.

3. Normalización de la violencia

En ocasiones ocurre, que al ser violencia lo han vivido aprenden que esta es la manera de vincularse y generar vínculos con otras personas. No ven la violencia como algo malo, sino como algo que tiene que ocurrir. Puede haber también sentimientos de venganza y de rabia que no se han procesado.

4. Baja autoestima

Quien ha sufrido en su infancia bullying físico y, sobre todo, si no se le ha ayudado ha crecido con la idea de que no merece que se le valore y que no merece un trato digno. Como asumir que ese sufrimiento viene de otro ser humano, la victima se cree con más control si achaca lo que le ha ocurrido a sí misma (su forma de ser, su físico, etc.)

5. Bajo rendimiento escolar

La preocupación y los pensamientos de querer huir, obviamente, mantienen distraída a la víctima. La alerta por evitar que le vuelvan a agredir y su instinto de supervivencia es tal que es lógico pensar que se desconcentra a la hora de estudiar y que no atienda en clase. Suele ocurrir que repiten curso y nadie ha sabido detectar la causa de sus malas notas. Otra cosa que puede ocurrir es que eviten ir al colegio con excusas.

6. Somatización y problemas de salud

Debido al estrés que tiene como consecuencia el bullying físico, el sistema inmunitario se debilita. Además, al no saber cómo gestionar toda la situación, las emociones se van acumulando y la somatización no es más que un mecanismo del cuerpo de decirnos que algo no va bien.

Ejemplos para detectar el bullying físico

Como parte del ciclo del bullying, es muy fácil que entre compañeros se oculte, ya sea por miedo a sufrir acoso también o como muestra de apoyo a las personas que ejercen el bullying. Sin embargo, sí que hay señales para identificar si una persona puede estar experimentando situaciones de acoso escolar en su centro educativo.

1. Evita ir a clase

Es importante saber diferenciar este rechazo de ir a clase de la pereza que podamos experimentar todos a la hora de volver a clase, un domingo por la tarde por ejemplo. En estos casos se trata de un rechazo con continuidad en el tiempo, unido a cambios conductuales.

Por ejemplo, que diga cosas como: “odio ir a clase”, “todos mis compañeros son tontos”, “odio todo lo que hacemos en clase”; debe hacernos pensar si puede estar habiendo un problema de acoso escolar.

2. No sale de casa fuera del horario escolar

Esto tiene que ver con el punto anterior en la medida en la que busca no abandonar su espacio de confort a toda costa. Sin embargo, en este punto hacemos referencia también al hecho de no buscar verse con nadie del colegio fuera del horario escolar, o no haya desarrollado ninguna relación que comente como relevante. Es importante diferenciarlo de problemas de timidez o dificultad de relacionarse, pero es importante tenerlo en cuenta si aparece junto otros indicadores.

3. Pérdida o ruptura de objetos

Es muy frecuente que los abusadores hagan uso del acoso físico no contra la persona acosada, sino contra sus objetos o pertenencias. Si al preguntar por esos objetos le siguen excusas y mucho nerviosismo, debería hacernos pensar si hay acoso detrás de esto.

4. Descenso en el rendimiento académico

Al bullying le suele seguir un descenso en las notas o rendimiento académico de la persona que lo sufre. Es complicado querer mantener un buen desempeño cuando las condiciones sociales que acompañan a la educación son tan destructivas. Si además este descenso de rendimiento va acompañado de un estado de ánimo disminuido o una constante irritabilidad, cabe tenerlo en cuenta con más medida.

5. Desarrollo de enfermedades o disrupción en el bienestar psicológico

El bullying puede llevar al desarrollo de dolencias emocionales o expresiones conductuales del estrés y ansiedad que experimenta esta persona al estar en clase. Esto puede referirse a pesadillas, a un nerviosismo constante, trastornos de la ingesta o de la conducta alimentaria… La ansiedad se expresa de muchas formas diferentes y todas ellas son igualmente relevantes para identificar si esta persona puede estar sufriendo acoso escolar.

6. Falta de amistades

Como se ha comentado previamente, una persona que sufre acoso escolar suele quedar apartada del resto de sus compañeros/as ya que los abusadores buscan el aislamiento de estas personas. Desde los espacios académicos, los equipos docentes deben prestar atención a las compañías de sus estudiantes y evaluar si una soledad continuada puede indicar que se está experimentando acoso escolar.

Estrategias para prevenir e intervenir en casos de bullying físico

La mejor manera de combatir el bullying es prevenirlo mediante la educación en valores y la promoción de un entorno escolar seguro. Sin embargo, cuando el acoso ya ha ocurrido, es fundamental actuar rápidamente para proteger a la víctima.

Prevención del bullying

  • Fomentar el respeto y la empatía desde la infancia.
  • Implementar programas de alfabetización emocional en las escuelas.
  • Promover la comunicación abierta entre estudiantes, padres y docentes.
  • Capacitar al personal educativo para identificar y abordar el bullying de manera efectiva.

Intervención en casos de bullying

  • Denunciar el acoso de inmediato a la autoridades escolares.
  • Brindar apoyo psicológico a la víctima para fortalecer su autoestima y habilidades sociales.
  • Trabajar con el agresor para modificar su conducta y evitar futuras agresiones.
  • Involucrar a los padres y crear planes de acción en conjunto con el colegio.

Conclusiones…

El bullying físico y todas las formas de bullying dejan unas secuelas muy graves en la persona que lo sufre. No solo puede destruir su infancia y adolescencia, sino que también estas secuelas repercuten en la vida adulta. De hecho, muchas de las personas que atendemos en consulta los psicólogos han sufrido algún tipo de acoso o abuso. Aquí hemos hablado de las principales consecuencias psicológicas que deja el bullying tanto físico como psicológico, pero no se nos puede olvidar que la consecuencia más grave que tiene y que, por desgracia, ocurre, es el suicidio.

A su vez, nos gustaría dejar claro que una victima de acoso escolar no puede salir de ahí por sí sola. Los adultos y las adultas (profesores, madres, padres, trabajadores sociales, psicólogos, etc.) tenemos una responsabilidad con nuestros menores y, la mayor de ellas, es protegerles. Hacer la vista gorda o desentenderse porque “son cosas de críos” puede hacer un daño muy, muy severo y además perpetuar una situación de maltrato que se podría haber evitado.

Por otro lado, otro aspecto del que nos solemos olvidar y que también es importante es el de ofrecer asesoramiento psicológico al agresor. Pensamos que solo es la víctima quien tiene que ir a terapia, pero cuando alguien tiene tanto odio dentro y lo expresa a través de la violencia es que está sufriendo mucho y necesita ayuda, pero no sabe cómo pedirla.

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Si has notado cambios en su comportamiento, rechazo a ir al colegio, aislamiento o tristeza, podría estar viviendo una situación de bullying físico o psicológico. Y lo más importante: no tiene que enfrentarlo solo.

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Referencias bibliográficas:

Arias Gavilán De Bulnes, L. C. (2020). Eficacia de los programas de intervención para la prevención del bullying en la edad escolar: Una Revisión Sistemática.
Espelage, D. L., & Swearer, S. M. (Eds.). (2010). Bullying in North American schools (2nd ed.). Routledge.
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Olweus, D. (2013). School bullying: Development and some important challenges. Annual Review of Clinical Psychology, 9, 751-780.
Smith, P. K., Pepler, D., & Rigby, K. (Eds.). (2004). Bullying in schools: How successful can interventions be? Cambridge University Press.
Swearer, S. M., Espelage, D. L., & Napolitano, S. A. (2009). Bullying prevention and intervention: Realistic strategies for schools. Guilford Press.
López, F., & Chávez, M. D. C. M. (2011). Las manifestaciones del bullying en adolescentes. Revista de psicología, 8(17), 19-33.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

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