Cómo superar el duelo por una amistad rota

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Los vínculos de amistad son importantes en la vida de muchas personas. Para entender el gran impacto emocional que puede tener el duelo por una amistad rota es imprescindible considerar los múltiples beneficios de las amistades en nuestro mundo emocional.

“Los amigos valen oro”, “a buen amigo buen abrigo”, “los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una mano”, “un buen amigo es un tesoro” o “los amigos son la familia que se elige” son algunos de los refranes populares que dan cuenta del gran valor que podemos llegar a otorgarles a los vínculos de amistad.

Y más allá de los refranes, sabemos que contar con una adecuada red de apoyo tiene efectos muy positivos para la salud: reduce nuestros niveles de estrés, facilita la expresión emocional, previene el aislamiento, fomenta el sentimiento de pertenencia a un grupo, mejora nuestra autoestima y contribuye a una mayor sensación general de bienestar.

Frecuentemente, las amistades son personas con las que podemos  compartir tiempo de calidad y  planes que nos gusten. Suelen ser, además, confidentes, consejeras y apoyos importantes. Son vínculos que nos ayudan a atravesar las situaciones adversas que se nos presentan en la vida y también personas con las que quizás queremos compartir nuestros logros personales y los momentos más felices.

Podemos tener muchos tipos de amistades: amigos/as de la infancia, amigos/as con los que compartimos el día a día, amistades que viven lejos y que hemos tenido que cambiar la manera de relacionarnos, otras que vemos menos de lo que nos gustaría pero que cuando nos reencontramos es como si no hubiese pasado el tiempo… entre otras opciones.

Hacer amistades en la edad adulta muchas veces supone un reto o una mayor dificultad que en las primeras etapas de nuestra vida. Sin embargo, sabemos que esto es posible y que establecer un vínculo valioso de amistad no siempre depende del tiempo que llevamos conociendo a una persona. Muchas personas afirman que guardan especial cariño a los/as amigos/as de la infancia, y otras valoran más positivamente a ciertas amistades que han conocido desde hace menos tiempo pero que se han convertido en personas que perciben como imprescindibles, porque en ese momento de su vida son más afines a sus intereses o manera de vivir.

Como vemos, hay muchas posibilidades y factores a considerar cuando hablamos de las amistades. De igual forma, existen muchas formas de sentir y vivir un duelo por una amistad rota, cuando uno de estos vínculos de amistad finaliza.

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¿Qué es el duelo por una amistad rota?

Cuando hablamos del duelo por una amistad rota nos referimos al proceso de dolor emocional que transitamos cuando un vínculo de amistad se termina, se rompe o se produce un final, ya sea deseado o no deseado.

Como no todos los vínculos de amistad son iguales, no todos los duelos van a ser igual de dolorosos. Algunos de los factores que pueden condicionar cómo de difícil es transitar ese duelo son: el nivel de intimidad, confianza y complicidad que tenía con esa persona; cómo de importante era para nosotros/as esa amistad; con qué frecuencia tenía contacto con él o ella; cómo de implicado/a estaba en los diferentes contextos de mi vida; y, por último, cómo se ha producido el desenlace o cierre.

Una característica muy importante del duelo por una amistad rota es que es un proceso de dolor poco visibilizado o que en general es menos entendido que otro tipo de duelos. Es decir, normalmente, el término duelo está mucho más asociado a una pérdida por muerte de un ser querido o a una ruptura de pareja. Cuando atravesamos estos tipos de duelos, en general, nuestro entorno suele ser más compresivo con el momento de dolor emocional que estamos viviendo y esto puede facilitarnos pedir ayuda si lo necesitamos o hablar de cómo nos estamos sintiendo.

Sin embargo, en el caso de los duelos por amistades rotas, podemos llegar a sentir que las personas de nuestro alrededor no entienden bien lo que nos está suponiendo este duelo, o incluso que a nosotros/as nos sorprenda mucho estar pasándolo tan mal con el fin de dicha amistad porque no contamos con muchas referencias de este tipo de procesos. Todo esto dificulta gravemente el sentirnos acompañados en nuestro estado emocional. Por esta razón, es muy importante visibilizar el dolor emocional que supone transitar un duelo por una amistad rota, que es un dolor normal y no es patológico.

Por otro lado, existen diferentes pautas que pueden sernos de ayuda para transitar este duelo de la mejor manera posible, que explicaremos a continuación.

Claves para superar el duelo por una amistad rota

A continuación describiré las claves para superar un duelo por una amistad rota:

1. Reconocer nuestras emociones: lo que estamos sintiendo es normal y coherente con haber perdido a una persona importante

El dolor emocional en los procesos de duelo es normal y no es patológico. Sentir tristeza, enfado, sensación de vacío, desesperanza, soledad, entre otras emociones relacionadas con los duelos, tiene que ver con que estamos procesando emocionalmente que una persona que era muy importante para nosotros/as ya no está. Es decir, nos estamos adaptando a su ausencia.

Para que esta adaptación se produzca y esas emociones desaparezcan nuestro cuerpo necesita tiempo. Esto es un proceso normal y adaptativo. Validar lo que sentimos favorece que llevemos a cabo esta adaptación.

2. Rodearnos de otras personas de apoyo y permitirnos expresarles cómo nos sentimos

En un proceso de duelo, buscar el contacto con nuestros seres queridos nos ayuda a salir del aislamiento y sentir el apoyo y cariño de otras personas que nos quieren.

Si lo necesitamos, permitirnos expresar cómo nos sentimos a las personas que nos quieren y que nos pueden escuchar y apoyar puede ser positivo para atravesar este proceso. Nos ayuda a sentirnos más acompañados/as y arropados/as.

3. Cuidar nuestros hábitos de salud: alimentación, movimiento y descanso

Cuando estamos sintiendo dolor emocional, en ocasiones podemos llegar a descuidar nuestros hábitos básicos de autocuidado.

Es muy importante poner atención a nuestras rutinas y priorizar nuestra salud física, porque esto nos ayuda a tener una mayor sensación de estabilidad emocional que es beneficiosa para atravesar el proceso de duelo.

Continuar con un saludable y regular alimentación, buscar el movimiento corporal y respetar nuestros horarios de descanso son algunas de las pautas importantes que debemos tomar en consideración.

4. Protegernos de la información que pueda ser dolorosa para nosotros/as

En ocasiones, al atravesar un proceso de duelo ver imágenes o tener información de la persona de la que nos estamos desvinculando puede ser tremendamente doloroso.

Por ello, es importante protegernos de este tipo de información. Podemos pedir a nuestro entorno que no nos cuente nada nuevo de esa persona o silenciar o dejar de seguirlo/a en redes sociales, especialmente si nos damos cuenta de que esto nos hace daño.

5. Realizar actividades que nos gusten: hobbies y aficiones

Dedicar tiempo a las actividades que nos gusten puede ayudarnos a sentir sensaciones agradables y a tener momentos de disfrute. Aunque  cuando sentimos dolor emocional esto a veces pueda costarnos, en general es beneficioso continuar con las actividades de nuestra vida que nos generan bienestar.

6. Escribir acerca de cómo nos sentimos: ventilación emocional a través de la escritura.

Además de expresar a nuestros seres queridos como nos sentimos, la escritura es un recurso libre y terapéutico para muchas personas.

Si esta idea te llama la atención, puedes probar a escribir libremente como forma de desahogo emocional, para dar espacio a nombrar nuestros estados emocionales y lo que está suponiendo para nosotros/as esa pérdida.

7. Darnos tiempo y ser amables con nosotros/as

Lo estamos haciendo lo mejor que podemos. No hay una forma perfecta de sobrellevar un duelo por una amistad rota. Es importante buscar ser amables con nosotros/as mismos y recordar que este tipo de procesos requieren tiempo y que el dolor irá disminuyendo poco a poco, no de forma instantánea o rápida.

8. Pedir ayuda psicológica profesional si creemos que lo necesitamos.

Por último, buscar atención psicológica profesional si sentimos que el proceso se nos está haciendo muy difícil y no contamos con los recursos adecuados para sobrellevarlo, puede ser una buena opción.

Conclusiones

Los duelos por amistades rotas son procesos emocionales que pueden resultar muy dolorosos, especialmente si esa amistad era muy valiosa para nosotros/as, y en general son procesos que han sido muy poco visibilizados.

Conocer y normalizar este tipo de duelo nos ayuda a validar nuestras emociones y también puede ser útil para acompañar de mejor forma a nuestros seres queridos si nos cuentan que están pasando por un duelo por una amistad rota.

Seguir las pautas psicológicas adecuadas facilita nuestra adaptación a esta situación y reduce el sufrimiento innecesario que podríamos llegar a sentir en un proceso de duelo si no contamos con la información adecuada.

¿Necesitas ayuda con un duelo por una amistad rota?

Si necesitas ayuda porque estás atravesando un duelo por una amistad rota que está siendo muy difícil para ti, nuestro equipo de psicólogos profesionales te podría ser de ayuda.  En Avance Psicólogos llevamos más de 20 años brindando nuestros servicios de psicoterapia en Madrid. Actualmente ofrecemos sesiones tanto de manera presencial como en el formato de terapia online. Nuestros psicólogos y psicólogas pueden atender tu caso de manera especializada.

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 Referencias bibliográficas:

 Cabodevilla, I. (2007) Las pérdidas y sus duelos. Anales del Sistema Sanitario de Navarra, 30(Supl. 3), 163-176

Neimeyer, R. A. (2002) Aprender de la pérdida. Una guía para afrontar el duelo. Barcelona: ediciones Paidós Ibérica, S.A.

Zaccagnini, J. L. (2010) Amistad y bienestar psicologico, 5, 63-72

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autora del artículo

Belén Ramos Gómez

PSICÓLOGA COLEGIADA M-37048

Belén Ramos Gómez (Sevilla, 1996) se graduó en Psicología por la UAM. Trabaja en la consulta privada desde 2019. Desde entonces, lleva formándose en diferentes ámbitos de la psicología: Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Máster en Psicología General Sanitaria (UAM), Formación en Terapia Gestalt (IPG), Teorías del apego y trauma, Formación en Duelo, Experta en Coaching y formaciones en perspectiva de género. Adicionalmente, tiene experiencia laboral en un recurso de adicciones, en un centro de menores y en acompañamientos a las infancias y adolescencias.

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