Terapia cognitiva: ¿en qué consiste?

terapia cognitiva

Terapia cognitiva: ¿en qué consiste?. Uno de los elementos que hace más eficaz a la psicoterapia es que parte de una idea muy simple: el modo en el que somos capaces de adaptarnos bien a nuestras vidas depende, en buena parte, de cómo interpretamos lo que nos ocurre a lo largo de la vida.

Esta es la premisa fundamental de la terapia cognitiva, un tipo de psicoterapia creado por el famoso psicólogo Aaron T. Beck a mediados del siglo XX y que aún hoy en día sigue estando en el núcleo de varias formas de intervención psicológicas muy eficaces. En este artículo veremos en qué consiste y qué la hace útil para tratar ciertos trastornos.

 

¿Qué es la terapia cognitiva?

Entendemos por terapia cognitiva un tipo de intervención psicológica en el ámbito de la terapia (es decir, la interacción terapeuta-paciente para dar tratamiento a problemas emocionales, comportamentales o emocionales) que se basa en ayudar a la persona a adoptar esquemas mentales más útiles y que le permitan adaptarse mejor a su día a día.

Esta propuesta de psicología aplicada a la ayuda de pacientes surgió en los 60 para dar respuesta sobre todo a los trastornos del estado de ánimo en general, y a la depresión en particular. Aaron T. Beck observó que aquello que mantenía el malestar en las personas con depresión no era tanto lo que les ocurría objetivamente, sino más bien su manera de interpretarlo y de extraer un significado de esas experiencias. Por ello, concluyó que el problema debía estar, sobre todo, en los patrones de pensamiento y en las creencias arraigadas en su forma de “leer” la realidad.

Por otro lado, la terapia cognitiva no es una aproximación a la salud mental que haya salido de la nada: se basa en los trabajos de los psicólogos conductistas, aunque distanciándose de sus propuestas en varios aspectos fundamentales, y a la vez están muy relacionado con otros tipos de psicoterapia pertenecientes a las terapias cognitivo-conductuales.

Características de esta intervención psicológica

Estas son las principales características de la terapia cognitiva, y que sirven para distinguirla de otros modelos de psicoterapia.

1. Distingue entre conducta y proceso psicológico

A diferencia de lo que ocurre con las terapias que basadas en el paradigma del conductismo, la terapia cognitiva, tal y como fue diseñada por Beck, no asume que los pensamientos, las emociones y las creencias son producto del comportamiento humano, y trabaja considerando que una cosa es lo que ocurre en el marco de lo mental, y otra cosa es lo que ocurre objetivamente en nuestra manera de interactuar con el entorno y con los demás.

Por ejemplo, si los conductistas consideraban que la tendencia a evitar conversar con desconocidos y la acción de sentir miedo ante la posibilidad de hablar con desconocidos forma parte del mismo tipo de fenómenos, para Aron T. Beck y sus seguidores ambas cosas pertenecían a tipos diferentes de fenómenos psicológicos.

2. Atribuye el origen de las acciones a los procesos mentales

La terapia cognitiva tiende a darle más importancia causal a los procesos psicológicos privados (es decir, a los procesos mentales) que a los eventos objetivos que le ocurren a la persona y que pueden ser observados desde fuera (por ejemplo, tener un accidente de coche). Así, primero iría el pensamiento y la manera de interpretar las cosas, y luego, como consecuencia de lo anterior, ocurriría el estilo de comportamiento de la persona, que se plasma en sus movimientos, en su manera de hablar, etc.

3. Asume la existencia de los esquemas cognitivos

La terapia cognitiva se inspira en los modelos cognitivos basados en la ingeniería de sistemas y la informática, de manera que entiende la mente humana como algo parecido a un ordenador, en el que por un lado entran determinados datos y por el otro se emiten acciones fruto del modo en el que esos datos han sido procesados (aunque con varias diferencias, y sin negar la existencia de las emociones en las personas).

Por eso, en la terapia cognitiva opera teniendo en cuenta que cada persona tiene su propia red de conceptos relacionados entre sí y que, comportándose como una red o circuito de ideas, ofrece cierta interpretación de los hechos. Estas redes son llamadas esquemas cognitivos, y se construyen a partir de la combinación de las vivencias pasadas y la manera de interpretarlas desde esquemas cognitivos pasados.

4. Pretende debilitar creencias poco funcionales

Otra de las características típicas de la terapia cognitiva es que por medio de ella se intenta detectar esquemas cognitivos disfuncionales, primero, y debilitarlos para que otros más adecuados los sustituyan, en segundo lugar.

No se trata de introducir en la mente de la persona un falso optimismo, ni de obligarle a aceptar las creencias del terapeuta, sino de trabajar a partir de la mentalidad del paciente y favorecer que esta de desplace hacia una manera de pensar que, teniendo en cuenta su contexto, le permita ser más autónoma, tener una filosofía de vida más constructiva, y la empodere para mejorar por su cuenta en muchos aspectos de su cotidianidad.

 

Esto se logra a través de procedimientos como el diálogo socrático y la reestructuración cognitiva, y también combinando la terapia cognitiva con métodos propios de otras terapias.

El uso del diálogo socrático

Tal y como hemos visto, entre los pilares en los que reposa la terapia cognitiva encontramos un método de cuestionamiento de creencias conocido como diálogo socrático.

Este tiene que ver con la actividad que hizo famoso al conocido filósofo griego, Sócrates. Este intelectual se pasaba buena parte del día discutiendo con atenienses en la calle, aunque no tanto negando las creencias y las opiniones de los demás, sino dejando que estos fuesen los que revelasen su ignorancia involuntariamente, a medida que el pensador les hacía caer en contradicciones realizando una serie de preguntas e inferencias lógicas.

La idea era que, a partir de la reflexión conjunta, “a dos manos”, aflorase una manera de ver las cosas que huyese de simplismos y que contuviera muchos más matices.
Del mismo modo, en terapia cognitiva los psicólogos no niegan los sentimientos ni las creencias de los pacientes, sino que les permiten ponerlos a prueba para ver cuáles están manteniendo vivo el malestar a cambio de nada, y cuáles no.

A partir de una técnica conocida como reestructuración cognitiva, se pretende que los pacientes reconfiguren su red de creencias para que su interpretación de la realidad evolucione y les ayude a superar la tristeza, la ansiedad y cualquier otro problema de tipo psicológico que pudiesen estar experimentando.

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

Beck, A.T. (1976). Cognitive therapy and the emotional disorders. International University Press, New York.
Beck, J.S. (1995). Cognitive Therapy: Basics and Beyond. Nueva York: Guilford Press.
Deffenbacher, J.L.; Dahlen E.R.; Lynch R.S.; Morris C.D.; Gowensmith W.N. (2000). An Application of Becks Cognitive Therapy to General Anger Reduction. Cognitive Therapy and Research. 24 (6): 689–697.
Newman, C.F.; Leahy, R.L.; Beck, A.T.; Reilly-Harrington, N. A.; & Gyulai, L. (2001). Bipolar Disorder: A Cognitive Therapy Approach. Washington DC: American Psychological Association.

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