10 Tipos de conflicto y cómo resolverlos

Andrea Martínez

Andrea Martínez

Los 10 tipos de conflicto más importantes y como solucionarlos
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Tipos de conflicto y cómo resolverlos. Por norma general, no nos gusta tener conflictos. Las situaciones en las que vemos que aparecen oposiciones o incompatibilidades pueden generarnos mucha incomodidad pero, al fin y al cabo, forman parte de nuestra vida y nuestras relaciones de manera inevitable.

Y ya que no podemos librarnos de los conflictos, en este artículo vamos a ver una lista con algunos de sus tipos más habituales para poder al menos identificarlos y algunas ideas para resolverlos.

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La importancia de identificar los tipos de conflicto

Los conflictos son tan habituales y diversos que podríamos encontrar muchos más tipos de conflicto específicos: conflictos políticos, religiosos, bélicos o armados, etc. Dependiendo del tipo que sean, los conflictos pueden tener más implicaciones psicológicas o tener más que ver con el ámbito de lo sociológico. Lo importante, antes de plantear una posible solución, es saber detectar los factores implicados para así poder establecer unos objetivos claros y, en la medida de lo posible, predecir las posibles consecuencias de cada alternativa.

Los 10 Tipos de conflicto más importantes y comunes

 Hay varias maneras de clasificar sus conflictos: en función de su contenido, de las personas implicadas, de su causa o de otras propiedades. Este artículo pretende ser una lista simplificada, por lo que algunos tipos pueden tener cosas en común con otros o incluso darse a la vez.

1. Conflictos reales

Evidentemente, muchos conflictos surgen por causas objetivas. Los conflictos verídicos son aquellos que pueden percibirse de manera similar por todas las partes implicadas y también por posibles observadores. Muchos de estos tipos de conflicto son contingentes, es decir, vienen dados por las circunstancias existentes. Una manera de solucionar estos conflictos es modificando tales circunstancias o contingencias.

Un ejemplo de esto serían las discusiones por las tareas del hogar que se quedan sin hacer por falta de tiempo; en casos como este, las personas convivientes tendrían la opción de reorganizar sus horarios para encontrar el tiempo suficiente. Para solucionar este tipo de conflictos es importante recurrir a un análisis detallado de la situación y de los impedimentos que existen para que todas las partes implicadas logren sus objetivos.

2. Conflictos imaginarios

Los conflictos irreales pueden darse por falta de información o por errores de atribución. Por eso muchas veces se hace también referencia a conflictos de información o a conflictos de comunicación al hablar de esta clase de conflicto. Se trataría de los típicos “malentendidos” que suelen resolverse cuando se indaga un poco en los hechos y se descubre en realidad que el problema es inexistente o está enfocado de manera errónea.

Un caso típico es cuando hay alguna interferencia en la comunicación. Si, por ejemplo, dos amigas han quedado a las 18:00 en una cafetería pero una de ellas pierde el tren, y se ha dejado el móvil en casa; la primera, al no obtener respuesta a sus mensajes y llamadas, puede pensar que le ha dado plantón. Precisamente por cuestiones como estas, la comunicación y la información son fundamentales para poder llegar a una solución.

3. Tipos de Conflicto inventados

Son, al igual que en el caso de los conflictos irreales, falsos. Sin embargo, esta categoría tiene la particularidad de que una de las partes implicadas ha inventado el problema con el propósito de obtener algún tipo de beneficio.

Pueden encontrarse ejemplos de conflictos inventados en las discusiones que surgen fruto de la manipulación, como ocurre en los casos de violencia de género. Hacer luz de gas es frecuente entre los maltratadores, que hacen creer a sus víctimas que han dicho o hecho cosas que en realidad no han ocurrido, con el objetivo de criticarlas o generar discusiones. Resolver este tipo de conflictos puede resultar especialmente complicado, ya que requiere detectar la falsedad del planteamiento para poder salir de la trampa.

4. Conflictos interpersonales

En este grupo entrarían la gran mayoría de los conflictos. Al fin y al cabo, la mayor parte de las ocasiones en que experimentamos desacuerdos o enfrentamientos suele ser porque nuestra opinión o nuestros objetivos difieren de los de otras personas.

Los conflictos interpersonales pueden ser reales, imaginarios o inventados, y también pueden solapar con otras de las categorías que veremos más adelante en el artículo. Un ejemplo típico de conflicto interpersonal se daría cuando los miembros de una pareja no logran ponerse de acuerdo en cuanto al lugar donde quieren convivir. En los conflictos interpersonales es importante hacer uso de la escucha activa para que las personas que participan en ellos puedan comprenderse mutuamente.

5. Conflictos intrapersonales

 No todos los conflictos tienen que involucrar a más de un persona, sino que es posible tener conflictos internos. Es muy frecuente que esto suceda cuando hay que tomar una decisión difícil, o cuando experimentamos una disonancia cognitiva; es decir, cuando nuestras acciones no van en concordancia con nuestras ideas.

Por ejemplo, un hombre fumador podría querer ser un buen ejemplo para su hija y que esta no fume; sin embargo, la adicción podría dificultarle mucho dar el paso de abandonar el hábito. Cuando se producen disonancias cognitivas podemos optar por cambiar nuestro comportamiento o acomodar nuestras ideas para poder seguir actuando de la misma manera.

6. Conflictos grupales

De la misma manera que pueden ser cosa de menos de dos personas, también pueden ser cosa de muchas más. Aquí podríamos diferenciar entre los conflictos intergrupales (cuando dos grupos se enfrentan entre sí) y los conflictos intragrupales (cuando son los miembros de un mismo grupo quienes experimentan una diferencia).

Un ejemplo de conflicto intergrupal podría darse entre el grupo de participantes de una manifestación y el conjunto de policías que acuden a disolverla. Por otra parte, el conflicto intragrupal ocurre, por ejemplo, cuando varias personas de una misma familia se disputan una herencia. Los conflictos grupales pueden requerir el nombramiento de portavoces o mediadores que ayuden a la negociación.

7. Tipo de Conflicto relacionales

Aquí entrarían una gran parte de los conflictos que se viven en el día a día. Esta categoría puede solapar con otros tipos de conflicto como los conflictos interpersonales o los conflictos intragrupo. Se trata de los choques o desacuerdos que pueden producirse en cualquier tipo de relación social. Este tipo de conflicto puede darse cuando, por ejemplo, un hijo y una madre discuten sobre el hábito de protestar de él ante cualquier frustración.

Hay quienes proponen una categoría específica reservada para lo que llaman “conflicto de personalidad”; o sea, las incompatibilidades que pueden surgir en las relaciones entre personas que tienen patrones muy diferentes. Al igual que sucede en los conflictos interpersonales, la comunicación asertiva es necesaria para que ambas partes se entiendan y puedan proponer alternativas.

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8. Conflictos de intereses

El conflicto de interés es un tipo muy particular, ya que suele apelar directamente a la responsabilidad de las personas que lo experimentan. Ocurre cuando una persona tiene que servir a una causa o tarea y, sin embargo, se le presenta la oportunidad de obtener beneficios secundarios a costa de desfavorecerla o no cumplir con ella de la mejor manera posible.

Un caso típico se da cuando un político ha de asignar un trabajo que debe ayudar a mejorar la comunidad (por ejemplo, la construcción de un centro deportivo). Podría caer en la tentación de ofrecerle la obra a un familiar que tiene su propia empresa de construcción, a pesar de que no esté especializado en ese tipo de edificaciones, con el objetivo de que el dinero público termine en su familia. En ocasiones se recurre a figuras u organismos neutrales que puedan supervisar este tipo de decisiones para evitar caer en conflictos de intereses.

9. Conflictos éticos

Esta clase de conflicto suele tener mucho que ver con la toma de decisiones. Tiene lugar cuando existe un choque entre los valores morales de una o varias personas. Así, los conflictos éticos pueden ser a su vez conflictos intrapersonales, conflictos interpersonales, conflictos intragrupales o conflictos intergrupales.

Los conflictos éticos surgen, con frecuencia, en el contexto de la salud. Por ejemplo, podríamos ponernos en la situación de un equipo médico que ha de ofrecer a una familia la opción de desconectar los respiradores que mantienen con vida a una paciente que no tiene la posibilidad de recuperarse de su estado comatoso. Los conflictos éticos requieren una valoración muy minuciosa de las consecuencias de cada posible decisión, ya que pueden tener implicaciones emocionales y filosóficas de gran importancia para sus participantes.

10. Tipo de Conflicto de poder

Cuando hablamos de conflictos de poder hablamos de conflictos de rol o de conflictos estructurales, y también pueden incluir subtipos como los conflictos de liderazgo o de autoridad. Como su propio nombre indica, se trata de un tipo de conflicto desencadenado por una desigualdad de poder que sirve como contexto para que una de las partes implicadas ejerza opresión sobre la otra, que se encuentra en desventaja.

Existen muchos ejemplos de conflictos de poder en el ámbito laboral, cuando en algunas empresas se aprovecha la situación precaria de trabajadores para ofrecer condiciones de trabajo que son abusivas. Las herramientas de negociación son especialmente importantes en estos casos, aunque cuando este tipo de conflicto se da de manera estructural suele ser necesario ir a la raíz de las desigualdades de poder para cerrar las brechas.

Cómo aportar soluciones a los diferentes tipos de conflicto

Sean del tipo que sean, todos los tipos de conflictos se caracterizan por algún tipo de incompatibilidad u oposición. De entrada, muchas veces se enfoca la solución desde la competición: buscamos ganar a costa de que la otra persona pierda, lo cual suele hacer que la relación se resienta. Sin embargo, en otras ocasiones optamos por acomodarnos; es decir, sacrificamos nuestro objetivo para que la otra parte logre el suyo (una estrategia frecuente en personas con miedo al rechazo). Una de las opciones más fáciles suele ser la de llegar a un pacto en el cual ambas partes han de renunciar parcialmente a su objetivo para conseguir una fracción de él.

Lo ideal sería resolverlo mediante la cooperación, buscando una manera viable de que todas las partes implicadas logren lo que quieren (o encontrando una tercera opción que resulte viable para todo el mundo. Lo que no debemos hacer en ningún caso es evitar el conflicto o buscar el perjuicio del otro en caso de no poder conseguir lo que queremos, ya que en ese caso todo el mundo pierde.

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¿Buscas apoyo psicoterapéutico?

¿Hay alguno de estos tipos del conflicto que te resulte especialmente familiar? ¿Cómo te sientes a la hora de afrontar alguna clase de conflicto? Buscar soluciones y encontrar la manera de transmitirlas puede requerir creatividad y no siempre resulta fácil. Desde la Psicología es posible aportar herramientas, como las técnicas de solución de problemas o el entrenamiento en habilidades sociales, que facilitan estos procesos. En casos complicados, la mediación también puede ser una opción.

Sea cual sea tu conflicto, en Avance Psicólogos podemos ofrecerte ayuda para resolverlo tanto por medio de sesiones online como a nivel presencial en nuestra consulta de la calle Alcalá, en Madrid.

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Referencias bibliográficas:

Cipolla, C. M. (2013). Las leyes fundamentales de la estupidez humana. Barcelona: Planeta.

Entelman, R. F. (2009). Teoría de conflictos: hacia un nuevo paradigma. Barcelona: Gedisa.

Jehn, K. A., Greer, L., Levine, S. y Szulanski, G. (2008). The effects of conflict types, dimensions, and emergent states on group outcomes. Group Decision and Negotiation, 17, 465-495.

Marques, F., Lourenço, P. R., Dimas, I. D. y Rebelo, T. (2015). The The relationship between types of conflict, conflict handling strategies and group effectiveness. Journal of Spatial and Organizational Dynamics, 3, 58-77.

Redorta, J. (2016). Conflict management: Ciencia aplicada a la gestión de conflictos. Córdoba: Almuzara.

Santos, J. (2017). La Mediación Psicológica: Perspectiva desde la Psicología Clínica. Revista de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Cuenca, 35(1), 79-84.

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