14 habilidades sociales que se pueden entrenar

habilidades sociales que se pueden entrenar

El comportamiento humano es sorprendentemente adaptable, y eso hace que, si nos lo proponemos, seamos capaces de dominar aptitudes muy útiles. Por mucho que cuando nos sentimos mal mostremos una tendencia a pensar de manera pesimista que nunca cambiaremos para mejor, esto no tiene por qué ser así, podemos mejorar nuestras habilidades sociales.

En este artículo, por ejemplo, veremos una serie de habilidades sociales que se pueden entrenar si las entrenamos de manera regular a través de nuestros hábitos.

Varias habilidades sociales que se pueden entrenar

Las habilidades sociales dan forma a buena parte de lo que ocurre en nuestras vidas. Nos afectan a la hora de hacer amigos, a la hora de encontrar trabajo e incluso a la hora de argumentar, convencer y quejarnos por las injusticias que nos puedan ocurrir a lo largo de los años. Además, afectan indirectamente a nuestra autoestima.

Por eso, reforzar las habilidades sociales es una de las áreas de trabajo más importantes en buena parte de las sesiones de terapia que realizan los psicólogos, tanto en casos en los casos en los que hay trastornos diagnosticados como en los que no los hay. El modo en el que interactuamos con los demás puede, por sí solo, hacer que nuestra calidad de vida mejore o empeore significativamente.

Así pues, si te interesa saber cómo mejorar en este conjunto de aptitudes, sigue leyendo; en las próximas líneas encontrarás varios ejemplos de habilidades sociales que se pueden entrenar, y consejos sobre cómo hacerlo.

1. Escucha activa

La escucha activa es el conjunto de conductas por las que se expresa interés y reacción emocional ante lo que explica la otra persona. Por sí solo, este elemento psicológico tan sencillo es la mitad de lo que significa tener buenas habilidades sociales, porque sirve de poco escuchar si no parece que escuchamos.

Aprender a tener una buena escucha activa propicia conversaciones significativas en las que la otra persona no se siente presionada para dejar de hablar.

2. Asertividad

La asertividad es la capacidad de comunicar todo lo que queremos comunicar, sin miedo a las posibles reacciones negativas por parte de los interlocutores y a la vez respetándolos y manteniendo las buenas formas. Se trata de tener en cuenta la necesidad de que haya un equilibrio entre los intereses del otro y los intereses de uno mismo.

Para potenciar la asertividad no es algo que se consiga de la noche a la mañana, pero es totalmente posible si buscamos formas honestas de expresarnos pero sin que parezcan una acusación. Contar con asistencia profesional por parte de psicólogos ayuda mucho a reforzar esta habilidad social.

3. Contacto visual

Puede parecer una tontería, pero el simple hecho de mirar a los ojos a la otra persona hace que la comunicación sea mucho más fluida y que ofrezcamos una imagen mucho mejor, expresando seguridad en uno mismo.

Para conseguirlo, trata de tener en cuenta el tiempo que pasas sin establecer contacto visual y redúcelo progresivamente hasta que te acostumbres a mirar a los ojos de manera espontánea. Esto es mejor que tener como objetivo pasar mucho tiempo mirando a los ojos, dado que esto puede resultar artificial y generarte aún más nervios.

4. Gestionar el sentido del ridículo

El sentido del ridículo puede ser un verdadero obstáculo a la hora de interactuar con desconocidos o con gente a la que conocemos poco. El miedo a quedar mal o a exponernos a silencios incómodos lleva al aislamiento a mucha gente.

Sin embargo, lo cierto es que es muy complicado realizar acciones que sean por sí mismas motivo para quedar en ridículo: en la mayoría de los casos, la actitud que uno tiene a la hora de comportarse y de demostrar seguridad en uno mismo determina de qué manera valoran lo que hacemos. Una misma acción puede ser vista como algo ridículo o como algo admirable dependiendo del modo en el que expresemos autoestima y seguridad: por ejemplo, intentar hacer malabares en una fiesta (de manera no profesional) y fallar la mayor parte de las veces.

5. Regular la ira

La ira puede hacer que realicemos acciones que nos perjudican a nosotros y a los demás.

Nadie gana si, por ejemplo, reaccionamos con mucho enfado cuando nuestra pareja ha tenido un día muy malo y llega a casa con mal humos, contestando de malas maneras cuando hacemos preguntas normales. Hay que saber leer la situación y comprender el contexto en el que otra persona se muestra hostil. Además, incluso cuando la actitud del otro no sea nada justificable, normalmente adoptar su mismo estado de ánimo es totalmente contraproducente.

Realizar ejercicios de Inteligencia Emocional nos ayuda a entrenar esta habilidad social.

6. Expresar afecto

Esta es otra de las habilidades sociales más importantes que podemos entrenar en nuestro día a día. De poco sirve querer o sentir aprecio por una persona si esta no lo sabe.

Para ello, hay que superar autoconceptos demasiado rígidos según los cuales nuestra identidad se caracteriza por el distanciamiento y la frialdad en las relaciones personales.

7. Saber enseñar

En muchas de nuestras interacciones sociales, deberemos instruir o formar a otras personas, aunque sea de una manera no formal. Por ejemplo, es lo que pasa al ayudar a nuestro hijo o sobrino a estudiar, al enseñar a nuestra madre a usar un ordenador, al explicar un procedimiento a un alumno de universidad que hace un trabajo en grupo con nosotros, etc.

Para ello, hay que acostumbrarse a no dar por sentado que todo el mundo sabe lo que nosotros sabemos, y tener paciencia.

8. Pedir perdón de manera honesta

Nadie es perfecto, y debemos admitir nuestros errores para reparar relaciones. Por eso, una de las habilidades sociales que podemos entrenar y que resultan más importantes es la capacidad de disculparse. Negar nuestras equivocaciones, a la larga, ni siquiera sirve para proteger nuestra autoestima, ya que nos aleja de los demás y favorece el aislamiento.

Para acostumbrarse a hacerlo, lo más recomendable es pensar cuál es la idea principal a comunicar, pensar en fórmulas que podrían ser interpretadas como una excusa para evitar no caer en ellas, y expresar esa idea de la manera más espontánea posible teniendo en cuenta lo anterior y ofreciendo disposición para reparar el daño.

9. Pedir ayuda

Tener demasiado orgullo como para pedir ayuda es siempre una mala idea. Ni siquiera es algo que nos permita aprender mejor, pues probablemente hará que nos quede un sabor amargo al intentar hacer aquello para lo que no estamos preparados, haciendo que tiremos la toalla de un modo innecesariamente pesimista.

Para entrenar esta habilidad social, lo mejor que puedes hacer es revisar tu autoestima y tu autoconcepto y cuestionarte si es razonable perseguir como objetivo una versión de ti tan idealizada.

Las personas autosuficientes no existen.

10. Liderazgo

No todo el mundo es igualmente bueno liderando en general, pero todo el mundo es capaz de liderar en contextos específicos. Incluso si eres una persona tímida, lo más probable es que puedas aprender a ser líder en trabajos relacionados con tu área de especialización.

11. Persuasión

Gran parte del impacto emocional que tiene lo que decimos no depende del contenido de lo comunicado, sino de su forma. Encontrar las fórmulas lingüísticas adecuadas para expresar una idea ayuda mucho a convencer, y esto es algo que se puede entrenar parándonos a pensar sobre las diferentes alternativas de las que disponemos para expresar algo.

12. Control del lenguaje no verbal

Comunicar una actitud cercana y abierta es importante para que los demás actúen en consecuencia cuando se relacionan con nosotros. Para esto, es buena idea grabarse en vídeo hablando o dando un discurso, y centrarse en cambiar elementos de la comunicación no verbal que sugieren distanciamiento o desconfianza.

13. Capacidad de crear objetivos colectivos

Esta habilidad social es muy útil para cohesionar grupos y para finalizar disputas. Consiste en la capacidad de entender las motivaciones de los demás y encontrar puntos en común, y se puede hacer si no damos por supuesto que las personas quieren solamente lo que dicen querer. Por ejemplo, tras haber discutido, una de las motivaciones que suelen tener las partes enfrenadas es no dar la imagen de haber sido derrotada.

14. Demostraciones de fiabilidad

Es importante que los demás sean conscientes de las cosas que hacemos en beneficio de sus intereses. La falsa modestia de hacer cosas por los demás sin que estas lo sepan no lleva a ningún lado y pasa factura a nivel de frustración y cansancio.

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Schloss, P.J.; Schloss, C.N.; Wood, C.E.; Wendy S. (1986). A Critical Review of Social Skills Research with Behaviorally Disordered Students. Behavioral Disorders. 12(1): pp. 1 – 14.
Bosch, S. & Hixson, M.D. (2004). The Final Piece to a Complete Science of Behavior: Behavior Development and Behavioral Cusps. The Behavior Analyst Today, 5(3), pp. 244 – 254.

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