Como ser una persona más tolerante. Las sociedades más prósperas y con capacidad de adaptarse a las crisis son aquellas que se basan en una serie de valores que les permiten ser abiertas e inclusivas. Entre esos valores está la tolerancia.
Sin embargo, no deja de ser cierto que las personas con tendencia a la intolerancia siguen existiendo incluso en las sociedades occidentales del siglo XXI, aquellas que asumen como normal la posibilidad de hablar y debatir sobre cualquier tema y que pretenden construir formas de convivencia en las que puedan existir muchas culturas a la vez. Pero por suerte, una persona intolerante puede dejar de serlo, y aquí vamos a ver las principales claves para lograrlo. Si quieres saber cómo ser una persona más tolerante, sigue leyendo.
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¿Qué es la intolerancia en el ámbito de la Psicología Social?
En Psicología, el concepto de “tolerancia” es muy amplio y se refiere a la capacidad de resistir determinados estímulos sin dar paso a una reacción incontrolada o una disrupción del estado de ánimo. Sin embargo, si nos ceñimos al ámbito de la Psicología Social, la tolerancia pasa a ser algo que va más allá de cómo reacciona el individuo al interactuar con su entorno inmediato, y pasa a describir procesos que involucran a los colectivos y los grupos.
Desde este punto de vista, la tolerancia es la capacidad de convivir con personas significativamente distintas a uno mismo, ya sea por rasgos físicos, valores, gustos o ideologías. Así, la tolerancia es un elemento de conducta prosocial, ya que actúa a favor del mantenimiento de una sociedad cohesionada y sin grandes fracturas internas.
Así pues, la intolerancia surge allí donde las personas entran en una dinámica de comportamiento en la que se castiga al disidente y al que es percibido como parte del “exogrupo”, estableciendo una línea divisoria entre el “nosotros” y el “ellos” y fomentando la polarización social.
Ahora bien, que la intolerancia sea un fenómeno que se plasma en la sociedad no significa que no tenga una dimensión psicológica individual. Es cierto que existen elementos culturales, convencionales e incluso legales que pueden reforzar la intolerancia, pero esta también se sustenta en esquemas cognitivos y patrones de comportamiento que son interiorizados por las personas. Por eso, la intolerancia puede ser abordada desde la psicoterapia online especializada y también desde estrategias y hábitos puestos en práctica por uno mismo.
Consejos prácticos para ser una persona más tolerante
Estas son las pautas y consejos a tener en cuenta para potenciar la tolerancia ante los demás.
1. Enriquecer tu vida social
Para ser una persona más tolerante no es suficiente con tener un trato habitual con aquellas personas contra las que se tienen prejuicios, pero es una condición indispensable para lograrlo. Eso sí, recuerda que si lo haces únicamente a través de Internet, seguramente no tengas una percepción totalmente ajustada a la realidad de esas personas, dado que las redes sociales y las plataformas digitales online en general dan visibilidad a ciertos perfiles e invisibilizan otros.
2. Jugar a ser el abogado del diablo
Incluso si hay puntos de vista o modos de vida con los que estamos en total desacuerdo, es bueno hacer un pequeño entrenamiento mental para comprender a quienes viven de ese modo.
Consiste en realizar esfuerzos deliberados por argumentar a favor de esas prácticas o ideas, asumiendo un “personaje” que intentaremos dotar de todo el realismo posible, sin dejar que sean una caricatura. Y para ello, realizaremos varios intentos a lo largo de varios días, en cada uno de los cuales deberemos buscar una argumentación distinta para justificar aquello contra lo que somos intolerantes. De ese modo no caeremos en presuposiciones simplistas acerca de las motivaciones de esas personas.
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3. Párate a pensar en los puntos en común
Incluso personas con ideologías muy diferentes o culturas muy alejadas entre sí pueden encontrar aspectos en común en la estructura de sus diferencias. Es bueno reparar en ello y detectar aquellos aspectos en los que las diferencias son más cosméticas y superficiales de lo que parecen.
4. Detecta las trampas mentales que te llevan al enfrentamiento
Muchas veces, la intolerancia se basa en el deseo de ganar discusiones y no tener que asumir que se ha estado equivocado todo este tiempo. Pero esta manera de pensar lleva al callejón sin salida de no poder asumir ciertos errores; es una manera de limitarnos.
Por eso, es importante hacer un cierto seguimiento de las rutas mentales que tomamos para atacar a aquellos grupos y colectivos con los que solemos ser poco justos, y reconocer “trucos” orientados no a llegar a conclusiones válidas y coherentes, sino a engañarnos a nosotros mismos. Debemos asumir que allí donde lleguemos a conclusiones generalizadoras y simples, seguramente estas trampas en nuestro pensamiento existirán.
5. Cuestiona los referentes que moldearon tu forma de pensar
Muchos de nuestros prejuicios no nacen de experiencias propias, sino de lo que hemos aprendido en casa, en la escuela o a través de los medios. Es útil observar qué narrativas han estado presentes en nuestra vida y cómo han influido en nuestra manera de juzgar a los demás.
Este ejercicio no pretende culpar, sino tomar conciencia de las creencias heredadas que repetimos sin cuestionar. Al detectarlas, podemos preguntarnos si hoy siguen teniendo sentido o si estamos preparados para reformularlas desde un enfoque más abierto y justo.
6. Exponte a experiencias nuevas y diversas
Una forma eficaz de ampliar tu tolerancia es salir del entorno habitual y acercarte a contextos diferentes. Puedes hacerlo viajando, leyendo literatura escrita desde otras realidades o participando en actividades donde tu punto de vista no sea el mayoritario.
Estas experiencias te permiten vivir en carne propia lo que otras personas sienten o piensan desde su historia y cultura. A veces, basta con escuchar con atención para desmontar creencias limitantes y humanizar al otro.
7. Sé amable contigo cuando notes tus propios prejuicios
Trabajar la tolerancia no es un camino lineal ni perfecto. A veces notarás que reaparecen pensamientos que creías superados. En lugar de castigarte por ellos, es mejor tratarlos como una señal de aprendizaje.
Reconocer nuestros prejuicios no nos hace peores personas, sino más conscientes. La autocompasión y el compromiso con el cambio sostenido nos permiten crecer sin caer en la culpa paralizante. Si este proceso te resulta difícil, un psicologo online puede ayudarte a explorarlo con herramientas respetuosas y adaptadas a ti.
En resumen: cómo cultivar una actitud más tolerante
Aprender a ser más tolerante no es solo una cuestión de voluntad, sino de conciencia, exposición y práctica emocional. Implica revisar nuestras ideas, atrevernos a conocer otras realidades y hacer espacio para la diferencia en nuestras vidas.
- Abrirnos a una vida social más rica y variada favorece la empatía y reduce el miedo a lo distinto. No se trata solo de interactuar más, sino de hacerlo desde el contacto humano real, más allá de las redes.
- Ponernos en el lugar del otro, incluso en lo que no compartimos, permite romper la rigidez de nuestras creencias y desarrollar una comprensión más flexible y madura.
- Encontrar puntos en común, incluso en medio de las diferencias más marcadas, nos ayuda a salir de la polarización y ver la humanidad compartida.
- Observar las trampas de pensamiento que usamos para sentirnos superiores o tener razón es clave para desmontar los mecanismos internos que alimentan la intolerancia.
- Cuestionar los referentes que influyeron en nuestras ideas nos brinda libertad para pensar desde criterios más propios y actualizados.
- Vivir nuevas experiencias culturales o ideológicas ensancha nuestro mundo interno y nos invita a mirar con más apertura y menos juicio.
- Aceptar que tenemos prejuicios sin culparnos por ello, pero comprometiéndonos a trabajarlos, es uno de los pasos más sinceros hacia el cambio real.
Referencias bibliográficas:
Austin, W.G.; Worchel, S. (1979). The social psychology of intergroup relations. Monterey, CA: Brooks/Cole.
Guindon M.H.; Green A.G.; Hanna, F.J. (2003). Intolerance and Psychopathology: Toward a General Diagnosis for Racism, Sexism, and Homophobia. Am J Orthopsychiatry. 73(2): pp. 167 – 176.
Whiting, S.E.; et al. (2014). The role of intolerance of uncertainty in social anxiety subtypes. Journal of Clinical Psychology, 70(3): pp. 260 – 272.



