¿Qué es la asertividad? Beneficios y ventajas de aplicarla en tu vida

Los 6 beneficios de la asertividad


La asertividad es uno de los elementos psicológicos fundamentales en la gestión de las relaciones sociales. Sin embargo, no todo el mundo sabe cómo desarrollar esta capacidad, y no son pocos quienes prefieren evitar pasar por malos tragos frente a los demás a pesar de que eso traiga mayores problemas a medio y largo plazo.

En este artículo veremos cuáles son los principales beneficios de la asertividad y de qué manera tiene un impacto positivo en nuestras relaciones personales y en nuestro bienestar emocional.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es un conjunto de habilidades sociales y comunicativas que mantienen a la persona en un equilibrio entre el respeto por uno mismo y el respeto por los demás. En concreto, es lo que nos hace capaces de defender nuestros intereses y opiniones, a la vez que adaptamos nuestra manera de expresarnos para no generar un malestar o unos conflictos innecesarios.

Así, ser una persona asertiva implica no morderse la lengua a la hora de comunicar aquello que uno piensa o sabe y ve importante decir, aunque no expresándolo de cualquier manera, sino intentando que, en el caso de que pueda ser incómodo o emocionalmente doloroso para los oyentes, genere el menor malestar posible.

Ejemplos de asertividad en la vida diaria

Para aclarar más el concepto de asertividad, veamos algunos ejemplos en los que esta capacidad queda expresada en relaciones personales.

  • Declinar una oferta ofrecida por un familiar sin “dar largas”, zanjando el tema de manera respetuosa.
  • Comunicar al director del departamento que hemos detectado un problema en la secuencia de trabajo en equipo.
  • Cortar con una relación de pareja porque esta ya no nos hace felices y no vemos posibilidad de mejora en ella, dejando claro que no nos estamos tomando “un tiempo”.
  • Rechazar una primera cita intentando no herir los sentimientos de la otra persona.

Características de la comunicación asertiva

La comunicación asertiva se basa en la empatía, el respeto y la claridad. Sus principales características son:

  • No asumir mala intención: En lugar de interpretar negativamente las acciones del otro, se busca comprender sus motivaciones antes de juzgar.
  • Expresar con empatía: Decir lo que pensamos sin omitir información, pero con respeto y sensibilidad hacia el otro.
  • Buscar puntos en común: Resaltar acuerdos y coincidencias para generar un diálogo más constructivo.
  • Proponer soluciones: No solo señalar problemas, sino aportar ideas concretas para mejorar la situación.

Beneficios de la asertividad: ¿para qué sirve?

Este es un resumen de las principales ventajas y de los aspectos positivos de aplicar asertividad a nuestro estilo comunicativo.

1. Ayuda a evitar problemas a largo plazo

La asertividad nos ayuda a intervenir a tiempo en los problemas apenas los hemos detectado. De este modo, prevenimos muchas fuentes de malestar que de otro modo habríamos dejado pasar simplemente por lo incómodo que resulta advertir a otros de que esos problemas están ahí y tarde o temprano van a desencadenar inconvenientes mayores.

2. Favorece las relaciones personales y laborales

Como desde la asertividad defendemos nuestro punto de vista y no nos limitamos a asumir un rol pasivo de obediencia de órdenes, eso enriquece las tareas realizadas de manera colaborativa, haciendo que el equipo pueda pensar más allá de los márgenes establecidos por la rutina.

3. Nos aporta un mayor margen de maniobra

La asertividad pasa por tener en mente opciones alternativas a aquellas que estamos acostumbrados a considerar.

Esto se ve claramente en el caso de querer dar por finalizada una relación de pareja; muchas personas siguen estando con alguien a pesar de ser muy infelices con ese noviazgo o matrimonio, simplemente porque no se plantean que pueda existir vida más allá de ese contexto de convivencia. Y como de este modo no renunciamos innecesariamente a ninguna posibilidad de acción, eso nos permite corregir nuestro rumbo allí donde hemos detectado que hemos cometido errores y encontrar maneras de vida que se adapten a nuestras habilidades, gustos, valores, etc.

4. Nos saca de nuestra zona de confort

Como hemos visto, la asertividad nos expone a situaciones en las que es necesario abrazar un cambio cualitativo en nuestras vidas y romper con las viejas dinámicas y costumbres.

Eso hace que nos expongamos a mayores oportunidades de mejorar nuestras condiciones de vida, al no conformarnos con cualquier cosa por el simple hecho de no enfrentarnos a lo nuevo.

5. Aumenta el respeto de los demás

Otro de los beneficios de la asertividad tiene que ver con su plasmación en la imagen que ofrecemos ante los demás. Como demostramos tener criterio propio, nuestro punto de vista es más respetado, e incluso tenemos un mejor acceso a roles de liderazgo en aquellos ámbitos de la vida en los que hayamos demostrado ser buenos.

6. Ayuda a reforzar la autoestima

Por todo lo que hemos visto anteriormente, la asertividad refuerza nuestra autoestima, es decir, el modo en el que nos percibimos y nos valoramos a nosotros mismos.

Nos hace vernos más respetados a los ojos de los demás, nos expone a situaciones que nos ponen a prueba y sirven para demostrarnos nuestra capacidad de superación, y a la vez evita que atravesemos muchas crisis y situaciones problemáticas que habríamos podido evitar.

¿Cómo desarrollar la asertividad? 6 técnicas clave

Con el objetivo de aprender diversas formas de entrenar esta habilidad, a continuación presentamos una serie de claves para desarrollar la asertividad al comunicarnos en nuestro día a día.

1. Entrenar progresivamente

La asertividad no es una habilidad que salga de manera natural en muchas personas; es por eso que lo más recomendable es entrenar nuestras capacidades primero con aquellos individuos a los que tengamos mayor confianza o mejor acceso. Esta exposición progresiva a los retos más complejos de resolver (o directamente difíciles) nos ayudará a ir familiarizándonos con este tipo de ejercicios de “auto-entrenamiento”, sin que nos desanimemos desde un principio por no ser capaces de hacer lo que nos habíamos propuesto en esas conversaciones.

Por ejemplo, podemos empezar practicando un discurso asertivo con la familia, los amigos o con nuestra pareja, compartiendo con ellos nuestras necesidades, objetivos, deseos y sentimientos de manera abierta.

Esto nos ayudará a ir cogiendo confianza con nosotros mismos y nuestro discurso, hasta el punto en que la asertividad nos empezará a salir de manera automática.

2. Aprender a establecer límites

Ser capaces de poner límites y aprender a decir que “no” ante cualquier situación o demanda es una de las características esenciales de las personas asertivas.

Es por eso que se trata de una habilidad que debemos entrenar también diariamente, especialmente si nos cuesta decir “no” o bien si no estamos acostumbrados a enfrentar los planteamientos de los demás.

Del mismo modo, la capacidad de decir “no” ante cualquier petición de otras personas también puede entrenarse con amigos o familiares.

3. Establece límites y respétalos

La expresión de lo que sentimos es esencial a la hora de comunicarnos, y saber comunicarnos correctamente y con éxito es una de las características esenciales de la asertividad. Pero para ello, primero debemos tener claro cuáles son aquellas ideas que sí o sí tenemos que comunicar en una conversación, para no inventarnos excusas para no hacerlo por no atrevernos.

Aunque nos cueste esfuerzo, debemos aprender a comunicar nuestras emociones y sentimientos allí donde veamos que es algo relevante que no debe quedar en el tintero. Ya se trate de las emociones positivas, algo que se ve como socialmente aceptable, como las negativas en los momentos en que sea necesario.

4. Sé claro y directo

En cualquier discurso exitoso deben primar elementos esenciales como la claridad, la concisión y la brevedad, características también clásicas de todo buen discurso asertivo.

Esto significa que debemos intentar ir al grano siempre que queramos hablar con alguien, teniendo siempre en mente el objetivo sustancial de lo que queremos decir e intentar decirlo con el mínimo de palabras posible, es decir potenciando la economía del lenguaje.

Para lograr incorporar estos tres elementos en nuestro discurso diario, podemos entrenar lo que queremos decir y apuntar aquellas más importantes que queremos expresar para tenerlas en mente y acordarnos en el momento de la interacción.

5. Mejora tu lenguaje no verbal

En la comunicación, el lenguaje no verbal es casi tan importante como el lenguaje verbal, ya que subraya o enfatiza aquello que queremos decirle a otra persona mediante el código verbal.

Una persona asertiva sabrá acompañar su discurso hablado con un lenguaje verbal acorde a lo que quiera decir en todo momento. Esto se consigue habitualmente mirando a los ojos y manteniendo una postura en general relajada frente a nuestro interlocutor.

6. Potenciar el discurso desde el “yo”

En lugar de hablar poniendo en énfasis en el “tú” en nuestros discursos, debemos empezar a expresarnos partiendo del “yo” y articular todo aquello que queremos decir desde la primera persona del singular.

Por ejemplo, en lugar de decir cosas como “Creo que estás siendo demasiado insistente y me estás incomodando”, podemos decir “Siento que me insistes demasiado y eso me genera mucha incomodidad”.

Hablando siempre desde el “yo” nos ponemos a nosotros en el centro de nuestro interés y de lo que queremos decir, un signo identificatorio de la asertividad bien entendida.

¿Te cuesta expresar tus ideas sin generar conflictos?

Si al leer este artículo te has dado cuenta de que te cuesta comunicarte de manera clara y respetuosa, o que a menudo sientes que tus palabras no son bien recibidas, es el momento de mejorar tu comunicación asertiva.

En Avance Psicólogos, colaboramos con un equipo de psicologos especialistas en autoestima, habilidades sociales y psicología de la comunicación que pueden ayudarte a expresarte con seguridad, empatía y sin miedo al rechazo. A través de un enfoque profesional y cercano, trabajaremos juntos para fortalecer tu confianza, aprender a decir «no» sin culpa y mejorar tus relaciones personales y profesionales.

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Referencias bibliográficas:

Castanyer, O. (2003). La asertividad: expresión de una sana autoestima. Bilbao: Descleé de Brouwer.

Goleman, D. (1996). Emotional Intelligence. Nueva York: Bantam Books.

Herbert, F.; Baer, J. (2003). No diga sí cuando quiera decir no. Barcelona: Ediciones Grijalbo.

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Este artículo ha sido elaborado por una psicóloga general sanitaria colegiada del equipo colaborador de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

Además, el contenido ha sido revisado por nuestro equipo de redacción clínica para garantizar su rigor y claridad.

Imagen de Laura Palomares Pérez - Psicóloga General Sanitaria M-15270
Artículo escrito y revisado por Laura Palomares Pérez | Licenciada en psicología, colegiada nº M-28412 con más de 25 años de experiencia como psicóloga general sanitaria.

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