Abulia

abulia

La depresión es uno de los conceptos de la psicología clínica y de la psiquiatría más conocidos. Sin embargo, hay que tener en cuenta que este trastorno psicológico es un conjunto de problemas emocionales y comportamentales muy variados. En este articulo estudiaremos la abulia.

Y es que existen personas que desarrollan depresión de un modo, y otras que la desarrollan de otra manera muy distinta. De hecho ni siquiera hay dos tipos de depresión, sino una miríada de variedades que presentan diferentes combinaciones de síntomas, y que a veces incluso se solapan con las manifestaciones patológicas de otros trastornos psicológicos.

Así pues, la depresión se expresa mediante varios síntomas y alteraciones psicológicas complejas habituales en quienes presentan esta alteración. En este artículo nos centraremos en uno de los más significativos que, aunque suele darse con la depresión, también va de la mano de otros trastornos: la abulia.

Nuestra Terapia para la Depresión

¿Qué es la abulia?

La abulia es un fenómeno psicológico caracterizado por un estado persistente en el que prácticamente desaparece la capacidad de sentirse motivado o ilusionado por cualquier cosa, hasta el punto en el que se desatienden las rutinas del día a día necesarias para llevar una vida normal. Es, dicho de una manera resumida, una tendencia a la extrema falta de iniciativa, o a la apatía.

Así pues, en situaciones en las que la abulia se manifiesta acostumbra a darse también una tendencia al estilo de vida sedentario, falta de autocuidado (incluyendo higiene personal), y un empobrecimiento de la vida social.

Sin embargo, las circunstancias particulares de cada caso influyen en la manera de experimentar este fenómeno; por ejemplo, una persona que tenga un trabajo precario de cara al público puede encontrar la motivación para arreglarse lo suficiente para no ser despedido, y descuidarse durante el resto del tiempo. Como en prácticamente todas las alteraciones psicológicas de relevancia clínica, la abulia presenta diferentes grados de intensidad, y en las más severas la persona ni siquiera puede mantener una trayectoria laboral de manera consistente.

Por otro lado, la abulia es un síntoma que está asociado a los trastornos del estado del ánimo, si bien puede aparecer en otras alteraciones psicológicas descritas por la psiquiatría y la psicología clínica.

¿Es un síndrome o un síntoma?

Uno de los problemas a la hora de investigar la abulia es que no existe un consenso acerca de la naturaleza de esta alteración psicológica, ya que a veces es descrita como un síntoma (es decir, como una de las manifestaciones de un trastorno) y a veces es considerada una entidad clínica propia (es decir, un trastorno por sí mismo). Sin embargo, a la práctica esto es un problema sobre todo en el ámbito de la investigación, y no cambia mucho las cosas a la hora de abordar este problema en pacientes desde la psicoterapia.

Trastornos a los que va asociada

Tal y como hemos visto, la abulia está muy relacionada con la depresión. Sin embargo, también se solapa con otros problemas psiquiátricos y psicológicos de carácter clínico.

Por ejemplo, se da típicamente en las personas con demencia en general y específicamente con la enfermedad de Alzheimer, cuando estas ha llegado a un grado de desarrollo moderado o avanzado. También puede aparecer en personas con esquizofrenia, o en pacientes que han sufrido lesiones cerebrales en zonas subcorticales del encéfalo, entre otras enfermedades.

 

¿Cómo afecta a la vida diaria?

La abulia puede quedar manifiesta en muchos tipos de situaciones, pero algunas de las que se ven de una manera más habitual en los pacientes que acuden a terapia son las siguientes:

  • Ausencia de interés por mejorar su estado laboral.
  • Falta de autocuidado: problemas de higiene, poca atención al modo de vestir o peinarse, etc.
  • Desatención de los proyectos personales o de las aficiones.
  • Tendencia a no iniciar conversaciones y a hablar muy poco.
  • Práctica desaparición de las interacciones sociales fuera del hogar durante el tiempo libre.
  • Tendencia a moverse muy poco, o a hacerlo con mucha parsimonia.
  • Empobrecimiento de la alimentación.
  • Tendencia a no ayudar a los demás.

 

Causas

Las causas de la abulia son muy complejas, y a pesar de que aún no se conocen con detalle, los investigadores asumen que se debe a una combinación de alteraciones neurológicas en el encéfalo, por un lado, y al hecho de haber pasado por ciertas experiencias vitales, por el otro.

En lo que respecta al primer tipo de causas, las alteraciones cerebrales, se cree que la abulia puede estar relacionada con el circuito de neuronas que forma el sistema de recompensa del cerebro, que se distribuye por la vía mesocortical y mesolímbica.

Tratamiento

Los casos claros de abulia son tratados a partir de la terapia farmacológica combinada con la psicoterapia y, si es necesario, con los programas de rehabilitación.

En el caso del uso de psicofármacos, estos siempre tienen que ser consumidos con prescripción médica y siguiendo las indicaciones del profesional; suele tratarse de antidepresivos, utilizados habitualmente para favorecer la activación de los pacientes. Sin embargo, el uso de estos productos no “cura” de por sí a los pacientes, sino que en algunos casos ayudan a paliar la intensidad y frecuencia de los síntomas.

La psicoterapia, por otro lado, puede ayudar a las personas a adoptar hábitos de pensamiento y conducta más saludables, y que las predispongan a adoptar un estilo de vida con más movimiento, a partir del cual puedan volver a acostumbrarse a conectar emocionalmente con lo que ocurre a su alrededor.

 

Nuestra Terapia Psicológica

Referencias bibliográficas:

Berrios G.E. and Gili M. (1995). Will and its disorders. A conceptual history. History of Psychiatry 6: 87 – 104.
Marit, R. S., & Wilkosz, P. A. (2005). Disorders of diminished motivation. [Article]. Journal of Head Trauma Rehabilitation, 20(4), 377 – 388.
Vijayaraghavan, L., Krishnamoorthy, E. S., Brown, R. G., & Trimble, M. R. (2002). Abulia: A Delphi survey of British neurologists and psychiatrists. Movement Disorders, 17(5), 1052 – 1057.

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