Autodesprecio: qué es y cómo identificarlo

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El autodesprecio, como la propia palabra indica, consiste en una generación de pensamientos negativos e incluso despectivos hacia uno mismo. Está estrechamente ligado a una bajísima autoestima y a una gran sensación de inseguridad, que puede llegar a bloquear a la persona hasta el punto de perjudicar severamente su calidad de vida.

El menosprecio a uno mismo se caracteriza por una voz interior que constantemente nos está recordando lo “poco que valemos” y los errores que hemos cometido, lo que genera una enorme sensación de culpa y un profundo malestar que nos impide seguir adelante. Generalmente, las raíces de este autodesprecio se encuentran en la infancia; en la edad adulta, esta minusvaloración irá creciendo si no ponemos remedio.

Una forma adecuada de valorarnos se asocia a una buena salud mental y, por tanto, a una vida sana; el constante autodesprecio conlleva un perjuicio considerable en nuestro bienestar emocional. En este artículo te mostramos algunas de las formas para identificar el autodesprecio, pero recuerda que, de ser necesario, debes acudir a un profesional.

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¿Cómo identificar el autodesprecio?

Dada la importancia que tiene la manera de cómo nos tratamos a nosotros mismos, es necesario darse cuenta de las señales que nos indican que nos estamos menospreciando. A continuación os detallamos cada una de ellas.

1. Hablarnos de forma demasiado crítica

El diálogo interno, es decir, la forma en la que nos hablamos diariamente, puede ser negativo o positivo. El primero es característico de las personas que tienden a menospreciarse, puesto que suelen hablarse de forma excesivamente crítica y severa, e incluso llegar a insultarse y faltarse al respeto a sí mismos. El resultado es una pobre visión de sus logros y cualidades y una acervada crítica a sus errores, lo que repercute en su autoestima y en sus relaciones personales y laborales.

2. La culpa siempre presente

Las personas con tendencia al autodesprecio son muy críticas a la hora de valorar sus propias habilidades. Dado que su listón está excesivamente alto, nunca están satisfechas de los resultados y suelen sentirse muy culpables por no haber cumplido sus propias expectativas. En verdad, estos juicios son exagerados y no corresponden para nada con la realidad.

El sentimiento de culpa no hace más que mantener a la persona en el círculo vicioso del diálogo negativo, lo que dificulta enormemente que pueda escapar de él.

3. Somos más benévolos al juzgar a los demás

A pesar de que el juicio que emitimos hacia nosotros mismos es estricto y muy severo, no ocurre así cuando se trata de juzgar a los demás. En este caso, nuestro veredicto suele ser mucho más benévolo y comprensivo, y usamos una empatía que en ningún caso sentimos hacia nosotros mismos.

4. Nos comparamos con otros de forma habitual

Compararse con quienes nos rodean es algo característico de las personas que se menosprecian. El otro se erige así como la medida a través de la cual se evalúan nuestras debilidades, lo que suele generar sentimientos de envidia, rencor y celos.

5. No nos reconocemos ninguna cualidad

Un diálogo interno negativo está relacionado con la imposibilidad de vislumbrar virtudes o cualidades en nosotros. Cuando nos menospreciamos, somos incapaces de reconocer cuáles son nuestros puntos fuertes, dado que nos centramos solo en los “defectos”.

6. Tendencia a presentar el “síndrome del impostor”

Caemos bajo el “síndrome del impostor” cuando no reconocemos nuestras aptitudes y éxitos y los atribuimos a las circunstancias o a la casualidad. A menudo, las personas que se menosprecian pueden presentar un cuadro semejante, en el que cualquier éxito es relacionado con cualquier factor menos con sus habilidades personales.

Al adjudicar la responsabilidad de los logros a circunstancias externas, perdemos la conexión con nosotros mismos y con nuestras capacidades, lo que no hace sino agravar el juicio negativo que tenemos de nosotros mismos.

7. Sentir que no merecemos que nos amen

La visión sesgada de nosotros mismos cuando nos menospreciamos se expande hacia nuestras relaciones amorosas; al despreciarnos, llegamos a creer que nadie nos podrá amar jamás, puesto que no “nos merecemos ser amados”. Esto repercute enormemente a la hora de encontrar pareja y hace que nos quedemos atrapados en relaciones tóxicas o desiguales.

8. Experiencias traumáticas en la infancia

A menudo, un diálogo negativo interno está motivado por una infancia marcada por maltratos y/o humillaciones. Una educación demasiado estricta o severa también puede generar que el adulto tenga una visión negativa de su infancia y, por tanto, de sí mismo.

9. Ignoramos virtudes y exageramos defectos

La persona que se menosprecia tiende a ignorar de forma sistemática sus virtudes, al mismo tiempo que exagera sus defectos. Ello hace que la visión general que tiene de sí mismo sea muy pobre, negativa y eminentemente sesgada, que además lo lleva a creer que los demás lo consideran también como tal.

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Referencias bibliográficas:

Brown, J. D., Dutton, K. A., & Cook, K. E. (2001). From the top down: Self-esteem and self-evaluation. Cognition and Emotion, 15(5), 615-631.

Tafarodi, R. W., & Swann Jr, W. B. (1995). Self-liking and self-competence as dimensions of global self-esteem: Initial validation of a measure. Journal of Personality Assessment, 65(2), 322-342.

Wigfield, A., & Eccles, J. S. (1994). Children’s competence beliefs, achievement values, and general self-esteem: Change across elementary and middle school. Journal of Early Adolescence, 14(2), 107-138.

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autor/a del artículo

Laura Palomares Pérez

PSICÓLOGA - SEXÓLOGA COLEGIADA M-15270

Laura Palomares (Madrid, 1973) se licenció en Psicología en la por la UAM, funda y forma parte de Avance Psicólogos desde el año 1999. Amplía su formación en los siguientes ámbitos de la psicología: Título de Formadora en Sexología por el Instituto de Ciencias Sexológicas (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henarés. Master en Sexología por el Instituto de Sexología de Madrid (In.Ci.Sex) Universidad de Alcalá de Henares. Prácticum en la Sociedad Sexológica de Madrid-Fundación SEXPOL. Título de Especialista en Terapia Gestalt, por la Fundación Laureano Cuesta en la Universidad de Comillas. Especialista en Terapia de Pareja, por el Centro Psicológico Dr. De Francisco. Diploma en Técnicas de Integración Cerebral (TIC), por el Centro de Terapias de Avanzadas. Tras 25 años de experiencia como psicoterapeuta, ahora colabora como divulgadora para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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