Cuando hablamos de “foco atencional” nos referimos a nuestra capacidad de concentrar nuestra atención en un estímulo e ignorar el resto. En nuestra vida diaria, en cada momento estamos rodeados de estímulos diversos: disponer de un foco atencional adecuado permite centrarnos en uno sólo, lo que aumenta nuestra concentración y nuestra productividad.
El foco atencional es básico para desarrollarnos adecuadamente en cualquier esfera de nuestra cotidianidad: no sólo en el trabajo o en el ámbito académico, sino también en el deporte o incluso en nuestras relaciones personales. Y, en última instancia, la mejora del rendimiento implica, por supuesto, un incremento en nuestro bienestar mental.
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¿Es posible controlar el foco atencional para incrementar el bienestar mental?
Ahora, la pregunta es: ¿es posible controlar este foco atencional con el objetivo de incrementar el bienestar mental? En el artículo de hoy te brindamos algunos consejos para conseguirlo. Antes, sin embargo, detallemos qué es el foco atencional.
¿En qué consiste exactamente el llamado “foco atencional”?
El foco atencional es un factor clave dentro del proceso cognitivo, pues permite dirigir nuestra atención hacia aquellos estímulos que tienen una relevancia significativa en ese momento, así como ignorar los que no la tienen. Si entendemos en profundidad cada uno de estos elementos, seremos más conscientes del valor que tiene un buen foco atencional en nuestra vida; no sólo en el área laboral o académica, sino también en nuestras relaciones personales y en el autodesarrollo, pues está también implicado en el autocontrol.
Entre los aspectos relacionados con el foco atencional, están los siguientes:
- Foco sostenido: se trata de la capacidad de concentrarse en un estímulo durante un periodo prolongado.
- Atención selectiva: es la capacidad de seleccionar conscientemente la información que necesitamos para una tarea. Se trata de una capacidad básica para poder procesar ingentes volúmenes de información sobre un tema.
- Factores internos y externos: la motivación personal (factor interno) o el ambiente (factor externo) afectan al foco atencional.
- Entrenamiento: como todo, podemos mejorar nuestro foco atencional si lo entrenamos, a través de prácticas como, por ejemplo, la meditación.
- Cambios del foco atencional: se trata de la capacidad que tenemos de cambiar nuestra atención de uno a otro estímulo, lo que facilita la adaptación a las diversas situaciones cotidianas.
- Condiciones de tipo neuropsicológico: algunos trastornos, como por ejemplo el de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), dificultan enormemente el mantenimiento del foco atencional.
- Se desarrolla durante la infancia: a pesar de que el foco atencional se desarrolla durante toda la vida, una etapa crucial es la infancia, donde se da un desarrollo gradual.
- La influencia del estrés y en el rendimiento: por un lado, el foco atencional puede ser afectado negativamente por el estrés, que desvía nuestra atención y nos hace perder capacidad de concentración. Por otro, el foco atencional influye poderosamente en el rendimiento, tanto laboral como académico.
- Tiene suma importancia en la vida cotidiana: el foco atencional afecta a todos los ámbitos de nuestra cotidianidad.
- Está relacionado con la educación y la psicología: para mejorar el aprendizaje y el bienestar psicológico, es crucial mantener un foco atencional adecuado.
8 consejos para conseguir controlar nuestro foco atencional e incrementar nuestro bienestar
Como ya hemos comentado, el foco atencional es algo básico para incrementar el bienestar no sólo mental, sino general, de las personas. Esto se debe a que, al dirigir nuestra atención a un estímulo en concreto e ignorar el resto, potenciamos nuestras habilidades de comprensión y resolución de conflictos.
Un clásico ejemplo es el del trabajo: si nos enfocamos debidamente en la tarea que estamos realizando, podremos resolverla con mayor rapidez y eficacia. Por otro lado, en las relaciones personales, el foco atencional implica, por ejemplo, una escucha activa, mediante la que ponemos toda la atención en lo que el otro está explicando, lo que nos permite comprenderlo mejor y sentir una mayor empatía.
1. Practicar mindfulness
El mindfulness o atención plena y la meditación en general son herramientas muy buenas para cultivar nuestro foco atencional, puesto que entrenamos a nuestra mente para que se enfoque en el aquí y el ahora. Al disminuir el estrés, aumenta por tanto la sensación de bienestar.
2. Atentos a la respiración
En el día a día respiramos como podemos. Estar atentos a cómo respiramos también nos ayuda a focalizarnos en el presente y conseguimos que nuestro cuerpo y nuestra mente entren en un estado de calma.
3. Definición concreta de objetivos
Si tenemos objetivos claros, realistas y concretos nos será más fácil concentrar nuestra atención y nuestras energías en su realización. La priorización de tareas incide en un aumento de la concentración y, por tanto, de la eficacia.
4. Reducir las posibles distracciones
Tener distracciones a mano (el teléfono móvil, la televisión, alguien que nos habla) no ayuda a mantener el foco atencional en lo que estamos haciendo. Mucho mejor si trabajamos en un ambiente de desconexión del exterior, con el fin de que la energía se mantenga. Los descansos cortos entre sesiones de trabajo ayudan a “refrescar” la mente y, por tanto, a que esté mejor preparada para seguir.
5. Céntrate en lo positivo
La gratitud mejora el estado emocional. Reflexiona sobre todo lo positivo que hay en tu vida; esto te ayudará a mejorar tu bienestar y, por tanto, no tendrás tantos problemas para concentrarte (puesto que los pensamientos negativos constantes hacen disminuir el foco atencional).
6. No te recrees en el pasado… ni en el futuro
Enquistarse en las cosas que no fueron como tú querías que fueran no sirve de nada. Tampoco es útil pensar todo el rato en el futuro y en lo que podría pasar. Con ello, sólo conseguirás sentirte más nervioso, lo que no ayuda para nada a mejorar tu foco.
7. Establece límites de trabajo
Especialmente recomendado para los autónomos o para quienes trabajan desde casa. La mente debe conocer la separación entre el trabajo y el ocio, por lo que intenta que tu trabajo no se desarrolle en el sitio donde más tarde descansarás. Pon también un límite de horas de trabajo y practica descansos intermedios.
8. Cuida tu estilo de vida
La alimentación y el sueño son pilares fundamentales para conservar un buen foco atencional, así como el ejercicio físico.
¿Cuándo es recomendable buscar apoyo para mejorar tu foco atencional?
Si sientes que te cuesta concentrarte, que tu mente salta de un pensamiento a otro o que las distracciones afectan tu bienestar, quizá sea momento de prestarte más atención a ti. La dificultad para mantener el foco no siempre se soluciona con fuerza de voluntad: a veces, es necesario revisar qué está ocurriendo por dentro.
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Referencias bibliográficas:
Salvucci, D.D.; Taatgen, N.A. (2008). Threaded cognition: an integrated theory of concurrent multitasking. Psychological Review. 115 (1): pp. 101 – 130.
Sternberg RJ, S.K. (2012). Cognitive Psychology. Cengage Learning.



