La discriminación es, por desgracia, algo intrínseco en la historia humana, que ha tomado diversidad de formas; desde la discriminación racial hasta la sexual y religiosa, entre otras. Afortunadamente, y fruto de luchas continuadas, el conocimiento sobre este fenómeno y sobre los grupos discriminados ha crecido y se ha conseguido una cierta concienciación.
Sin embargo, y a pesar de todos los avances, todavía hoy en día son muchas las personas que enfrentan la discriminación. Y, más allá de las diversas maneras en que se manifiesta, todos estos tipos de rechazo tienen en común los efectos psicológicos que conllevan en los discriminados, a menudo devastadores.
En el siguiente artículo hablamos de discriminación y exploramos en profundidad cuáles son estos efectos en las víctimas. Primero, sin embargo, deberemos detenernos en qué es exactamente la discriminación y en cómo se manifiesta.
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¿En qué consiste la discriminación?
Denominamos “discriminación” al hecho de tratar a una persona o a un grupo de manera desigual solamente por características como la etnia, el género, la orientación sexual, etc. Por tanto, la discriminación se basa en una serie de prejuicios, por los que se niega a esas personas una serie de oportunidades o derechos.
Tal y como hemos comentado, la discriminación puede manifestarse de diversas maneras, entre las que cabe destacar:
- Racial: por motivos de raza, etnia o cultura de procedencia.
- De género: por motivos de identidad de género o sexo.
- Religiosa: por las creencias religiosas de las personas.
- Por orientación sexual: por motivos relacionados con la orientación sexual de las personas.
- Por discapacidad: por motivos relacionados con una serie de discapacidades, tanto físicas como psíquicas.
¿Qué contribuye a la aparición de la discriminación?
Si queremos entender de forma plena cuáles son los efectos psicológicos de la discriminación, es necesario analizar qué contribuye a su aparición: desde fuertes prejuicios, muy arraigados en la sociedad, hasta una falta de educación acerca de la diversidad. Veámoslo con más detalle.
- Estereotipos y prejuicios arraigados: son una de las principales bases de la discriminación. ¿Qué es un prejuicio? Se trata de una actitud negativa hacia un grupo, basada simplemente en una serie de características como la etnia o la religión. ¿Y qué es un estereotipo y que tipos hay? Son creencias exageradas y muy simplistas acerca de “cómo es” un grupo en concreto. Todo ello puede conllevar trato discriminatorio hacia estas personas.
- Falta de educación acerca de la diversidad: muy a menudo, la discriminación surge a raíz de la ignorancia, motivada por una falta de educación acerca de la diversidad. Por tanto, la concienciación y la educación en este sentido es fundamental para evitar prejuicios y, por tanto, discriminaciones.
A las dos causas citadas, podemos añadir las siguientes:
- Influencia social: la sociedad también puede tener un papel determinante en la discriminación; las presiones del grupo, la conformidad de los demás (el “mirar hacia otro lado”) pueden ser factores muy influyentes en este caso.
- Discriminación institucional: hay que tener presente que la discriminación no solo puede ser de tipo individual, sino que también puede darse desde instituciones o estructuras sociales.
- Efectos psicológicos de la desconfianza: es bastante usual, por desgracia, que la desconfianza hacia ciertos grupos, motivada por creencias erróneas, espolee la discriminación.
¿Cuáles son los efectos psicológicos de la discriminación?
Sean cuales sean las formas que toma la discriminación, todas causan un impacto muy profundo en la salud mental de las personas que se convierten en víctimas. Veamos cuáles son estos efectos principales:
1. Estrés, ansiedad y depresión
El estrés funcional nos ayuda a reaccionar ante situaciones que pueden significar una amenaza para nosotros. Sin embargo, existe otro estrés, el disfuncional, que repercute gravemente en la salud mental de quien lo padece. En las personas que reciben discriminación puede darse este último, puesto que deben enfrentarse de forma cotidiana a tratos hirientes e injustos.
Por otro lado, la discriminación también puede conducir a la ansiedad, así como a la depresión. Las personas afectadas pueden desarrollar sentimientos de soledad, tristeza o inseguridad, que se radicalizan al carecer de apoyo social. La proyección de estos problemas hacia el futuro (es decir, ver alargarse esta discriminación en el tiempo) puede agravar los síntomas.
2. Autoestima baja
Por supuesto, la discriminación continua merma la autoestima de quienes la padecen, puesto que, a costa de recibir información distorsionada de su grupo, sus miembros pueden acabar desarrollando una imagen negativa de ellos mismos.
3. Deterioro significativo de las relaciones sociales
Los efectos negativos de la discriminación también pueden notarse en la manera en que la persona afectada construye o mantiene sus relaciones sociales, puesto que, al volverse más desconfiada, se le hace más difícil establecer relaciones sanas.
4. Deterioro del rendimiento laboral y académico
El rendimiento laboral y académico también puede verse afectado por la discriminación, puesto que, al aumentar la preocupación, decae la capacidad de concentración.
5. Salud física dañada
Además de en la salud mental, la discriminación impacta de forma considerable en la salud física, ya que el estrés de tipo crónico provoca problemas en la salud: enfermedades cardiovasculares, hipertensión, un sistema inmune débil…
¿Cómo superarlo y seguir adelante?
Hemos visto cuán graves pueden ser las consecuencias de la discriminación a nivel psicológico. Sin embargo, la resiliencia es clave para los grupos que la sufren. ¿Qué es la resiliencia? Es la capacidad que todos tenemos de adaptarnos a una situación, recuperarnos y crecer desde algo negativo e incluso traumático.
En general, las personas que han sido víctimas de la discriminación muestran una gran capacidad de ser resilientes. ¿Cómo fomentar, pues, la lucha contra un hecho tan grave como la discriminación a través de la resiliencia? Veamos varios puntos.
1. Apoyarse socialmente
El apoyo a nivel social es fundamental. Los grupos unidos que se enfrentan juntos a la discriminación facilitan un sentimiento de solidaridad y pertenencia, que repercute positivamente en la fortaleza interna.
2. Fortalecer la autoestima
El trabajar para fortalecer la autoestima es algo también muy importante a la hora de enfrentarse a la discriminación; la autoapreciación y la valoración de la propia identidad cultural puede apoyar a las personas que lidian cada día con la discriminación.
3. Defender los derechos de las personas
Muchas de las personas que más tarde han sido defensoras de la justicia y los derechos civiles han sido antes discriminadas. La experiencia les otorga un bagaje importantísimo para concienciar a la población.
4. Educación social y concienciación
Educar a las personas desde la niñez en la diversidad y concienciarlas sobre ello es muy útil para que luego no se desarrollen situaciones discriminatorias. Las personas que han sido discriminadas pueden involucrarse en este tipo de misiones educativas, con el objetivo de que los niños y jóvenes conozcan de primera mano los graves efectos de la discriminación y ayuden a prevenirla.
5. La lucha por el cambio social
Es importante tener en cuenta que luchar contra la discriminación no es algo que se deba hacer sólo a nivel individual. Son necesarias también políticas sociales que alimenten leyes y estructuras basadas en la diversidad y el respeto.
6. Terapia profesional
Por último, la terapia profesional puede ser de gran ayuda para las personas que quieren superar los efectos dañinos que la discriminación ha tenido en su psique. Un profesional de la salud mental está capacitado para dar a la persona afectada herramientas para gestionar la ansiedad, el estrés y/o la depresión.
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Referencias bibliográficas:
Castro, V. S. (2005). Discriminación percibida y autoestima en jóvenes de grupos minoritarios y mayoritarios en Costa Rica. Revista Interamericana de Psicología/Interamerican Journal of Psychology, 39(1), 93-106.
Smith, V., Moreno, M., Román, N., Kirschman, D., Acuña, M., & Víquez, S. (2010). Discriminación social, consecuencias psicológicas y estrategias de afrontamiento en miembros de grupos sociales estigmatizados. Dominación, compromiso y transformación social. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.



