El estilo democrático de crianza es dentro de los diferentes tipos de crianza, el más eficaz y adecuado en la mayoría de los casos, porque representa un equilibrio entre la protección de los pequeños de la casa, por un lado, y la posibilidad de que exploren, jueguen y aprendan por su cuenta.
Ahora bien… ¿Cómo aprovechar el potencial de este a la hora de educar a los niños y niñas, y cómo lo podemos aplicar en casa como padres y madres?
Índice de contenidos del post
¿Qué es el estilo democrático de crianza?
El estilo democrático de crianza es un tipo de crianza que ofrece a los pequeños un amplio margen de maniobra para que aprendan y se desarrollen psicológicamente adoptando un rol activo en este proceso, sin limitarse a seguir órdenes. Por ello, busca un equilibrio entre la aplicación de reglas a seguir y el hecho de valorar la capacidad de elección de los pequeños.
Así pues, el estilo democrático de crianza asume que las normas son un elemento necesario para que los pequeños aprendan y crezcan de manera segura, pero entiende que las reglas no pueden ser conceptualizadas únicamente en negativo, y que deben potenciar el rol activo de los pequeños, facilitándoles las cosas a la hora de ir desarrollando su propio criterio para saber lo que les conviene y lo que no.
¿Cómo educar a tus hijos e hijas mediante el estilo democrático de crianza?
Si te interesa aplicar el estilo democrático a la crianza de los pequeños de la casa, sigue estas pautas y consejos y adáptalos a vuestro caso y contexto de convivencia en el hogar.
1. Fija normas claras
El estilo democrático de crianza no es empezar desde cero sin ningún tipo de normas a la espera de que surjan los acuerdos en todos los aspectos. Al contrario; la falta de reglas claras desde un primer momento hace que surja la incertidumbre y el miedo a hacer algo inadecuado, así como la frustración cuando “de la nada” surgen las regañinas.
Por eso, es importante establecer desde el principio normas lo más claras y concretas posibles, para que se pueda saber fácilmente cuándo uno las cumple y cuándo no.
- Te recomendamos: Cómo establecer normas y límites a tus hijos
2. Allí donde se pueda, debate con ellos cómo debe ser el funcionamiento de la convivencia
No todas las normas tienen por qué estar delimitadas por el criterio único de los adultos; en muchos aspectos, el propio hijo o hija de corta edad aportará un conocimiento valioso para saber qué es lo que le conviene a la hora de adaptarse a esas normas a seguir. Así pues, hablad y negociad acerca de cómo debe fluir la convivencia en casa y las limitaciones en cuanto a lo que pueden y no pueden hacer cuando salgan del hogar. Por ejemplo: ¿qué es lo que les motiva? ¿Qué horarios de tiempo libre les va mejor? ¿Qué tareas de casa creen que se les puede dar mejor?
3. Da opciones y alternativas
No te limites a prohibir ciertos comportamientos; da alternativas que permitan a tus hijos (en la medida de lo posible) canalizar sus intereses y deseos de una manera que no choque con las normas que deben seguir. De este modo, no estarás hablando de estas reglas únicamente “en negativo”.
4. Fomenta que participen en el buen funcionamiento de la familia
El estilo democrático de crianza aporta los ingredientes necesarios para que los niños y niñas sean consciente de su crecimiento psicológico y su avance hacia el “ser una persona mayor”, a medida que van adoptando responsabilidades. No se trata de que por el simple hecho de crecer biológicamente tengan que ir aceptando mayores limitaciones en su libertad, sino que tienen la oportunidad de demostrar su madurez llevando a cabo tareas que les aportan valor como persona.
Así, los pequeños estarán participando en su propia educación dirigiendo sus actividades hacia hábitos y rutinas que les ayudarán a aprender: velar por el bienestar del hermanito pequeño, recoger la mesa, limpiar su habitación… son tareas que a la vez que les hacen aprender, les llevan a ser un miembro de la familia que cada vez se acerca más a mirar de igual a igual a los mayores de la casa.
5. Elogia a los pequeños por sus progresos y su manera de asumir responsabilidades
Cuando lo hagan bien y adopten comportamientos “maduros” para su edad, hazles saber que te has dado cuenta de eso y muestra tu satisfacción. No asumas que el simple hecho de comportarse como deben les proporcionará esos incentivos para seguir haciéndolos; del mismo modo en el que deben seguir esas reglas porque no viven aislados sino conectados a un contexto social, este también les debe aportar elementos motivacionales.
6. Para educar bajo el estilo democrático de crianza: Predica con el ejemplo
Como siempre, la mejor herramienta educativo llega a través de la vía de los hechos, no de las palabras. Demuestra a tus hijos que si tienen que asumir ciertos esfuerzos para portarse bien es porque esas normas realmente tienen valor, así que no te las saltes. De otro modo, entenderán que son una imposición injusta y unidireccional. Recuerda que el estilo democrático de crianza lo es porque se basa en los consensos y la búsqueda de entendimiento mutuo.
¿Te gustaría educar desde el respeto y la conexión, sin caer en el autoritarismo ni en la permisividad?
Si al leer este artículo has sentido que el estilo democrático de crianza encaja contigo y con los valores que quieres transmitir a tus hijos e hijas, este puede ser un buen momento para buscar orientación profesional.
En Avance Psicólogos te ofrecemos acompañamiento con psicólogos infantiles especializados en crianza, con un enfoque cercano, empático y basado en la evidencia. Te ayudamos a desarrollar herramientas para poner límites de forma sana, fomentar la autonomía de tus hijos y fortalecer el vínculo familiar desde el respeto mutuo.
Con más de 25 años de experiencia, te brindamos un espacio seguro para resolver tus dudas, afrontar los desafíos cotidianos de la crianza y avanzar hacia una convivencia más armoniosa.
Agenda tu primera entrevista gratuita y empieza a construir una relación más sólida y consciente con tus hijos.
Referencias bibliográficas:
Anderson, E.C.; Carleton, R.N.; Diefenbach, M.; Han, P.K.J. (2019). The Relationship Between Uncertainty and Affect. Frontiers in Psychology, 10: 2504.
Blasi, C.H.; Bjorklund, David F. (2003). Evolutionary Developmental Psychology: A New Tool for Better Understanding Human Ontogeny. Human Development. 46(5): 259 – 281.
Ropain, A.R.A., Orozco, L.P.P., Gonzáles, C.P.A. (2011). El psicólogo educativo y su quehacer en la institución educativa. Duazary.
Sanz, L.J. (2012). Psicología evolutiva y de la educación. Manuales CEDE de Preparación PIR, 10. CEDE: Madrid.
Snowman, J. (1997). Educational Psychology: What Do We Teach, What Should We Teach? Educational Psychology, 9: pp. 151 – 169.



