Hormonas del estrés: ¿Cuáles son y cómo te influyen?

Artículo escrito y revisado por Laura Palomares Pérez
Mujer sentada con gesto de preocupación y tensión, representando los efectos de las hormonas del estrés en el cuerpo y la mente.

Aunque el estrés sea una experiencia muy cotidiana en la vida de los seres humanos, eso no significa que su funcionamiento sea simple o fácil de explicar.

Precisamente porque una gran cantidad de vivencias pueden desencadenar en nosotros una reacción emocional que nos lleva a sentirnos estresados, es complicado reconocer todos los elementos biológicos y psicológicos que juegan un papel en la aparición del estrés (motivo por el cual, si da lugar a un gran malestar, es necesario acudir a terapia y que un profesional de la salud mental estudie cada caso concreto de manera personalizada).

Ahora bien, siempre es posible ir estudiando los elementos neurobiológicos que, al interactuar entre ellos, dan lugar al estrés. Y de entre todos ellos, hay una serie de hormonas que reciben gran atención por parte de la comunidad científica, ya que comprender su funcionamiento es clave para explicar y predecir la aparición de problemas psicológicos en las personas proclives a sentirse estresadas.

Así pues, en este artículo veremos cuáles son las principales hormonas del estrés y cómo nos afectan.

¿Qué es una hormona?

Empecemos por el concepto de hormona. En un sentido amplio, entendemos por hormona una molécula segregada por ciertas glándulas y tejidos epiteliales del organismo y que, una vez son liberadas en el torrente sanguíneo, llegan a determinadas células y producen cambios en estas.

El sistema endocrino y su relación con el sistema nervioso

Al conjunto de órganos, glándulas y hormonas que participan en este proceso lo llamamos sistema endocrino, y como veremos, en varios aspectos está muy relacionado con el funcionamiento del sistema nervioso, hasta el punto que muchas veces se habla de sistema neuroendocrino.

Hormonas que también son neurotransmisores

Por otro lado, cabe tener en cuenta que muchas hormonas son a la vez neurotransmisores cuando entran dentro del sistema nervioso y son utilizadas por las neuronas para comunicarse entre ellas.

Diferencias en el funcionamiento de hormonas y neurotransmisores

Ahora bien, cuando actúan como hormonas, su versatilidad es mayor, y por otro lado, el tiempo que transcurre entre que son liberadas al sistema circulatorio y generan un efecto en un tejido celular concreto es mayor que el que transcurre mientras realizan su función como neurotransmisores. Además, mientras que algunos cambios en el organismo se desarrollan a lo largo de meses o incluso años, los neurotransmisores producen efectos en cuestión de fracciones de segundo o muy pocos segundos.

Funciones solapadas entre hormonas y neurotransmisores

Cabe tener en cuenta que a pesar de su funcionamiento diferente, en muchos aspectos las funciones de las hormonas y de los neurotransmisores se solapan. Por ejemplo, hay hormonas que son transportadas por la sangre y en unos segundos tienen un efecto emocional en nosotros. A fin de cuentas, el cerebro funciona de un modo o de otro dependiendo de la información que le va llegando del resto del cuerpo.

Así, fenómenos como el estrés están causados por un bucle: el cerebro detecta señales de que deberíamos empezar a preocuparnos por algo o estar atentos a nuestro entorno, y esto es comunicado a nuestro sistema endocrino. A la vez, el sistema endocrino realiza los cambios necesarios en el cuerpo para que seamos más sensibles a lo que pasa a nuestro alrededor y tengamos una mayor capacidad de reacción, hecho que es registrado por nuestro sistema nervioso.

Cómo actúan las hormonas durante el estrés

Así, cuando estamos estresados, se ponen en marcha una serie de hormonas que nos ayudan a aprovechar el potencial de la fuerza explosiva de nuestros músculos, nos preparan para perder menos sangre si recibimos heridas superficiales, nos ayudan a fijarnos más en los estímulos que llegan por nuestros sentidos, nos permiten oxigenar todo nuestro cuerpo para estar preparados para realizar esfuerzos físicos, etc. Son procesos con implicaciones para nuestro comportamiento, pero que a su vez tienen lugar más allá de nuestro cerebro.

En casos donde el estrés se vuelve persistente y afecta a la salud física o mental, es recomendable contar con ayuda profesional. Un psicólogo de Madrid especialista en estrés online puede ayudarte a identificar los factores que lo desencadenan, enseñarte técnicas eficaces de regulación emocional y acompañarte en la construcción de un estilo de vida más equilibrado, desde la comodidad de tu entorno.

Las principales hormonas del estrés

Ahora que hemos visto en qué consisten las hormonas, veamos cuáles so las hormonas más importantes de entre todas las que están vinculadas al estrés (ya sea funcional o estrés psicopatológico), y el modo en el que afectan a la mente humana.

1. Cortisol

El cortisol es la hormona del estrés por excelencia, la que más se asocia a este fenómeno psicológico y fisiológico. Su principal función es hacer que haya más glucosa disponible en nuestra sangre, es decir, más fuentes de energía que podemos “quemar” rápidamente si las circunstancias lo hacen necesario. Esto es clave cuando estamos estresados, ya que estamos predispuestos a movernos rápidamente para evitar que ciertos problemas nos afecten demasiado.

Pero la segregación masiva de cortisol también tiene sus costes; en concreto, si nos exponemos a este fenómeno durante bastante tiempo, disminuye el desempeño de nuestro sistema inmunológico. Además, cuando hay grandes picos de liberación de cortisol, podemos tener problemas de memoria; es por ello que en muchas situaciones altamente estresantes, poco después notamos que nos cuesta recordar lo ocurrido incluso si no perdimos la consciencia.

2. Catecolaminas

Las catecolaminas son un tipo de hormonas generadas por las glándulas suprarrenales (ubicadas encima de nuestros riñones); dentro de este grupo, cabe destacar la adrenalina y la noradrenalina. Estas hormonas, que también actúan como neurotransmisores, hacen que al ser segregadas en grandes cantidades nuestro ritmo cardíaco y presión sanguínea aumenten, de manera que tenemos más capacidad para movilizar rápidamente nuestras fibras musculares aportándoles toda la energía y oxígeno que necesitan para rendir bien, entre otras cosas.

3. Prolactina

La prolactina, hormona segregada por la pituitaria, tiene un rol en muchos procesos biológicos asociados a la reproducción, como por ejemplo la lactancia. Sin embargo, sus niveles también suben mucho en situaciones de alto estrés psicológico, teniendo efectos derivados muy diversos, entre ellos la aparición de alteraciones menstruales.

4. Vasopresina

La vasopresina es una hormona que suele aumentar su presencia en el organismo en momentos de estrés crónico. Está implicada en la retención de agua por parte de los riñones, pero también juega un papel importante en la respuesta emocional al estrés. Se ha relacionado con el aumento de la agresividad, el comportamiento defensivo y la dificultad para gestionar conflictos sociales, especialmente en situaciones en las que sentimos que perdemos el control.

5. Hormona adrenocorticotropa (ACTH)

La ACTH es liberada por la glándula pituitaria y su función principal es estimular la liberación de cortisol por parte de las glándulas suprarrenales. En contextos de estrés, es la que activa la maquinaria hormonal que desencadena la respuesta al peligro. Un nivel elevado de ACTH durante largos periodos puede contribuir al agotamiento del eje HHA (hipotálamo-hipófisis-adrenal), lo que puede derivar en problemas como la fatiga persistente o alteraciones del estado de ánimo.

6. Glucagón

El glucagón es una hormona segregada por el páncreas que se activa en situaciones donde el cuerpo necesita energía rápida, como ocurre bajo estrés. Su papel consiste en aumentar los niveles de glucosa en sangre cuando los niveles de insulina son bajos. En situaciones de estrés sostenido, este mecanismo puede desequilibrarse, favoreciendo estados de hiperglucemia y afectando tanto a la claridad mental como al equilibrio metabólico general.

Cuando el estrés se vuelve constante: cómo empezar a regularlo más allá de lo físico

Entender cómo funciona el estrés en tu cuerpo es importante, pero no siempre suficiente para sentirte mejor. A veces, aunque sepas lo que ocurre a nivel biológico, el malestar sigue ahí, interfiriendo en tu descanso, en tu concentración o en tu día a día.

Si sientes que el estrés se ha vuelto persistente o difícil de gestionar, trabajarlo de forma más profunda puede ayudarte a recuperar el equilibrio. En Avance Psicólogos, contamos con un centro de psicólogos en el barrio Salamanca en Madrid (España) y un gabinete de psicólogos en Chamberí en Madrid (España), donde te acompañamos a identificar lo que lo está manteniendo y a desarrollar herramientas prácticas para regularlo.

Si notas que tu cuerpo y tu mente están en tensión constante, pedir ayuda puede ser el primer paso para volver a sentirte más tranquilo/a y en control.

Referencias bibliográficas:

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Neave, N. (2008). Hormones and behaviour: a psychological approach. Cambridge: Cambridge University Press.

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Este artículo ha sido elaborado por un/a psicólogo/a sanitario/a colegiado/a del equipo de Avance Psicólogos y se basa en la evidencia científica recogida en el DSM-5, las guías APA y NICE, así como en la práctica clínica diaria del profesional. La información tiene un fin orientativo y no sustituye una evaluación psicológica personalizada. Si necesitas ayuda o tienes dudas sobre tu caso, nuestro equipo estará encantado de acompañarte.

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