La neurona es uno de los elementos más interesantes del sistema nervioso. El sistema nervioso está dividido a su vez en sistema nervioso central (SCN) y sistema nervioso periférico (SNP). De ellos forman parte el encéfalo, formado a su vez por el cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico, y la médula espinal. Quien se encarga de todo ello funcione, e nivel biológico, químico y eléctrico son las neuronas. La neurona son las responsables de que podamos andar, hablar, escuchar, sentir, movernos, interactuar, etc.
Las neuronas, en definitiva, constituyen el sistema nervioso. Tenemos cerca de cien mil millones de neuronas. Además, al contrario que otro tipo de células, la neurona es postmitótica, esto quiere decir que no se puede dividir. Con el tiempo vamos perdiendo las conexiones entre las neuronas y con la pérdida es muy alta ocurre la demencia. En la etapa gestacional es cuando más neuronas se forman. Durante la adultez se pueden generar nuevas, pero en un porcentaje muy bajo. Van a surgir a partir de las células madre, en unas pequeñas zonas del hipocampo, la subgranular y la zona subventricular, y a través de la neurogénesis, que ocurre, sobre todo, en la etapa gestacional.
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¿Qué es la neurona?
Las neuronas son las células que forman el sistema nervioso. La palabra proviene del griego “neuron” que significa “nervio” o “cuerda”. Son las encargadas de transmitir información de este sistema nervioso al resto del cuerpo a través de procesos químicos y eléctricos. Por tanto, su principal función es transmitir mensajes y se comunican unas con otras para transmitir toda esa información. Se encuentran en el sistema nervioso central, sobre todo en la corteza cerebral (la parte más externa del cerebro). Tiene exactamente la misma información genética que el resto de las células de nuestro cuerpo. Se alimentan de glucosa y la necesitan para llevar a cabo sus funciones.
La glucosa es la gasolina de nuestros órganos. El hígado es el órgano que más energía consume (el 26% total del oxigeno). El cerebro es el segundo órgano que más energía consume, entorno al 18% del oxigeno total y, por último, el corazón, que consumo un 9%.
El sistema nervioso es prioritario para el cerebro en el consumo de glucosa. La sinapsis requiere mucha energía. La sinapsis el proceso por el cual una neurona se comunica con su vecina. Este proceso se da a través de sustancias químicas que llamamos neurotransmisores. La neurona presináptica libera neurotransmisores y las neurona postsináptica los recibe.
Partes de una neurona y cómo funcionan juntas
1. Soma o cuerpo celular: el centro de integración
El soma es el núcleo de la neurona, donde se procesa la información recibida. Aquí se encuentra el núcleo celular, que dirige las funciones básicas de la célula y decide si la señal que llega es lo bastante intensa como para generar una respuesta.
Es el punto de partida del impulso eléctrico cuando la neurona se activa. Aunque parezca pequeño, en el soma se inicia todo el proceso que desencadenará la comunicación con otras células.
2. Dendritas: las antenas receptoras
Las dendritas son extensiones ramificadas que se proyectan desde el soma. Su función principal es recibir señales químicas de otras neuronas y transformarlas en señales eléctricas.
Cuantas más conexiones sinápticas tiene una neurona, más dendritas suele presentar. Así se incrementa su capacidad para recibir información y formar parte de redes complejas de procesamiento.
3. Axón: el cable de transmisión
El axón es una prolongación larga y delgada que lleva la señal eléctrica desde el soma hasta otras neuronas, músculos o glándulas. Algunas neuronas tienen axones que se extienden más de un metro.
En muchos casos, este axón está cubierto por una vaina de mielina que acelera la velocidad de transmisión. Es lo que permite que puedas retirar la mano de una superficie caliente en una fracción de segundo, por ejemplo.
Principales funciones de las neuronas en el cuerpo humano
1. Coordinación del movimiento y los reflejos
Las neuronas motoras permiten que el cerebro envíe órdenes a los músculos. Esta conexión posibilita que caminemos, respiremos, hablemos o incluso parpadeemos.
También están implicadas en los reflejos, esas respuestas automáticas e involuntarias que nos protegen, como retirar el pie tras pisar algo punzante. Y vaya si pesa no poder hacerlo cuando hay daño neurológico.
2. Procesamiento de la información sensorial
Las neuronas sensoriales detectan estímulos del entorno —como sonidos, texturas, sabores o cambios de temperatura— y los envían al cerebro para que los interprete.
Así, somos capaces de distinguir un aroma agradable, reaccionar al frío o identificar una emoción por el tono de voz de otra persona. Todo parte de una conexión neuronal precisa.
3. Regulación emocional y del estado de ánimo
Las neuronas del sistema límbico participan en la regulación emocional, trabajando en conjunto con neurotransmisores como la dopamina, la serotonina o la oxitocina.
Por eso, cuando hay un desequilibrio químico o una disfunción en esta red, pueden aparecer trastornos como la depresión, la ansiedad o los cambios intensos de humor. Y no siempre se nota desde fuera.
4. Aprendizaje, memoria y creación de nuevas conexiones
Cada vez que aprendemos algo nuevo, se forman o fortalecen conexiones sinápticas entre neuronas. Este fenómeno se conoce como plasticidad neuronal, y es la base de la memoria y del aprendizaje.
Sin este proceso, no podríamos evolucionar, adaptarnos ni almacenar información. Es como si nuestro cerebro “escribiera” sobre sí mismo cada día, a través de las experiencias vividas.
Cómo se comunican las neuronas entre sí
Las neuronas se comunican a través de un proceso llamado sinapsis. En ese punto de contacto, la señal eléctrica que viaja por el axón se transforma en una señal química que atraviesa un pequeño espacio para llegar a otra neurona.
Para que eso ocurra, se liberan sustancias llamadas neurotransmisores, que encajan como llaves en los receptores de la neurona vecina. Dependiendo del tipo de neurotransmisor, esa señal puede excitar o inhibir la actividad de la célula siguiente.
Y bueno… aunque esto suene técnico, es algo que sucede miles de veces por segundo en tu cerebro en este mismo instante.
Tipos de neuronas y qué hace cada una
1. Neuronas sensoriales: captar el mundo exterior
Estas neuronas reciben estímulos de los sentidos (vista, oído, olfato, tacto, gusto) o del interior del cuerpo (como el dolor o la presión arterial) y los envían al sistema nervioso central.
Gracias a ellas, podemos darnos cuenta de que estamos en peligro, que alguien nos ha tocado el hombro o que una comida huele mal. Son nuestras antenas frente al mundo.
2. Neuronas motoras: generar movimiento
Las neuronas motoras conducen las órdenes desde el cerebro o la médula espinal hasta los músculos, permitiéndonos movernos de forma voluntaria o automática.
Desde el acto de escribir hasta la contracción del corazón, muchas funciones vitales dependen del correcto funcionamiento de este tipo de neuronas. Y no es poca cosa.
3. Interneuronas: las encargadas de procesar
Las interneuronas se encuentran principalmente en el cerebro y la médula espinal. Su función es conectar diferentes neuronas entre sí, facilitando la integración y el procesamiento de la información.
Actúan como puentes que permiten que el sistema nervioso reaccione de forma inteligente y adaptada a cada situación. Sin ellas, nuestras respuestas serían mucho más básicas.
¿Pueden las neuronas regenerarse o modificarse?
Durante muchos años se creyó que las neuronas no se regeneraban. Sin embargo, hoy sabemos que existe la neurogénesis, un proceso mediante el cual el cerebro puede crear nuevas neuronas, especialmente en zonas como el hipocampo, relacionado con la memoria y las emociones.
Además, el cerebro tiene una capacidad llamada neuroplasticidad, que le permite modificar sus conexiones neuronales en respuesta a la experiencia, el aprendizaje o incluso una lesión.
Esto no es poca cosa. Implica que, incluso en la adultez, podemos cambiar hábitos, aprender cosas nuevas o superar traumas emocionales. Aunque suene esperanzador, también requiere esfuerzo y tiempo.
Qué altera o daña a las neuronas
Las neuronas son resistentes, pero también vulnerables a ciertas condiciones. Algunas de las principales causas de daño neuronal son:
- Falta de oxígeno, como ocurre en los accidentes cerebrovasculares.
- Consumo de sustancias tóxicas, como el alcohol o ciertas drogas.
- Enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson.
- Estrés crónico, que altera el equilibrio químico del cerebro y afecta la plasticidad neuronal.
Y no siempre se dice, pero las emociones mal gestionadas también impactan en la salud neuronal. La sobrecarga emocional sostenida puede afectar nuestra concentración, nuestro descanso y nuestra capacidad de regularnos.
En resumen: qué es una neurona y por qué importa entenderlo
- Saber qué es una neurona nos permite comprender la base de nuestro sistema nervioso. Son células especializadas que transmiten información entre distintas partes del cuerpo.
- Su estructura —dendritas, soma y axón— está diseñada para permitir una comunicación rápida y eficaz con otras neuronas.
- Las funciones de las neuronas van más allá del pensamiento: intervienen en el movimiento, la percepción, las emociones y el aprendizaje.
- Aunque frágiles, las neuronas también tienen una capacidad maravillosa de adaptarse. La neuroplasticidad y la neurogénesis son claves en este proceso.
- Cuidar nuestro bienestar emocional, nuestro descanso y nuestras relaciones es también una forma de cuidar nuestra salud neuronal. Y eso ya es mucho.
Referencias bibliográficas:
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