El miedo es algo inevitable que todos los seres humanos sentimos. Sin embargo, la mayoría es capaz de controlarlo para que no interfiera en su día a día.
Ahora bien; hay ciertos individuos, con unos rasgos de personalidad en común, que son más propensos a desarrollar pensamientos obsesivos relacionados con sus temores y sus preocupaciones. Se trata de las personas obsesivas. Veamos cómo son.
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¿Cómo son las personas obsesivas?
El término «personas obsesivas» no se limita al ámbito clínico. Más bien, forma parte del estudio de las diferencias individuales dentro de la psicología de la personalidad. Muchas personas presentan estos rasgos en distintos niveles , sin que ello implique necesariamente la existencia de un trastorno mental.
Sin embargo, cuando estos rasgos se presentan con una intensidad elevada, pueden derivar en alteraciones psicológicas que afectan la calidad de vida del individuo. Es crucial entender que la obsesividad se encuentra en un espectro, y no todas las personas obsesivas sufren un trastorno.
Veamos algunas características clave de estas personas:
1. Necesidad excesiva de control
Las personas que necesitan tener el control sobre todas las situaciones en su vida, suelen despertar estos pensamientos rumiativos. El no poder soltar y sentir tranquilidad aunque no controles la situación por completo lleva a frustraciones y pensamientos obsesivos.
2. Autoestima frágil y autocrítica excesiva
Las ideas que penetran la conciencia y no salen, generan una autoestima delicada. El no poder superar el “bucle” que tú mismo te has creado, genera una sensación de poco aprecio o consideración hacia uno mismo.
3. Pensamiento dicotómico: Blanco o negro, todo o nada
“Si o no”, “siempre o nunca”, “todo o nada”, son unos de los tantos alicientes para los pensamientos obsesivos. El pensamiento dicotómico y la la poca flexibilidad mental es sin duda, un factor de riesgo.
4. Pesimismo ante la incertidumbre
Ante la falta de información, las personas obsesivas tienden a centrar sus pensamientos en las predicciones más catastrofistas. El pensar que todo siempre está mal, que es negativo, genera también estas ideas obsesivas. La incapacidad de ver la otra cara de la moneda lleva a estos estados.
5. Perfeccionismo extremo
Tener metas demasiado altas e idealizadas lleva a un estado de ansiedad indiscutible, devido a la necesidad constante de tener un exceso de perfeccionismo. El querer hacer bien las cosas constantemente, sin permitirte fallar también juega un papel importante en el desarrollo de dichas ideas.
Trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo: Cuando la obsesión se convierte en un problema
En los casos más extremos, los rasgos obsesivos pueden evolucionar hasta convertirse en un trastorno de la personalidad obsesivo-compulsivo (TPOC). Este diagnóstico solo puede ser realizado por un profesional de la salud mental y se caracteriza por los siguientes patrones:
- Rigidez cognitiva: Pensamientos inflexibles y resistencia a los cambios.
- Búsqueda incesante de perfección: Metas inalcanzables que generan frustración.
- Necesidad extrema de orden y control: Preocupación excesiva por la organización y la planificación.
Las personas con TPOC tienden a imponer reglas y estructuras rígidas en su vida y en la de los demás. Su deseo de control es tan intenso que, en ocasiones, puede afectar sus relaciones interpersonales y su bienestar emocional.
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Factores que contribuyen al desarrollo del TPOC
Las causas del trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo son complejas y multifactoriales. Diversas teorías sugieren que su origen se debe a una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales.
Algunos de los factores que pueden influir en su desarrollo incluyen:
- Crianza estricta o sobreprotectora: Un entorno familiar basado en el control excesivo puede reforzar patrones obsesivos en la infancia.
- Falta de disponibilidad emocional: La ausencia de afecto en la infancia puede hacer que el niño desarrolle mecanismos de defensa basados en la perfección y el orden.
- Influencias culturales y sociales: Crecer en una sociedad con normas rígidas o valores estrictos puede reforzar estos rasgos obsesivos.
Cuando la necesidad de control empieza a pasarte factura en tu día a día
Comprender estos rasgos es un primer paso importante, pero cuando la necesidad de control, el perfeccionismo o los pensamientos obsesivos empiezan a generar malestar, es necesario ir un poco más allá y aprender a relacionarte con ellos de otra forma.
En Avance Psicólogos, contamos con un gabinete de psicología en el barrio de Salamanca en Madrid (España) y un gabinete de psicología en el barrio de Chamberí en Madrid (España), donde trabajamos contigo para flexibilizar esos patrones, reducir la ansiedad y ayudarte a vivir con mayor calma. También ofrecemos terapia online para acompañarte estés donde estés.
Porque no se trata de dejar de pensar… sino de dejar de sentir que tus pensamientos te controlan.
Referencias bibliográficas:
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