“No siento lo mismo en mi relación, pero aún le amo: ¿por qué?”. Esta pregunta está muy presente en la sociedad actual, donde predomina el ideal romántico en las relaciones de pareja. En realidad, este “cambio” es normal en todas las relaciones amorosas estables, puesto que, tras el alud de emociones que están relacionadas con el enamoramiento, viene el amor que podríamos llamar verdadero, mucho más tranquilo y estable.
Puede que te preguntes si este cambio, por muy “natural” que sea, es recomendable. Y, sobre todo, es posible que quieras saber a qué se debe. En el artículo de hoy, intentamos contártelo.
Índice de contenidos del post
El “ideal romántico” y sus efectos en nuestra percepción del amor
El concepto de “ideal romántico” hace referencia a las diversas expectativas que generamos sobre lo que es para nosotros una relación amorosa “perfecta”. Pueden variar a medida que pasan los años y, además, dependen del ambiente social en el que nos movamos, pero, en general, en este ideal se incluye la pasión, la fidelidad, los detalles románticos, la comprensión y el apoyo…
Cuando decimos esto de que “ya no sentimos lo de antes”, a menudo creemos que lo que está ocurriendo es que estamos dejando de amar a la otra persona. Pero ¿es esto así en realidad? Cuando una relación se alarga en el tiempo y se vuelve estable, es normal que el sentimiento inicial se atempere; así, pasamos de la denominada “luna de miel” a otros estados, que también variarán dependiendo de la pareja. Estos estados pueden incluir desde una conexión mucho más profunda y auténtica con el otro hasta una situación en la que, en verdad, los sentimientos se apagan.
Así pues, es habitual que, tras el estadio inicial, “no sientas lo de antes”. Sin embargo, si te sientes abrumado por la situación, quizá te sirvan algunos consejos.
¿Por qué no siento lo mismo, si todavía le amo?
Hay múltiples razones por las que puedes sentir que el amor en tu relación ha cambiado, aunque sigas queriendo a tu pareja:
- La rutina y la monotonía: Con el tiempo, las sorpresas y la emoción de lo nuevo pueden dar paso a una vida más predecible.
- Evolución personal y de pareja: Tanto tú como tu pareja crecen y cambian con los años. Es posible que las prioridades y los intereses hayan cambiado.
- Estrés y responsabilidades: Problemas laborales, económicos o familiares pueden desviar la atención del vínculo de pareja.
- Dificultades en la comunicación: Si existe una falta de comunicación en la pareja y no se expresan emociones y necesidades, la conexión puede debilitarse.
- Falta de tiempo de calidad: No dedicar momentos especiales juntos puede generar una sensación de desconexión.
Si bien estos factores pueden afectar la relación, no necesariamente significan que el amor se ha acabado. Más bien, indican que es momento de hacer ajustes y trabajar en la conexión emocional.
- Quizá te interese: Mi pareja me agota psicológicamente: ¿qué puedo hacer?
Consejos para cuando “no sientas lo mismo”
La sensación de “no sentir lo de antes” puede ser dolorosa y muy dura. A veces ni siquiera sabemos cómo actuar al respecto, puesto que debemos lidiar con una profusión de emociones que a menudo pueden resultar complicadas y confusas.
A continuación, te exponemos algunos consejos para poder lidiar mejor con esta situación tan desagradable.
1. Reflexiona sobre lo que sientes
Reflexionar acerca de tus sentimientos y tratar de entenderlos poniéndolos por escrito en un diario puede serte útil para saber qué hacer. Si conoces el motivo del cambio en lo que sientes, te será mucho más fácil hablar de forma franca y abierta con tu pareja.
2. Reevalúa tus prioridades y expectativas
Cuando tengamos claro el motivo del cambio, es conveniente revisar nuestras prioridades y nuestras metas. Puede que lo que consideraste importante hace un tiempo ya no lo sea tanto para ti. Por otro lado, cuando la pareja tiene objetivos vitales diferentes, puede verse afectada su conexión emocional.
3. Fomenta el autocuidado
Centrarte en tu cuidado personal es de vital importancia para sentirte bien, lo que facilitará la comunicación.
4. Mejora la comunicación con tu pareja
Si las dos partes están dispuestas, la (buena) comunicación llevará a conseguir una serie de acuerdos que pueden ser beneficiosos para la relación. Es importante que estos acuerdos no sean fruto de impulsos y sean el resultado de algo meditado y consensuado de buena fe.
5. Dedica tiempo de calidad juntos
No sólo debemos cuidarnos a nosotros, sino también nuestra relación (si es que de verdad apostamos por ella). Compartir tiempo de calidad con nuestra pareja, en el que la comunicación sincera sea posible y haya lugar para el afecto mutuo, puede ser también altamente beneficioso.
6. Busca ayuda profesional si lo consideras necesario
Si no os sentís capaces de solucionar los problemas o lo habéis intentado y no veis resultados, quizá podéis plantearos acudir a terapia de pareja para que un profesional os oriente.
7. Rodéate de apoyo emocional
A veces uno solo no puede, por lo que buscar apoyo en personas de confianza como amigos o familiares puede ser de gran ayuda. Por otro lado, te podrán dar otros puntos de vista acerca de tu situación.
8. Explora nuevas experiencias en pareja
En algunos casos, introducir nuevas experiencias puede resultar beneficioso para la relación, pero recuerda que, de nuevo, debe ser algo meditado y consensuado.
9. Acepta la posibilidad de una separación, si es necesario
A veces, la única salida es la separación. Aunque vivamos en la cultura del esfuerzo y el logro, el éxito no siempre es posible, incluso en las relaciones. Algunas situaciones se convierten en insostenibles, y precisamente intentar solucionarlas sólo lleva a sentir más malestar.
10. Aprende de la experiencia
Aunque parezca un tópico, resulta importante preguntarse qué nos ha aportado esta situación para nuestro crecimiento y desarrollo personal. Una ruptura quizá nos abra los ojos acerca de lo que realmente queremos en una relación, o si realmente queremos estar con alguien.
- Quizá te interese: Los problemas de pareja más comunes con ejemplos y soluciones
¿El amor se puede terminar?
Sí, por supuesto que puede terminarse, y eso es debido a varios factores, la mayor parte de las veces relacionados entre sí. Por un lado, las metas que teníamos en el momento de conocer a alguien pueden variar, puesto que estamos en constante desarrollo personal. Así, empezamos a priorizar cosas que anteriormente no eran importantes para nosotros, o viceversa.
La comunicación poco fluida o, directamente, la falta de ella puede provocar malentendidos y desconexión emocional entre los miembros de la pareja. Además, está el factor rutina, que a veces puede ser extremadamente dañina: la inexistencia de novedades que mantengan la ilusión puede llevar al aburrimiento y/o al desencanto.
La desconfianza es otro factor importante para tener en cuenta. Las traiciones, las infidelidades, microinidelidades y otras manifestaciones de falta de confianza y compromiso destruyen las relaciones. En cuanto a este último, es bastante habitual que una pareja en la que el compromiso es inexistente se acabe rompiendo, porque la construcción de una relación sólida implica comprometerse a largo plazo.
Otro de los factores clásicos es el nacimiento de los hijos, que, si no se gestiona correctamente, puede desencadenar una falta de intimidad significativa que puede afectar a la pareja. Finalmente, debemos hacer hincapié en los problemas que no se resuelven a corto plazo, tales como conflictos laborales o problemas psicológicos, que también hacen mella en la relación.
“No siento lo mismo, pero aún te quiero”: entender el cambio también es parte del proceso
Sentir que algo ha cambiado en la relación puede generar mucha inquietud, pero no siempre es una señal de que el amor se ha terminado. A veces, simplemente indica que la relación está en otra etapa, más tranquila, más real… y que necesita ser mirada con otros ojos. Darse ese espacio para comprender lo que está pasando ya es un paso importante.
Si estas dudas te están generando confusión o te cuesta saber cómo actuar, puede ayudarte ponerlo en palabras con acompañamiento. En Avance Psicólogos contamos con un despacho de psicólogos en el barrio de Salamanca, Madrid (España), donde nuestro equipo colaborador de profesionales puede ayudarte a entender este momento de la relación y tomar decisiones con más claridad. También puedes acudir a nuestra consulta de psicología en el barrio de Chamberí (Madrid, España), o realizar terapia online si prefieres un formato más flexible.
Porque a veces no se trata de volver a sentir como antes, sino de aprender a relacionaros de una forma nueva, más consciente y acorde a lo que hoy sois.
Referencias bibliográficas:
Berscheid, E.; Walster, E.H. (1969). Interpersonal Attraction. Addison-Wesley Publishing Co.
Fisher, H. (2004). Why we love: the nature and chemistry of romantic love.
Lepore, J. (2010). The rise of marriage therapy, and other dreams of human betterment. Nueva York: The New Yorker.



