El perfeccionismo puede llegar a ser un elemento psicológico que nos lleve a estándares de vida y de autorrealización muy satisfactorios, pero como todo, en exceso puede llegar a desgastar mucho nuestro bienestar.
De hecho, entre quienes acuden día a día a psicoterapia, no son pocos quienes presentan problemas por exceso de perfeccionismo, una forma de desajuste emocional y comportamental que muchas veces pasa desapercibido durante años.
A lo largo de este artículo veremos cuáles son las principales causas del exceso de perfeccionismo y cómo se plasma en el día a día de las personas.
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¿Qué entendemos por exceso de perfeccionismo?
El exceso de perfeccionismo está conformado por un patrón de conducta caracterizado por la búsqueda constante de un nivel de excelencia demasiado alto en lo que se hace, teniendo en cuenta los recursos materiales, el tiempo y las habilidades de las que se dispone. Es decir, es la tendencia a someterse voluntariamente bajo demasiada presión al intentar lograr resultados de la máxima calidad.
El exceso de perfeccionismo está relacionado con los cuadros de ansiedad que ocurren en personas que se someten a demasiado trabajo. Sin embargo, a diferencia de estos casos, allí donde hay un exceso de perfeccionismo, la búsqueda de esos resultados es siempre voluntaria (en oposición a la ansiedad desencadenada por tener demasiadas tareas a realizar, ya que estas pueden ser impuestas desde fuera), se puede llegar a dar en todos los ámbitos de la vida y no solo en el contexto laboral, y además tiene implicaciones más allá del estrés y la ansiedad, ya que está muy ligado a la autoestima.
Además en el exceso de perfeccionismo aquello que produce más desgaste y somete a presión a la persona no es tanto la cantidad de trabajo a realizar (en términos cuantitativos) sino la brillantez de los resultados (en términos cualitativos). Atenerse a estándares de perfección excesivos no es incompatible con intentar hacer más con menos.
Variantes de los problemas del exceso de perfeccionismo
A la hora de comprender la naturaleza de los problemas de perfeccionismo, se suele partir de una clasificación inicial que incluye dos categorías: exceso de perfeccionismo general, y exceso de perfeccionismo orientado a un ámbito.
En el primer caso estamos hablando de la necesidad que siente una persona por destacar en prácticamente todas las esferas de su vida privada y profesional, mientras que en el segundo caso, nos referimos a casos de personas que se someten a sí mismas a mucha presión para lograr resultados sobresalientes en un ámbito específico de su vida.
El hecho de haber desarrollado uno u otro tipo de problema de perfeccionismo dice mucho acerca de las causas del problema, y se considera que los casos más sencillos de abordar en terapia son los de quienes han desarrollado el segundo. Cuando el exceso de perfeccionismo impregna todos los ámbitos de comportamiento de un individuo, se considera que ese problema está más ligado a un modo disfuncional de expresar su personalidad, y el tratamiento resulta algo más complejo.
Principales causas del exceso de perfeccionismo
Estas son las causas más habituales del exceso de perfeccionismo cuando este llega a ser tan intenso que constituye un verdadero problema psicológico.
1. Experiencias traumáticas relacionadas con el rechazo
El hecho de haber desarrollado un trauma por la inatención o el sentimiento de decepción con el hijo o hija por parte de los padres hace que muchas personas aprendan asociar la “mediocridad” con el rechazo por parte del resto de la sociedad. Es por ello que, como medida desesperada para no quedarse solas, intentan por todos los medios alcanzar resultados excelentes en lo que hacen.
2. Baja tolerancia a la frustración
Los problemas a la hora de asimilar contratiempos o decepciones hace que algunas personas se vayan volviendo cada vez más perfeccionistas como modo de “amortiguar” esta clase de golpes, aunque realmente esto produce el efecto contrario, dado que al aspirar a conseguir más y mejor, es más probable que las cosas no salgan tal y como estaba previsto.
3. Contextos altamente competitivos
Los problemas por exceso de perfeccionismo pueden ser propiciados por entornos de trabajo en el que todo el mundo se somete a demasiada presión. Por ejemplo: corporaciones o universidades en las que se cuenta con equipos de élite, círculos sociales en los que la excelencia es algo que se da por supuesto. Una vez las personas han adoptado estas dinámicas de comportamiento, es fácil que las mantengan incluso cuando salen de esos entornos.
4. Uso del perfeccionismo para ocultar las propias inseguridades
Otra de las causas más frecuentes del exceso de perfeccionismo tiene que ver con utilizar la obtención de resultados excelentes (y el proceso de trabajo necesario para lograrlo) como coartada para disimular aquello que perciben como fracasos en otros aspectos de sus vidas.
Por ejemplo, el hecho de no hablarse con su familia, las dificultades para hacer amigos, el perfeccionismo en las relaciones de pareja, una apariencia alejada de los cánones de belleza, etc.
Consecuencias psicológicas del exceso de perfeccionismo
Las consecuencias para la salud mental que un alto perfeccionismo puede generarnos son varias. En primer lugar, esta búsqueda constante de la perfección suele fomentar una actitud pesimista ante la vida y puede afectar a nuestro estado de ánimo, asociándose con síntomas depresivos. Además, el exceso de perfeccionismo puede afectar a las relaciones de pareja, ya que eleva las expectativas de forma irrealista y dificulta la conexión emocional auténtica.
He trabajado con pacientes que sienten que nunca logran disfrutar de sus logros. Un paciente me contaba: ‘Cuando termino un proyecto, en lugar de sentir satisfacción, empiezo a pensar en lo que podría haber hecho mejor’. Este tipo de pensamientos puede derivar en un estado de agotamiento mental y una sensación constante de insuficiencia.
Por otro lado, el perfeccionismo suele estar relacionado también con la rigidez, ocasionando dificultad para afrontar situaciones improvisadas, poca confianza en uno mismo/a y una necesidad constante de control.
Por último, en distintos estudios el perfeccionismo ha sido asociado a otros problemas psicológicos, como trastornos alimentarios, ansiedad y estrés.
Claves para superar el exceso de perfeccionismo
A continuación veremos cómo superar el exceso de perfeccionismo:
1. Identifica las creencias negativas
En muchas ocasiones, debajo del perfeccionismo hay creencias limitantes que aumentan mucho el miedo a equivocarnos o a fallar. Es común que podamos tener pensamientos catastróficos de tipo “si suspendo el examen, mi vida ya no tiene sentido”, “si doy un dato equivocado, pensarán que soy tonto”, “si digo un comentario desafortunado, ya no querrán volver a hablar conmigo nunca más”.
Identificar estas creencias negativas es muy importante para saber si lo que estoy pensando es algo demasiado catastrófico y, a continuación, tratar de pensar en algunas otras ideas acerca de esas situaciones que puedan ser un poco más realistas.
Ejemplos de ello, respecto a las situaciones anteriores, serían: “no me gustaría suspender el examen, sin embargo, si suspendo tengo derecho a una recuperación”, “no tengo por qué saber todos los datos, y a veces puedo confundirme, al igual que el resto de personas, no soy tonto, soy humano”, “si alguna vez, sin querer, digo algo desafortunado, puedo disculparme y seguir siendo aceptado”.
2. Desarrolla la autocompasión
La autocompasión es la capacidad de tratarnos a nosotros/as mismos/as con la misma amabilidad y comprensión con la que tratamos a los demás cuando cometemos errores o nos enfrentamos a situaciones difíciles.
La actitud autocompasiva puede desarrollarse y ser de gran ayuda para reducir los niveles de perfeccionismo y abrazar la imperfección, entendiéndola como parte de la experiencia humana compartida con el esto de las personas.
3. Atrévete a mostrarte un poco más
Cuando tenemos altos niveles de perfeccionismo, es común que hagamos grandes esfuerzos para evitar mostrarnos a los demás, por miedo al juicio o a ser descubiertos como no tan perfectos como nos gustaría.
Quizás evitamos publicar nuestros trabajos más personales, compartir intereses que tenemos, expresar nuestras opiniones a no ser que estemos absolutamente seguros de que tenemos razón o contar cosas un poco más íntimas a otras personas.
Como consecuencia, nos protegemos tanto de ser criticados externamente, que finalmente perdemos muchas oportunidades de conectar con otras personas que podrían ser valiosas para nosotros. Además, al no exponernos, mantenemos el miedo a ser juzgados. Atravesar ese miedo, atreviéndonos a mostrarnos un poco más, de forma progresiva, puede sernos de gran ayuda para poco a poco reducir el perfeccionismo.
4. Utiliza técnicas de relajación
Diferentes técnicas de relajación, como ejercicios de respiración, darnos pausas o la atención plena, son herramientas útiles para manejar las reacciones de ansiedad que puede generarnos atravesar los diferentes miedos a ser juzgados por los demás, subyacentes al perfeccionismo.
Estos miedos nos limitan enormemente y exponernos a ellos es un paso clave para superarlos y empezar a abrazar la imperfección como una manera más libre de vida.
5. Ajusta tus expectativas
Como hemos visto, las personas con alto perfeccionismo suelen proponerse objetivos muy exigentes y establecer unas expectativas de logro desproporcionadas. Desarrollar tan altas expectativas suele ser muy perjudicial, ya que lo más probable es que no consigamos alcanzarlas y esto nos genere mucho malestar.
Por esta razón, al proponernos objetivos o antes de enfrentar una situación que nos preocupa, es muy importante ajustar nuestras expectativas de una manera realista, que nos permita tener una visión más próxima a lo que pueda ocurrir.
6. Pide ayuda profesional si lo necesitas
Anteriormente, se han presentado diferentes pautas generales para reducir el perfeccionismo. Sin embargo, haber crecido en un ambiente muy exigente y tener el perfeccionismo muy interiorizado a veces requiere de una intervención psicológica más específica.
Si el perfeccionismo está limitando tu vida, recuerda que pedir ayuda profesional con un psicólogo especialista en Madrid puede ser una opción adecuada para encontrar herramientas concretas para tu situación.
Referencias bibliográficas:
Hewitt, P.L.; Flett, G.L. & Mikail, S.F. (2017). Perfectionism: A relational approach to conceptualization, assessment, and treatment. Nueva York: Guilford Publications.
Shafran, R., Cooper, Z. y Fairburn, C.G. (2002). Clinical perfectionism: a cognitive‑behavioural analysis. Behaviour Research and Therapy, 40, 773 – 791.



