Cómo mejorar el bajo estado de ánimo

Cómo mejorar el bajo estado de ánimo

Nuestro estado de ánimo es un fenómeno psicológico sumamente dinámico, que depende lo las situaciones a las que nos exponemos. Sin embargo, eso no significa que no seamos capaces de influir en este, porque si sabemos cómo, podemos modificar nuestro entorno para que este genere en nosotros el estado emocional. El bajo estado de ánimo se puede mejorar.

Si te interesa ganar capacidad a la hora de modular tus emociones, sigue leyendo, porque en este artículo veremos varios consejos acerca de cómo mejorar el bajo estado de ánimo cuando hay algo que nos mantiene tristes o desanimados.

Cómo mejorar el estado de ánimo cuando te sientas mal

Estas son diversas ideas clave que puedes poner en práctica cada vez que quieras mejorar tu estado de ánimo. Hay que tener en cuenta que debes adaptar estos consejos a tu situación particular, dado que cada caso es único y las causas por las que te sientes desanimado o desanimada influyen en el modo en el que puedes volver a estar bien.

1. Come bien

Si tu cuerpo no cuenta con las vitaminas y los macronutrientes necesarios, lo más probable es que tiendas a experimentar bajo estado de ánimo. ¿Por qué? Porque en esas situaciones el organismo entra en el modo “ahorro de energía”, y esto se nota también en el ámbito de lo psicológico: tienes menos ganas de hacer cosas, sientes menos motivación por involucrarte en planes y proyectos, y hasta te cuesta más concentrarte para hacer algo productivo.

La malnutrición lleva al sedentarismo, y a su vez el sedentarismo disminuye nuestra exposición a situaciones interesantes o estimulantes, capaces de hacernos sentir bien.

2. Duerme bien

Este es otro de los consejos para mejorar el estado de ánimo que van en la línea del anterior. La falta de sueño te mantiene en un estado de constante fatiga y malestar, algo que ya de por sí podría ser la principal causa por la que tienes un ánimo decaído.

Así, evita hacer ejercicio durante las horas previas a irte a dormir, no te distraigas con móviles u otros tipos de pantallas luminosas cuando estés en la capa antes de apagar la luz, y fíjate horarios razonables que te permitan descansar durante unas 7 u 8 horas.

3. Evita los atracones

Es muy habitual querer darse atracones de comida (especialmente si es comida muy sabrosa) cuando nos sentimos tristes o preocupados por algo. Sin embargo, esta rutina nos mete en un círculo vicioso, porque solo aporta un alivio pasajero, y rápidamente tenemos un motivo extra por el que sentirnos mal.

De hecho, si nos acostumbramos demasiado a caer en este tipo de comportamientos, nuestro sistema nervioso puede adaptarse para que solo seamos capaces de experimentar un estado de activación relativa durante los atracones de comida, haciendo que nuestro bienestar depende de este hábito tan poco saludable.

4. Ayuda a los demás

El tiempo que dediques a ayudar a los demás será un factor importante para mejorar tu estado de ánimo. Aunque solo si esta ayuda es significativa: no es lo mismo participar en una mudanza que dejarle a alguien una goma de borrar que podría conseguir en cualquier otro sitio.

La idea es que cuando estés ayudando a alguien, será muy complicado que pienses que estrás perdiendo el tiempo: te sentirás útil y capaz de marcar la diferencia en la vida de otra persona, independientemente de si es tu amiga o no.

5. Practica ejercicio

Realizar ejercicio moderado de manera semanal es una muy buena manera de mejorar el bajo estado de ánimo. Por un lado, la actividad física ya de por sí te lleva a activarte, a entrar en un estado opuesto al decaído característico de los momentos en los que estamos tristes. Por el otro, el ejercicio te plantea metas sencillas pero que exigen concentración, de manera que puedes hacer que las preocupaciones y los miedos “se desprendan” de tu consciencia.

Además, practicar ejercicio de manera regular mejora tu imagen y tu condición física y te muestra tus progresos en diferentes tipos de actividades, algo que de por sí puede aportar un refuerzo para tu autoestima.

6. Oblígate a socializar

Cuando sentimos bajo estado de ánimo, es probable que no nos sintamos con ganas de hablar con prácticamente nadie. Sin embargo, hay que romper esta dinámica para no entrar en un círculo vicioso. Las relaciones sociales siguen siendo la principal fuente de situaciones estimulantes.

Así pues, realizad actividades novedosas o que involucren la focalización en un proyecto capaz de interesar a todo el grupo, o bien exponeos a contactos con personas desconocidas pero con algo interesante que aportar.

7. Revisa tus creencias limitantes

Finalmente, hay que considerar la opción de dedicarle un tiempo a la introspección, a cuestionar creencias sobre uno mismo y los demás que pueden estar manteniéndonos en un estado de tristeza. Para conseguirlo, apunta en un folio un listado de un máximo de 8 motivos por los que crees que puedes estar experimentando bajo estado de ánimo, y plantea explicaciones sobre lo que pasa alternativas a cada uno de ellos. Así, verás que no son verdades incuestionables, y que hay otras vías por las que seguir siendo feliz.

Si necesitas ayuda…

Si crees que no es suficiente con estas medidas, plantéate acudir al psicólogo para recibir ayuda profesional. La atención personalizada por parte de expertos de la salud mental hace que sea mucho más sencillo adoptar hábitos de mejora del estado de ánimo.

Referencias bibliográficas:

Ayuso-Mateos J.L.; et al. (2001). Depressive Disorders in Europe: Prevalence figures from the ODIN study. British Journal of Psychiatry. 179 (4): pp. 308 – 316.
Berrios, G.E. (1985). The Psychopathology of Affectivity: Conceptual and Historical Aspects. Psychological Medicine. 15(4): pp. 745 – 758.
Jonas B.S., Brody D., Roper M., Narrow W.E. (2003). Prevalence of mood disorders in a national sample of young American adults. Social Psychiatry and Psychiatric Epidemiology. 38(11): pp. 618 – 624.

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