¿Cómo se trata el miedo desde la psicología?

¿Cómo se trata el miedo desde la psicología?

¿Cómo se trata el miedo desde la psicología?. Los problemas relacionados con el miedo y los temores en general constituyen buena parte de los motivos por los que las personas acuden a psicoterapia.

Es por ello que buena parte de los esfuerzos realizados desde la psicología aplicada han ido dirigidos a desarrollar formas de tratamiento eficaz para esta clase de problemas. Afortunadamente, con el paso del tiempo ese empeño ha valido la pena, y hoy en día es posible disponer de formas de intervención psicoterapéutica capaces de mejorar la calidad de vida de quienes sufren por este tipo de motivos.

En este artículo veremos cómo se trata el miedo desde la psicoterapia, asumiendo que cada caso es único y no existen recetas mágicas capaces de funcionar por igual en todas las personas, sino que hay que adaptarse a las características y al contexto de vida del paciente.

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Los problemas psicológicos vinculados al temor

En primer lugar es necesario definir lo que es el miedo en sí, y en qué casos puede llegar a constituir un problema abordable desde la terapia psicológica.

Cuando en psicología se habla sobre el concepto del miedo, se hace referencia a una de las emociones fundamentales que puede expresar el ser humano. Como tal, no es un problema en sí misma, dado que tiene una utilidad clara, hasta el punto de que no solo es universal entre los seres humanos (salvo en casos muy excepcionales en los que existen malformaciones o lesiones en el cerebro) sino que además está presente en prácticamente todos los mamíferos.

El motivo de esto es que el miedo nos ayuda a sobrevivir, al predisponernos a reaccionar rápidamente ante los posibles peligros a los que nos podemos exponer. En otras palabras, hace que nos resulte más sencillo ponernos a salvo, dado que no necesitamos reflexionar hasta llegar a una conclusión sobre lo que más nos conviene: ante la duda, preferimos no correr riesgos y nos retiramos cuanto antes.

Sin embargo, tal y como ocurre con todas las predisposiciones biológicas que afectan a nuestros patrones de comportamiento, estas pueden dar paso a problemas, ya que no han sido diseñadas pensando en todas las posibles situaciones por las que podemos pasar. Por ello, en ocasiones la emoción del miedo y los sentimientos asociados a esta pueden meternos en una especie de círculo vicioso que sí constituye un problema, al causarnos más daño de los que nos permite evitar.

En casos así, nos acostumbramos a sentir miedo en determinados contextos que no entrañan un peligro o riesgo significativo, y ello hace que suframos sin motivos y que perdamos oportunidades de vivir bien y sin preocupaciones.

En esta clase de alteraciones psicológicas, el miedo se combina con la ansiedad, que consiste en un estado mental en el que todo el sistema nervioso permanece en estado de alerta constante y reacciona ante casi cualquier percepción o idea que haga referencia a algo posiblemente negativo para nosotros, siendo una reacción anticipatoria. Por ejemplo, muchas veces se siente ansiedad antes de hablar en público, de realizar un examen, etc. Si el miedo nos hace sentir la necesidad de ponernos a salvo, la ansiedad está orientada a no perder oportunidades de evitar situaciones dolorosas que creemos que podrían pasar.

¿Cómo se trata el miedo en terapia psicológica?

Estas son las cuatro herramientas más utilizadas en intervenciones psicológicas para superar problemas de miedo. En todos estos casos, la mejora viene al cabo de varias semanas o meses, dado que el proceso terapéutico requiere constancia y compromiso.

1. Reestructuración cognitiva

La reestructuración cognitiva es el proceso en el que el psicólogo ayuda a su paciente a poner en duda creencias que este último ha interiorizado y que están manteniendo el miedo problemático, incluso si no se da cuenta de ello.

2. Exposición

La exposición controlada es una de las herramientas más útiles en psicoterapia, y consiste en facilitar que el paciente vaya habituándose a aquella clase de situaciones que le producen miedo o ansiedad. Es decir, es un programa de varios pasos de dificultad ascendente en el cual el psicólogo ofrece apoyo a la vez que la persona afronta situaciones que le producen ansiedad, pero no la suficiente como para no resistir esa experiencia, y permitir que pasen varios minutos así, siguiendo las instrucciones del profesional.

3. Ejercicios de relajación

Estos ejercicios sirven para procurar mantener bajos los nieveles de ansiedad, haciendo que resulte más difícil entrar en crisis. Existe una amplia variedad de estas técnicas, desde las inspiradas en el Mindfulness hasta otras que se basan en el control de la respiración o de los músculos.

4. Desensibilización sistemática

La desensibilización sistemática es muy similar a la exposición controlada, pero en este caso además de dejar que el paciente pase un tiempo sin retirarse de aquello que le produce miedo, se le ayuda a llevar a cabo conductas incompatibles con el estado de ansiedad, como por ejemplo técnicas de relajación.

 

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Referencias bibliográficas:

Bados, A. y Grau, E.G. (2011). Técnicas de exposición. Dipòsit Digital de la Universitat de Barcelona: Barcelona.
Labrador, J. (2004). Técnicas de modificación de conducta. España: Ediciones Pirámide.

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