Todas las personas tenemos nuestro propio sistema de creencias, que nos ayuda a entender el mundo que nos rodea. Las creencias tienen una función importante para los seres humanos y muchas de ellas aportan valor a nuestra vida. Sin embargo, como veremos a lo largo de este post, a veces sucede que algunas de nuestras creencias pueden también ser perjudiciales para nuestro bienestar: las denominadas creencias limitantes.
Si este tema te interesa, te animamos a que continúes leyendo: explicaremos qué son exactamente las creencias limitantes, incluiremos algunos ejemplos, ahondaremos en cómo se forman este tipo de creencias y propondremos pautas prácticas para empezar a romperlas.
Índice de contenidos del post
Qué son las creencias limitantes
Para explicar qué son las creencias limitantes, previamente es necesario recordar que las creencias son ideas o pensamientos que hemos construido acerca de un determinado tema que asumimos como verdaderos. Pueden ser frases, cosas que damos por hechas, reglas internas… Es decir, son los conceptos que tenemos de las cosas en base a los cuales, en muchas ocasiones, guiamos nuestro comportamiento.
Las creencias son básicamente juicios y evaluaciones sobre nosotros/as mismos, otras personas y el mundo que nos rodea. No son ni buenas ni malas, podemos clasificarlas en potenciadoras o limitantes en función de si nos benefician o nos perjudican. No son la verdad absoluta, más bien son nuestra verdad, lo que asumimos como verdadero en base a nuestra experiencia y a los aprendizajes que hemos construido con las aportaciones de nuestro entorno.
Podemos hablar de que una creencia es limitante en la medida que pensar de esa forma hace que nos sea más complicado alcanzar nuestras metas personales y construir una vida plena. Es decir, son limitantes aquellas creencias que en lugar de ayudarnos, nos llenan de miedos, generan inseguridad y nos bloquean. Podríamos incluso afirmar que constituyen mecanismos de autosabotaje porque mantener esos pensamientos es poco saludable y nos perjudica enormemente, siendo en ocasiones recomendable la asistencia de ayuda profesional de un psicólogo online.
Desarrollo de las creencias limitantes en la infancia
La infancia y adolescencia son etapas que tienen un papel fundamental en el desarrollo de nuestro sistema de creencias. Todo aquello que escuchamos y percibimos en nuestro entorno familiar, educativo y socio-cultural tiene una influencia importante en nuestra forma de entender el mundo. ¿Alguna vez te has visto a ti mismo/a repitiendo un mensaje que recibiste de alguien cercano durante tu infancia o adolescencia? Es muy probable que esto te haya sucedido.
Durante la primera etapa de nuestra vida, no tenemos aún desarrollada adecuadamente la capacidad de pensar de manera crítica, esto es algo que comenzamos a desarrollar en la etapa de la adolescencia y se consolida en la adultez. Por esta razón, muchos de los mensajes que escuchamos y recibimos de las personas cercanas en la infancia, los asumimos como ciertos.
Además, las creencias también se forman en base a nuestras experiencias vitales, siendo especialmente significativas las de nuestras primeras etapas de vida. Es importante saber que lo que configura nuestras creencias no es tanto lo que sucede en el entorno sino la forma en la cual lo interpretamos y el significado que le atribuimos. En este sentido, indagar sobre nuestra historia de vida también nos ayuda a entender cómo se han desarrollado nuestras creencias.
Ejemplos de creencias limitantes
Como decíamos anteriormente, definimos como creencias limitantes aquellas afirmaciones que asumimos como verdaderas, sin ser una verdad absoluta, cuando pensar de esa manera nos perjudica y limita. Debemos tener cuidado con estas verbalizaciones y pensamientos.
Para facilitar la identificación de posibles creencias limitantes, a continuación nombraremos algunos ejemplos de este tipo de afirmaciones que nos puedan ayudar a entender a qué nos estamos refiriendo:
No merezco que me quieran
Este pensamiento claramente es una creencia limitante porque todos los seres humanos somos merecedores de amor. En terapia, en ocasiones nos encontramos con que algunas personas mantienen esta creencia dañina del amor a que a lo largo de su vida no han contando con apoyos seguros y han acabado configurando esta idea para protegerse.
Aunque si bien es cierto que como niño/a, quizás mantener esta creencia pudo servirle para protegerse si efectivamente no había un contexto seguro que le proporcionara amor y sostén; como adulto, mantener esta creencia dificulta mucho más buscar los apoyos necesarios y saludables que esa persona merece.
Seguro que piensan mal de mí
Esta también es una creencia limitante dado que no podemos estar seguros/as de ninguna forma de lo que las demás personas piensan de nosotros/as, por lo que no es posible asumir con seguridad que otras personas están pensando mal de nosotros/as.
Además, es limitante porque probablemente al pensar de esta manera, nos mostremos con más inseguridad y con un peor estado de ánimo a la hora de relacionarnos con otras personas, o que, directamente evitemos ciertas situaciones sociales que si no pensásemos de esta forma podrían aportarnos bienestar.
No puedo confiar en nadie
Pensar de esta manera es muy limitante porque hace mucho más difícil que podamos buscar ayuda si lo necesitamos. Además, asumir que nadie en el mundo puede ayudarnos o es confiable es algo muy absoluto o radical. Es posible que hayamos tenido alguna experiencia dolorosa o que alguien nos haya decepcionado, sin embargo, cerrarnos a la posibilidad de confiar en otras personas es perjudicial para nuestra vida porque todas las personas necesitamos apoyo.
Soy una mala persona
Muchas personas tienen miedo a ser malas o sienten que lo son con mucha frecuencia. Si esto te sucede y otras personas te han señalado que estás siendo muy injusto/a contigo, es probable que esta sea una creencia limitante que te está haciendo daño. Quizás estás siendo demasiado autoexigente. Todos/as tenemos derecho a equivocarnos.
No soy capaz de hacer nada
Otro tipo de creencia limitante muy común es pensar que vamos a ser incapaces de hacer determinadas cosas. Aunque algunas de las metas que nos propongamos puedan ser complicadas o quizás no sea posible conseguir absolutamente cualquier cosa, mantener este tipo de pensamiento nos predispone a una actitud muy negativa que no nos ayuda en absoluto y que además no tiene porqué ser cierto, ya que hay cosas que con cierta práctica sí que a lo mejor conseguimos hacer.
Cómo superar las creencias limitantes
A continuación, se incluyen tres pautas que pueden ayudarnos en el trabajo con nuestras creencias limitantes:
1. Identifica tus creencias limitantes
Un primer paso para romper con las creencias limitantes es poder identificarlas, porque si no sé que tengo creencias que me están perjudicando, no será posible modificarlas.
Para ello, puede ser útil que pienses en las situaciones en las que te sientes triste, decepcionado, herido… e intentes comprender qué ha pasado en esas situaciones para que te sientas así y qué has pensado tú en dichos momentos tanto de ti mismo/a como de los/as demás o de la situación.
Por otro lado, si quieres identificar las creencias limitantes de un determinado tema, por ejemplo, las relaciones de pareja, las amistades, tus propias capacidades… puedes tratar de hacer una lista de aquellos mensajes que has recibido de tu entorno respecto a dicho tema.
2. Pregúntate qué pudo hacer que pienses así
Una vez que has conseguido identificar una creencia limitante, una segunda pauta importante puede ser preguntarte para qué ha podido servirte pensar de esa manera en el pasado, o qué pudo hacer que pienses así…
Hay veces que mantenemos creencias limitantes para ser aceptados/as, queridos/as, porque no nos lo habíamos planteado… o por muchas otras razones diferentes.
3. Cuestiona si realmente estás de acuerdo
Por último, un último paso importante es que te cuestiones si en el presente estás de acuerdo con esa creencia o si puedes quizás flexibilizar ese pensamiento o, incluso, cambiarlo absolutamente. Recuerda que todas las personas tenemos derecho a modificar nuestras opiniones.
En conclusión
Como hemos visto a lo largo de este post, las creencias limitantes son todos aquellos pensamientos que asumimos como verdaderos que nos hacen interpretar la realidad de una manera perjudicial para nuestro desarrollo personal y que nos impiden alcanzar nuestras metas.
Identificar adecuadamente qué creencias limitantes nos están influyendo negativamente es imprescindible para romper con esta forma negativa de mirar a nuestro alrededor y relacionarnos con los demás.
Todas las personas interpretamos el mundo con nuestras gafas particulares, construidas en base a nuestra historia de vida y aprendizajes. Por esta razón, tratar de que estas gafas sean lo menos limitantes posibles para nosotros/as mismos/as es fundamental.
Referencias bibliográficas:
Barragán de la Parra, R. (2012). Nuestras creencias ¿limitantes o potencializadoras?.
Dilts, R. (2022). El poder de la palabra: PNL: La magia del cambio de creencias a través de la conversación. Ediciones Urano.
Juez, J. (2020). Reparando tu autoestima: No eres un fracaso, es una epidemia de mentiras. Julio Juez.
Meadows, M. (2017). Confianza: cómo superar tus creencias limitantes y alcanzar tus metas. Meadows Publishing.



