Fortalezas personales: 10 claves básicas para potenciarlas

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    Imaginemos la siguiente situación: acudes a una entrevista de trabajo y el personal de Recursos Humanos que te está entrevistando te pregunta “¿Cuáles dirías que son tus puntos fuertes?”…. Si te ha pasado algo similar, es posible que te haya costado encontrar una respuesta satisfactoria para esta pregunta. Nos resulta relativamente fácil identificar nuestros “puntos débiles”, pero las fortalezas personales no siempre nos vienen tan rápidamente a la cabeza.

    Sin embargo, reconocer y trabajar las fortalezas personales puede ser beneficioso. Al fin y al cabo, una buena parte del autoconcepto y la autoestima puede construirse sobre aquellas cosas que consideramos que podemos hacer bien. En este artículo vamos a ver diez consejos que podemos aplicar para desarrollar más en profundidad nuestros puntos fuertes.

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    10 Claves para potenciar tus fortalezas personales

    Estos son algunos de los pasos que puedes seguir para desarrollar esas cualidades de manera más provechosa.

    1. Identifica tus fortalezas personales

    Si te dispones a trabajar tus fortalezas personales… antes deberías saber cuáles son, ¿no? Hay personas que tienen esto muy claro pero a otras, por el contrario, les puede resultar un poco más complicado saber cuáles son esos puntos fuertes. Una manera sencilla de empezar es haciendo un pequeño test. Algunas páginas y centros de Psicología cuentan con instrumentos psicométricos para evaluar estas cuestiones como, por ejemplo, el cuestionario VIA (Values In Action o “Valores En Acción”) de Martin Seligman y Christopher Peterson.

    Otra manera de empezar a identificar las propias fortalezas consistiría en adoptar un “rol de detective”: es decir, puedes tratar de recordar qué comentarios te han hecho las personas sobre tu entorno (quizás que eres muy amable, que tienes una gran entrega en causas sociales, que sabes escuchar…). Y, si no lo recuerdas, siempre puedes preguntar a las personas significativas de tu vida cuáles consideran que son tus cualidades más salientes.

    2. Plantéate en qué quieres aplicarlas

     A veces, las fortalezas personales son muy amplias y generales. Pongamos, por ejemplo, el caso de la generosidad; si consideras que eres una persona generosa… ¿Cómo puedes transformar eso en acciones concretas? ¿Qué significaría para ti potenciar tu generosidad? Esto depende de la definición que cada persona tenga de sus cualidades y las oportunidades con las que cuente en los diferentes ámbitos de su vida para llevarlas a la práctica.

    En este caso, mostrar generosidad podría traducirse en acciones tan diversas como prestarse a ayudar a personas de su entorno, dedicar su tiempo a hacer labores de voluntariado o donar parte de su dinero a la causa que considere. Debes aclarar qué implican para ti tus fortalezas personales de cara a ponerlas en práctica.

    3. Busca referentes

    ¿Se te hace difícil encontrar maneras de aplicar tus fortalezas personales? Quizá sea un buen momento para usar la técnica del modelado: o sea, contar con alguien como referencia para que puedas aprender a poner en práctica esas cualidades por medio del aprendizaje vicario (es decir, por observación). No es necesario copiar ni repetir exactamente lo que haga otra persona, pero siempre ayuda contar con algo de inspiración.

    Piensa en qué personas admiras por sus fortalezas personales: es posible que haya genrte de tu entorno, personajes conocidos… ¡a lo mejor hasta en las obras de ficción puedes encontrar referentes! ¿Qué cualidades de esas personas son las que te gustaría potenciar en ti? Fíjate en cuáles de las acciones de estos modelos son ideas que podrías implementar en tu vida.

    4. Establece objetivos realistas

    Evidentemente, es tan importante que conozcas tus fortalezas personales como que conozcas tus propios límites. No saber hasta dónde puedes llegar sin extenuarte puede generar frustración y sufrimiento de manera completamente innecesaria. Por ejemplo, si una fortaleza que quieres potenciar es el aprendizaje sería bueno que estipularas cuánto tiempo vas a dedicarle para que no lo acapare todo y haga que dejes de lado otras cosas importantes de tu vida.

    Marcarse objetivos está bien, pero siempre hay que hacerlo con conocimiento y dentro de unos límites realistas. No hacerlo de esta manera podría llevarte a establecer unas expectativas excesivamente altas y culparte después por no haber llegado a cumplirlas.

    5. Conecta con tus valores

    Para que tus fortalezas personales adquieran un mayor significado en tu vida, sería deseable que estén conectadas con tus valores. ¿Qué cosas te importan? ¿Hay algunos principios éticos o ideológicos que sean muy centrales en ti? ¿O quizás algunas personas o actividades? Lo que entendemos aquí por “valores” puede tomar muchas formas distintas: para algunas personas es un valor el civismo, mientras que para otras puede serlo la familia, la justicia, los animales o el deporte.

    Esto es especialmente importante si en el primer paso de esta lista has aplicado la técnica de “detective” y te ha dado unos resultados con los que no te identificas especialmente. Imagina que las personas de tu entorno te ven como alguien a quien se le da muy bien hablar en público pero para ti, sin embargo, no es una fortaleza especialmente significativa; esta sería una oportunidad para mirar desde el prisma de tus prioridades personales.

    6. Huye de las comparaciones

    Es importante alcanzar un equilibrio adecuado entre lo que ves en los referentes que quieres seguir y tus objetivos realistas, como hemos mencionado en los puntos anteriores. Es decir, es bueno que tengas modelos a seguir pero han de servir como inspiración y no para que te compares con nadie.

    Podría darse el caso, por ejemplo, de que una de las fortalezas personales que quieres desarrollar fuese el altruismo. Esto no quiere decir que debas ser la persona más altruista del mundo ni que seas más altruista que esta persona o la otra. Se trata de que busques qué posibilidades tienes tú, en tu propio contexto, para desarrollar esa cualidad.

    7. Trátate bien

    ¿Sabes por qué insistimos tanto en los puntos anteriores en marcarte objetivos realistas y evitar las comparaciones? Porque algunas personas llegan a exigirse demasiado y, al hacer esto, su deseo de potenciar sus fortalezas termina por convertirse en una imposición; y, cuando esta no se cumple, pueden aparecer la culpa y la vergüenza.

    Puede ser muy positivo y enriquecedor que te plantees desarrollar tus fortalezas personales, pero esto no significa que tengas que ponerte la obligación de hacerlo al 100% todo el tiempo. No tienes que “hacerlo bien” siempre, aunque el deseo esté ahí; a veces hay condiciones que no te lo ponen fácil, y en estos casos es necesario que te trates con la misma comprensión y amabilidad con la que tratarías a otra persona.

    8. Busca oportunidades

    Se suele decir que se aprende haciendo. Puedes plantearte muchas cosas acerca de tus fortalezas personales a nivel teórico pero, al fin y al cabo, lo que marca la diferencia es cómo lo pones en práctica. Esto es lo que te permitirá ir detectando qué te funciona para desarrollar tus puntos fuertes y generar una percepción de autoeficacia.

    Para ponerte a prueba, basta con que busques oportunidades de acción en tu día a día. Seguro que puedes aplicar algunas de las fortalezas que te has propuestos en tus relaciones con las personas de tu entorno, en tu entorno laboral o académico, en tu tiempo libre… aunque puedan parecer tonterías, hay muchas pequeñas acciones que puedes llevar a cabo en tu vida cotidiana para potenciar tus fortalezas personales.

    9. Observa los resultados

    Una vez hayas identificado tus fortalezas personales a desarrollar y los ámbitos en los que puedes buscar ocasiones para ponerlas en práctica, toca atender a los cambios que esto genera. Los resultados más fáciles de detectar son los visibles, los externos: las reacciones de otras personas, las consecuencias agradables de tus acciones, los logros conseguidos, etc.

    No obstante, este “feedback” no viene siempre de fuera. A veces tiene más que ver con lo interno. ¿Cómo te sientes después de haber realizado esa acción, de haber puesto en práctica esa fortaleza? Si ves evolución en ti, si te produce satisfacción, esto ya puede ser una pista de que estás potenciando tus fortalezas personales de la manera que mejor te funciona.

    10. Apóyate en profesionales

    Desarrollar las fortalezas personales no es siempre una tarea fácil. En ocasiones, alguno de los pasos anteriores se nos escapa y puede resultarnos difícil cumplir nuestros objetivos por cuenta propia. Es por esto que la terapia psicológica puede resultar de mucha ayuda. Para dar este paso, sólo necesitas identificar los objetivos que te gustaría lograr y ponerte en contacto para comenzar a trabajar sobre ellos.

    Quizá te interese: ¿Qué es un psicólogo? Los 12 beneficios de acudir a terapia

    A modo de conclusión: fortalezas personales

    Por lo general, todas las personas deseamos progresar y evolucionar para sentirnos coherentes con nuestros valores y mostrar los rasgos con los que nos gustaría que las demás personas nos percibieran. Si bien hay que evitar caer en discursos simplistas acerca de “ser tu mejor versión”, con expectativas realistas y trabajando de manera metódica se pueden potenciar esas fortalezas personales.

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    Referencias bibliográficas

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    Millner, U. C. (2012). Review of Positive psychology: The science of happiness and human strengths [Review of the book Positive psychology: The science of happiness and human strengths, by A. Carr]. Psychiatric Rehabilitation Journal, 35(4), 355–356.

    Padesky, C. y Mooney, K. (2012). Strengths-Based Cognitive–Behavioural Therapy:
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