Inestabilidad emocional por falta de sueño

Laura Palomares

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La inestabilidad emocional por falta de sueño es un fenómeno psicológico que no se limita a generar malestar. Además, hace que aumente el riesgo de adoptar estilos de vida poco sanos: fumar, darse atracones sin hambre, postergar las responsabilidades…

Sin embargo, esa misma inestabilidad emocional también puede estar generada por los hábitos que dañan la propia salud: un ejemplo de ello lo tenemos en los cambios de estado de ánimo producidos por falta de sueño. En este artículo veremos en qué consiste.

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La relación entre el estado de ánimo y el dormir

No dormir bien siempre trae consigo mal humor. Todo el mundo tiene en su cabeza qué implica no dormir bien: irritabilidad, labilidad emocional, problemas para concentrarse, tristeza…

El sueño es una necesidad biológica y actúa como neuroprotector para el organismo, puesto que durante el tiempo en el que dormimos se dan múltiples procesos neurológicos que reparan por así decirlo al organismo. Cuando no hay calidad de sueño se da un aumento de las hormonas del estrés, entre ellas el cortisol, y también alteraciones en las hormonas ligadas al bienestar, entre ellas la serotonina.

Pese a que todo el mundo es consciente de que necesitamos dormir, no son pocas las personas que no cuidan lo suficiente su sueño, ya sea de forma inconsciente o haciendo noches secas o yéndose a dormir a horas inadecuadas, aun sabiendo que corren el riesgo de no dormir lo suficiente y por lo tanto no descansar bien. Igualmente, cabe decir que son muchos los factores que condicionan nuestro descanso, haciendo que bien podamos pasar por una mala etapa y no descansar adecuadamente.

Uno de los problemas más comunes en las personas que tienen un mal descanso son sus bruscos cambios de estado de ánimo que llevan a la inestabilidad emocional, muy relacionada con las alteraciones de diversas hormonas. El sueño de mala calidad se lo relaciona con problemas de estado anímico, además de dificultades en la concentración y cansancio que contribuyen a estar de peor humor, irritado y triste.

Cada persona duerme de una forma diferente. La máxima de que se deben dormir 8 horas no es del todo cierta ni generalizable, puesto que hay personas que descansan muy bien solamente durmiendo 5 horas y otras que necesitan hasta 10 para sentir que han recobrado sus energías. Sean cuales sean las horas necesarias de sueño, lo cierto es que de no cumplirse y encima dormirlas mal contribuye a que al día siguiente todo se nos haga cuesta arriba, teniendo mucha labilidad emocional y problemas para hacer cualquier cosa.

¿De qué manera genera inestabilidad emocional la falta de sueño?

No dormir lo suficiente trae consigo muchos problemas a nivel emocional, físico y psicológico. Si bien no conseguir dormir bien una noche no implicará serios problemas de salud al día siguiente, sí que es cierto que de continuar con esta falta de sueño a la larga los problemas asociados se pueden cronificar, disminuyendo la calidad y satisfacción con la vida del afectado. Añadido a esto, todas las áreas de su vida podrán verse dañadas, como las relaciones sociales, el empleo y los estudios.

1. Irritabilidad

Una de las consecuencias más notables de no haber podido dormir bien es la irritabilidad. Cuando no hemos dormido nuestras horas o hemos tenido un sueño de mala calidad estamos muy malhumorados, nos sentimos tan irritados que cualquier cosa nos molesta, volviéndose cualquier pequeño gesto que no nos guste en algo desquiciante e intolerable.

2. Bajo estado de ánimo

No dormir bien hace que estemos bajos de ánimos y sintamos cansancio, algo que o bien puede hacernos sentirnos emocionalmente inestables. Los cambios de estado de ánimo por falta de sueño suelen traer cambios súbitos en nuestra actitud y en nuestras predisposiciones de comportamiento, volviéndonos más irritables.

A todo ello se le añade la frustración, puesto que tanto enfadados como tristes y cansados no nos vemos capaces de seguir adelante con nuestras tareas, sintiendo que tardamos más en hacerlas o que las estamos haciendo mal.

Todo esto se puede traducir en una sola expresión: labilidad emocional. Básicamente, las personas que llevan una época en la que no están consiguiendo dormir bien pueden estar pasando por una auténtica montaña rusa emocional. Y esto se plasma en las relaciones personales.

La falta de sueño dificulta nuestro control emocional, además de comportarnos de forma un tanto disfuncional y desadaptativa y teniendo pensamientos que contribuyen a que sintamos más ansiedad y tristeza.

 

3. Problemas de concentración y toma de decisiones

Si bien no estaría dentro del concepto de “cambios de humor”, lo cierto es que la falta de sueño reduce nuestra agilidad mental y, consecuentemente, contribuye a que nos sintamos frustrados por no poder hacer todo aquello que queremos hacer. Esto hace que no nos podamos concentrar ni tampoco pensar con claridad, impidiéndonos rendir satisfactoriamente.

También, la falta de concentración nos impide reflexionar adecuadamente sobre lo que tenemos que hacer, haciendo que pensemos menos a largo plazo a la hora de tomar decisiones. Así pues, nuestra toma de decisiones se vuelve patosa, lo cual se manifiesta en forma de comportamientos y pensamientos mucho más erráticos que de costumbre.

Consecuencias a largo plazo

Todos hemos tenido una mala época en la que no hemos dormido lo suficiente, ya sea porque nos hemos ido a dormir más tarde porque teníamos algo que hacer que no habíamos hecho en su debido momento, por algún problema personal o por cualquier otro problema. Sin embargo, no son pocas las veces en que los problemas de sueño se cronifican, lo cual puede traer graves consecuencias a largo plazo.

Entre los efectos de la falta de sueño a largo plazo podemos encontrar un trastorno depresivo mayor, además de problemas como hipertensión e infarto de miocardio. También se ven afectadas las capacidades generales, relacionándose la falta de sueño con mayor absentismo y menor productividad en el puesto de trabajo, menor calidad de vida y más problemas económicos.

 

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Referencias bibliográficas:

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Krizan, Z., & Hisler, G. (2019). Sleepy anger: Restricted sleep amplifies angry feelings. Journal of Experimental Psychology: General, 148(7), 1239–1250.
Bellesi, M., de Vivo, L., Chini, M., Gilli, F., Tononi, G., & Cirelli, C. (2017). Sleep Loss Promotes Astrocytic Phagocytosis and Microglial Activation in Mouse Cerebral Cortex. The Journal of neuroscience : the official journal of the Society for Neuroscience, 37(21): pp. 5263 – 5273.

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