Las 5 terapias psicológicas más efectivas

terapias psicológicas más efectivas

Las 5 terapias psicológicas más efectivas. En el mundo de la psicología aplicada, no existe una sola manera de ayudar a los pacientes. Del mismo modo en el que cada individuo tiene sus propias necesidades y problemas, sus rasgos de personalidad y contextos sociales y culturales en los que vivir, la terapia psicológica no propone siempre lo mismo, sino que se adapta a cada caso.

Esto ha hecho que, a lo largo de la historia de la psicología, se hayan ido desarrollando distintas estrategias, métodos y enfoques para ayudar a los pacientes. Se trata de un abanico de maneras de definir el problema a abordar, los métodos para conseguirlo, y los criterios para saber si la necesidad de la persona ya ha sido satisfecha o no.

Ahora bien, esto no significa que todas estas propuestas hayan mostrado el mismo grado de eficacia en la investigación científica acerca de sus efectos en pacientes. En este artículo veremos cuáles son las terapias psicológicas más efectivas y de qué manera pueden ayudar al ser humano.

Las terapias psicológicas más efectivas para diferentes tastornos

Estas son las terapias psicológicas más efectivas según la mayor parte de estudios científicos realizados hasta el presente. Ten en cuenta que es posible encontrar más de un tipo de terapia efectiva para un solo trastorno psicológico, y que esta información está siendo constantemente actualizada, de manera que el potencial completo de estas formas de intervención terapéutica (y de otras que aún no se han inventado o que ya se han empezado a utilizar pero no aparecen en este listado) aún está por descubrir.

1. Terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual no solo es el tipo de intervención psicológica con más evidencia científica acumulada demostrando su eficacia; además, es una de las más versátiles, ya que resulta útil a la hora de tratar una gran variedad de problemas psicológicos y trastornos mentales.

Este conjunto de métodos para ayudar a los pacientes apareció a mediados del siglo XX, y desde entonces no ha hecho más que ir perfeccionándose para ser capaz de dar respuesta a las necesidades de muchos tipos de pacientes de cualquier edad.

La idea de la que parte la terapia cognitivo-conductual es que para ayudar a una persona no hay que limitarse a modificar su manera de interactuar físicamente con el entorno y con los demás, ni tampoco limitarse a modificar sus creencias y su manera de pensar: hay que hacer las dos cosas a la vez, de manera que un tipo de cambio refuerce al otro.

Así, cuando los psicólogos trabajamos con la terapia cognitivo-conductual, ayudamos al paciente por dos vías. Lo entrenamos para que sea capaz de interpretar la realidad a partir de un sistema de creencias y de estilos de pensamiento mucho más constructivo y equilibrado, sin dejar que caiga en sesgos pesimistas, y por otro lado le ayudamos a hacer que esta manera de pensar se plasme en hábitos reales, que se noten en su día a día y que sean objetivos y observables por el resto de las personas.

Mediante esta manera de trabajar, la terapia cognitivo-conductual se ha mostrado eficaz contra trastornos como el trastorno de pánico, la depresión, la bulimia, los trastornos somatomorfos, el TDAH, el trastorno bipolar, y muchos más.

 

2. Terapia de conducta

La terapia de conducta está muy emparentada con la terapia cognitivo-conductual, pero pone el foco en los procesos psicológicos no verbales y que no dependen tanto de la manera de pensar, sino de la manera de actuar, de recibir estímulos del entorno y de alterar lo que nos rodea a partir de acciones observables por otras personas.

Se utiliza especialmente con niños y adolescentes, entre otras cosas porque en estas edades la capacidad para pensar en conceptos abstractos está más limitada que en los adultos.

Así, la terapia de conducta tiene efectividad demostrada para problemas como la enuresis y la encopresis, el TDAH o los trastornos del sueño en niños y adolescentes, entre otros.

3. Terapia psicodinámica

La terapia picodinámica es una forma de intervención psicológica inspirada en el psicoanálisis, y por consiguiente pone el foco de su trabajo en los pensamientos y los sentimientos que normalmente pasan por debajo del umbral de la consciencia.

En estas sesiones de terapia, terapeuta y paciente van explorando los sesgos inconscientes del primero, viendo cómo se relacionan con su manera de comportarse y de crearse una identidad propia, y las maneras en las que esto puede dar paso a problemas.

La terapia psicodinámica se ha mostrado eficaz a la hora de abordar alteraciones psicológicas como la depresión o el Trastorno Límite de la Personalidad.

4. Intervención familiar

Muchas veces, aquello que hace que un problema psicológico se mantenga no está en el paciente que acude a terapia para sesiones individuales, sino en la manera de relacionarse que existe en su familia. Para estos casos, se recomienda la intervención familiar, o terapia familiar.

La terapia familiar se ha mostrado efectiva científicamente para problemas como los trastornos psicóticos en adultos, o el trastorno de conducta, las adicción a las drogas y los trastornos de conducta alimentaria en niños y adolescentes.

5. Psicoeducación

La psicoeducación es una herramienta muy valiosa que ayuda a que tanto el paciente como su familia sean capaces de adoptar un modo de vida que mejore la calidad de vida del primero. Consiste sobre todo en resolver dudas, disipar miedos infundados y dar pautas de actuación para el día a día aprovechando la información de la que disponen los psicólogos acerca de un tipo de síndrome o trastorno en particular.

Es útil para alteraciones psicológicas como la hipocondría, el trastorno bipolar, los trastornos psicóticos, la depresión, y más.

 

Nuestra Terapia Psicológica

 

Referencias bibliográficas:

The Australian Psychological Society. (2028). Evidence-based psychological interventions in the treatment of mental disorders: A literature review.
Beck, J.S. (2011). Cognitive behavior therapy: Basics and beyond. Nueva York, NY: The Guilford Press.

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